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lunes, 8 de junio de 2026

Lectio Divina: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia

Lectio Divina: lunes, 8 de junio de 2026 

Lectio Divina: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 5,1-12 

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentiratoda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. 

3) Reflexión 

A partir de hoy, inicio de la 10ª Semana del Tiempo Ordinario, hasta final de la 21ª Semana del Tiempo Ordinario, los evangelios estarán sacados del evangelio de Mateo. A partir del inicio de la 22ª Semana del Tiempo Ordinario, hasta fin del año litúrgico, estarán sacados del evangelio de Lucas. 

• En el Evangelio de Mateo, escrito para las comunidades de judíos convertidos de Galilea y Siria, Jesús es presentado como el nuevo Moisés, el nuevo legislador. En el AT la Ley de Moisés fue codificada en cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Imitando el modelo antiguo, Mateo presenta la Nueva Ley en cinco grandes Sermones dispersos en el evangelio: a) el Sermón del Monte (Mt 5,1 a 7,29); b) el Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); d) el Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); e) El Sermón del Futuro del Reino (Mt 24,1 a 25,46). Las partes narrativas, intercaladas entre los cinco Sermones, describen la práctica de Jesús y muestran como él observaba la nueva Ley y la encarnaba en su vida.

• Mateo 5,1-2: El solemne anuncio de la Nueva Ley. De acuerdo con el contexto del evangelio de Mateo, en el momento en que Jesús pronunció el Sermón del Monte, había apenas cuatro discípulos con él (cf. Mt 4,18-22). Poca gente. Pero una multitud inmensa le seguía (Mt 4,25). En el AT, Moisés subió al Monte Sinaí para recibir la Ley de Dios. Al igual que Moisés, Jesús sube al Monte y, mirando a la multitud, proclama la Nueva Ley. Es significativo: Es significativa la manera solemne como Mateo introduce la proclamación de la Nueva Ley: “Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.” Las ocho Bienaventuranzas forman una solemne apertura del “Sermón de la Montaña”. En ellas Jesús define quien puede ser considerado bienaventurado, quien puede entrar en el Reino. Son ochos categorías de personas, ocho puertas para entrar en el Reino, para la Comunidad. ¡No hay otras entradas! Quien quiere entrar en el Reino tendrá que identificarse por lo menos con una de estas categorías. 

• Mateo 5,3: Bienaventurados los pobres de espíritu. Jesús reconoce la riqueza y el valor de los pobres (Mt 11,25-26). Define su propia misión como la de “anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18). El mismo, vive como pobre. No posee nada para sí, ni siquiera una piedra donde reclinar la cabeza (Mt 8,20). Y a quien quiere seguirle manda escoger:¡o Dios, o el dinero! (Mt 6,24). En el evangelio de Lucas se dice: “¡Bienaventurados los pobres!” (Lc 6,20). Entonces, ¿quién es “pobre de espíritu”? Es el pobre que tiene el mismo espíritu que animó a Jesús. No es el rico. Ni es el pobre como mentalidad de rico. Es el pobre que, como Jesús, piensa en los pobres y reconoce su valor. Es el pobre que dice: “Pienso que el mundo será mejor cuando el menor que padece piensa en el menor”. 

  1. Bienaventurados los pobres de espíritu => de ellos es el Reino de los Cielos 
  2. Bienaventurados los mansos => heredarán la tierra 
  3. Bienaventurados los que lloran => serán consolados 
  4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia => serán saciados 
  5. Bienaventurados los misericordiosos => obtendrán misericordia 
  6. Bienaventurados los limpios de corazón => verán a Dios 
  7. Bienaventurados los que trabajan por la paz => serán hijos de Dios 
  8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia => de ellos es el Reino de los Cielos.

• Mateo 5,4-9: El nuevo proyecto de vida. Cada vez que en la Biblia se intenta renovar la Alianza, se empieza estableciendo el derecho de los pobres y de los excluidos. Sin esto, ¡la Alianza no se rehace! Así hacían los profetas, así hace Jesús. En las bienaventuranzas, anuncia al pueblo el nuevo proyecto de Dios que acoge a los pobres y a los excluidos. Denuncia el sistema que ha excluido a los pobres y que persigue a los que luchan por la justicia. La primera categoría de los “pobres en espíritu” y la última categoría de los “perseguidos por causa de la justicia” reciben la misma promesa del Reino de los Cielos. Y la reciben desde ahora, en el presente, pues Jesús dice “¡de ellos es el Reino!” El Reino ya está presente en su vida. Entre la primera y la última categoría, hay tres otras categorías de personas que reciben la promesa del Reino. En estos tres dúos transpare el nuevo proyecto de vida que quiere reconstruirla en su totalidad a través de un nuevo tipo de relaciones: con los bienes materiales (1er dúo); con las personas entre sí (2º dúo); con Dios (3er dúo). La comunidad cristiana debe ser una muestra de este Reino, un lugar donde el Reino empieza a tomar forma desde ahora.

Los tres: 

  1. Primer dúo: los mansos y los que lloran: Los mansos son los pobres de los que habla el salmo 37. Se les quitó su tierra y la van a heredar de nuevo (Sal 37,11; cf Sal 37.22.29.34). 
  2. Los afligidos son los que lloran ante la injusticia en el mundo y entre la gente (cf. Sl 119,136; Ez 9,4; Tob 13,16; 2Pd 2,7).
  3.  Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación con los bienes materiales: 

    1. la posesión de la tierra y el mundo reconciliado. 
    2. Segundo dúo: los que tienen hambre y sed de justicia y los misericordiosos. Lo que tienen hambre y sed de justicia son los que desean renovar la convivencia humana, para que esté de nuevo de acuerdo con las exigencias de la justicia. Los misericordiosos son los que tienen el corazón en la miseria de los otros porque quieren eliminar las desigualdades entre los hermanos y las hermanas.

 Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación entre las personas mediante la práctica de la justicia y de la solidaridad.

Tercer dúo: los puros de corazón y los pacíficos: Los puros de corazón son los que tienen una mirada contemplativa que les permite percibir la presencia de Dios en todo. Los que promueven la paz serán llamados hijos de Dios, porque se esfuerzan para que la nueva experiencia de Dios pueda penetrar en todo y realice la integración de todo . Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación con Dios: ver la presencia actuante de Dios en todo y ser llamado hijo e hija de Dios. 

• Mateo 5,10-12: Los perseguidos por causa de la justicia y del evangelio. Las bienaventuranzas dicen exactamente lo contrario de lo que dice la sociedad en la que vivimos. En ésta, el perseguido por la justicia es considerado como un infeliz. El pobre es un infeliz. Feliz es el que tiene dinero y puede ir al supermercado y gastar según su voluntad. Los infelices son los pobres, los que lloran. En la televisión, las novelas divulgan este mito de la persona feliz y realizada. Y sin darnos cuenta, las telenovelas se vuelven el patrón de vida para muchos de nosotros. ¿Quizás si en nuestra sociedad todavía hay lugar para estas palabras de Jesús: “¡Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia y del evangelio! ¡Felices los pobres! ¡Felices los que lloran!”? Y para mí que soy cristiano y cristiana, de hecho ¿quién es feliz? 

4) Para la reflexión personal 

• Todos queremos ser felices. ¡Todos y todas! Pero ¿somos realmente felices? Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Cómo entender que una persona puede ser pobre y feliz al mismo tiempo? • ¿Cuáles son los momentos en tu vida en que te has sentidor realmente feliz? ¿Era una felicidad como la que fue proclamada por Jesús en las bienaventuranzas, o era de otro tipo?

 5) Oración final 

Alzo mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi auxilio? Mi auxilio viene de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra. (Sal 121,1-2).

domingo, 7 de junio de 2026

Lectio Divina: Solemnidad Jesús el Pan de la Vida

 Lectio Divina: domingo, 7 de junio de 2026 

Lectio Divina Santísimo cuerpo de Jesús - Aoraciones



Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad Jesús el Pan de la Vida “¡Quien come de este pan vivirá eternamente! Juan 6,51-58 1. 

Oración inicial 

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

 2. Lectura 

a) Clave de lectura:

Con ocasión de la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, hacemos nuestra meditación sobre la parte final del discurso del Pan de Vida. Mediante este discurso, el evangelio de Juan nos ayuda a comprender el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. En el transcurso de la lectura, tratemos de estar atentos a las palabras de Jesús que ayudan a la gente a entender el signo del Pan de Vida.

 b) Una división del texto para ayudar en la lectura:

• Juan 6,51: La afirmación inicial que resume todo 

• Juan 6,52: La reacción contraria de los Judíos 

• Juan 6,53-54: La respuesta de Jesús reafirmando cuanto ha dicho antes 

• Juan 6,55-58: Jesús saca las conclusiones para la vida 

c) El Texto: 

Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.  Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.  Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 

3. Un momento de silencio 

Orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. 

4. Algunas preguntas para ayudarnos en la meditación y en la oración

  1. ¿Qué parte del texto ha atraído mayormente mi atención? ¿Por qué? 
  2. ¿Cuántas veces, en el texto, se usa la palabra vida y qué dice de la vida? 
  3. Jesús dice: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo” ¿Qué significa esto? Busca una respuesta en el texto
  4.  ¿Qué nos dice este texto sobre la persona de Jesús: Títulos, funciones, etc.?
  5.  ¿En qué modo este texto nos ayuda a entender mejor el significado de la Eucaristía? 

5. Para aquéllos que desean profundizar el discurso del Pan de Vida 

a) Contexto en el cuál nuestro texto se coloca en el discurso del Pan de Vida: 

El discurso del Pan de Vida (Jn 6,22-71) es una secuencia de siete breves diálogos entre Jesús y las personas que se encuentran con Él después de la multiplicación de los panes. Jesús trata de abrir los ojos de la gente, haciéndoles entender que no basta luchar por el pan material. La lucha cotidiana por el pan material no llega a la raíz, si no va acompañada de una mística. ¡No sólo de pan vive el hombre! (Dt 8,3). 

Los siete breves diálogos son una catequesis muy bella que explica a la gente el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. A lo largo de todo el diálogo aparecen las exigencias que el vivir desde la fe en Jesús traza para nuestra vida.

La gente reacciona. Queda asombrada por las palabras de Jesús. Pero Jesús no cede, no cambia sus exigencias. Por esto, muchos lo abandonan. Hoy sucede también la misma cosa: cuando el evangelio comienza a ser un serio compromiso, mucha gente lo abandona. En la medida en que el discurso de Jesús avanza, menos gente va quedando a su alrededor. 

Al final quedan solo los doce y Jesús ¡ni siquiera puede confiar en ellos! He aquí la secuencia de los siete diálogos que componen el discurso del Pan de Vida: 

  1. Juan 6,22-27: 1º Diálogo: La gente busca a Jesús porque quiere más pan.
  2.  Juan 6,28-33: 2º Diálogo: Jesús pide a la gente trabajar por el verdadero pan. 
  3. Juan 6,34-40: 3º Diálogo: El pan verdadero es hacer la voluntad de Dios .
  4. Juan 6,41-51: 4º Diálogo: Quien se abre a Dios acepta a Jesús y su propuesta.
  5.  Juan 6,52-58: 5º Diálogo: Carne y sangre. Expresión de la vida y del don total 
  6. Juan 6,59-66: 6º Diálogo: Sin la luz del Espíritu no se entienden estas palabras 
  7. Juan 6,67-71: 

7º Diálogo: 

Confesión de Pedro.

b) Comentario sobre los siete diálogos que componen el discurso del Pan de Vida: 

El año 2005, el año de la Eucaristía. Por esto, en vez de comentar solamente los ocho versículos del Evangelio de este domingo (Jn 6,51-58), se ha pensado dar una clave general para entender los siete breves diálogos que componen todo el discurso. Una visión global del conjunto ayudará a entender mejor el significado y la portada de los ocho versículos del texto litúrgico de este día del Corpus Christi 

1° Diálogo – Juan 6,22-27: La gente busca a Jesús porque quiere más pan

• Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. 

  • Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. 
  • Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún, en busca de Jesús. 
  • Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» 
  • Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 
  • Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.» 

• La gente ve el milagro, pero no entiende que se trata de un signo de algo más grande y más profundo. Se queda en la superficie del hecho, en la distribución del pan. Busca el pan de vida, pero sólo para el cuerpo. Según la gente, Jesús hace algo que ya Moisés había hecho en el pasado. Dar alimento a todos. Y la gente quería que el pasado se repitiese. Pero Jesús pide a la gente dar un paso más. No fatigarse por el pan que perece, sino procurarse el pan que no perece. Este nuevo alimento que no perece da la vida que dura para siempre. 2º Diálogo – Juan 6,28-33: Jesús pide a la gente trabajar por el pan verdadero. 

• Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?»  Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.»  Ellos entonces le dijeron: «¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas?  Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.»  Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» 

• La gente pide: ¿Qué se debe hacer para realizar la obra de Dios? Y Jesús responde: ¡Creer en el enviado de Dios! O sea, creer en Jesús. Y la gente reacciona: Danos una señal para entender que verdaderamente eres el enviado de Dios. ¡Nuestros padres comieron el maná que se les dio por medio de Moisés! Según la gente, Moisés continúa siendo el gran jefe a quien creer. Si Jesús quiere que la gente crea en Él debe realizar un signo más grande del que realizó Moisés. Jesús responde que no es el pan dado por Moisés el verdadero pan, porque no garantizaba la vida de nadie. Todos murieron en el desierto. El pan verdadero de Dios es aquél que vence la muerte y da la vida. Jesús trata de ayudar a la gente a liberarse de los esquemas del pasado. Para Jesús, la fidelidad al pasado no significa encerrarse a las cosas del pasado y rechazar toda renovación. La fidelidad al pasado quiere decir aceptar lo que es nuevo, que es fruto de la semilla plantada en el pasado.

3º Diálogo – Juan 6,34-40: El pan verdadero es hacer la voluntad de Dios 

• Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. 36 Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» 

• La gente pide: “¡Señor, danos siempre de este pan!” Pensaba que Jesús estuviese hablando de un pan especial. Entonces, Jesús responde claramente: “¡Yo soy el pan de vida!” Comer el pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús y aceptar el camino que Él ha enseñado, o sea: “¡Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre que está en el cielo!” (Jn 4,34) Este es el verdadero alimento que sostiene a la persona, que nos da por siempre una vida nueva. ¡Es semilla con garantía de resurrección!. 

4º Diálogo – Juan 6,41-51: Quien se abre a Dios, acepta a Jesús y su propuesta  

• Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.»  Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.  No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.  En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.  Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;  este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 

• El discurso se hace cada vez más exigente. Ahora son los judíos. O sea, los jefes del pueblo, los que murmuran: “¿No es éste Jesús, el hijo de José, de quien conocemos el padre y la madre? ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?” Ellos se creían capaces de conocer y reconocer las cosas que vienen de Dios. Pero se equivocaban. Si estuviesen abiertos verdaderamente a las cosas de Dios , sentirían en sí el impulso de Dios que los atrae a Jesús y reconocerían que Jesús viene de Dios (Jn 6,45). En la celebración de la Pascua, los judíos recordaban el pan del desierto. Jesús les ayuda a dar un paso adelante. ¡Quien celebra la Pascua recordando sólo el pan que los padres comieron en el desierto, morirá como todos ellos! El verdadero sentido de la Pascua no es el de recordar el maná que en el pasado cayó del cielo, sino aceptar a Jesús Pan de Vida, que ha bajado del cielo y seguir el camino trazado por Él. No quiere decir comer la carne del cordero pascual, sino la carne de Jesús, que ha bajado del cielo ¡para dar la vida al mundo! 

5º Diálogo – Juan 6,52-58: Carne y sangre: expresión de la vida y del total 

• Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.  Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

• Los Judíos reaccionan: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Ellos no entendían estas palabras de Jesús, porque el respeto profundo a la vida exigía que desde los tiempos del Antiguo Testamento estuviese prohibido comer sangre, porque la sangre era señal de vida (Dt 12,16.23; At 15.29). Además estaba cerca la Pascua y dentro de pocos días todos habrían comido la carne y la sangre del cordero pascual en la celebración de la noche de Pascua. Tomaron literalmente la palabra de Jesús, por esto no entendían. Comer la carne de Jesús significaba aceptar a Jesús como el nuevo Cordero Pascual, y que su sangre les hubiera liberado de la esclavitud. Beber la sangre de Jesús significaba asimilar la misma manera de vivir que ha tenido la vida de Jesús. Lo que da vida no es celebrar el maná del pasado, sino comer este nuevo pan que es Jesús, su carne y su sangre. Participando en la Cena Eucarística, asimilando su vida, su entrega, su donación. 

6º Diálogo – Juan 6,59-66: Sin la luz del Espíritu no se entienden estas palabras 

• Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.  Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza?  ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?. «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.  Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 

• Aquí termina el discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Muchos discípulos pensaban: “¡Jesús se está pasando. Está poniendo fin a la celebración de la Pascua. Está ocupando el puesto central de nuestra religión!” Por esto mucha gente se alejó de la comunidad y no seguía a Jesús. Jesús reacciona diciendo: “Es el espíritu el que da vida; la carne no sirve para nada; las palabras que os he dicho son espíritu y son vida”. No deberíamos tomar literalmente las cosas que dice. Sólo con la ayuda de la luz del Espíritu Santo es posible entender el sentido pleno de todo lo que Jesús dice (Jn 14,25-26; 16,12-13).

 7º Diálogo – Juan 6,67-71: Confesión de Pedro

• Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»  Jesús les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.»  Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce. 

• Al final, quedaron sólo los doce. Jesús les dice: “¿También vosotros queréis marcharos?” Para Jesús lo importante no es el número de la gente que está a su alrededor. No cambia el discurso cuando éste no gusta. Jesús habla para revelar al Padre y no por dar gusto a nadie. Prefiere quedarse solo , más que ser acompañado de personas que no se comprometan con el proyecto del Padre. La respuesta de Pedro es bella: “¿A quien iremos? ¡ Tú sólo tienes palabras de vida eterna!” Aun sin entenderlo todo, Pedro acepta a Jesús y cree en Él. A pesar de todas su limitaciones, Pedro no es como Nicodemo que quería verlo todo claro, para confirmar sus propias ideas. Pero también entre los doce había algunos que no aceptaban la propuesta de Jesús. 

c) Profundizando: Eucaristía y Nuevo Éxodo 

Describiendo la multiplicación de los panes, Jesús que camina sobre las aguas y el discurso del Pan de Vida, el Evangelio de Juan sugiere un paralelo con el Éxodo Este paralelo enseña que mediante la Eucaristía se cumple un nuevo Éxodo. La Eucaristía nos ayuda a vivir en estado permanente de Éxodo:

  i) La multiplicación de los panes (Jn 6,1-15) 

• Jesús tiene delante de sí una multitud hambrienta y el reto de dar pan a todos. También Moisés afrontó este reto a lo largo de la marcha del pueblo por el desierto (Ex 16,1-35; Num 11,18-23). Después de haber comido, la gente saciada reconoce en Jesús el nuevo Moisés, el “Profeta que debe venir al mundo” (Jn 6,14), según cuanto está anunciado en la Ley de la Alianza (Dt 18,15-22). 

ii) Jesús camina sobre el mar (Jn 6,16-21).

• En el Éxodo, el pueblo está en marcha para obtener la libertad y afronta y vence al mar (Ex 14,22). También Jesús, como Moisés, domina y vence al mar, impide que la barca de sus discípulos sea tragada por las aguas y hace que todos lleguen salvos a la otra orilla 

iii) El discurso sobre el pan de vida 

• El discurso evoca el capítulo 16 del Éxodo donde se describe la historia del maná. Cuando Jesús habla de un”alimento que no perece” (Jn 6,27), está recordando el maná que perece y que cada vez sabe peor (Ex 16,20). Los judíos “murmurando” contra Jesús (Jn 6,41) hacen la misma cosa que los Israelitas en el desierto, que dudaban de la presencia de Dios con ellos a través de la caminata (Ex 16,2; 17,3; Num 11,1). Los Judíos dudaban de la presencia de Dios en Jesús de Nazaret (Jn 6,42). Jesús es el verdadero maná que nos da la vida para siempre. 

 Salmo 85 (84) La justicia y la paz se abrazan 

Propicio has sido, Yahvé, con tu tierra, has cambiado la suerte de Jacob; has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, has reprimido todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera. ¡Restáuranos, Dios salvador nuestro, cesa en tu irritación contra nosotros! ¿Estarás siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad? ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo goce de ti? ¡Muéstranos tu amor, Yahvé, danos tu salvación! Escucharé lo que habla Dios. Sí, Yahvé habla de futuro para su pueblo y sus amigos, que no recaerán en la torpeza. Su salvación se acerca a sus adeptos, y la Gloria morará en nuestra tierra. Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan; Verdad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo. Yahvé mismo dará prosperidad, nuestra tierra dará su cosecha. Justicia marchará ante él, con sus pasos le abrirá camino. 

7. Oración final 

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.  

  

sábado, 6 de junio de 2026

Oración de Gratitud y Salud

 Oración para darte gracias por la salud mental y espiritual

Oración de Gratitud y Salud

Amado Dios, te doy gracias con todo mi corazón por el hermoso milagro de este nuevo amanecer. Gracias por abrir mis ojos hoy, por el aire que respiro y por la bendición de la vida que me regalas de nuevo.Te agradezco profundamente por mi salud y por la de mis seres queridos. 

Gracias porque mi cuerpo tiene la fuerza para levantarse y mi mente la claridad para empezar una nueva jornada. 

Reconozco que el bienestar físico y la paz mental son dones tuyos, y los valoro infinitamente. Pongo en tus manos este día, pidiéndote que mantengas mi cuerpo sano, mi espíritu fuerte y mi corazón lleno de alegría para afrontar cualquier reto. 

Hoy te entrego de manera especial el bienestar de mi familia

Te pido que entres en nuestro hogar y lo llenes de tu paz, amor y comprensión. Protege la salud física, mental y espiritual de cada uno de mis seres queridos. Aleja de nosotros toda enfermedad, peligro, envidia o discordia.

Sana cualquier dolencia en sus cuerpos y fortalece sus corazones. Permite que permanezcamos unidos, apoyándonos mutuamente y reflejando tu amor en nuestra convivencia diaria. Bendice sus entradas y salidas, sus trabajos y sus estudios.

Que tu presencia nos acompañe en cada hora de esta jornada, manteniendo nuestras almas sanas y nuestra fe inquebrantable. Pongo mi vida y la de mi familia en tus manos, confiando en que tu gracia nos sostiene. Amén.

Lectio Divina: La limosna de la viuda

 Lectio Divina: sábado, 6 de junio de 2026

Lectio Divina:  La limosna de la viuda

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,38-44 

Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Éstos tendrán una sentencia más rigurosa.» Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: 

«Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.» 

3) Reflexión 

En el evangelio de hoy estamos llegando al final de la larga instrucción de Jesús a los discípulos. Desde la primera curación del ciego (Mc 8,22-26) hasta la curación del ciego Bartimeo en Jericó (10,46-52), los discípulos caminarán con Jesús hacia Jerusalén, recibiendo de él muchas instrucciones sobre la pasión, la muerte y la resurrección y las consecuencias para la vida del discípulo. Al llegar a Jerusalén, estuvieron presentes en los debates de Jesús con los comerciantes en el Templo (Mc 11,15-19), con los sumos sacerdotes y con los escribas (Mc 11,27 a 12,12), con los fariseos, los herodianos y los saduceos (Mc 12,13-27), con los doctores de la ley (Mc 12,28-37. Ahora, en el evangelio de hoy, después de una fuertísima crítica contra los escribas (Mc 12,38-40), Jesús instruye de nuevo a los discípulos. Sentado ante el arca de las limosnas del Templo, llamaba su atención hacia el gesto de una pobre viuda, que echó todo lo que tenía. Y es en este gesto que ellos tienen que tratar de ver la manifestación de la voluntad de Dios (Mc 12,41-44).

 • Marcos 12,38-40

La crítica a los doctores de la Ley. Jesús llama la atención de los discípulos sobre el comportamiento hipócrita y prepotente de algunos doctores de la ley. A ellos les gustaba circular por las plazas con largas túnicas, recibir los saludos de la gente, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes. Les gustaba entrar en las casas de las viudas y recitar largas preces en cambio de ¡dinero! Y Jesús termina diciendo: “¡Esos tendrán una sentencia más rigurosa!”.

 • Marcos 12,41-42

La limosna de la viuda. Jesús y los discípulos, sentados ante el arca de las limosnas del Templo, observan como todo el mundo echaba su limosna. Los pobres echaban pocos centavos, los ricos echaban monedas de gran valor. Las arcas del Templo recibían mucho dinero. Todo el mundo traía alguna cosa para la manutención del culto, para el sustento del clero y la conservación del altar. Parte de este dinero servía para ayudar a los pobres, pues en aquel tiempo no había seguro social. Los pobres vivían pendientes de la caridad pública. Y los pobres más necesitados de ayuda eran los huérfanos y las viudas. No tenían nada. Dependían en todo de la ayuda de los demás. Pero aunque no tuviesen nada, trataban de compartir. Así una viuda bien pobre pone su limosna en el arca del Templo. ¡Nada más que unos centavos! 

 • Marcos 12,43-44

Jesús hace ver dónde se manifiesta la voluntad de Dios. Lo que vale más: ¿los diez centavos de la viuda o los mil denarios de los ricos? Para los discípulos, los mil denarios eran mucho más útiles para hacer la caridad que los diez centavos de la viuda. Pensaban que el problema de la gente podría resolverse sólo con mucho dinero. En ocasión de la multiplicación de los panes, habían dicho a Jesús:

 “¿Quieres que vayamos a comprar pan por doscientos denarios para dar de comer a la gente?” (Mc 6,37) De hecho, para los que piensan así, los diez centavos de la viuda no sirven de nada. Pero Jesús dice: “Esta viuda que es pobre, ha echado más que todos los que echan en el Tesoro”. Jesús tiene criterios diferentes. Llamando la atención de los discípulos hacia el gesto de la viuda, enseña dónde ellos y nosotros debemos procurar ver la manifestación de la voluntad de Dios, a saber, en los pobres, y en el compartir. Hoy muchos pobres hacen lo mismo. La gente dice: “El pobre no deja morir de hambre a otro pobre”. 

Pero a veces, ni siquiera esto es posible. Doña Cícera que vivía en el interior de Paraíba, Brasil, tuvo que irse a vivir en la periferia de la capital, João Pessoa, y decía: “En el interior, la gente era pobre, pero tenía siempre una cosita para dividir con el pobre que estaba a la puerta. Ahora que estoy aquí en la gran ciudad, cuando veo a un pobre que viene, me escondo de vergüenza porque ¡no tengo nada en casa que compartir con él!” Por un lado, gente rica que tiene todo, pero que no quiere compartir. Por el otro: gente pobre que no tiene casi nada, pero que quiere compartir lo poco que tiene.

 • Limosna, compartir, riqueza

 La práctica de la limosna era muy importante para los judíos. Era considerada una “buena obra”, pues la ley del AT decía: “Ciertamente que nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo este mandato: debed abrir tu mano a mi hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra”. (Dt 15,11). Las limosnas, colocadas en el arca del Templo, sea para el culto, sea para los necesitados, los huérfanos o las viudas, eran consideradas como una acción agradable a Dios. 

Dar la limosna era una manera de reconocer que todos los bienes pertenecen a Dios y que apenas somos administradores de esos bienes, para que haya vida en abundancia para todos. La práctica del compartir y de la solidaridad es una de las características de las primeras comunidades cristianas:

 “No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que tenían campos o casas, los vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles” (Hec 4,34-35; 2,44-45). 

El dinero de la venta, ofrecido a los apóstoles, no era acumulado, sino que “se distribuía a cada uno según sus necesidades” (Hec 4,35b; 2,45). La entrada de las personas más ricas en las comunidades hizo entrar en ellas la mentalidad de acumulación y bloqueó el movimiento de solidaridad y de compartir. Santiago advierte a las personas: “Pues, bien, ahora les toca a los ricos. Lloren y laméntense por las desgracias que les vienen encima. Sus reservas se han podrido y sus vestidos están comidos por la polilla” (Stgo 5,1-3). 

Para aprender el camino del Reino, todos necesitamos volvernos alumnos de aquella viuda, que compartió todo lo que tenía, Marcos 12,43-44. Jesús hace ver dónde se manifiesta la voluntad de Dios. 

Lo que vale más: ¿los diez centavos de la viuda o los mil denarios de los ricos? Para los discípulos, los mil denarios eran mucho más útiles para hacer la caridad que los diez centavos de la viuda. Pensaban que el problema de la gente podría resolverse sólo con mucho dinero. En ocasión de la multiplicación de los panes, habían dicho a Jesús: 

“¿Quieres que vayamos a comprar pan por doscientos denarios para dar de comer a la gente?”(Mc 6,37)

 De hecho, para los que piensan así, los diez centavos de la viuda no sirven de nada. Pero Jesús dice: “Esta viuda que es pobre, ha echado más que todos los que echan en el Tesoro”. Jesús tiene criterios diferentes. Llamando la atención de los discípulos hacia el gesto de la viuda, enseña dónde ellos y nosotros debemos procurar ver la manifestación de la voluntad de Dios, a saber, en los pobres, y en el compartir. 

 4) Para la reflexión personal 

 • ¿Cómo es que los dos centavos de la viuda valen más que los mil denarios de los ricos? Mira bien el texto y di porqué Jesús elogió a la viuda pobre. ¿Cuál es el mensaje de este texto, para nosotros hoy? • ¿Cuáles son las dificultades y las alegrías que tú has encontrado en la vida para practicar la solidaridad y el compartir con los otros?

 5) Oración final 

Mi boca rebosa de tu alabanza, de tu elogio todo el día. No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando decae mi vigor. (Sal 71,8-9) 

viernes, 5 de junio de 2026

Lectio Divina: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies

 Lectio Divina: viernes, 5 de junio de 2026 

Lectio Divina: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,35-37

 Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado. 

3) Reflexión 

En el evangelio de anteayer, Jesús criticó la doctrina de los saduceos (Mc 12,24-27). En el evangelio de hoy, critica la enseñanza de los doctores de la ley. Y esta vez su crítica no apunta a la incoherencia de sus vidas, sino a una enseñanza que transmiten a la gente. En otra ocasión, Jesús había criticado su incoherencia y había dicho a la gente: “Los doctores de la Ley y los fariseos tienen autoridad para interpretar la Ley de Moisés. Por esto, ustedes tienen que hacer todo lo que les dicen. Pero no imiten sus acciones, pues hablan pero no practican” (Mt 23.2-3). Ahora, Jesús tiene una reserva de cara a la relación con los que enseñan de cara a la esperanza mesiánica, y basa su crítica en argumentos sacados de la Biblia.

• Marcos 12,35-36: La enseñanza de los doctores de la Ley sobre el Mesías. La propaganda oficial tanto del gobierno como de los doctores de la Ley decía que el mesías vendría como Hijo de David. Era una manera de enseñar que el mesías sería un rey glorioso, fuerte y dominador. Así fue el grito de la gente el Domingo de Ramos:"¡Bendito el Reino que viene de nuestro padre David!" (Mc 11,10). Así también gritó el ciego de Jericó: "Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!" (Mc 10,47).

• Marcos 12,37: Jesús cuestiona la enseñanza de los doctores sobre el Mesías. Jesús cuestiona esta enseñanza de los doctores. Cita un salmo de David: “El Señor dijo a mi señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies!” (Sal 110,1) Y Jesús añade: “El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» Esto significa que Jesús no concordaba mucho con esta idea de un mesías, Señor Glorioso, que vendría como rey poderoso para dominar e imponerse sobre todos los enemigos. Marcos añade que a la gente le gustó la crítica de Jesús. De hecho, la historia informa que los “pobres de Javé “ (anawim) esperaban al mesías no como dominador, sino como siervo de Dios para la humanidad. 

• Las diversas formas de esperanza mesiánica. A lo largo de los siglos, la esperanza mesiánica fue creciendo, tomando diversas formas. Casi todos los grupos y los movimientos de la época de Jesús esperaban la llegada del Reino, pero cada uno a su manera: fariseos, escribas, esenos, zelotes, herodianos, saduceos, los profetas populares, los discípulos de Juan el Bautista, los pobres de Yavé. Podemos distinguir tres tendencias en la esperanza mesiánica del pueblo en el tiempo de Jesús.

 a) Mesías como enviado personal de Dios: Para unos, el futuro Reino tenía que llegar mediante un enviado de Dios, llamado Mesías o Cristo. Sería ungido para poder realizar esta misión (Is 61,1). Algunos esperaban que él fuera un profeta; otros, que fuera un rey, un discípulo o un sacerdote. Malaquías, por ejemplo, espera al profeta Elías (Mal 3,23-24). El Salmo 72 espera a un rey ideal, un nuevo David. Isaías ahora espera a un discípulo (Is 50,4), ahora a un profeta (Is 61,1). El espíritu impuro gritaba: "¡Yo sé que tú eres el Santo de Dios! (Mc 1, 24). Señal de que también había gente que esperaba a un mesías que fuera sacerdote (Santo o Santificado). Los pobres de Yavé (anawim) esperaban al Mesías como el “Siervo de Dios”, anunciado por Isaías.

 b) Mesianismo sin mesías. Para otros, el futuro llegaría de repente, sin mediación ni ayuda de nadie. Dios mismo vendría en persona para realizar las profecías. NO habría un mesías propiamente dicho. Sería un mesianismo sin mesías. Esto ya se percibe en el libro de Isaías, donde Dios mismo viene llegando y trae la victoria en la mano (Is 40,9-10; 52,7-8). 

c) El Mesías ya llegó: Había también grupos que no esperaban ya al mesías. Para ellos la situación presente debía de continuar como era, pues pensaban que el futuro había llegado ya. Estos grupos no eran populares. Por ejemplo, los saduceos no esperaban al mesías. Los herodianos pensaban que Herodes fuera el rey mesiánico. 

• La luz de la resurrección. La Resurrección de Jesús es la luz que, de repente, ilumina todo el pasado. A la luz de la resurrección, los cristianos comenzaron a releer el Antiguo Testamento y descubrieron sentidos nuevos que antes no podían ser descubiertos, porque les faltaba luz (cf 2Cor 3,15-16). Y en el AT ellos buscaban las palabras para expresar la nueva vida que estaban viviendo en Cristo. Y allí encontraron la mayor parte de los títulos de Jesús. Mesías (Sal 2,2), Hijo del Hombre (Dn 7,13; Ez 2,1), Hijo de Dios (Sal 2,7; 2 Sm 7,13), Siervo de Yavé (Is 42,1; 41,8), Redentor (Is 41,14; Sl 19,15; Rt 4,15), Señor (LXX) (¡casi 6000 veces!). Todos los grandes temas del AT desembocan en Jesús y encuentran en él su plena realización. En la resurrección de Jesús germina la semilla y, según lo dicho por las Padres de la Iglesia, todo el AT se vuelve Nuevo Testamento. 

4) Para la reflexión personal 

• ¿Cuál es tu esperanza para el futuro del mundo en que vivimos? • La fe en la Resurrección ¿influye en tu manera de vivir la vida?

5) Oración final 

Espero tu salvación, Yahvé, y cumplo tus mandamientos. Guardo tus ordenanzas y dictámenes, tienes presente todos mis caminos. (Sal 119:166,168)  

jueves, 4 de junio de 2026

Lectio Divina: Una Conversación Bonita entre Jesús y un Doctor de la Ley

 Lectio Divina: jueves, 4 de junio de 2026

Lectio Divina: Una Conversación Bonita entre Jesús y un Doctor de la Ley

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor.

2) Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,28b34

Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Y Jesús, viendo que le habíabcontestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

3) Reflexión

El evangelio de hoy nos presenta una conversación bonita entre Jesús y un doctor de la ley. El doctor quiere saber de Jesús cuál es el primero de todos los mandamientos. Hoy también mucha gente quiere saber lo que es más importante en la religión. Algunos dicen que es ser bautizado. Otros dicen que es rezar. Otros dicen: ir a Misa o participar del culto el domingo. Otros dicen: amar al prójimo. Otros se preocupan sólo con las apariencias o con los cargos en la Iglesia. 

• Marcos 12,28: La pregunta del doctor de la Ley. A un doctor de la ley, que había asistido al debate de Jesús con los saduceos (Mc 12,23-27), le gustó la respuesta de Jesús, y percibió su gran inteligencia y quiso aprovechar la ocasión para plantear una preguntar: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” En aquel tiempo, los judíos tenían una gran cantidad de normas para reglamentar en la práctica la observancia de los Diez Mandamientos. Algunos decían:

“Todas estas normas tienen el mismo valor, pues todas vienen de Dios. No nos incumbe a nosotros introducir distinciones en las cosas de Dios”. 

Otros decían: “Algunas leyes son más importantes que las otras y, por esto, ¡obligan más!” El doctor quiere saber la opinión de Jesús.

• Marcos 12,29-31: La respuesta de Jesús. Jesús responde citando un pasaje de la Biblia para decir cuál es el primero de todos los mandamientos: es “¡amar a Dios con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas!” (Dt 6,4-5). En el tiempo de Jesús, los judíos piadosos hicieron de este texto del Deuteronomio una oración y la recitaban tres veces al día: de mañana, a medio día y por la noche. Era tan conocida entre ellos como hoy entre nosotros lo es el Padre Nuestro. Y Jesús añade, citando de nuevo la Biblia: “El segundo es éste: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Lev 19,18). No existe otro mandamiento mayor que éstos”. ¡Respuesta breve y profunda¡

Es el resumen de todo lo que Jesús enseñó sobre Dios y sobre la vida (Mt 7,12).

• Marcos 12,32-33: La respuesta del doctor de la ley. El doctor concuerda con Jesús y saca las conclusiones: “«Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que amar a Dios y amar al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» . O sea, el mandamiento del amor es más importante que los mandamientos relacionados con el culto y los sacrificios en el Templo. Esta afirmación venía ya de los profetas del Antiguo Testamento (Os 6,6; Sal 40,6-8; Sal 51,16-17). Hoy diríamos que la práctica del amor es más importante que novenas, promesas, misas, rezos y procesiones.

• Marcos 12,34: El resumen del Reino. Jesús confirma la conclusión del doctor y dice: “No estás lejos del Reino de Dios!” De hecho, el Reino de Dios consiste en reconocer que el amor hacia Dios es igual que el amor al prójimo. Pues si Dios es Padre, nosotros todos somos hermanos y hermanas y tenemos que demostrarlo en la práctica, viviendo en comunidad. "¡De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas!" (Mt 22,4) Los discípulos y las discípulas deben fijar en la memoria, en la inteligencia, en el corazón, en las manos y en los pies esta primera ley del amor:

¡sólo se llega a Dios a través del don total al prójimo!

• El primer mandamiento. El mayor y el primer mandamiento fue y será siempre: “amar a Dios con todo el corazón, con toda la inteligencia, y con todas las fuerzas” (Mc 12,30). En la medida en que el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, fue profundizando en el significado y en el alcance del amor a Dios, fue percibiendo que el amor de Dios sólo será real y verdadero, si se hace concreto en el amor al prójimo. Por esto, el segundo mandamiento que pide el amor al prójimo es semejante al primer mandamiento del amor a Dios (Mt 22,39; Mc 12,31). “Si alguien dijese “¡Amo a Dios!”, pero odia a su hermano, es un mentiroso” (1Jn 4,20). “Toda la ley los profetas dependen de estos dos mandamientos” (Mt 22,40).

4) Para la reflexión personal 

• Para ti, ¿qué es lo más importante en la religión y en la vida? ¿Cuáles son las dificultades para poder vivir aquello que consideras lo más importante? • Jesús dijo al doctor: “No estás lejos del Reino de Dios”. Hoy, ¿estoy más cerca o más lejos del Reino de Dios que el doctor elogiado por Jesús? 

5) Oración final 

Muéstrame tus caminos, Yahvé, enséñame tus sendas. Guíame fielmente, enséñame, pues tú eres el Dios que me salva. (Sal 25,4-5).


miércoles, 3 de junio de 2026

Hora de la Misericordia

 

Hora de la Misericordia Godzina Milosierdzia - Aoraciones


Hora de la Misericordia Godzina Milosierdzia

La hora de la agonía de Jesús, es decir, las tres de la tarde, es un tiempo muy especial en la devoción a la Divina Misericordia. En esta hora procuramos permanecer en espíritu al pie de la Cruz de Cristo, a fin de suplicar la misericordia para uno mismo y para el mundo entero en virtud de los méritos de su Pasión. Sobre esta hora de la Misericordia, el Señor dijo a Sor Faustina: A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero (Diario 1320). Cabe esclarecer aquí, que no se trata de una hora exacta de reloj (60 minutos), sino que se trata de tener presente el momento de la agonía de Jesús en la cruz, es decir, de acompañarle rezando a las tres de la tarde.

Son las 3 de la Tarde

Jesús no propone una oración concreta para esta hora de las 3 de la tarde; más bien dijo que se podía, por ejemplo, rezar el Via Crucis, hacer la visita al Santísimo Sacramento, y si el tiempo no lo permite debido a las obligaciones, al menos, durante unos momentos, allí donde estemos, hay que tratar de unirse con Él cuando agoniza en la Cruz, aunque sólo sea por un breve momento. El objeto de esta oración es el misterio de la Pasión de Cristo. Esta oración en la Hora de la Misericordia debe cumplir ciertas condiciones: debe tener lugar a las tres de la tarde (cuando el reloj marca la hora exacta), debe dirigirse directamente a Jesús, y en nuestras súplicas y peticiones, hay que referirse a los méritos y al valor de su dolorosa Pasión.

Hora de la Misericordia

Sin embargo, en la práctica y en diversas publicaciones, a menudo se insiste en la opinión según la cual a las tres de la tarde hay que rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, pues se considera que entonces esta oración tiene un poder especial. Esta forma de pensar se debe a una cierta ignorancia sobre la devoción a la Divina Misericordia, porque hay un desconocimiento de las formas trasmitidas por Sor Faustina; tal vez esto también se deba a la necesidad de tener una fórmula determinada para rezar en esta hora de la Misericordia.

Hora de la Misericordia Godzina Milosierdzia - Aoraciones

 La oración en la Hora de la Misericordia es una forma particular del culto a la Divina Misericordia, con la que Jesús asoció una promesa determinada; también estableció la forma de practicarla. Jesús, en ningún momento dijo que hubiera que rezar la Coronilla de la Divina Misericordia en esta hora. Por supuesto, es posible rezar la Coronilla en esta hora santa, así como en cualquier otro momento del día y de la noche; pero entonces hay que tener claro que no estamos practicando la oración de la Hora de la Misericordia, sino que simplemente rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia. La Coronilla no puede ser la oración de la Hora de la Misericordia, puesto que se dirige directamente a Dios el Padre (Padre Eterno, yo te ofrezco…), y la oración en la Hora de la Misericordia debe dirigirse a Jesús.
Hora de la Misericordia

La práctica sistemática de la oración en la hora de la Misericordia nos introduce en un contacto directo y personal con Jesús, nos hace meditar su misericordia, que se manifestó durante su Pasión, y nos permite dirigirnos a Jesús directamente, es decir, a Alguien muy cercano; entonces, en virtud de los méritos de su Pasión podemos pedir la misericordia para nosotros mismos y para mundo entero. Depende de nosotros mismos si queremos o no rezar a las tres de la tarde y practicar la oración en la Hora de la Misericordia, o si más bien preferimos rezar la Coronilla de la Divina Misericordia. En todo caso, se trata de dos cosas diferentes. Pero al propagar la devoción a la Divina Misericordia y su práctica, deben dejarse bien definidas las cosas, con toda claridad, y no mezclar la Hora de la Misericordia con la Coronilla.

Jesús le prometió a Santa Faustina que nos colmaría de todos los tesoros y la Gracia durante esta Novena de la Divina Misericordia

Cómo siempre la haremos pidiendo por tres Gracias y Tesoros, además de todo lo que El nos quiera conceder a cada uno.

1. Por las intenciones de cada día de la novena en si.

 2. Por las intenciones  de todos los que formamos el grupo.

3. Cada uno por intención personal

La novena la estamos haciendo unos 10.000 porque juntos es más fácil

Ofrecimiento de está Coronilla

Divina Misericordia - Aoraciones

Coronilla de la Divina Misericordia te la ofrecemos

Por los integrantes de cada miembro que conforma este  grupo, sus necesidades corporales , materiales y espirituales. Por el fin de la guerra, la conversión de todos, por los lideres de las naciones, por la Iglesia Católica, por los  Sacerdotes, las Familias, Enfermos, por los niños que han sido abortados y los que seran hoy abortados, por las Almas del Purgatorio, y las intenciones de tu Corazón, las del  Inmaculado Corazón de María  y las del Castïsimo Corazón de San José.

Jesús Confío en Ti
Meditemos🙏🏻 
«Conduzco a la ALMAS»
3:00 LA HORA DE LA MISERICORDIA 
 «A las tres de la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los más pecadores»
Jesús a Sor Faustina




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