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martes, 9 de junio de 2026

Lectio Divina: Ser sal de la tierra y luz del mundo

Lectio Divina: Ser sal de la tierra y luz del mundo
Lectio Divina

Lectio Divina: martes, 9 de junio de 2026

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Muchas veces nos sentimos abrumados por las preocupaciones. La oración Jesús, en ti confío es un refugio espiritual...


 Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 5,13-16

 «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. 

3) Reflexión 

• Ayer, al meditar las ocho bienaventuranzas, hemos pasado por el portal de entrada del Sermón del Monte (Mt 5,1-12). En el evangelio de hoy recibimos una importante instrucción sobre la misión de la comunidad. Tiene que ser sal de la tierra y luz del mundo (Mt 5,13-16). La sal no existe para sí, sino para dar sabor a la comida. La luz no existe para sí, sino para iluminar el camino. La comunidad no existe para sí, sino para servir al pueblo. En la época en que Mateo escribió su evangelio, esta misión estaba siendo difícil para las comunidades de los judíos convertidos. A pesar de vivir en la observancia fiel de la ley de Moisés, estaban siendo expulsadas de la sinagogas, cortadas de su pasado judío. De cara a esto, entre los paganos convertidos algunos decían: 

“Con la venida de Jesús, la ley de Moisés está superada”. 

Todo esto causaba tensiones e incertezas. La apertura de unos parecía criticar la observancia de otros, y viceversa. Este conflicto generó una crisis que llevó a cada cual a encerrarse en su propia posición. Algunos querían avanzar, otros querían poner la lámpara bajo la mesa. Muchos se preguntaban:  "Al final, ¿cuál es nuestra misión?" Recordando y actualizando las palabras de Jesús, el Evangelio de Mateo trata de ayudarlos: 

• Mateo 5,13-16: Sal de la tierra. Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús hace saber cuál es la misión y la razón de ser de una comunidad cristiana: ser sal. En aquel tiempo, con el calor que hacía, la gente y los animales necesitaban consumir mucha sal. La gente iba consumiendo la sal que el abastecedor dejaba en grandes bloques en la plaza pública. Al final lo que sobraba quedaba esparcido como polvo en tierra, y había perdido el gusto. “Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres”. Jesús evoca esta costumbre para aclarar a los discípulos y discípulas la misión que deben realizar. 

• Mateo 5,14-16: Luz del mundo. La comparación es obvia. Nadie enciende una lámpara para colocarla bajo un celemín. Una ciudad situada en la cima de un monte no consigue quedar escondida. La comunidad debe ser luz, debe iluminar. No debe temer que aparezca el bien que hace. No lo hace para que la vean, pero lo que hace es posible que se vea. La sal no existe para sí. La luz no existe para sí. Y así ha de ser la comunidad: no puede quedarse encerrada en sí misma. “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." 

• Mateo 5,17-19: Ni una coma de la ley caerá. Entre los judíos convertidos había dos tendencias. Unos pensaban que no era necesario observar las leyes del AT, porque es por la fe en Jesús que somos salvados y no por la observancia de la Ley (Rom 3,21- 26). Otros pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar a observar las leyes del AT (Hec 15,1-2). En cada una de las dos tendencias había grupos más radicales. Ante este conflicto, Mateo procura llegar a un equilibrio entre los dos extremos. La comunidad debe ser el espacio donde este equilibrio puede ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que le criticaban seguía siendo bien actual: “¡No he venido a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento!”. Las comunidades no pueden ir contra la Ley, ni pueden encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, deben dar un paso y mostrar, en la práctica, que el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida es la práctica perfecta del amor. 

• Las diversas tendencias en las primeras comunidades cristianas. El plan de salvación tiene tres etapas unidas entre sí por la tierra de la vida:

  • El Antiguo Testamento: la caminada del pueblo hebreo, orientada por la ley de Dios. 
  • La vida de Jesús de Nazaret: renueva la ley de Dios desde su experiencia de Dios como Padre/Madre.
  • La vida de las Comunidades: a través del Espíritu de Jesús, tratan de vivir la vida como Jesús la vivió. La unidad de estas tres etapas engendra la certeza de fe de que Dios está en medio de nosotros. Los intentos de quebrar o enflaquecer la unidad de este plan de salvación engendraban varios grupos y tendencias en las comunidades: 

    1. Los fariseos no reconocían a Jesús como Mesías y aceptaban sólo el AT. Dentro de las comunidades había gente simpatizante con la línea de los fariseos (Hec 15,5). 
    2. Algunos judíos convertidos aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que las comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. (Hec 15,1).
    3.  Otros, tanto judíos como paganos convertidos, pensaban que con Jesús había llegado el fin del AT. De aquí en adelante, sólo Jesús y la vida en el Espíritu.
    4. Había también cristianos que vivían tan plenamente la vida en la libertad del Espíritu que no miraban más la vida de Jesús de Nazaret ni el Antiguo Testamento (1Cor 12,3). 
    5. Ahora bien, la gran preocupación del Evangelio de Mateo es mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret. 

4) Para la reflexión personal 

• Para ti, en tu experiencia de vida, ¿para qué sirve la sal? Tu comunidad, ¿está siendo sal? ¿De qué manera tu comunidad está siendo luz? • Las personas del barrio, ¿cómo ven a tu comunidad? Tu comunidad ¿tiene atracción? ¿Es señal? ¿De qué? ¿Para quién? 

5) Oración final 

Amor y verdad son las sendas de Yahvé para quien guarda su alianza y sus preceptos. Haz gala de tu nombre, Yahvé, y perdona mi culpa, que es grande. (Sal 25,10-11)

lunes, 8 de junio de 2026

Oración a Santa Mónica para la Conversión

 Oración a Santa Mónica para la Conversión de los Hijos y Causas Desesperadas

Pintura clásica de Santa Mónica de Hipona en actitud de oración por la conversión de su hijo
Santa Mónica, modelo de perseverancia y fe, intercesora por la conversión de los hijos.

¿Sientes que has perdido el control sobre el camino que han tomado tus hijos? ¿Te embarga la angustia al ver a un ser querido sumido en vicios, malas compañías o alejado de la fe? En los momentos donde las palabras humanas fallan, las lágrimas y la oración constante se convierten en nuestra herramienta más poderosa.

En la historia de la Iglesia, no existe un testimonio más grande de perseverancia, fe maternal y eficacia en la oración que el de Santa Mónica de Hipona. Ella, que rezó incansablemente durante más de 30 años por la conversión de su esposo y de su hijo (quien más tarde se convertiría en el gran San Agustín), es la patrona universal de las madres católicas, de los matrimonios difíciles y de los casos que parecen humanamente imposibles.

En este artículo, descubrirás la vida de esta milagrosa santa, las oraciones más efectivas para pedir su intercesión por la conversión de tu familia y cómo su ejemplo puede transformar tu dolor en una fe inquebrantable.

¿Quién fue Santa Mónica y por qué su intercesión es tan poderosa?

Santa Mónica nació en el año 331 d.C. en Tagaste (actual Argelia). Desde muy joven, su vida estuvo marcada por la prueba. Fue entregada en matrimonio a Patricio, un hombre pagano, de carácter violento y disoluto. Juntos tuvieron tres hijos, siendo el mayor de ellos Agustín, un joven de una inteligencia brillante pero con un corazón rebelde que se entregó a los placeres mundanos, las herejías y los excesos.

A pesar de vivir en un hogar lleno de tensiones, Mónica no recurrió a los gritos ni a las discusiones estériles. Su estrategia fue revolucionaria: el silencio, la bondad y la oración de rodillas.

El Fruto de 30 años de Lágrimas

La historia nos cuenta que Mónica lloraba tanto por los pecados de su hijo que un obispo, al verla tan desconsolada, le dijo una frase que quedó grabada en la historia de la cristiandad:

"Vete en paz, mujer; es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas".

Esa profecía se cumplió. No solo logró la conversión de su esposo antes de que este muriera, sino que su hijo Agustín no solo se bautizó, sino que se convirtió en uno de los más grandes santos, teólogos y doctores de la Iglesia Católica.

Oración Principal a Santa Mónica por la Conversión de un Hijo

Si tienes un hijo o familiar que ha tomado un mal camino, reza esta oración con la firme convicción de que Dios escucha el clamor de una madre o un padre angustiado.

Oración Milagrosa a Santa Mónica

"Oh, Santa Mónica, modelo ejemplar de madres, esposas y cristianas. Tú que conociste de primera mano la amargura de ver a un hijo correr hacia la perdición, y que jamás te rendiste en tu empeño de rescatarlo mediante la fe.

Tú que sufriste en silencio los desprecios del mundo, pero encontraste en el altar del Señor tu único consuelo y tu fortaleza. Te suplico hoy, con el corazón oprimido por la angustia, que mires mi situación (menciona aquí el nombre de tu hijo o familiar).

Presenta mis lágrimas ante el trono del Altísimo, tal como presentaste las tuyas por Agustín. Pide para mi hijo la gracia de la conversión del corazón. Que el Espíritu Santo ilumine su mente, rompa las cadenas del vicio, de las malas amistades y del orgullo que lo alejan de la verdad.

Alcánzame a mí, Santa Mónica, la virtud de la paciencia heroica que tú tuviste. Que no desespere ante la tardanza, que no reclame con ira, sino que sepa esperar con fe el momento perfecto de la gracia divina. Ayúdame a ser un reflejo del amor de Dios para mi familia.

Por Jesucristo, nuestro Señor, quien vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén."

(Para mayor eficacia espiritual, se recomienda acompañar esta oración con el rezo de un misterio del Santo Rosario).

La Guía de Santa Mónica: Comparativa de Respuestas ante la Crisis Familiar

Muchas veces, ante los problemas con los hijos, reaccionamos de forma puramente humana (con ira, reproches o desesperación). La siguiente tabla te muestra la diferencia entre la reacción del mundo y el "Método de Santa Mónica" para tocar los corazones:

Reacción Humana ComúnEl Método de Santa Mónica (Eficacia Espiritual)Resultado Espiritual
Discutir y gritar constantemente.Hablar menos con el hijo y hablar más con Dios sobre el hijo.Evita el rechazo y abre las puertas de la gracia.
Desesperar y abandonar la fe.Perseverancia absoluta, rezar durante años sin desanimarse.Fortalece el alma propia y asegura la intervención divina.
Pagar con la misma moneda (ira).Devolver bien por mal, mantener la dulzura en el hogar.Desarma el corazón del rebelde a través del ejemplo vivo.
Condenar y juzgar el pecado.Amar al pecador incondicionalmente mientras se aborrece el pecado.El hijo siente que el hogar sigue siendo un refugio seguro.

Oración a Santa Mónica para Matrimonios en Crisis y Esposos Difíciles

Santa Mónica no solo sufrió por su hijo; su esposo Patricio era un hombre infiel y con un temperamento temible. Si estás viviendo una crisis matrimonial o tu pareja es una persona difícil, pide su auxilio con esta oración:

"Gloriosa Santa Mónica, que soportaste con admirable paciencia la infidelidad y la violencia de tu esposo Patricio, logrando ablandar su corazón con tu mansedumbre y tus oraciones cotidianas.

Intercede por mi matrimonio en este momento de tormenta. Mira los conflictos, la frialdad y la falta de comprensión que amenazan con destruir nuestro hogar. Te pido que alcances para mi esposo(a) la gracia de la transformación interior, y para mí, el don de la paciencia y la sabiduría para guiar nuestro hogar con paz.

Que el amor que un día nos unió sea restaurado y santificado bajo la mirada de Dios. Amén."

¿Cómo rezar eficazmente como Santa Mónica? 3 Claves Espirituales

Para que tus oraciones a Santa Mónica por la conversión de tus seres queridos tengan el mayor impacto posible, es fundamental imitar las actitudes que la hicieron santa:

1. La Persistencia (No rendirse al primer mes)

Dios no siempre responde en nuestros tiempos, sino en el momento exacto en que el alma está lista. Mónica esperó décadas. Tu oración no cae en saco roto; cada lágrima es un tesoro ante Dios.

2. Ofrecer el Sacrificio y el Ayuno

La oración de Santa Mónica iba acompañada de ayunos y de la asistencia diaria a la Santa Misa. Ofrecer pequeños sacrificios cotidianos por la conversión de tu hijo multiplica el poder de tu intercesión.

3. El Testimonio Silencioso

San Agustín escribió en sus Confesiones que las prédicas de su madre no eran de palabras, sino de actos. Tu hijo debe ver en ti paz, alegría y coherencia. Si rezas en tu habitación pero sales a gritar e insultar, la oración pierde fuerza testimonial.

Oración Corta para Momentos de Angustia Maternal

Si te encuentras en una situación de emergencia espiritual o un conflicto inmediato con tu hijo, repite esta jaculatoria con devoción:

"Santa Mónica, madre de San Agustín y protectora de los hogares en pena, toma las lágrimas de mi corazón y preséntalas a Jesús. No permitas que el enemigo robe el alma de mi hijo. Cúbrelo con tu manto intercesor y tráelo de vuelta a la casa del Padre. Amén."

Conclusión: Las Lágrimas de una Madre Nunca se Pierden

El legado de Santa Mónica nos demuestra que ninguna causa está completamente perdida mientras haya alguien dispuesto a rezar por ella. Si tu hijo hoy te rechaza, si se ha entregado a vicios mundanos o niega la existencia de Dios, recuerda que el futuro San Agustín hacía exactamente lo mismo.

Confía tus angustias a Santa Mónica. Deja que ella tome tus peticiones y las lleve ante el altar celestial. Tarde o temprano, verás brotar los frutos de tus oraciones.

Lectio Divina: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia

Lectio Divina: lunes, 8 de junio de 2026 

Lectio Divina: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 5,1-12 

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentiratoda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. 

3) Reflexión 

A partir de hoy, inicio de la 10ª Semana del Tiempo Ordinario, hasta final de la 21ª Semana del Tiempo Ordinario, los evangelios estarán sacados del evangelio de Mateo. A partir del inicio de la 22ª Semana del Tiempo Ordinario, hasta fin del año litúrgico, estarán sacados del evangelio de Lucas. 

• En el Evangelio de Mateo, escrito para las comunidades de judíos convertidos de Galilea y Siria, Jesús es presentado como el nuevo Moisés, el nuevo legislador. En el AT la Ley de Moisés fue codificada en cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Imitando el modelo antiguo, Mateo presenta la Nueva Ley en cinco grandes Sermones dispersos en el evangelio: a) el Sermón del Monte (Mt 5,1 a 7,29); b) el Sermón de la Misión (Mt 10,1-42); c) El Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-52); d) el Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35); e) El Sermón del Futuro del Reino (Mt 24,1 a 25,46). Las partes narrativas, intercaladas entre los cinco Sermones, describen la práctica de Jesús y muestran como él observaba la nueva Ley y la encarnaba en su vida.

• Mateo 5,1-2: El solemne anuncio de la Nueva Ley. De acuerdo con el contexto del evangelio de Mateo, en el momento en que Jesús pronunció el Sermón del Monte, había apenas cuatro discípulos con él (cf. Mt 4,18-22). Poca gente. Pero una multitud inmensa le seguía (Mt 4,25). En el AT, Moisés subió al Monte Sinaí para recibir la Ley de Dios. Al igual que Moisés, Jesús sube al Monte y, mirando a la multitud, proclama la Nueva Ley. Es significativo: Es significativa la manera solemne como Mateo introduce la proclamación de la Nueva Ley: “Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.” Las ocho Bienaventuranzas forman una solemne apertura del “Sermón de la Montaña”. En ellas Jesús define quien puede ser considerado bienaventurado, quien puede entrar en el Reino. Son ochos categorías de personas, ocho puertas para entrar en el Reino, para la Comunidad. ¡No hay otras entradas! Quien quiere entrar en el Reino tendrá que identificarse por lo menos con una de estas categorías. 

• Mateo 5,3: Bienaventurados los pobres de espíritu. Jesús reconoce la riqueza y el valor de los pobres (Mt 11,25-26). Define su propia misión como la de “anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18). El mismo, vive como pobre. No posee nada para sí, ni siquiera una piedra donde reclinar la cabeza (Mt 8,20). Y a quien quiere seguirle manda escoger:¡o Dios, o el dinero! (Mt 6,24). En el evangelio de Lucas se dice: “¡Bienaventurados los pobres!” (Lc 6,20). Entonces, ¿quién es “pobre de espíritu”? Es el pobre que tiene el mismo espíritu que animó a Jesús. No es el rico. Ni es el pobre como mentalidad de rico. Es el pobre que, como Jesús, piensa en los pobres y reconoce su valor. Es el pobre que dice: “Pienso que el mundo será mejor cuando el menor que padece piensa en el menor”. 

  1. Bienaventurados los pobres de espíritu => de ellos es el Reino de los Cielos 
  2. Bienaventurados los mansos => heredarán la tierra 
  3. Bienaventurados los que lloran => serán consolados 
  4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia => serán saciados 
  5. Bienaventurados los misericordiosos => obtendrán misericordia 
  6. Bienaventurados los limpios de corazón => verán a Dios 
  7. Bienaventurados los que trabajan por la paz => serán hijos de Dios 
  8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia => de ellos es el Reino de los Cielos.

• Mateo 5,4-9: El nuevo proyecto de vida. Cada vez que en la Biblia se intenta renovar la Alianza, se empieza estableciendo el derecho de los pobres y de los excluidos. Sin esto, ¡la Alianza no se rehace! Así hacían los profetas, así hace Jesús. En las bienaventuranzas, anuncia al pueblo el nuevo proyecto de Dios que acoge a los pobres y a los excluidos. Denuncia el sistema que ha excluido a los pobres y que persigue a los que luchan por la justicia. La primera categoría de los “pobres en espíritu” y la última categoría de los “perseguidos por causa de la justicia” reciben la misma promesa del Reino de los Cielos. Y la reciben desde ahora, en el presente, pues Jesús dice “¡de ellos es el Reino!” El Reino ya está presente en su vida. Entre la primera y la última categoría, hay tres otras categorías de personas que reciben la promesa del Reino. En estos tres dúos transpare el nuevo proyecto de vida que quiere reconstruirla en su totalidad a través de un nuevo tipo de relaciones: con los bienes materiales (1er dúo); con las personas entre sí (2º dúo); con Dios (3er dúo). La comunidad cristiana debe ser una muestra de este Reino, un lugar donde el Reino empieza a tomar forma desde ahora.

Los tres: 

  1. Primer dúo: los mansos y los que lloran: Los mansos son los pobres de los que habla el salmo 37. Se les quitó su tierra y la van a heredar de nuevo (Sal 37,11; cf Sal 37.22.29.34). 
  2. Los afligidos son los que lloran ante la injusticia en el mundo y entre la gente (cf. Sl 119,136; Ez 9,4; Tob 13,16; 2Pd 2,7).
  3.  Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación con los bienes materiales: 

    1. la posesión de la tierra y el mundo reconciliado. 
    2. Segundo dúo: los que tienen hambre y sed de justicia y los misericordiosos. Lo que tienen hambre y sed de justicia son los que desean renovar la convivencia humana, para que esté de nuevo de acuerdo con las exigencias de la justicia. Los misericordiosos son los que tienen el corazón en la miseria de los otros porque quieren eliminar las desigualdades entre los hermanos y las hermanas.

 Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación entre las personas mediante la práctica de la justicia y de la solidaridad.

Tercer dúo: los puros de corazón y los pacíficos: Los puros de corazón son los que tienen una mirada contemplativa que les permite percibir la presencia de Dios en todo. Los que promueven la paz serán llamados hijos de Dios, porque se esfuerzan para que la nueva experiencia de Dios pueda penetrar en todo y realice la integración de todo . Estas dos bienaventuranzas quieren reconstruir la relación con Dios: ver la presencia actuante de Dios en todo y ser llamado hijo e hija de Dios. 

• Mateo 5,10-12: Los perseguidos por causa de la justicia y del evangelio. Las bienaventuranzas dicen exactamente lo contrario de lo que dice la sociedad en la que vivimos. En ésta, el perseguido por la justicia es considerado como un infeliz. El pobre es un infeliz. Feliz es el que tiene dinero y puede ir al supermercado y gastar según su voluntad. Los infelices son los pobres, los que lloran. En la televisión, las novelas divulgan este mito de la persona feliz y realizada. Y sin darnos cuenta, las telenovelas se vuelven el patrón de vida para muchos de nosotros. ¿Quizás si en nuestra sociedad todavía hay lugar para estas palabras de Jesús: “¡Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia y del evangelio! ¡Felices los pobres! ¡Felices los que lloran!”? Y para mí que soy cristiano y cristiana, de hecho ¿quién es feliz? 

4) Para la reflexión personal 

• Todos queremos ser felices. ¡Todos y todas! Pero ¿somos realmente felices? Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Cómo entender que una persona puede ser pobre y feliz al mismo tiempo? • ¿Cuáles son los momentos en tu vida en que te has sentidor realmente feliz? ¿Era una felicidad como la que fue proclamada por Jesús en las bienaventuranzas, o era de otro tipo?

 5) Oración final 

Alzo mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi auxilio? Mi auxilio viene de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra. (Sal 121,1-2).

domingo, 7 de junio de 2026

Lectio Divina: Solemnidad Jesús el Pan de la Vida

 Lectio Divina: domingo, 7 de junio de 2026 

Lectio Divina Santísimo cuerpo de Jesús - Aoraciones



Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad Jesús el Pan de la Vida “¡Quien come de este pan vivirá eternamente! Juan 6,51-58 1. 

Oración inicial 

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

 2. Lectura 

a) Clave de lectura:

Con ocasión de la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, hacemos nuestra meditación sobre la parte final del discurso del Pan de Vida. Mediante este discurso, el evangelio de Juan nos ayuda a comprender el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. En el transcurso de la lectura, tratemos de estar atentos a las palabras de Jesús que ayudan a la gente a entender el signo del Pan de Vida.

 b) Una división del texto para ayudar en la lectura:

• Juan 6,51: La afirmación inicial que resume todo 

• Juan 6,52: La reacción contraria de los Judíos 

• Juan 6,53-54: La respuesta de Jesús reafirmando cuanto ha dicho antes 

• Juan 6,55-58: Jesús saca las conclusiones para la vida 

c) El Texto: 

Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.  Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.  Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 

3. Un momento de silencio 

Orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. 

4. Algunas preguntas para ayudarnos en la meditación y en la oración

  1. ¿Qué parte del texto ha atraído mayormente mi atención? ¿Por qué? 
  2. ¿Cuántas veces, en el texto, se usa la palabra vida y qué dice de la vida? 
  3. Jesús dice: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo” ¿Qué significa esto? Busca una respuesta en el texto
  4.  ¿Qué nos dice este texto sobre la persona de Jesús: Títulos, funciones, etc.?
  5.  ¿En qué modo este texto nos ayuda a entender mejor el significado de la Eucaristía? 

5. Para aquéllos que desean profundizar el discurso del Pan de Vida 

a) Contexto en el cuál nuestro texto se coloca en el discurso del Pan de Vida: 

El discurso del Pan de Vida (Jn 6,22-71) es una secuencia de siete breves diálogos entre Jesús y las personas que se encuentran con Él después de la multiplicación de los panes. Jesús trata de abrir los ojos de la gente, haciéndoles entender que no basta luchar por el pan material. La lucha cotidiana por el pan material no llega a la raíz, si no va acompañada de una mística. ¡No sólo de pan vive el hombre! (Dt 8,3). 

Los siete breves diálogos son una catequesis muy bella que explica a la gente el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. A lo largo de todo el diálogo aparecen las exigencias que el vivir desde la fe en Jesús traza para nuestra vida.

La gente reacciona. Queda asombrada por las palabras de Jesús. Pero Jesús no cede, no cambia sus exigencias. Por esto, muchos lo abandonan. Hoy sucede también la misma cosa: cuando el evangelio comienza a ser un serio compromiso, mucha gente lo abandona. En la medida en que el discurso de Jesús avanza, menos gente va quedando a su alrededor. 

Al final quedan solo los doce y Jesús ¡ni siquiera puede confiar en ellos! He aquí la secuencia de los siete diálogos que componen el discurso del Pan de Vida: 

  1. Juan 6,22-27: 1º Diálogo: La gente busca a Jesús porque quiere más pan.
  2.  Juan 6,28-33: 2º Diálogo: Jesús pide a la gente trabajar por el verdadero pan. 
  3. Juan 6,34-40: 3º Diálogo: El pan verdadero es hacer la voluntad de Dios .
  4. Juan 6,41-51: 4º Diálogo: Quien se abre a Dios acepta a Jesús y su propuesta.
  5.  Juan 6,52-58: 5º Diálogo: Carne y sangre. Expresión de la vida y del don total 
  6. Juan 6,59-66: 6º Diálogo: Sin la luz del Espíritu no se entienden estas palabras 
  7. Juan 6,67-71: 

7º Diálogo: 

Confesión de Pedro.

b) Comentario sobre los siete diálogos que componen el discurso del Pan de Vida: 

El año 2005, el año de la Eucaristía. Por esto, en vez de comentar solamente los ocho versículos del Evangelio de este domingo (Jn 6,51-58), se ha pensado dar una clave general para entender los siete breves diálogos que componen todo el discurso. Una visión global del conjunto ayudará a entender mejor el significado y la portada de los ocho versículos del texto litúrgico de este día del Corpus Christi 

1° Diálogo – Juan 6,22-27: La gente busca a Jesús porque quiere más pan

• Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. 

  • Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. 
  • Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún, en busca de Jesús. 
  • Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» 
  • Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 
  • Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.» 

• La gente ve el milagro, pero no entiende que se trata de un signo de algo más grande y más profundo. Se queda en la superficie del hecho, en la distribución del pan. Busca el pan de vida, pero sólo para el cuerpo. Según la gente, Jesús hace algo que ya Moisés había hecho en el pasado. Dar alimento a todos. Y la gente quería que el pasado se repitiese. Pero Jesús pide a la gente dar un paso más. No fatigarse por el pan que perece, sino procurarse el pan que no perece. Este nuevo alimento que no perece da la vida que dura para siempre. 2º Diálogo – Juan 6,28-33: Jesús pide a la gente trabajar por el pan verdadero. 

• Ellos le dijeron: «¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?»  Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.»  Ellos entonces le dijeron: «¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas?  Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.»  Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» 

• La gente pide: ¿Qué se debe hacer para realizar la obra de Dios? Y Jesús responde: ¡Creer en el enviado de Dios! O sea, creer en Jesús. Y la gente reacciona: Danos una señal para entender que verdaderamente eres el enviado de Dios. ¡Nuestros padres comieron el maná que se les dio por medio de Moisés! Según la gente, Moisés continúa siendo el gran jefe a quien creer. Si Jesús quiere que la gente crea en Él debe realizar un signo más grande del que realizó Moisés. Jesús responde que no es el pan dado por Moisés el verdadero pan, porque no garantizaba la vida de nadie. Todos murieron en el desierto. El pan verdadero de Dios es aquél que vence la muerte y da la vida. Jesús trata de ayudar a la gente a liberarse de los esquemas del pasado. Para Jesús, la fidelidad al pasado no significa encerrarse a las cosas del pasado y rechazar toda renovación. La fidelidad al pasado quiere decir aceptar lo que es nuevo, que es fruto de la semilla plantada en el pasado.

3º Diálogo – Juan 6,34-40: El pan verdadero es hacer la voluntad de Dios 

• Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. 36 Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» 

• La gente pide: “¡Señor, danos siempre de este pan!” Pensaba que Jesús estuviese hablando de un pan especial. Entonces, Jesús responde claramente: “¡Yo soy el pan de vida!” Comer el pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús y aceptar el camino que Él ha enseñado, o sea: “¡Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre que está en el cielo!” (Jn 4,34) Este es el verdadero alimento que sostiene a la persona, que nos da por siempre una vida nueva. ¡Es semilla con garantía de resurrección!. 

4º Diálogo – Juan 6,41-51: Quien se abre a Dios, acepta a Jesús y su propuesta  

• Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo.»  Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» Jesús les respondió: «No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.  No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.  En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.  Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;  este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 

• El discurso se hace cada vez más exigente. Ahora son los judíos. O sea, los jefes del pueblo, los que murmuran: “¿No es éste Jesús, el hijo de José, de quien conocemos el padre y la madre? ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo?” Ellos se creían capaces de conocer y reconocer las cosas que vienen de Dios. Pero se equivocaban. Si estuviesen abiertos verdaderamente a las cosas de Dios , sentirían en sí el impulso de Dios que los atrae a Jesús y reconocerían que Jesús viene de Dios (Jn 6,45). En la celebración de la Pascua, los judíos recordaban el pan del desierto. Jesús les ayuda a dar un paso adelante. ¡Quien celebra la Pascua recordando sólo el pan que los padres comieron en el desierto, morirá como todos ellos! El verdadero sentido de la Pascua no es el de recordar el maná que en el pasado cayó del cielo, sino aceptar a Jesús Pan de Vida, que ha bajado del cielo y seguir el camino trazado por Él. No quiere decir comer la carne del cordero pascual, sino la carne de Jesús, que ha bajado del cielo ¡para dar la vida al mundo! 

5º Diálogo – Juan 6,52-58: Carne y sangre: expresión de la vida y del total 

• Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.  Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»

• Los Judíos reaccionan: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Ellos no entendían estas palabras de Jesús, porque el respeto profundo a la vida exigía que desde los tiempos del Antiguo Testamento estuviese prohibido comer sangre, porque la sangre era señal de vida (Dt 12,16.23; At 15.29). Además estaba cerca la Pascua y dentro de pocos días todos habrían comido la carne y la sangre del cordero pascual en la celebración de la noche de Pascua. Tomaron literalmente la palabra de Jesús, por esto no entendían. Comer la carne de Jesús significaba aceptar a Jesús como el nuevo Cordero Pascual, y que su sangre les hubiera liberado de la esclavitud. Beber la sangre de Jesús significaba asimilar la misma manera de vivir que ha tenido la vida de Jesús. Lo que da vida no es celebrar el maná del pasado, sino comer este nuevo pan que es Jesús, su carne y su sangre. Participando en la Cena Eucarística, asimilando su vida, su entrega, su donación. 

6º Diálogo – Juan 6,59-66: Sin la luz del Espíritu no se entienden estas palabras 

• Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.  Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza?  ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?. «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.  Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 

• Aquí termina el discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Muchos discípulos pensaban: “¡Jesús se está pasando. Está poniendo fin a la celebración de la Pascua. Está ocupando el puesto central de nuestra religión!” Por esto mucha gente se alejó de la comunidad y no seguía a Jesús. Jesús reacciona diciendo: “Es el espíritu el que da vida; la carne no sirve para nada; las palabras que os he dicho son espíritu y son vida”. No deberíamos tomar literalmente las cosas que dice. Sólo con la ayuda de la luz del Espíritu Santo es posible entender el sentido pleno de todo lo que Jesús dice (Jn 14,25-26; 16,12-13).

 7º Diálogo – Juan 6,67-71: Confesión de Pedro

• Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»  Jesús les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.»  Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce. 

• Al final, quedaron sólo los doce. Jesús les dice: “¿También vosotros queréis marcharos?” Para Jesús lo importante no es el número de la gente que está a su alrededor. No cambia el discurso cuando éste no gusta. Jesús habla para revelar al Padre y no por dar gusto a nadie. Prefiere quedarse solo , más que ser acompañado de personas que no se comprometan con el proyecto del Padre. La respuesta de Pedro es bella: “¿A quien iremos? ¡ Tú sólo tienes palabras de vida eterna!” Aun sin entenderlo todo, Pedro acepta a Jesús y cree en Él. A pesar de todas su limitaciones, Pedro no es como Nicodemo que quería verlo todo claro, para confirmar sus propias ideas. Pero también entre los doce había algunos que no aceptaban la propuesta de Jesús. 

c) Profundizando: Eucaristía y Nuevo Éxodo 

Describiendo la multiplicación de los panes, Jesús que camina sobre las aguas y el discurso del Pan de Vida, el Evangelio de Juan sugiere un paralelo con el Éxodo Este paralelo enseña que mediante la Eucaristía se cumple un nuevo Éxodo. La Eucaristía nos ayuda a vivir en estado permanente de Éxodo:

  i) La multiplicación de los panes (Jn 6,1-15) 

• Jesús tiene delante de sí una multitud hambrienta y el reto de dar pan a todos. También Moisés afrontó este reto a lo largo de la marcha del pueblo por el desierto (Ex 16,1-35; Num 11,18-23). Después de haber comido, la gente saciada reconoce en Jesús el nuevo Moisés, el “Profeta que debe venir al mundo” (Jn 6,14), según cuanto está anunciado en la Ley de la Alianza (Dt 18,15-22). 

ii) Jesús camina sobre el mar (Jn 6,16-21).

• En el Éxodo, el pueblo está en marcha para obtener la libertad y afronta y vence al mar (Ex 14,22). También Jesús, como Moisés, domina y vence al mar, impide que la barca de sus discípulos sea tragada por las aguas y hace que todos lleguen salvos a la otra orilla 

iii) El discurso sobre el pan de vida 

• El discurso evoca el capítulo 16 del Éxodo donde se describe la historia del maná. Cuando Jesús habla de un”alimento que no perece” (Jn 6,27), está recordando el maná que perece y que cada vez sabe peor (Ex 16,20). Los judíos “murmurando” contra Jesús (Jn 6,41) hacen la misma cosa que los Israelitas en el desierto, que dudaban de la presencia de Dios con ellos a través de la caminata (Ex 16,2; 17,3; Num 11,1). Los Judíos dudaban de la presencia de Dios en Jesús de Nazaret (Jn 6,42). Jesús es el verdadero maná que nos da la vida para siempre. 

 Salmo 85 (84) La justicia y la paz se abrazan 

Propicio has sido, Yahvé, con tu tierra, has cambiado la suerte de Jacob; has quitado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, has reprimido todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera. ¡Restáuranos, Dios salvador nuestro, cesa en tu irritación contra nosotros! ¿Estarás siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad? ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo goce de ti? ¡Muéstranos tu amor, Yahvé, danos tu salvación! Escucharé lo que habla Dios. Sí, Yahvé habla de futuro para su pueblo y sus amigos, que no recaerán en la torpeza. Su salvación se acerca a sus adeptos, y la Gloria morará en nuestra tierra. Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan; Verdad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo. Yahvé mismo dará prosperidad, nuestra tierra dará su cosecha. Justicia marchará ante él, con sus pasos le abrirá camino. 

7. Oración final 

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.  

  

sábado, 6 de junio de 2026

Oración de Gratitud y Salud

 Oración para darte gracias por la salud mental y espiritual

Oración de Gratitud y Salud

Amado Dios, te doy gracias con todo mi corazón por el hermoso milagro de este nuevo amanecer. Gracias por abrir mis ojos hoy, por el aire que respiro y por la bendición de la vida que me regalas de nuevo.Te agradezco profundamente por mi salud y por la de mis seres queridos. 

Gracias porque mi cuerpo tiene la fuerza para levantarse y mi mente la claridad para empezar una nueva jornada. 

Reconozco que el bienestar físico y la paz mental son dones tuyos, y los valoro infinitamente. Pongo en tus manos este día, pidiéndote que mantengas mi cuerpo sano, mi espíritu fuerte y mi corazón lleno de alegría para afrontar cualquier reto. 

Hoy te entrego de manera especial el bienestar de mi familia

Te pido que entres en nuestro hogar y lo llenes de tu paz, amor y comprensión. Protege la salud física, mental y espiritual de cada uno de mis seres queridos. Aleja de nosotros toda enfermedad, peligro, envidia o discordia.

Sana cualquier dolencia en sus cuerpos y fortalece sus corazones. Permite que permanezcamos unidos, apoyándonos mutuamente y reflejando tu amor en nuestra convivencia diaria. Bendice sus entradas y salidas, sus trabajos y sus estudios.

Que tu presencia nos acompañe en cada hora de esta jornada, manteniendo nuestras almas sanas y nuestra fe inquebrantable. Pongo mi vida y la de mi familia en tus manos, confiando en que tu gracia nos sostiene. Amén.

Lectio Divina: La limosna de la viuda

 Lectio Divina: sábado, 6 de junio de 2026

Lectio Divina:  La limosna de la viuda

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,38-44 

Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Éstos tendrán una sentencia más rigurosa.» Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: 

«Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.» 

3) Reflexión 

En el evangelio de hoy estamos llegando al final de la larga instrucción de Jesús a los discípulos. Desde la primera curación del ciego (Mc 8,22-26) hasta la curación del ciego Bartimeo en Jericó (10,46-52), los discípulos caminarán con Jesús hacia Jerusalén, recibiendo de él muchas instrucciones sobre la pasión, la muerte y la resurrección y las consecuencias para la vida del discípulo. Al llegar a Jerusalén, estuvieron presentes en los debates de Jesús con los comerciantes en el Templo (Mc 11,15-19), con los sumos sacerdotes y con los escribas (Mc 11,27 a 12,12), con los fariseos, los herodianos y los saduceos (Mc 12,13-27), con los doctores de la ley (Mc 12,28-37. Ahora, en el evangelio de hoy, después de una fuertísima crítica contra los escribas (Mc 12,38-40), Jesús instruye de nuevo a los discípulos. Sentado ante el arca de las limosnas del Templo, llamaba su atención hacia el gesto de una pobre viuda, que echó todo lo que tenía. Y es en este gesto que ellos tienen que tratar de ver la manifestación de la voluntad de Dios (Mc 12,41-44).

 • Marcos 12,38-40

La crítica a los doctores de la Ley. Jesús llama la atención de los discípulos sobre el comportamiento hipócrita y prepotente de algunos doctores de la ley. A ellos les gustaba circular por las plazas con largas túnicas, recibir los saludos de la gente, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes. Les gustaba entrar en las casas de las viudas y recitar largas preces en cambio de ¡dinero! Y Jesús termina diciendo: “¡Esos tendrán una sentencia más rigurosa!”.

 • Marcos 12,41-42

La limosna de la viuda. Jesús y los discípulos, sentados ante el arca de las limosnas del Templo, observan como todo el mundo echaba su limosna. Los pobres echaban pocos centavos, los ricos echaban monedas de gran valor. Las arcas del Templo recibían mucho dinero. Todo el mundo traía alguna cosa para la manutención del culto, para el sustento del clero y la conservación del altar. Parte de este dinero servía para ayudar a los pobres, pues en aquel tiempo no había seguro social. Los pobres vivían pendientes de la caridad pública. Y los pobres más necesitados de ayuda eran los huérfanos y las viudas. No tenían nada. Dependían en todo de la ayuda de los demás. Pero aunque no tuviesen nada, trataban de compartir. Así una viuda bien pobre pone su limosna en el arca del Templo. ¡Nada más que unos centavos! 

 • Marcos 12,43-44

Jesús hace ver dónde se manifiesta la voluntad de Dios. Lo que vale más: ¿los diez centavos de la viuda o los mil denarios de los ricos? Para los discípulos, los mil denarios eran mucho más útiles para hacer la caridad que los diez centavos de la viuda. Pensaban que el problema de la gente podría resolverse sólo con mucho dinero. En ocasión de la multiplicación de los panes, habían dicho a Jesús:

 “¿Quieres que vayamos a comprar pan por doscientos denarios para dar de comer a la gente?” (Mc 6,37) De hecho, para los que piensan así, los diez centavos de la viuda no sirven de nada. Pero Jesús dice: “Esta viuda que es pobre, ha echado más que todos los que echan en el Tesoro”. Jesús tiene criterios diferentes. Llamando la atención de los discípulos hacia el gesto de la viuda, enseña dónde ellos y nosotros debemos procurar ver la manifestación de la voluntad de Dios, a saber, en los pobres, y en el compartir. Hoy muchos pobres hacen lo mismo. La gente dice: “El pobre no deja morir de hambre a otro pobre”. 

Pero a veces, ni siquiera esto es posible. Doña Cícera que vivía en el interior de Paraíba, Brasil, tuvo que irse a vivir en la periferia de la capital, João Pessoa, y decía: “En el interior, la gente era pobre, pero tenía siempre una cosita para dividir con el pobre que estaba a la puerta. Ahora que estoy aquí en la gran ciudad, cuando veo a un pobre que viene, me escondo de vergüenza porque ¡no tengo nada en casa que compartir con él!” Por un lado, gente rica que tiene todo, pero que no quiere compartir. Por el otro: gente pobre que no tiene casi nada, pero que quiere compartir lo poco que tiene.

 • Limosna, compartir, riqueza

 La práctica de la limosna era muy importante para los judíos. Era considerada una “buena obra”, pues la ley del AT decía: “Ciertamente que nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo este mandato: debed abrir tu mano a mi hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra”. (Dt 15,11). Las limosnas, colocadas en el arca del Templo, sea para el culto, sea para los necesitados, los huérfanos o las viudas, eran consideradas como una acción agradable a Dios. 

Dar la limosna era una manera de reconocer que todos los bienes pertenecen a Dios y que apenas somos administradores de esos bienes, para que haya vida en abundancia para todos. La práctica del compartir y de la solidaridad es una de las características de las primeras comunidades cristianas:

 “No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que tenían campos o casas, los vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles” (Hec 4,34-35; 2,44-45). 

El dinero de la venta, ofrecido a los apóstoles, no era acumulado, sino que “se distribuía a cada uno según sus necesidades” (Hec 4,35b; 2,45). La entrada de las personas más ricas en las comunidades hizo entrar en ellas la mentalidad de acumulación y bloqueó el movimiento de solidaridad y de compartir. Santiago advierte a las personas: “Pues, bien, ahora les toca a los ricos. Lloren y laméntense por las desgracias que les vienen encima. Sus reservas se han podrido y sus vestidos están comidos por la polilla” (Stgo 5,1-3). 

Para aprender el camino del Reino, todos necesitamos volvernos alumnos de aquella viuda, que compartió todo lo que tenía, Marcos 12,43-44. Jesús hace ver dónde se manifiesta la voluntad de Dios. 

Lo que vale más: ¿los diez centavos de la viuda o los mil denarios de los ricos? Para los discípulos, los mil denarios eran mucho más útiles para hacer la caridad que los diez centavos de la viuda. Pensaban que el problema de la gente podría resolverse sólo con mucho dinero. En ocasión de la multiplicación de los panes, habían dicho a Jesús: 

“¿Quieres que vayamos a comprar pan por doscientos denarios para dar de comer a la gente?”(Mc 6,37)

 De hecho, para los que piensan así, los diez centavos de la viuda no sirven de nada. Pero Jesús dice: “Esta viuda que es pobre, ha echado más que todos los que echan en el Tesoro”. Jesús tiene criterios diferentes. Llamando la atención de los discípulos hacia el gesto de la viuda, enseña dónde ellos y nosotros debemos procurar ver la manifestación de la voluntad de Dios, a saber, en los pobres, y en el compartir. 

 4) Para la reflexión personal 

 • ¿Cómo es que los dos centavos de la viuda valen más que los mil denarios de los ricos? Mira bien el texto y di porqué Jesús elogió a la viuda pobre. ¿Cuál es el mensaje de este texto, para nosotros hoy? • ¿Cuáles son las dificultades y las alegrías que tú has encontrado en la vida para practicar la solidaridad y el compartir con los otros?

 5) Oración final 

Mi boca rebosa de tu alabanza, de tu elogio todo el día. No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando decae mi vigor. (Sal 71,8-9) 

viernes, 5 de junio de 2026

Lectio Divina: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies

 Lectio Divina: viernes, 5 de junio de 2026 

Lectio Divina: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,35-37

 Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado. 

3) Reflexión 

En el evangelio de anteayer, Jesús criticó la doctrina de los saduceos (Mc 12,24-27). En el evangelio de hoy, critica la enseñanza de los doctores de la ley. Y esta vez su crítica no apunta a la incoherencia de sus vidas, sino a una enseñanza que transmiten a la gente. En otra ocasión, Jesús había criticado su incoherencia y había dicho a la gente: “Los doctores de la Ley y los fariseos tienen autoridad para interpretar la Ley de Moisés. Por esto, ustedes tienen que hacer todo lo que les dicen. Pero no imiten sus acciones, pues hablan pero no practican” (Mt 23.2-3). Ahora, Jesús tiene una reserva de cara a la relación con los que enseñan de cara a la esperanza mesiánica, y basa su crítica en argumentos sacados de la Biblia.

• Marcos 12,35-36: La enseñanza de los doctores de la Ley sobre el Mesías. La propaganda oficial tanto del gobierno como de los doctores de la Ley decía que el mesías vendría como Hijo de David. Era una manera de enseñar que el mesías sería un rey glorioso, fuerte y dominador. Así fue el grito de la gente el Domingo de Ramos:"¡Bendito el Reino que viene de nuestro padre David!" (Mc 11,10). Así también gritó el ciego de Jericó: "Jesús, hijo de David, ten piedad de mí!" (Mc 10,47).

• Marcos 12,37: Jesús cuestiona la enseñanza de los doctores sobre el Mesías. Jesús cuestiona esta enseñanza de los doctores. Cita un salmo de David: “El Señor dijo a mi señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies!” (Sal 110,1) Y Jesús añade: “El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» Esto significa que Jesús no concordaba mucho con esta idea de un mesías, Señor Glorioso, que vendría como rey poderoso para dominar e imponerse sobre todos los enemigos. Marcos añade que a la gente le gustó la crítica de Jesús. De hecho, la historia informa que los “pobres de Javé “ (anawim) esperaban al mesías no como dominador, sino como siervo de Dios para la humanidad. 

• Las diversas formas de esperanza mesiánica. A lo largo de los siglos, la esperanza mesiánica fue creciendo, tomando diversas formas. Casi todos los grupos y los movimientos de la época de Jesús esperaban la llegada del Reino, pero cada uno a su manera: fariseos, escribas, esenos, zelotes, herodianos, saduceos, los profetas populares, los discípulos de Juan el Bautista, los pobres de Yavé. Podemos distinguir tres tendencias en la esperanza mesiánica del pueblo en el tiempo de Jesús.

 a) Mesías como enviado personal de Dios: Para unos, el futuro Reino tenía que llegar mediante un enviado de Dios, llamado Mesías o Cristo. Sería ungido para poder realizar esta misión (Is 61,1). Algunos esperaban que él fuera un profeta; otros, que fuera un rey, un discípulo o un sacerdote. Malaquías, por ejemplo, espera al profeta Elías (Mal 3,23-24). El Salmo 72 espera a un rey ideal, un nuevo David. Isaías ahora espera a un discípulo (Is 50,4), ahora a un profeta (Is 61,1). El espíritu impuro gritaba: "¡Yo sé que tú eres el Santo de Dios! (Mc 1, 24). Señal de que también había gente que esperaba a un mesías que fuera sacerdote (Santo o Santificado). Los pobres de Yavé (anawim) esperaban al Mesías como el “Siervo de Dios”, anunciado por Isaías.

 b) Mesianismo sin mesías. Para otros, el futuro llegaría de repente, sin mediación ni ayuda de nadie. Dios mismo vendría en persona para realizar las profecías. NO habría un mesías propiamente dicho. Sería un mesianismo sin mesías. Esto ya se percibe en el libro de Isaías, donde Dios mismo viene llegando y trae la victoria en la mano (Is 40,9-10; 52,7-8). 

c) El Mesías ya llegó: Había también grupos que no esperaban ya al mesías. Para ellos la situación presente debía de continuar como era, pues pensaban que el futuro había llegado ya. Estos grupos no eran populares. Por ejemplo, los saduceos no esperaban al mesías. Los herodianos pensaban que Herodes fuera el rey mesiánico. 

• La luz de la resurrección. La Resurrección de Jesús es la luz que, de repente, ilumina todo el pasado. A la luz de la resurrección, los cristianos comenzaron a releer el Antiguo Testamento y descubrieron sentidos nuevos que antes no podían ser descubiertos, porque les faltaba luz (cf 2Cor 3,15-16). Y en el AT ellos buscaban las palabras para expresar la nueva vida que estaban viviendo en Cristo. Y allí encontraron la mayor parte de los títulos de Jesús. Mesías (Sal 2,2), Hijo del Hombre (Dn 7,13; Ez 2,1), Hijo de Dios (Sal 2,7; 2 Sm 7,13), Siervo de Yavé (Is 42,1; 41,8), Redentor (Is 41,14; Sl 19,15; Rt 4,15), Señor (LXX) (¡casi 6000 veces!). Todos los grandes temas del AT desembocan en Jesús y encuentran en él su plena realización. En la resurrección de Jesús germina la semilla y, según lo dicho por las Padres de la Iglesia, todo el AT se vuelve Nuevo Testamento. 

4) Para la reflexión personal 

• ¿Cuál es tu esperanza para el futuro del mundo en que vivimos? • La fe en la Resurrección ¿influye en tu manera de vivir la vida?

5) Oración final 

Espero tu salvación, Yahvé, y cumplo tus mandamientos. Guardo tus ordenanzas y dictámenes, tienes presente todos mis caminos. (Sal 119:166,168)  

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