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sábado, 20 de junio de 2026

Oficio Parvo de la Santísima Virgen María

 📖 Inspirado en la Liturgia de las Horas: Oficio Parvo de la Santísima

Oficio Parvo de la Santísima Virgen María

El Oficio Parvo de la Santísima Virgen María (Officium Parvum Beatae Mariae Virginis) es una de las devociones más antiguas de la Iglesia Católica. Inspirado en la Liturgia de las Horas, está dedicado a honrar diariamente a la Virgen María y ha sido rezado durante siglos por religiosos, sacerdotes y fieles laicos, especialmente por quienes pertenecen a la espiritualidad carmelita.

✠ Invocación inicial

℣. Dios mío, ven en mi auxilio.

℟. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Aleluya.


🌅 Maitines

Himno

Oh gloriosa Señora,
más alta que las estrellas,
nutriste a tu Creador
con el pecho virginal.

Lo que Eva perdió
por su desobediencia,
tú lo restituyes
con tu santo Hijo.

Tú eres la puerta del cielo,
la estrella del mar,
socorro del pecador
y esperanza del cristiano.

Gloria sea al Padre,
al Hijo y al Espíritu Santo.

Amén.


Salmo 94 (Invitatorio)

Venid, aclamemos al Señor;
demos vítores a la roca que nos salva.

Entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses.

Gloria al Padre...


🌄 Laudes

Himno

María, aurora resplandeciente,
Madre del Sol de Justicia,
guía nuestros pasos
por el camino de la paz.

Haz que vivamos
en gracia y santidad,
hasta contemplar
la gloria eterna de tu Hijo.

Amén.

Cántico de Zacarías

Bendito sea el Señor,
Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo.

(...)

Gloria al Padre...


☀️ Hora Tercia

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones
de tus fieles
e inflama en ellos
el fuego de tu amor.

Por intercesión
de la Virgen María,
haznos dóciles
a la voluntad divina.

Amén.


☀️ Hora Sexta

Señor Jesús,
que quisiste nacer
de la Virgen María,
concédenos permanecer
firmes en la fe
y constantes en la esperanza.

Amén.


🌇 Hora Nona

Virgen Santísima,
consuelo de los afligidos,
estrella de la evangelización,
ruega por nosotros.

Haz que perseveremos
hasta el final
y alcancemos
la vida eterna.

Amén.


🌆 Vísperas

Himno

Salve, Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar.

Socorre al pueblo
que busca levantarse
y confía en tu maternal protección.

Amén.

Magníficat

Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu
en Dios mi Salvador.

Porque ha mirado
la humildad de su esclava.

Desde ahora
me felicitarán
todas las generaciones.

Porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí.

Su misericordia
llega a sus fieles
de generación en generación.

Gloria al Padre... La Magnificat


🌙 Completas

Himno

Antes de cerrar los ojos,
Madre del Salvador,
te encomendamos nuestra vida
y nuestro descanso.

Protége-nos bajo tu manto,
líbranos de todo mal
y condúcenos
a la paz eterna.

Amén.


Cántico de Simeón

Ahora, Señor,
según tu promesa,
puedes dejar
a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos
han visto a tu Salvador.

Luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre...


🙏 Antífona final

Salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, salve.

A ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente!
¡Oh piadosa!
¡Oh dulce Virgen María!

℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Amén.


🌹 Enseñanza espiritual

El Oficio Parvo de la Santísima Virgen María es una escuela diaria de oración y contemplación. Quien lo reza une su voz a la de la Iglesia para honrar a la Madre de Dios, pedir su intercesión y caminar con mayor fidelidad hacia Cristo. En la tradición carmelita y mariana, esta devoción ha sido considerada durante siglos un medio privilegiado para crecer en humildad, perseverancia y amor filial hacia la Virgen Santísima.

La Sabatina: El primer Sábado Después de su Muerte

La Sabatina: El primer Sábado Después de su Muerte


Tradición Virgen del Carmen, la Sabatina 

En lo referente a la Virgen del Carmen, la Sabatina (también conocida como el Privilegio Sabatino) es una creencia y una piadosa tradición católica vinculada a la salvación de las almas que mueren vistiendo el Escapulario del Carmen.

La palabra proviene de sábado, y la promesa central es que la Virgen del Carmen intercederá para liberar del Purgatorio a sus devotos el primer sábado después de su muerte.

Esta tradición se basa en la Bula Sabatina, un documento atribuido al Papa Juan XXII en el año 1322. Según el relato, la Virgen del Carmen se le apareció al Papa y le prometió que, para quienes llevaran el escapulario con devoción durante la vida, ella descendería al Purgatorio el sábado siguiente a su fallecimiento para llevar sus almas al cielo.

Aclaración de la Iglesia: Aunque la autenticidad histórica de esa bula papal específica ha sido debatida por los historiadores, la Iglesia Católica (a través de varios Papas y de la Orden del Carmelo) ha confirmado repetidamente el contenido de la gracia. Se entiende como una promesa de la intercesión maternal de María, no como un "pase mágico" al cielo.

Las 3 Condiciones para Recibir el Privilegio

Para que un fiel pueda beneficiarse de esta promesa, la tradición carmelita señala tres requisitos fundamentales:

  1. Vestir el Escapulario: Haber recibido el Escapulario del Carmen legalmente por un sacerdote y llevarlo puesto con devoción de forma continua (o en su defecto, la medalla-escapulario que lo sustituye).

  2. Guardar la Castidad: Vivir la castidad según el estado de vida de cada persona (soltero, casado, consagrado).

  3. Oración Diaria: Rezar diariamente el Oficio Parvo de la Virgen María. Si no se sabe rezar, se puede sustituir por guardar los ayunos de la Iglesia y abstenerse de comer carne los miércoles y sábados, o bien pedirle a un sacerdote que cambie esta condición por el rezo diario de tres Avemarías o el Santo Rosario.

En la práctica actual, los sábados son días especialmente dedicados a la Virgen María en toda la Iglesia, y de manera muy intensa en las iglesias carmelitas, donde se suelen celebrar misas y rezos especiales llamados precisamente "Misas Sabatinas".

Nuestra Señora del Carmen: Patrona de Lo Pagán (Murcia, España)

La Nuestra Señora del Carmen es la patrona de Lo Pagán, localidad costera perteneciente al municipio de San Pedro del Pinatar, en la Región de Murcia. Su advocación está profundamente vinculada al mar y a los pescadores, quienes la veneran como su protectora y guía espiritual.

Historia de la devoción en Lo Pagán

La devoción a la Virgen del Carmen en Lo Pagán se remonta al siglo XVIII, aunque la famosa romería marítima comenzó en 1892. Desde entonces, cada 16 de julio, miles de fieles acompañan la imagen en una de las celebraciones religiosas más emblemáticas del litoral murciano.

La tradicional procesión marítima

El momento más esperado de la fiesta es la procesión por las aguas del Mar Menor.

Durante la celebración:

  • Se celebra una solemne Eucaristía.
  • La imagen es llevada en procesión terrestre hasta el puerto.
  • Embarcaciones adornadas con flores acompañan a la Virgen por el mar.
  • Se lanzan claveles rojos al agua en memoria de los marineros fallecidos.
  • Los fieles entonan la Salve Marinera, creando un ambiente de profunda emoción y fe.

La imagen venerada

parroquia de Lo Pagán es una imagen de vestir
La imagen que se conserva en la parroquia de Lo Pagán es una imagen de vestir, atribuida por diversos estudios al escultor Roque López, discípulo del gran Francisco Salzillo, y datada en el siglo XVIII. Es considerada una de las representaciones marianas más queridas de la costa murciana.

Oración a Nuestra Señora del Carmen

Virgen Santísima del Carmen,
Estrella del Mar y Madre de misericordia,
protege a quienes navegan por las aguas de la vida.
Sé refugio de las familias,
consuelo de los afligidos
y esperanza de quienes acuden a ti con fe.
Cúbrenos con tu santo escapulario,
guíanos hacia tu Hijo Jesucristo
y alcánzanos la gracia de vivir en su amor
hasta llegar a la gloria eterna.
Amén.





Lectio Divina: Buscar primero el Reino

 Lectio Divina: sábado, 20 de junio de 2026

Lectio Divina Buscar primero el Reino


Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

 ¡Oh, Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 6,24-34

 «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 

Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos?

Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo:

¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.

3) Reflexión 

El evangelio de hoy nos ayuda a revisar la relación con los bienes materiales y trata dos asuntos de distinto peso: nuestra relación con el dinero (Mt 6,24) y nuestra relación con la Providencia Divina (Mt 6,25-34). Los consejos dados por Jesús suscitan diversas preguntas de difícil respuesta. Por ejemplo, ¿cómo entender hoy la afirmación: "No puedes servir a Dios y al dinero” (Mt 6,24)? ¿Cómo entender la recomendación de no preocuparnos con la comida, la bebida y la ropa (Mt 6,25)? 

• Mateo 6,24:

 «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. Cada cual tendrá que elegir. Tendrá que preguntarse: “¿Quién ocupa el primer lugar en mi vida: Dios o el dinero?” De esto dependerá la comprensión de los consejos que siguen sobre la Providencia Divina (Mt 6,25-34). No se trata de una opción hecha sólo con la cabeza, sino de una opción de vida bien concreta que envuelve las actitudes.

• Mateo 6,25: 

Jesús critica la excesiva preocupación con la comida y el vestido. Esta crítica de Jesús provoca hasta hoy mucho espanto entre la gente, pues la gran preocupación que tiene un padre, una madre de familia es la comida y el vestido para los hijos. El motivo de la crítica es que la vida vale más que la comida y el cuerpo vale más que la ropa. Para aclarar su crítica, Jesús cuenta dos parábolas: de los pajaritos y de las flores. 

• Mateo 6,26-27:

 La parábola de los pajaritos: la vida vale más que la comida. Jesús manda mirar a los pajaritos. No siembran, no almacenan, y sin embargo tienen siempre algo que comer, porque el Padre celestial los alimenta: “¿No valéis vosotros más que ellos?” Lo que Jesús critica es cuando la preocupación por la comida ocupa todo el horizonte de la vida de las personas, sin dejar espacio para experimentar y saborear la gratuidad de la fraternidad y de la pertenencia al Padre. Por eso, el sistema neoliberal es criminal porque obliga a la gran mayoría de las personas a vivir 24 horas al día preocupándose por la comida y por la ropa, y produce en otra pequeña minoría rica el ansia de comprar y consumir hasta el punto de no dejar espacio para otra cosa. Jesús dice que la vida vale más de los bienes de consumo. El sistema neoliberal impide la vivencia del Reino.

• Mateo 6,28-30: 

La parábola de los lirios: el cuerpo vale más que el vestido. Jesús manda mirar las flores, los lirios del campo. ¡Con qué elegancia y belleza Dios los viste! “Si Dios los viste así, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? Jesús insiste en las cosas de la naturaleza, para que viendo las flores y el campo, la gente recuerde la misión que tenemos: luchar por el Reino y crear una convivencia que pueda garantizar comida y vestido para todos.

 • Mateo 6,31-32:

 No ser como los paganos. Jesús retoma la crítica contra una excesiva preocupación por la comida, la bebida y el vestido. Y concluye: “¡Son los paganos que se preocupan con todo esto!” Debe de haber una diferencia en la vida de los que tienen fe en Jesús y de los que no la tienen. Los que tienen fe en Jesús comparten con él la experiencia de gratuidad de Dios como Padre, Abba. Esta experiencia de paternidad tiene que revolucionar la convivencia. Tiene que engendrar una vida comunitaria que sea fraterna, semilla de una nueva sociedad.

 • Mateo 6,33-34:

 El Reino en primer lugar. Jesús apunta dos criterios: “Buscar primero el Reino” y “No preocuparse por el día de mañana”. Buscar en primer lugar el Reino y su justicia significa tratar de hacer la voluntad de Dios y permitir a Dios que reine en nuestra vida. La búsqueda de Dios se traduce concretamente en búsqueda de una convivencia fraterna y justa. Donde hay esta preocupación por el Reino, nace una vida comunitaria donde todos viven como hermanos y hermanas y nadie pasará más necesidad. Allí no habrá más preocupación con el día de mañana, esto es, no habrá más preocupación en acumular. 

• Buscar primero el Reino de Dios y su justicia

El Reino de Dios tiene que ser el centro de todas nuestras preocupaciones. El Reino pide una convivencia, donde no haya acumulación, y donde haya compartir, para que todos tengan lo necesario para vivir. El Reino es la nueva convivencia fraterna, en la que cada persona se siente responsable del otro. Esta manera de ver el Reino ayuda a entender mejor las parábolas de los pajaritos y de las flores, pues para Jesús la Providencia Divina pasa por la organización fraterna. Preocuparse por el Reino y su justicia es lo mismo que preocuparse por aceptar a Dios como Padre y ser hermanos y hermanas de otros. Ante el creciente empobrecimiento causado por el neoliberalismo económico, la salida concreta que el evangelio nos presenta y que los pobres encontrarán para su supervivencia es la solidaridad y la organización. 

• Una lama afilada en la mano de un niño puede ser un arma mortal

Una lama afilada en la mano de una persona agarrada con cuerdas es arma que salva. Así son las palabras de Jesús sobre la Providencia Divina. Sería antievangélico decir a un padre de familia sin empleo, pobre, con ocho hijos y mujer enferma: "¡No ande preocupado con lo que va a comer y a beber! ¿Por qué preocuparse del vestido y de la salud?" (Mt 6,25.28). Esto lo podemos decir cuando, al imitar a Dios como Jesús, nos organizamos entre nosotros para poder compartir, garantizando a los hermanos la sobrevivencia. De lo contrario seríamos como los tres amigos de Job, para defender a Dios, contaban mentiras sobre la vida humana (Job 13,7). Sería como “disponer de un huérfano y traicionar a un amigo” (Job 6,27). En boca del sistema de los ricos, estas palabras pueden ser armas mortales contra los pobres. En boca del pobre, pueden ser una salida real y concreta para una convivencia mejor, más justa y fraterna. 

4) Para la reflexión personal 

• ¿Cómo entiendo y vivo la confianza en la Providencia Divina? • Como cristianos tenemos la misión de dar una expresión concreta a aquello que nos anima por dentro. ¿Cuál es la expresión que estamos dando a nuestra confianza en la Divina Providencia? 

5) Oración final 

Mi lengua proclama tu promesa, pues justos son tus mandamientos. Acuda tu mano en mi socorro, pues he elegido tus ordenanzas. (Sal 119,172-173)

viernes, 19 de junio de 2026

Lectio Divina: Amontonaos más bien tesoros en el cielo

Lectio Divina: viernes, 19 de junio de 2026 

Lectio Divina: Amontonaos más bien tesoros en el cielo


Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 6,19-23 

«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá! 

3) Reflexión

 En el evangelio de hoy seguimos nuestra reflexión sobre el Sermón del Monte. Anteayer y ayer hemos reflexionado sobre la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El evangelio de hoy y de mañana presenta cuatro recomendaciones sobre la relación con los bienes materiales, explicitando así cómo vivir la pobreza de la primera bienaventuranza: 

  1.  no acumular (Mt 6,19-21); 
  2.  tener la visión correcta de los bienes materiales (Mt 6,22-23); 
  3.  no servir a dos señores (Mt 6,24); 
  4.  abandonarse a la providencia divina (Mt 6,25-34). El evangelio de hoy presenta las dos primeras recomendaciones: no acumular bienes (6,19-21) y no mirar el mundo con ojos malos (6,22-23).

• Mateo 6,19-21: 

No acumular tesoros en la tierra. Si, por ejemplo, hoy en la tele se da la noticia de que en el próximo mes faltarán azúcar y café, todos vamos a comprar el máximo de azúcar y café posible. Acumulamos, porque no confiamos. En los cuarenta años de desierto, el pueblo fue puesto a prueba para ver si era capaz de observar la ley de Dios (Ex 16,4). La prueba consistía en esto: ver si eran capaces de recoger sólo lo necesario de maná para un único día y no acumular para el día siguiente. Jesús dice: "«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.” ¿Qué significa acumular tesoros en el cielo? Se trata de saber dónde coloca el fundamento de mi existencia. Si lo coloca en los bienes materiales de esta tierra, corro siempre el peligro de perder lo que acumulé. Si coloco el fundamento en Dios, nadie va a poder destruirlo y tendré la libertad interior de compartir con los demás los bienes que poseo. Para que esto sea posible y viable, es importante que se cree una convivencia comunitaria que favorezca el compartir y la ayuda mutua, y en la que la mayor riqueza o tesoro no es la riqueza material, sino la riqueza y el tesoro de la convivencia fraterna nacida de la certeza traída por Jesús de que Dios es Padre/Madre de todos. Donde está tu tesoro (riqueza), allí está tu corazón. 

• Mateo 6,22-23: 

La lámpara del cuerpo es el ojo. Para entender lo que Jesús pide es necesario tener ojos nuevos. Jesús es exigente y pide muchas cosas: no acumular (6,19-21), no servir a Dios y al dinero al mismo tiempo (6,24), no preocuparse de lo que bebemos y comemos (6,25-34). Estas recomendaciones exigentes tratan de aquella parte de la vida humana, donde las personas tienen más angustias y preocupaciones. Es también la parte del Sermón del Monte que es más difícil de entender y practicar. Por esto Jesús dice: "Si tu ojo está malo, ....". Algunos traducenojo malo y ojo sano. Otros traducen ojo mezquino y ojo generoso. Es igual. En la realidad, la peor enfermedad que se pueda imaginar es una persona encerrada en sí misma y en sus bienes, y la confianza que tiene sólo en sus bienes. ¡Es la enfermedad de la mezquindad! Quien mira la vida con esta mirada vivirá en la tristeza y en la oscuridad. El remedio para curar esta enfermedad es la conversión, el cambio de mentalidad y de ideología. Poniendo el fundamento de la vida en Dios, la mirada se vuelve generosa y la vida se vuelve luminosa, pues hace nacer el compartir y la fraternidad. 

• Jesús quiere un cambio radical

Quiere la observancia de la ley del año sabático, donde se dice que en la comunidad de los que creen, no puede haber pobres (Dt 15,4). La convivencia humana debe organizarse de tal manera que ya no es necesario preocuparse de la comida, de la bebida, de la ropa y de la vivienda, de la salud y de la educación (Mt 6,25-34). Pero esto es posible sólo si todos buscamos primero el Reino de Dios y su justicia (Mt 6,33). El Reino de Dios es permitir que Dios reine: es imitar a Jesús (Mt 5,48). La imitación de Dios lleva a compartir con justicia los bienes y lleva al amor creativo, que engendra la verdadera fraternidad. La Providencia Divina tiene que ser mediada por la organización fraterna. Sólo así es posible deshacernos de todas las preocupaciones para el mañana (Mt 6,34). 

4) Para la reflexión personal 

• Jesús dice: “Donde está tu riqueza, allí estará tu corazón”. ¿Dónde está mi riqueza: en el dinero o en la fraternidad? • ¿Cuál es la luz que tengo en mis ojos para mirar la vida, los acontecimientos? 

5) Oración final

Pues Yahvé ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí: «Aquí está mi reposo para siempre, en él me instalaré, que así lo quiero. (Sal 132,13-14)  




jueves, 18 de junio de 2026

Oraciones a la Madre del Perpetuo Socorro

 Oraciones a la Madre del Perpetuo Socorro para mantener a Dios cerca

Oraciones a la Madre del Perpetuo Socorro


Esta oración inicial del triduo nos mueve a reconocer nuestra fragilidad, consagrándonos como siervos de María y clamando su auxilio constante ante las acechanzas del enemigo.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! He aquí a vuestros pies a un pobre pecador que a Vos recurre y en Vos confía ¡Oh Madre de misericordia! Tened piedad de mí; oigo que todos os llaman refugio y esperanza de los pecadores; sed, pues, mi refugio y mi esperanza.

Socorredme por amor a Jesucristo; dad la mano a un infeliz caído que a Vos se recomienda, y se os consagra como siervo perpetuo. Bendigo y doy gracias a Dios que por su misericordia me ha inspirado esta confianza en Vos, la cual yo tengo por prenda de mi eterna salvación.

¡Ah! Yo, miserable, he caído hasta ahora tantas veces por no haber acudido a Vos. Sé que con vuestro socorro venceré; sé que me auxiliaréis, si a Vos me encomiendo; pero temo que en las ocasiones peligrosas deje de invocaros, y así me pierda.

Esta gracia, pues, os pido; sí, encarecidamente os suplico que, en los asaltos del infierno, siempre recurra a Vos, y os diga:

«María, ayúdame; Madre del Perpetuo Socorro, no permitas que pierda a mi Dios».

Cinco Avemarías

  • Rezar devotamente Cinco Avemarías meditadas.

  • V. Nos habéis sido dada, Señora, como refugio.

  • R. Como auxilio oportuno en la tribulación.

1. Súplica de Humildad y Amparo (Pág. 66)

Esta oración reconoce la humana fragilidad e invoca el auxilio constante de la Virgen ante las acechanzas del día a día.

¡Ah! Yo, miserable, he caído hasta ahora tantas veces por no haber acudido a Vos. Sé que con vuestro socorro venceré; sé que me auxiliaréis, si a Vos me encomiendo; pero temo que en las ocasiones peligrosas deje de invocaros, y así me pierda.

Esta gracia, pues, os pido; sí, encarecidamente os suplico que, en los asaltos del infierno, siempre recurra a Vos, y os diga:

«María, ayúdame; Madre del Perpetuo Socorro, no permitas que pierda a mi Dios».

Cinco Avemarías

  • Rezar devotamente Cinco Avemarías meditadas.

  • V. Nos habéis sido dada, Señora, como refugio.

  • R. Como auxilio oportuno en la tribulación.

2. Oración Colecta de Protección (Pág. 66)

Dios omnipotente y misericordioso, que nos disteis a venerar la imagen de vuestra aventurada Madre bajo el título especial del Perpetuo Socorro; concedednos propicio que en todas las vicissitudes de nuestra peregrinación en esta vida, seamos de tal manera asistidos por la continua protección de la misma Inmaculada y siempre Virgen María, que merezcamos conseguir los premios de vuestra eterna redención.

Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos.

R. Amén.

3. Oración para el Día Segundo (Pág. 67)

Oración central del segundo día de la novena, enfocada en el poder salvífico del Santo Nombre de María.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Concededme que yo siempre pueda invocar vuestro poderosísimo nombre, ya que vuestro nombre es el socorro del que vive y la salvación del moribundo.

¡Ah! María purísima, María dulcísima, haced que vuestro nombre sea de hoy en adelante el aliento de mi vida. Apresuraos, Señora, a socorrerme cada vez que os llame, pues en todas las tentaciones que me asalten, y en todas las necesidades que me agobien jamás quiero dejar de llamaros, repitiendo siempre:

¡María! ¡María!

Qué fortaleza, qué dulzura, qué confianza, qué ternura siente mi alma con sólo invocaros, con sólo pensar en Vos! Agradezco al Señor que para bien mío os dado ese nombre tan dulce, tan amable y tan poderoso. Mas no me contento con pronunciar solamente vuestro nombre, quiero pronunciarlo con amor, quiero que el amor me recuerde que siempre debo llamaros:

Madre del Perpetuo Socorro.

Devoción de Cierre (Día Segundo)

  • Rezar Cinco Avemarías como el día anterior.

4. Oración para el Día Tercero (Pág. 68)

En el tercer día se medita sobre la Virgen como dispensadora de todas las gracias divinas y abogada del pecador arrepentido.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Vos sois la dispensadora de todas las gracias que Dios concede a nosotros miserables. Si Él os ha hecho tan poderosa, tan rica y tan benigna, es para que nos socorráis en nuestras miserias. Vos sois la abogada de los reos más miserables y abandonados que a Vos acuden; socorredme, pues, a mí, ya que a Vos me encomiendo.

En vuestras manos pongo mi eterna salvación, a Vos entrego mi alma. Contadme en el número de vuestros siervos predilectos, acogedme a vuestra protección, y esto me basta, sí; porque si Vos me socorréis, nada temo; no temo mis pecados porque Vos me obtendréis el perdón; no temo a los demonios porque Vos sois más poderosa que todo el infierno; no temo ni al mismo Juez, Jesucristo, porque a una súplica vuestra, Él se aplaca.

Sólo temo que por negligencia deje de encomendarme a Vos, mía y así me pierda. Alcanzadme, Señora mía, el perdón de mis pecados, el amor a Jesucristo, la perseverancia final y la gracia de acudir siempre a Vos.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro!

Devoción de Cierre (Día Tercero)

  • Rezar Cinco Avemarías como el día anterior.

  • Nota histórica del devocionario: El Papa Pío IX concededió a cada una de estas tres oraciones, el 17 de mayo de 1886, cien días de indulgencias una vez al día aplicables a las almas del purgatorio.

5. Oración en Forma de Letanía a la Virgen del Perpetuo Socorro (Págs. 69, 70 y 71)

Solemne plegaria responsorial para clamar el amparo de la Madre Celestial en cada una de las batallas y dificultades de la vida.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Ese nombre que lleváis hace que mi corazón rebose en confianza para con Vos. Heme, pues, aquí a vuestros pies. Vengo a manifestaros todas las necesidades de mi vida y las de mi muerte. Vengo a invocar vuestro maternal socorro para que me protejáis en todas ellas. Dignaos, Madre mía, escucharme desde lo alto de los cielos.

  • V. En todas las dificultades, penas y miserias:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En el momento peligroso de la tentación, para que yo resista:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tuviere la desgracia de pecar, para que pronto me levante:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si algún lazo funesto me cautivara en el servicio del demonio, para que luego lo rompa:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tardare en convertirme, para que pronto me rinda:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si fuere esclavo de una pasión tiránica, para que triunfe de ella:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si fuere un hijo pródigo, endurecido y encegado en el vicio, para que vuelva a mi Padre:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si viviere en la tibieza, para que Jesucristo no me vomite de su boca:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tuviere la desgracia de vivir en el sacrilegio, para que tenga valor de confesarme bien:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Cuando me olvidare o descuidare de acudir a Vos, para que pronto lo haga:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si alguna vez me rebajare en vuestro servicio, para que luego vuelva a enfervorizarme:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En la obligación de confesarme para que fielmente cumpla con ella:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En la obligación de recibir la sagrada comunión, para cumplir digna y fervorosamente:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En todos los ejercicios de un cristiano fervoroso y especialmente en la meditación y oración:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que conserve o recobre la castidad:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que logre amar a Dios con todo mi corazón:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que por amor a Dios, me conforme en todo con su santa voluntad:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En todos mis pensamientos, acciones y negocios:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que cumpla fielmente todas las obligaciones de mi estado:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si la enfermedad afligiere mi cuerpo y postrare mi alma:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh [Madre bondadosa!]

5. Oración en Forma de Letanía a la Virgen del Perpetuo Socorro (Págs. 69, 70, 71, 72, 73 y 74)

Solemne plegaria responsorial para clamar el amparo de la Madre Celestial en cada una de las batallas y dificultades de la vida.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Ese nombre que lleváis hace que mi corazón rebose en confianza para con Vos. Heme, pues, aquí a vuestros pies. Vengo a manifestaros todas las necesidades de mi vida y las de mi muerte. Vengo a invocar vuestro maternal socorro para que me protejáis en todas ellas. Dignaos, Madre mía, escucharme desde lo alto de los cielos.

  • V. En todas las dificultades, penas y miserias:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En el momento peligroso de la tentación, para que yo resista:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tuviere la desgracia de pecar, para que pronto me levante:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si algún lazo funesto me cautivara en el servicio del demonio, para que luego lo rompa:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tardare en convertirme, para que pronto me rinda:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si fuere esclavo de una pasión tiránica, para que triunfe de ella:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si fuere un hijo pródigo, endurecido y encegado en el vicio, para que vuelva a mi Padre:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si viviere en la tibieza, para que Jesucristo no me vomite de su boca:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si tuviere la desgracia de vivir en el sacrilegio, para que tenga valor de confesarme bien:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Cuando me olvidare o descuidare de acudir a Vos, para que pronto lo haga:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si alguna vez me rebajare en vuestro servicio, para que luego vuelva a enfervorizarme:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En la obligación de confesarme para que fielmente cumpla con ella:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En la obligación de recibir la sagrada comunión, para cumplir digna y fervorosamente:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En todos los ejercicios de un cristiano fervoroso y especialmente en la meditación y oración:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que conserve o recobre la castidad:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que logre amar a Dios con todo mi corazón:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que por amor a Dios, me conforme en todo con su santa voluntad:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En todos mis pensamientos, acciones y negocios:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que cumpla fielmente todas las obligaciones de mi estado:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si la enfermedad afligiere mi cuerpo y postrare mi alma:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si el pesar y la tristeza se apodera de mí:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si el mundo me hiciere sufrir:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si Dios me afligiere con penas interiores:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si la Providencia me probare con la pobreza:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si encontrare en mi propia familia motivos de aflicción:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Si fuere humillado, contrariado o maltratado:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que consiga la conversión y alivio de los que amo:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que procure la libertad de las almas del Purgatorio:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que coopere a la salvación de los pecadores:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que alcance la gracia de la perseverancia final:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que nunca me olvide de pedir esta gracia:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Cuando llegue mi última enfermedad:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En las últimas tentaciones que precedan y acompañen a mi agonía:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Al exhalar el último suspiro:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Cuando me presente a vuestro Hijo para ser juzgado:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Cuando padezca en el purgatorio:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. En todo tiempo y en todo lugar:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que os sirva, os ame y os invoque siempre:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que ame a Jesucristo:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

  • V. Para que os haga amar y servir de muchos cristianos:

  • R. Venid a mi socorro, ¡oh Madre bondadosa!

Alabanza Final (Pág. 74)

¡Sea amada, alabada y eternamente bendita la Virgen del Perpetuo Socorro! Sed mi esperanza, mi amor, mi Madre, mi refugio y mi vida. Amén.

6. Breve Oración a la Virgen del Perpetuo Socorro (Pág. 74)

Oración compacta diaria para consagrar la jornada y pedir la santa bendición.

Santísima Virgen del Perpetuo Socorro. Madre mía amantísima y esperanza mía, yo me acojo bajo vuestro manto, y bajo vuestro manto yo quiero vivir y morir. No permitáis ¡Oh amada Madre mía! Que ni hoy ni jamás ofenda a vuestro Divino Hijo, y dadme siempre vuestra santa bendición.

7. Acto de Consagración (Págs. 74 y 75)

1. A María

¡Oh María! Ya que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro, y yo N. N., aunque indigno de ser inscrito en el afortunado número de vuestros siervos, deseando, no obstante, participar de los benéficos efectos de vuestra misericordia, postrado ante vuestro trono, os consagro mi entendimiento, para que pienses siempre en el amor que merecéis; os consagro mi lengua, para que ensalce vuestras grandes prerrogativas y propague la devoción a Vos; os consagro mi corazón para que después de Dios os ame sobre todas las cosas.

Recibidme ¡Oh gran Reina! En el venturoso número de vuestros siervos; acogedme bajo vuestra protección, socorredme en todas mis necesidades espirituales, y especialmente en el peligroso trance de mi agonía. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Sé que me amáis más de lo que yo pueda amarme a mí mismo; por eso os constituyo en Señora y Árbitro de mis intereses y de todos mis asuntos; disponed, pues, libremente de mí y de todo lo mío conforme os agradare.

Bendecidme ¡Oh madre mía! Y con vuestra poderosa intercesión robusteced mi flaqueza, a fin de que, sirviendoos fielmente en esta vida, pueda alabaros, amaros y daros gracias en la otra eternamente. Amén.

Jaculatoria Final (Pág. 75)

¡Oh María, Madre del Perpetuo Socorro! Rogad por mí.

Lectio Divina: Padre nuestro que estás en los cielos

 Lectio Divina: jueves, 18 de junio de 2026 

Lectio Divina: Padre nuestro que estás en los cielos

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 6,7-15

 «Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así: 

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. «Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

3) Reflexión

El evangelio de hoy nos presenta la oración del Padre Nuestro, el Salmo que Jesús nos ha dejado. Hay dos redacciones del Padre Nuestro

  1. la de Lucas (Lc 11,1-4) y 
  2. la de Mateo (Mt 6,7-13). 

La redacción de Lucas es más breve

Lucas escribe para las comunidades que venían del paganismo. Trata de ayudar a las personas que están iniciando el camino de la oración. 

En el evangelio de Mateo

El Padre Nuestro está en aquella parte del Sermón del Monte, donde Jesús orienta a los discípulos y a las discípulas en la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El Padre Nuestro forma parte de una catequesis para judíos convertidos. Ellos estaban ya acostumbrados a rezar, pero tenían ciertos vicios que Mateo trata de corregir. En el Padre Nuestro Jesús resume toda su enseñanza en siete preces dirigidas al Padre. En estas sietes peticiones, retoma las promesas del Antiguo Testamento y manda pedir al Padre que Le ayude a realizarlas. Los primeros tres hablan de nuestra relación con Dios. Los otros cuatro tienen que ver con nuestra relación con los demás. 

• Mateo 6,7-8: 

La introducción al Padre nuestro. Jesús critica a las personas para quienes la oración era una repetición de fórmulas mágicas, de palabras fuertes, dirigidas a Dios para obligarlo a responder a sus pedidos y necesidades. Quien reza debe buscar en primer lugar el Reino, mucho más que los intereses personales. La acogida de la oración de parte de Dios no depende de la repetición de las palabras, sino de la bondad de Dios que es Amor y Misericordia. Él quiere nuestro bien y conoce nuestras necesidades, antes que recitemos nuestras oraciones. 

• Mateo 6,9a: 

Las primeras palabras: “¡Padre Nuestro, que estás en el cielo!” Abba, Padre, es el nombre que Jesús usa para dirigirse a Dios. Expresa la intimidad que tenía con Dios y manifiesta la nueva relación con Dios que debe caracterizar la vida de la gente en las comunidades cristianas (Gal 4,6; Rom 8,15). Mateo añade al nombre del Padre el adjetivo nuestro y la expresión que estás en el Cielo.

La oración verdadera es una relación que nos une al Padre, a los hermanos y a las hermanas y a la naturaleza. La familiaridad con Dios no es intimista, sino que expresa la conciencia de pertenecer a la gran familia humana, de la que participan todas las personas, de todas las razas y credos: Padre Nuestro. Rezar al Padre y entrar en la intimidad con él, es también colocarse en sintonía con los gritos de todos los hermanos y hermanas. Es buscar el Reino de Dios en primer lugar. La experiencia de Dios como Padre es el fundamento de la fraternidad universal.

• Mateo 6,9b-10: 

Las tres peticiones por la causa de Dios: el Nombre, el Reino, la Voluntad. En la primera parte del Padre-nuestro, pedimos para que se restaure nuestra relación con Dios. Para restaurar la relación con Dios, Jesús pide 

  1. la santificación del Nombre revelado en el Éxodo en ocasión de la liberación de Egipto; 
  2. pide la venida del Reino, esperado por la gente tras el fracaso de la monarquía; 
  3. pide el cumplimiento de la Voluntad de Dios, revelada en la Ley que estaba en el centro de la Alianza. El Nombre, el Reino, la Ley: son los tres ejes sacados del Antiguo Testamento que expresan cómo debe ser la nueva relación con Dios. 

Las tres peticiones muestran que es preciso vivir en la intimidad con el Padre, haciendo con que su Nombre sea conocido y amado, que su Reino de amor y de comunión se vuelva realidad, y que se haga su Voluntad así en la tierra como en el cielo. En el cielo, el sol y las estrella obedecen a la ley de Dios y crean el orden del universo. La observancia de la ley de Dios "así en la tierra como en el cielo" tiene que ser la fuente y el espejo de armonía y de bienestar en toda la creación. Esta relación renovada con Dios, se vuelve visible en la relación renovada entre nosotros que, a su vez, es objeto de cuatro peticiones más: el pan de cada día, el perdón de las deudas, el no caer en la tentación y la liberación del Mal. 

• Mateo 6,11-13: 

Las cuatro peticiones por la causa de los hermanos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad. En la segunda parte del Padre nuestro, pedimos que sea restaurada y renovada la relación entre las personas. Las cuatro peticiones muestran cómo deben ser transformadas las estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos y las hijas de Dios vivan con igual dignidad. 

Pan de cada día: La petición del "Pan de cada día" (Mt 6,11) recuerda el maná de cada día en el desierto (Ex 16,1-36). El maná era una “prueba" para ver si la gente era capaz de caminar según la Ley de Señor (Ex 16,4), esto es, si era capaz de acumular comida sólo para un día como señal de fe que la providencia divina pasa por la organización fraterna. Jesús invita a realizar un nuevo éxodo, una nueva convivencia fraterna que garantice el pan para todos. La petición de "perdón por las deudas" (6,12) recuerda el año sabático que obligaba a los acreedores al perdón de las deudas a los hermanos (Dt 15,1-2). El objetivo del año sabático y del año jubilar (Lev 25,1-22) era de deshacer las desigualdades y empezar de nuevo. ¿Cómo rezar hoy: “Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores? Los países ricos, todos ellos cristianos, se enriquecen gracias a la deuda externa de los países pobres. No caer en la Tentación: la petición "no caer en la tentación" (6,13) recuerda los errores cometidos en el desierto, donde el pueblo cayó en la tentación (Ex 18,1-7; Núm 20,1- 13; Dt 9,7-29). Es para imitar a Jesús que fue tentado y venció (Mt 4,1-17). En el desierto, la tentación llevaba a la gente a seguir por otros caminos, a volverse atrás, a no asumir el camino de la liberación y a reclamar de Moisés que lo conducía la liberación. Liberación del Mal: el mal es el Maligno, Satanás, que trata de desviar y que, de muchas maneras, trata de llevar a las personas a no seguir el rumbo del Reino, indicado por Jesús. Tentó a Jesús para que abandonara el Proyecto del Padre y fuera el Mesías conforme a las ideas de los fariseos, de los escribas y de otros grupos. El Maligno aleja de Dios y es motivo de escándalo. Entra en Pedro (Mt 16,23) y tienta a Jesús en el desierto. Jesús lo vence (Mt 4,1-11). 

4) Para la reflexión personal 

• Jesús dice "perdona nuestras deudas", pero hoy rezamos "perdona nuestras ofensas" ¿Qué es más fácil: perdonar las ofensas o perdonar las deudas? • ¿Cómo sueles recitar el Padre Nuestro: mecánicamente o poniendo toda tu vida y tu compromiso en él? 

5) Oración final

Los montes se derriten como cera, ante el Dueño de toda la tierra; los cielos proclaman su justicia, los pueblos todos ven su gloria. (Sal 97,5-6) 

miércoles, 17 de junio de 2026

Lectio Divina: Oración, Limosna y Ayuno

 Lectio Divina: miércoles, 17 de junio de 2026 

Lectio Divina: Oración, limona y ayuno - Aoraciones

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

 ¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 6,1-6.16-18

 «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

«Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

3) Reflexión 

El evangelio de hoy da continuidad a la meditación sobre el Sermón del Monte. En los días anteriores hemos reflexionado sobre el mensaje del capítulo 5 del evangelio de Mateo. En el Evangelio de hoy y en los días siguientes vamos a meditar el mensaje del capítulo 6 del mismo evangelio. La secuencia de los capítulos 5 y 6 puede ayudar en su comprensión. Los pasajes en itálico indican el texto del evangelio de hoy. He aquí el esquema: 

• Mateo 5,1-12

Las bienaventuranzas: solemne apertura de la nueva Ley. 

• Mateo 5,13-16

La nueva presencia en el mundo: Sal de la tierra y luz del mundo. 

• Mateo 5,17-19

La nueva práctica de la justicia: relación con la antigua ley. 

• Mateo 5, 20-48

La nueva práctica de la justicia: observando la nueva Ley. 

• Mateo 6,1-4:

La nueva práctica de las obras de piedad: la limosna. 

• Mateo 6,5-15:

La nueva práctica de las obras de piedad: la oración. 

• Mateo 6,16-18

La nueva práctica de las obras de piedad: el ayuno. 

• Mateo 6,19-21

 La nueva relación con los bienes materiales: no acumular. 

• Mateo 6,22-23

Nueva relación con los bienes materiales: visión correcta. 

• Mateo 6,24: 

Nueva relación con los bienes materiales: Dios o el dinero. 

• Mateo 6,25-34

Nueva relación con los bienes materiales: abandono en la Providencia. El evangelio de hoy trata de tres asuntos: la limosna (6,1-4), la oración (6,5-6) y el ayuno (6,16-18). Son las tres obras de piedad de los judíos.

• Mateo 6,1

No practicar el bien para ser vistos por los otros. Jesús critica los que practican las buenas obras sólo para ser vistos por los hombres (Mt 6,1). Jesús pide apoyar la seguridad interior en aquello que hacemos por Dios. En los consejos que él da transpare un nuevo tipo de relación con Dios: “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará" (Mt 6,4). “Antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan” (Mt 6,8). “Si perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre celestial los perdonará” (Mt 6,14). Es un nuevo camino que aquí se abre de acceso al corazón de Dios Padre. Jesús no permite que la práctica de la justicia y de la piedad se use como medio de autopromoción ante Dios y la comunidad (Mt 6,2.5.16). 

• Mateo 6,,2-4

Como practicar la limosna. Dar la limosna es una manera de realizar el compartir tan recomendado por los primeros cristianos (Hec 2,44-45; 4,32-35). La persona que practica la limosna y el compartir para promoverse a sí mismo ante los demás merece la exclusión de la comunidad, como fue el caso de Ananías y Safira (At 5,1-11). Hoy, tanto en la sociedad como en la Iglesia, hay personas que hacen gran publicidad del bien que hacen a los demás. Jesús pide el contrario: hacer el bien de forma tal que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha. Es el total desapego y la entrega total en la gratuidad del amor que cree en Dios Padre y lo imita en todo lo que hace. 

• Mateo 6,5-6: Como practicar la oración

La oración coloca a la persona en relación directa con Dios. Algunos fariseos transformaban la oración en una ocasión para aparecer y exhibirse ante los demás. En aquel tiempo, cuando tocaba la trompeta en los tres momentos de la oración: mañana, mediodía y tarde, ellos debían pararse eel lugar donde estaban para hacer sus oraciones. Había gente que procuraba estar en las esquinas en lugares públicos, para que todos pudiesen ver cómo rezaban. Ahora bien, una actitud así, pervierte nuestra relación con Dios. Es falsa y sin sentido. Por esto, Jesús dice que es mejor encerrarse en un cuarto y rezar en secreto, preservando la autenticidad de la relación. Dios te ve también lo secreto y él te escucha siempre. Se trata de la oración personal, no de la oración comunitaria. 

• Mateo 6,16-18

Como practicar el ayuno. En aquel tiempo la práctica del ayuno iba acompañada de algunos gestos exteriores bien visibles: no lavarse la cara ni peinarse, usar ropa de color oscuro. Era la señal visible del ayuno. Jesús critica esta manera de actuar y manda hacer lo contrario, para que nadie consiga percibir que estás ayunando: báñate, usa perfume, péinate bien el pelo. Y así el Padre que ve en lo secreto recompensará. 

4) Para la reflexión personal 

• Cuando rezas, ¿cómo vives tu relación con Dios? • ¿Cómo vives tu relación con los demás en la familia y en la comunidad? 

5) Oración final 

¡Qué grande es tu bondad, Yahvé! La reservas para tus adeptos, se la das a los que a ti se acogen a la vista de todos los hombres. (Sal 31,20) 

 


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