Aoraciones: Purgatorio
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Anuncio del Ángel de la guarda

Anuncio del Ángel de la Guarda, oración y penitencia, imagen devocional de Aoraciones
Anuncio del Ángel de la Guarda, oración y penitencia. Imagen devocional para inspirar tu oración diaria y fortalecer tu vida espiritual.

Tener un corazón de niño

«¡Oh Amor!, ¿Qué se puede decir de Ti? Quien te siente, no te comprende; Quien quiere comprenderte, no puede conocerte. ¡Oh fuego de Amor!, ¿Qué haces en este hombre? Tú le purificas como el fuego purifica el oro, y después le conduces contigo a la patria, A este fin para el cual le has creado.»
Santa Catalina de Génova, Tratado sobre el Purgatorio, Diálogo III 

Estaba en la cárcel y me visitasteis

La voz de Jesús se hizo oír en mi Alma, muy claramente, muy íntimamente: 
Quiero que se rece por estas benditas Almas del Purgatorio, ya que mi Divino Corazón arde por ellas.
¡Deseo ardientemente su liberación, para poder unirlas a mí por fin totalmente!
Reza por ellas y escribe todo lo que te sea revelado.
No te olvides de mis palabras: 
«Estaba en la cárcel y me habéis visitado»
Aplícalas a estas benditas Almas; es a Mí a quien ínsita en ellas, con tus Oraciones y tus obras en su favor y por sus intenciones. Mira su perfección, que debe servirte de enseñanza; sufriendo las penas más
terribles; no miran, sin embar o, sus tormentos, ya que están totalmente abandonadas a mi Amor y a la Voluntad de mi Padre. Su única preocupación es nuestra Gloria. Aprende de estas Almas santas la pureza del Amor, que mira solamente hacia mi Corazón. Quédate en paz, hijo mío, y haz lo que te pido.

Durante la Oración de la mañana, mientras rezaba por las Almas del Purgatorio, mi Ángel de la guarda se manifestó a mi Alma y lo hizo, de manera totalmente interior, al oír el saludo habitual: «¡Alabado sea Jesucristo!», me incliné para responder y el Ángel me inspiró levantar la cabeza para recibir la señal de la Cruz, que trazó sobre mi frente. Podía contemplarle, mensajero del Amor Divino aureolado de luz y mi Alma estaba en una gran paz, en un gozo profundo. 

Su cara resplandecía y me miraba con dulzura y gravedad. A la vista de su cinturón de color morado sobre su túnica blanca, comprendí lo que el Señor quería de mí: Oración y penitencia.

Me hizo entender cómo nos ama el Señor y de qué modo desea descubrir a cada Alma las maravillas de su Amor. Jesús quiere desde ahora, de manera más particular, invitarme a la luz de Su Corazón, al descubrimiento y a la contemplación del misterio del Purgatorio. Sentí una ligera angustia, pero el Ángel me tranquilizó diciéndome:

No tengas pena, ni miedo; el Purgatorio es un misterio de Amor y misericordia; y al descubrirlo, tu Alma se sentirá llamada a un Amor más grande hacia el Señor. El conocimiento del Purgatorio te aportará grandes gracias de santificación; te permitirá ensanchar tu caridad y entrar más profundamente en la Pura Voluntad de Dios.

Estoy a tu lado para sostenerte, no tengas miedo.
En efecto ¿no está el Ángel a nuestro lado para sostenernos, guardarnos e iluminar nuestra Alma? No tenía nada que temer, sólo disponerme y entregarme a la Pura Voluntad de Dios ¡Qué poco importa el resto! Así se lo dije al Ángel, pidiéndole que me ayudara y enseñara a cumplir siempre mejor lo que el Señor desea de mí. Que Jesús disponga de mí según lo que quiere, ya que es tan bueno que no nos desvela más que progresivamente sus planes sobre nosotros. Sabe bien que nuestra debilidad no podría soportar una confrontación inmediata y total a las exigencias del Amor Divino... Sólo con la ayuda de la Gracia y con un conocimiento progresivo, ella los admite, ya que nuestra naturaleza tiene que ser purificada sin cesar. Y el Ángel prosiguió:

El Purgatorio es un gran misterio.
Aprenderás y descubrirás pronto muchas cosas.
Algunas serán muy bellas y consoladoras, otras te parecerán terribles.
Sin embargo, no olvides nunca que, por rudo y doloroso que te parezca el Purgatorio,
es un misterio tanto de justicia, como de misericordia.
Es sobre todo un don gratuito del Amor.
Pase lo que pase, queda en paz.
Tendrás que sufrir mucho para aprender a amar mucho. Sabes que Jesús quiere elevarte
cada vez más, de conocimiento en conocimiento, de Amor en Amor, hasta su Corazón
Eucarístico, fuente de todo Amor.
Entonces el Ángel desapareció de mi vista interior. Permanecí en una gran paz a
pesar de estas palabras tan serias. Pero la perspectiva de tener que escribir todo eso
me atormentaba; ¡otro efecto de esta terrible voluntad, propia que nos frena sin cesar
en nuestra marcha hacia el Único Bien! ...

El Ángel de la Guarda

Recibo durante la Oración luces puramente interiores e intelectuales, pero mi santo Ángel de la guarda interviene algunas veces, de manera discreta para hacerme algunas precisiones y sobre todo, para ayudarme en la formalización de las realidades misteriosas que mi inteligencia capta. 
Percibo la presencia luminosa del Ángel de una manera distinta, con los ojos del Alma, es una imagen desde luego, puesto que no tiene cuerpo y no aparece perceptible a la mirada exterior; pero es una imagen tan clara, tan precisa, tan evidente que no puedo dudar de la presencia de quien la utiliza
para comunicarse conmigo. Es la presencia, no la imagen, lo importante, la comunicación establecida entre el Alma y lo Divino. Dios es dueño de sus dones y los utiliza para su Gloria y nuestra santificación, para estimular en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.

El Ángel aparece casi siempre de forma inesperada. Sería muy peligroso implicar la imaginación en un deseo ardiente de ver y de entender. A Dios gracias, la obediencia a mi Padre espiritual y también el miedo que suscitaban en mí al principio las intervenciones del Ángel, me han permitido evitar este escollo. La visión del Ángel, asentándose en la imaginación, encubre de alguna manera la visión intelectual y enriquece la memoria. Nunca he tenido una visión imaginaria que no haya ido precedida de una visión intelectual de la misma realidad, ya que el papel de la visión imaginaria es secundario, no hace más que comunicar a los poderes inferiores (imaginación, memoria, entendimiento) aquello que son incapaces de percibir de las realidades sobrenaturales.

Las enseñanzas del Ángel son antes que todo una Llamada a la Oración y a una constante purificación interior. Llenan el Alma de paz, de dulzura, enardeciéndola y poniéndola ante su Dios en un estado de humildad que aumenta sin cesar. ¡Dios quiera que esta humildad y este Amor, tan efectivo durante la visión, puedan prolongarse después en la vida diaria! Ahí está la meta....

Enseñanza del Ángel de la guarda

Cuando estaba yo meditando sobre las últimas gracias recibidas, mi Ángel se manifestó a mi visión interior en una luz muy viva. Eso me asustó al principio, como siempre. Él trazó pausadamente una cruz sobre mi frente, y me dijo con seriedad:
Hijo mío, escúchame y acuérdate bien de todo lo que te digo. El Altísimo permitirá que algunas Almas que están todavía en él Purgatorio se te manifiesten misteriosamente. Tú no tienes nada que temer; sólo has de humillarte profundamente ante la Majestad Divina y ponerte, al servicio del Señor. Estas benditas Almas no pueden venir a ti sin un permiso Divino y ellas nunca te harán daño, más bien, al contrario.
Estas palabras me asustaron todavía más. Pregunté al Ángel cómo podría yo discernir entre la verdad y las eventuales ilusiones —ya que la imaginación trabaja a veces demasiado—, o los prodigios o manifestaciones de origen diabólico, el demonio esforzándose siempre por hundir las Almas en la incertidumbre, la duda o el error. Le pregunté también si estas manifestaciones eran indispensables. Me respondió con bondad:
Si él Altísimo actúa así contigo, es por tu bien y por el de la Iglesia; se sirve de ti como
de un canal.
En ti está saber transmitir el agua a tus hermanos sin retenerla celosamente para ti. Tu Alma debe estar en una triple disposición: Total sumisión a la Pura Voluntad de Dios; una profunda humildad, en presencia de estas benditas Almas; y obediencia radical y confianza en tu Padre.
Dios es Amor; si permite que tengas estas gracias, es para tu santificación, para abrir tu Alma hacia su Amor infinito, para ensancharla en el Amor a todos tus hermanos, para purificarte en la Cruz de Jesucristo. Estas gracias serán para ti ocasión de sufrimientos, así como de profundas alegrías espirituales.
Ofrece todo por estas benditas Almas, para glorificar la Misericordia de Dios. Asentí en silencio, estaba orando. Enseguida prosiguió el Ángel:
Cuando venga alguna de estas benditas Almas, la saludarás en el nombre de Jesús; te contestará siempre o mediante un signo o hablando. Algunas Almas no podrán hablarte, ya que están en el Gran Purgatorio; ellas no te pueden ver. Dios las muestra a los ojos de tu Alma, para que reces por ellas. A veces, sin embargo, podrán contestar a tu saludo «Laudemus Dominum” (Alabemos al Señor) y santiguarse al llegar cerca de ti. Pide siempre un signo, no es temeridad sino prudencia. Nunca preguntes a un Alma, sólo Dios es él Maestro de lo que te dirán, si te lo deben decir. Mira, en estas gracias del Purgatorio, solamente se te pide una cosa: Amar y, en consecuencia, orar, que es lo mismo. Si el Señor abre el Purgatorio a tu insta interior, es para estimular en ti él Amor. Si quiere que escribas, es para suscitar el Amor en las Almas. Todo, todo está encaminado a una sola cosa: El Amor. 

Mi Alma estaba en una paz muy grande. Le di las gracias al Ángel, que me animó con un gesto y concluyó:
¡Si supierais quién es el Amor!
El Amor es don de Dios, porque es Dios que se da a vosotros.
Vuelve a leer estos pasajes de la Escritura «Dios es Amor y quien mora en el Amor, mora en Dios; y Dios mora en él».
Lee a menudo este versículo; te dará fuerza, alegría y paz.
Si supierais que sois hijos de Dios, si estuvierais convencidos de que sois verdaderamente los hijos del Amor Infinito.
¡Dejad que Dios venga a vosotros, dejad al Amor establecerse en vosotros, comunicarse con vosotros, derramarse como un río de fuego que abrase todo el univer so!
¡Sed portadores de este fuego de Amor, de esta luz!
Dios es Amor... Dios es Amor... Dios es Amor...

Al decir estas palabras, el Ángel estaba resplandeciente, como elevado en éxtasis, deslumbrante, contemplando la faz de este Amor infinito. Yo veía reflejadas en él las manifestaciones del Amor Divino y sin darme cuenta, me puse de rodillas ante esta Oración del Ángel. No puede uno imaginarse lo que es; mi Alma estaba arrebatada a la vista de este coloquio de Amor, entre el Amor y su mensajero, se sentía asociada a ese intercambio de Amor, que era suave e inefable; al mismo tiempo que cantaba el Amor Divino, el Ángel me comunicaba ese Amor; no puedo explicarlo. De todos modos, perdí el uso de todos mis sentidos, interiores y exteriores; y mi Alma fue sumergida en el Amor.

Unas imágenes para que entiendas

Durante la tarde, estuve preguntándome algo que me extrañaba ¿Qué era lo que ocurría para que pudiera percibir tantas cosas que tenían que ver con este gran misterio del Purgatorio? ¿Y por qué bajo estas formas tan notables? Al momento se manifestó mi Ángel la vista de mi Alma, radiante y sonriente. La preciosa Cruz de color púrpura que adorna su traje resplandeciente sobre su pecho. Él puso su mano sobre mi brazo y me dijo con dulzura:

Hijo mío, eso son imágenes destinadas a hacerte entender realidades espirituales, donde no podrías penetrar sin esta ayuda.
El Todopoderoso quiere servirse de todas las riquezas de tu imaginación, para enseñarte y hacerte entrar siempre más profundamente en estos misterios. Estas explicaciones me causaron una gran sorpresa y mi Alma, no sé por qué se angustió. «Si todo esto es imaginación, es ilusión», pensaba yo. Empezó a atenazarme el miedo. Entonces el Ángel me hablo con bondad:
No, hijo mío, no son ilusiones
¿Desde cuándo son las visiones imaginarías una ilusión? Son sencillamente un modo de conocimiento que el Señor concede a las Almas; e impone ante todo no deformarlas, ni adornarlas o arreglarlas según industrias humanas.
Por eso te pido siempre que anotes todo lo que has visto y oído, y que lo hagas enseguida después de haber recibido estas gracias; no hay que dejar pasar el tiempo, por miedo a que pensamientos humanos vengan a mezclarse con el don de Dios.
Quédate en la paz de Jesucristo.
Dicho esto, sonrió y desapareció de golpe. Mí Alma se quedó tranquila y apaciguada.

La imaginación al servicio de la inteligencia

Cuando estaba trabajando en el jardín, mi Ángel de la guarda se mostró a mi vista interior, en una luz deslumbrante, tan viva que trastornaba todo, tirando de mí con fuerza y quitando de mi vista todo lo que no estaba en ella. Entonces me dijo.
«¡Alabado sea Jesucristo!»

Pero fue tal la sorpresa que me quedé con la boca abierta, mientras intentaba convencerme de que no era más que una ilusión. Entonces, sin decir nada, el Ángel se me acercó y con su pulgar trazó sobre mi frente la señal de la cruz. Siempre lo hace, pero esta vez fue verdaderamente especial; apoyó tan fuerte que me sobresalté.

Prosiguió con su voz tranquila:

¿Desde cuándo las visiones  imaginarias son ilusión? Mi confusión era tan grande que me quedé allí sin decir nada, la cruz sobre mi frente me dolía, por lo menos, esa sensación no era una ilusión. El Ángel prosiguió con gravedad:

Bueno, tengo que explicarte qué es una visión imaginaria y tú lo escribirás y lo volverás a leer en ocasiones; también se lo transmitirás a tu Padre Espiritual. ¡Dios mío! Así es como yo quería sustraerme a vuestra voluntad; pero en vuestra infinita ternura hacia mí, me habéis enviado a vuestro Ángel y por su boca me recordáis que no es mi voluntad la que cuenta, sino la vuestra. Qué miserable soy...
Entonces le dije al Ángel que oraba en silencio mientras levantaba mi Alma hacia el Señor:
¡Alabado sea Jesucristo; ¡Ángel santísimo, sed para mi portador de la Luz y del Amor infinito de Dios, al que tenéis la gracia de contemplar sin cesar!

Al oír estas palabras, que habían salido más de mi corazón que de mi boca, y bajo el efecto de un profundo impulso interior, mi Ángel, todavía más resplandeciente de luz, se prosternó profundamente, con el rostro entre sus manos, diciendo:

¡Adoración, Alabanza, Honor y Gloria a nuestro Dios tres veces Santo, nuestro Creador y vuestro Padre!

Después se levantó lentamente, cruzó las manos sobre el pecho y prosiguió con su enseñanza:
Ver y comprender en Dios, son una misma cosa.

Las visiones imaginarias no son más que un medio concedido al Alma por el Señor, que le hace comprender lo que tiene que conocer. Dios infunde una luz en la inteligencia y el Alma percibe esta luz como visión intelectual.

No puede expresarlo a menudo ni traducirlo en una comunicación que otras Almas podrían recibir como una relación; o ver como una enseñanza.

Ocurre entonces, que el Señor quiere dar la posibilidad de que esta luz —infusa en la inteligencia y percibida por el Alma como visión intelectual— sea comprendida y comunicada. Entonces, Él mismo traza en la imaginación, imágenes que convierten esta luz en fuerzas sensibles que el Alma puede contemplar y describir. No es la visión imaginaría; ya ves, que no tiene nada de un fantasma.
Yo escuchaba esta explicación con mucho interés y atención. Pedí a mi Ángel que me explicara de qué modo él mismo resultaba perceptible para mi vista interior. Me dijo esto:

Los Ángeles, como sabes, no tenemos cuerpo, por lo que no podéis vemos como realmente somos; también nos manifestamos como imágenes perceptibles a vuestros sentidos interiores, imágenes que recubren y manifiestan de alguna manera nuestra presencia cerca de vosotros.

Los Santos se manifiestan de esta misma forma y las pobres Almas del Purgatorio. Vuestros ojos no pueden verlas y sin embargo, existen en la realidad. Cuando el Señor quiere que se os aparezcan, infunde en vuestra inteligencia la profunda realidad de su presencia entre vosotros y hace que se manifieste esta presencia de manera sensible, imprimiendo en nuestra imaginación su imagen.

En vuestra vida espiritual importa mucho que nuestra imaginación sea constantemente purificada y domada; debe ser la sirvienta de la inteligencia. Pero la imaginación es una vagabunda y encuentra muy a menudo una cómplice en la memoria; la memoria es una golosa, que se traga todo lo que la imaginación le presenta después de que ésta lo haya recogido de aquí o de allí.
Estas dos potencias son muy versátiles, les encanta trabajar con independencia de la voluntad y de la inteligencia. 

¡Sin embargo, deben someterse!

Cuando tengas visiones de este tipo, solamente les harás caso si te aportan luces que te permiten entender mejor lo que el Señor te da en una visión intelectual. Dios da estas gracias para el crecimiento del Alma en el conocimiento y el Amor; no hay que sobrestimarlas, pero sería temerario despreciarlas: Son un Don de Dios.

Mira siempre al Donante. El Don que te regala en su misericordia debe siempre hacerte volver a Él. Tras terminar su enseñanza, el Ángel cruzó sus manos lentamente y las colocó sobre la cruz que adorna su túnica de luz. Se inclinó en una silenciosa adoración a Dios, y desapareció de mi vista interior.

Coronilla del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos - Almas Benditas del Purgatorio

Coronilla del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María por las Benditas Almas del Purgatorio
Coronilla por las Benditas Almas del Purgatorio - Apostolado de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Imagen devocional publicada en Aoraciones.

Coronilla del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María por las Benditas Almas del Purgatorio

¡Ave María Purísima, sin pecado original concebida!

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tus alabanzas.
Ven ¡Oh, Dios! en mi ayuda. Señor, date prisa en socorrerme.

 Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor
mío, por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento
de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he
dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el Sumo Bien y
digno de ser amado sobre todas las cosas.

Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo
firmemente, con la ayuda de tu Gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y
huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu Pasión y Muerte,
con los cuales Tú expiaste por mis pecados, ofreciendo un dolor tan grande e
intenso que te hizo sudar sangre, apiádate de mí.

Madre mía del Cielo, alcánzame de Jesús este suspirado perdón. Amén.

Oración de Invocación al Espíritu Santo (dictada el 28 de octubre de 2014)

  • Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón 
  • Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
  • Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón
  • Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
  • Ven mi Dios, Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón
  • Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.

Oración

  • Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el Fuego de tu Amor.
  • V/. Envía tu Espíritu y todo será creado.
  •  R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración

¡Oh, Dios! que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo,
haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su
consuelo, por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Oración al Divino Espíritu Santo (dictada el 15 de agosto de 2014)

Divino Esposo de María Santísima, mi Dios y Señor Espíritu Santo, enciende en
cada alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagres como
apóstoles del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y apóstoles de los
Últimos Tiempos, protege con tu sombra a la Iglesia Católica, salva a las almas
del mundo y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Corazones Unidos de
Jesús y María. Amén.

Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, habitación pura y santa, cobijad mi
alma con vuestra maternal protección. Por este medio, permaneceré fiel a la
Voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a su Amor, y obedecer su Divina
Voluntad.

¡Oh, Madre mía! mi deseo es mantener ante mi vista, sin cesar, vuestra
participación de Corredentora. Con este recuerdo viviré íntimamente unido a
vuestro Corazón Doloroso e Inmaculado, que siempre permanece totalmente
unido al Sagrado Corazón Eucarístico de vuestro Divino Hijo. Por los méritos de
vuestras virtudes y angustias, clavadme a este Divino Corazón, protegedme
ahora y siempre. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue Concebido por Obra y Gracia
del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer
día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha
de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Rezar Padre Nuestro

Tres Ave María de los Últimos Tiempos

Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega
por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de
tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Rezar Gloria al Padre

 Primer Misterio

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo por medio de tu sudor de Sangre producto del dolor, que derramaste en el Huerto de los Olivos; te pedimos, con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las Almas del purgatorio. ¡Líbralas de su temor, su dolor y consuélalas con el
triunfo del consuelo celestial!. Amén.

En las cuentas grandes oramos, después de cada misterio:

Dios Padre Tierno y Misericordioso, unidos en el Espíritu Santo, la Iglesia
Militante con la Iglesia Triunfante en el Cielo, te suplicamos tengas piedad de
las Benditas Almas del Purgatorio. Amén.
Diez veces:
Dios Padre Tierno y Misericordioso, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de Tu
Divino Hijo Jesús, en unión con las Santas Misas celebradas hoy día a través del
mundo por todas las Benditas Almas del purgatorio. Por todos los pecadores
del mundo, por los pecadores en la Iglesia universal, por aquellos en la propia
casa y dentro de mi familia. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, abre el corazón y la mente de los
pecadores a la verdad, al amor y a la luz de Dios, nuestro Padre Tierno y
Misericordioso. Doloroso e Inmaculado Corazón de María Corredentora, ruega
para que la humanidad se convierta al Amor de Dios y sus Sagrados Corazones
Unidos Reinen en el mundo entero. Amén.

Segundo Misterio

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa flagelación, que
padeciste con paciencia por nosotros pecadores; te pedimos, con el Corazón
Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las Almas del
Purgatorio. ¡ Aleja de ellas el dolor de tu enojo y concédeles la
tranquilidad eterna!. Amén.

Tercer Misterio

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa coronación de
espinas, que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores; te pedimos,
con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las
Almas del Purgatorio, y, ¡Concédeles la corona de la felicidad eterna!. Amén.

Cuarto Misterio

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa carga de la Cruz,
que Tú sufriste con tanta paciencia por nosotros pecadores; te pedimos,
con el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las
Almas del Purgatorio. ¡Quítales la pesada carga del sufrimiento y llévalas a la
paz eterna!. Amén.

Quinto Misterio

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por la dolorosa crucifixión, que Tú
sufriste con paciencia por nosotros pecadores; te pedimos, con el
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que tengas piedad de las
Almas del Purgatorio. ¡Muéstrales tu Santo Rostro y llévalas hoy contigo al
Paraíso!. Amén.

Al finalizar la Coronilla oramos tres veces

Dios Padre Tierno y Misericordioso, dales el descanso eterno

Y brille para ellos la luz perpetua
Descansen en paz
Amén.

Oración

¡Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, por tus Benditas Llagas y por la
Preciosísima Sangre que derramaste, te pedimos con el Corazón Doloroso e
Inmaculado de María, que tengas piedad de las Benditas Almas del Purgatorio,
y en especial, de nuestros Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, padres, parientes,
benefactores y las Benditas Almas olvidadas, por las que nadie ora! Cura
sus dolorosas heridas causadas por el pecado y permíteles disfrutar y
participar totalmente de la salvación. Amén.

Oración por los Agonizantes

Misericordioso Jesús, amante de las almas, te suplico, por la Agonía de
tu Sacratísimo Corazón Eucarístico y por los Dolores de tu Madre Inmaculada,
que purifiques –con tu Sangre Preciosa– a los pecadores de todo el mundo que están ahora en agonía y van a morir hoy, y por aquellas almas que,
ahora, están en su Juicio Particular ante el Padre Tierno y Misericordioso. Amén.

Oración por las Santas Almas del Purgatorio

Dios Padre Tierno y Misericordioso, en unión con la Iglesia triunfante en el Cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu Amado Hijo.

Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios Padre Tierno y Misericordioso, te doy gracias por el Don de la perseverancia que has concedido a las almas de los Fieles Difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo, eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido, que, por tu misericordia, oigas mi oración y liberes las Almas del Purgatorio, en particular N... Llévalas de la prisión de las tinieblas a la Luz y Libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu Gloria.

Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu Preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna. Dios Espíritu Santo, enciende en mí el Fuego de tu Divino Amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. 

Quiero aplicar los méritos de esta Devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu Gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas; y en especial, por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna.

Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo:

"¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).

Jesús, en tu Divino Querer, te imploro que los ruegos y ofrecimientos de las Benditas Almas del Purgatorio acerquen pronto tu Reinado Eucarístico a la humanidad, a través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Celestial. Amén.

Jaculatoria Final

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús
Doloroso e Inmaculado Corazón de María
Casto y Amante Corazón de San José
Triunfen y Reinen.
Amén .

† En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



LLAMADO DE AMOR Y CONVERSIÓN DEL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA

Queridos hijos, mi Corazón Inmaculado se regocija y se consuela cuando todo
mi Ejército Mariano me acompaña, repara y proclama su devoción a mi
Inmaculado Corazón.

Los Primeros Sábados de cada mes también son un ancla de salvación para el
mundo entero. Cada Primer Sábado, el Ejército Celestial de los Ángeles, viene
a recoger las oraciones de mis hijos fieles, y estas oraciones regresan a la
tierra en bendiciones y en misericordia.

Los Primeros Sábados de cada mes y los Primeros Viernes dedicados al
Corazón de mi Hijo son días de misericordia, pues estas dos grandes
Devociones han detenido el brazo del Padre.

Hijos, cada Primer Sábado que se reúnen para orar junto a Mi, como hijos
en torno a su Madre, también las almas del purgatorio reciben
consuelo y compañía, e incluso muchas almas son liberadas por las
oraciones que se ofrecen.

Queridos hijos, que todo mi Ejército, que todo mi Remanente Fiel, reavive en
sus corazones la Devoción de los Primeros Sábados a mi Corazón Doloroso e
Inmaculado; y los Primeros Viernes al Sagrado Corazón de mi Hijo Jesús. Estas
dos Devociones son tablas de salvación.

Hijitos, es necesaria la oración para que crezcan en santidad y en virtud.
Vuestra Madre que les ama, la siempre Virgen Inmaculada, Santa María de
las Gracias, les da su bendición.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Oración a las Almas del Purgatorio: Invocando a la Virgen del Carmen y San Miguel Arcángel

 

Oración a las Almas del Purgatorio

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Fuente de todo consuelo y misericordia,
te imploramos en este momento de súplica por las benditas Almas del Purgatorio.

Oh Virgen del Carmen, Madre compasiva y Estrella de la Mañana,
tú que conoces el fuego purificador y consuelas a tus hijos en la prueba,
acoge con tu manto de ternura a estas almas que anhelan la visión beatífica;
intercede ante tu Hijo, Jesús, para que alivie su pena y apure su paso hacia la gloria.

San Miguel Arcángel, príncipe valiente de los ejércitos celestiales,
defiende con tu espada de luz a estas almas cautivas por el temor y la culpa;
rompe las cadenas del purgatorio y guía sus corazones hacia la libertad eterna.

Señor Padre, Creador de todo lo visible e invisible,
mira con compasión el sufrimiento de tus hijos en el camino de la purificación.
Señor Hijo, Redentor nuestro, que derramaste tu Sangre para lavar todos los pecados,
extiende tu mano sanadora y apresura el fin de su expiación.
Señor Espíritu Santo, Consolador y Fuego Divino,
enciende en ellas la llama suave pero firme de la caridad y la esperanza.

Que nuestras oraciones, indulgencias y obras de misericordia
sean para ellas como brisas que avivan el rescoldo de su fe,
hasta que, purificadas, puedan elevarse en himnos eternos de gratitud.

Oh Almas benditas, unid vuestros sufrimientos a la Pasión de Cristo
y alegraos, pues muy pronto compartiréis la dicha del Cielo.
Confiamos en la intercesión de la Virgen del Carmen y de San Miguel Arcángel,
y en la infinita clemencia de la Santísima Trinidad.

Amén.

Rosario de los 100 Réquiem Por Las Almas del Purgatorio

 

Rosario de los 100 Réquiem por las Almas del Purgatorio
Rosario de los 100 Réquiem por las Almas del Purgatorio

Rosario de los 100 Réquiem (en latín, "descanso") por las Almas del Purgatorio

Rosario de intercesión por las almas del Purgatorio, según la tradición de Santa Catalina de Bolonia, con plegarias, instrucciones y el Salmo 130.

Santa Catalina de Bolonia dejó escrito que muchas veces se obtiene más fácilmente las gracias que deseamos por medio de las almas buenas que están en el purgatorio, que por la intercesión de los santos.

Instrucciones para rezar el Rosario

Para rezar el rosario se puede utilizar un rosario común (dos veces). Después de la señal de la cruz e invocando el auxilio del Espíritu Santo para hacer con fruto esta oración, se comienza con la siguiente invocación:

“Animas santas, ánimas que están purgando, rueguen a Dios por mí; que yo rogaré por ustedes, a fin de que cuanto antes se les conceda la gloria del Paraíso Celestial.”

En las cuentas grandes

  • Un Padrenuestro
  • Un Avemaría
  • Un Gloria

En las cuentas chicas (10 veces)

“Dales, Señor, el descanso eterno y brille sobre ellas la luz que no tiene fin.”

Terminada la primera decena, se repite la cuenta grande y las diez cuentas chicas hasta completar 10 decenas (dos rosarios), es decir, los 100 Réquiem.

Salmo 130 (129)

Canto de peregrinación.

Desde lo más profundo clamo a ti, Señor;
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido.
Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra.
Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia:
él redimirá a Israel de todos sus pecados.
Gloria al Padre, al Hijo, etc.
Dales, Señor, el descanso eterno, brille para ellas la luz que no tiene fin.
De las puertas del infierno libra, Señor, sus almas, descansen en paz. Amén.

O también se puede terminar con un Padrenuestro y con otro Réquiem al final:

“Dales, Señor, el descanso eterno y brille sobre ellas la luz que no tiene fin.”

Oración Profunda por las Almas del Purgatorio

 

Velas encendidas en recuerdo de las almas del purgatorio - Aoraciones
Velas encendidas en memoria de las almas del purgatorio - Aoraciones

Oración por las almas del purgatorio

Ruega por las almas necesitadas de purificación y misericordia. Una súplica profunda por los difuntos que esperan la gloria del Cielo.

A cada invocación se contesta: Jesús mío, misericordia

  • Ayuda a mis hermanos y parientes, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a todos mis bienhechores espirituales y temporales, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que han sido mis amigos y súbditos, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a cuantos debo amor y oración, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a cuantos he perjudicado y dañado, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que han faltado contra mí, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a aquellos a quienes profesáis predilección, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que están más próximos a la unión con Vos, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que os desean más ardientemente, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que sufren más, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que están más lejos de su liberación, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que menos auxilio reciben, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los ciegos que ahora reconocen su ceguera, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los vanidosos que malgastaron su tiempo, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los pobres que no buscaron las riquezas divinas, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los tibios que muy poca oración han hecho, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los padres que no vigilaron bien a sus hijos, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el Cielo, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los obispos y sus consejeros, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los difuntos sacerdotes de esta diócesis, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los defensores de la Fe, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los caídos en los campos de batalla, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los sepultados en los mares, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los muertos repentinamente, Jesús mío, misericordia
  • Ayuda a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos, Jesús mío, misericordia

Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
R/ Y brille para ellas la luz perpetua
Descansen en paz
R/ Amén

Oración de ofrecimiento por las almas del purgatorio

Amabilísimo y buen Dios, porque es Tu voluntad que oremos por las pobres almas del purgatorio, te ofrecemos por medio de las purísimas manos de María, nuestra Madre, todas las Misas celebradas en este día para gloria tuya y por la libertad de todas las almas del purgatorio.

Te rogamos humildemente que tengas piedad de todas ellas y canceles sus culpas, por los infinitos méritos de tu amadísimo Hijo.

Amén.

Oración Profunda al Fallecimiento de Un Ser Querido

 

Una súplica a Jesús por el consuelo eterno de quienes han partido y la esperanza del reencuentro celestial

Oración al fallecimiento de un ser querido

Una súplica a Jesús por el consuelo eterno de quienes han partido y la esperanza del reencuentro celestial.

¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, único sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos! Tú, Señor, a quien los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos.

Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto; Tú, ¡oh Jesús!, que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo.

Tú, Padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas, Señor, como sangre del alma dolorida, por la pérdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso.

¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al Cielo, si aún no te goza en él!

¡Míralas, Señor, para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma!

¡Míralas, oh dulce, oh piadosísimo Jesús! y por ellas concédenos que los que aquí en la Tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón.

Amén.

Testimonio Poderoso del Purgatorio: Padre Berlioux

Testimonio  del Padre Berlioux sobre el Purgatorio


Testimonio  del Padre Berlioux sobre el Purgatorio

El Padre Jean-Baptiste Berlioux, sacerdote misionero del siglo XIX y canónigo de la diócesis de Grenoble, es recordado con reverencia por su profunda vida espiritual y por su celo pastoral dedicado a una de las realidades más olvidadas del cristianismo contemporáneo: el Purgatorio. Su fama se consolidó gracias a su obra clásica "El Purgatorio, según las revelaciones de los santos y los teólogos", un libro que, más allá de su riqueza doctrinal, ha despertado innumerables conversiones, actos de caridad y esperanza en miles de almas.

El Padre Berlioux no trató este misterio con frialdad teológica, sino con el ardor de un verdadero pastor de almas. En sus homilías y escritos, se dedicó a rescatar del olvido a las almas del Purgatorio, presentándolas no como seres abandonados, sino como miembros vivos del Cuerpo Místico de Cristo, que suplican silenciosamente la ayuda de los fieles de la Tierra.

En una de sus predicaciones más recordadas, narró el caso de una religiosa que falleció en olor de santidad, pero que aún debía expiar faltas ligeras. Según testigos de su convento, la religiosa se apareció a una de sus hermanas pidiendo oraciones. El Padre Berlioux se involucró personalmente en la celebración de misas en su nombre. Después de varios días, la religiosa se apareció nuevamente, pero esta vez envuelta en una luz resplandeciente, agradeciendo por su liberación. El sacerdote, conmovido hasta las lágrimas, aseguró que la oración y el sacrificio ofrecido con fe tienen un poder incalculable ante el Trono de Dios.

Además, recogió testimonios de santos como Santa Gertrudis, San Alfonso María de Ligorio y Santa Catalina de Génova, todos coincidiendo en la idea de que el Purgatorio es un fuego de amor, donde el alma se purifica con dolor pero también con esperanza. El Padre Berlioux no evitó hablar del sufrimiento que allí se padece, pero insistía en que se trataba de un sufrimiento con sentido, lleno de dulzura espiritual, porque prepara al alma para su unión definitiva con Dios.

En una carta privada a un hermano sacerdote, escribió:

“Cada misa celebrada, cada rosario ofrecido, cada sacrificio oculto… es como una gota de agua en un fuego ardiente. ¡Cuántas almas claman por esa gota que les libere!”

Vivía con intensidad esta devoción. Ofrecía su ayuno, su enfermedad, su cansancio, y hasta su insomnio por las almas del Purgatorio. En sus últimos años, sus sermones dominicales se centraron casi exclusivamente en esta causa, que consideraba una obra de misericordia olvidada por el mundo moderno. Para él, orar por los difuntos era un acto de justicia, amor y comunión espiritual.

El legado del Padre Berlioux perdura como un llamado urgente: no olvidar a los que esperan. Su obra y testimonio siguen siendo un faro de luz en tiempos donde muchas realidades espirituales son desatendidas. Su vida, ofrecida como oblación por las almas sufrientes, nos recuerda que el amor verdadero no muere, sino que se prolonga en la oración y en la esperanza de la eternidad.

Salmo 129 Penitencial

 

Salmo 129 - Aoraciones

Salmo 129 (130) – De Profundis

Esta oración, conocida como el Salmo penitencial De Profundis, es un canto del alma que clama desde lo más hondo hacia la misericordia de Dios. Ha sido rezado durante siglos por los fieles como súplica por el perdón y como intercesión por las almas de los difuntos.

De lo profundo, oh, Jehová, a ti clamo.

Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.

Señor, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?

Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.

Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.

Mi alma espera a Jehová, más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana.

Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él;

Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

Oración por los Difuntos

Dales, Señor, el descanso eterno.

Entre los esplendores da luz perpetua.

Descansen en paz. Amén.

Reflexión Final

El Salmo 129 es una oración ideal para los momentos de duelo, para acompañar a las almas en su tránsito hacia la luz eterna y para confiar, con humilde esperanza, en la infinita misericordia del Señor.

Testimonio del Sufrimiento de las Almas del Purgatorio

María Simma y el Maravilloso Secreto de las Almas del Purgatorio

Autor:

Este artículo, basado en la entrevista realizada por Sor Emmanuel Maillard, nos introduce al asombroso testimonio de María Simma, una humilde mujer austríaca que tuvo la gracia de recibir visitas de almas del Purgatorio. Su vida y enseñanzas nos invitan a vivir con amor, humildad y caridad, confiando en la Misericordia Divina.

Una vida sencilla, un alma elegida

María Simma nació el 5 de febrero de 1915 en Sonntag, Austria. Desde muy joven manifestó un profundo amor por Dios y deseó ser religiosa. Aunque no fue aceptada en los conventos por su débil salud, su vida se convirtió en un apostolado silencioso en favor de las almas del Purgatorio. En soledad, oración y pobreza, ofreció su existencia como “alma víctima” por amor y expiación.

El carisma de ayudar a las almas del Purgatorio

María recibió durante muchos años visitas de almas que pedían oraciones y misas para obtener el alivio de sus penas. Como otros santos —Santa Gertrudis, el Cura de Ars, San Juan Bosco —, ella fue un canal de misericordia entre la Tierra y el Cielo. Su misión consistía en enseñar que nuestras oraciones, sacrificios y especialmente las Misas pueden ayudar a liberar a esas almas sufrientes.

Testimonios que conmueven el corazón

A través de sus experiencias, María nos recuerda el poder del perdón, de la humildad y de los actos de caridad. Relató cómo un joven, que murió rescatando personas durante un alud, fue recibido en el Cielo por su acto de amor desinteresado. También compartió el caso de una mujer que alcanzó la salvación eterna simplemente por haber limpiado la casa de una anciana con generosidad.

¿Cómo evitar el Purgatorio?

  • Tener un corazón lleno de caridad con todos.
  • Orar y ofrecer sufragios por las almas del Purgatorio.
  • Vivir con humildad y abandono en la voluntad de Dios.
  • Celebrar Misas por los difuntos.

“El amor, la humildad y el abandono a Dios son tres llaves de oro que nos abren las puertas del Cielo.” – María Simma

Una invitación a la esperanza

María Simma no solo nos habla del sufrimiento del Purgatorio, sino también de su esperanza, de la cercanía entre el Cielo y la Tierra, y del consuelo que podemos dar con nuestra oración. Las almas son agradecidas y, una vez liberadas, interceden poderosamente por nosotros.

Conclusión

Este hermoso testimonio recogido por Sor Emmanuel Maillard nos anima a vivir con una mirada puesta en la eternidad. Nos recuerda que cada acto de amor cuenta y que todos podemos colaborar con Dios en su plan de misericordia. ¡Ofrezcamos Misas por los difuntos y ayudemos a las almas a alcanzar el descanso eterno!

Oración por un Alma en Pena

Imagen devocional por el alma en pena
Oración por un alma en pena – Virgen del Carmen y las almas del purgatorio

Oración por un alma en pena: que brille para ella la luz perpetua

Señor mío y Dios mío, fuente de vida y misericordia, hoy me postro ante Ti con el corazón dolido, para rogar por esa alma que aún no ha encontrado el descanso eterno. No sé su nombre, ni conozco su historia, pero Tú, que sondeas los corazones, sabes cuánto ha sufrido, cuánto espera y cuánto clama por Tu luz.

Te suplico, Padre amoroso, por los méritos infinitos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Tu Hijo Jesús, que mi oración sea un rayo de esperanza para esa alma que vaga en pena, esperando ser purificada por el fuego de Tu amor.

Que cada lágrima que ha derramado, cada gemido de dolor silencioso, cada anhelo de verte, sea ahora transformado en gozo celestial.

Oh Jesús misericordioso, acuérdate de ella en Tu Reino. Límpiala con Tu Sangre redentora, y ábrele las puertas de Tu morada eterna. Que los ángeles la acompañen, que la Virgen María, Reina del Carmelo, la cubra con su manto maternal y la presente ante Ti como hija rescatada por la gracia.

Te lo ruego con humildad y fe, y junto a esta súplica pronuncio con esperanza las palabras sagradas:

Dale, Señor, el descanso eterno,
y brille para ella la luz perpetua.
Que por Tu misericordia descanse en paz.
Amén.

Publicado por para Aoraciones.

Oración por Nuestros Seres Queridos que Están en el Purgatorio

 

Oración por Nuestros Seres Queridos que Están en el Purgatorio

Oración por Nuestros Seres Queridos que Están en el Purgatorio

Confiada al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María

Señor Jesús, Amado Redentor y fuente de misericordia, hoy me postro ante tu Sacratísimo Corazón, lleno de amor ardiente por las almas, para suplicarte por aquellos a quienes amamos y que ahora purifican su alma en el purgatorio.

Tú que no desprecias al pecador arrepentido, mira con compasión a nuestros seres queridos difuntos. Purifícalos con la llama de tu amor divino, borra sus faltas con la Sangre de tu cruz y acógelos en los brazos de tu infinita ternura.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, tesoro de perdón y consuelo, abre para ellos la puerta de tu Reino, donde no hay dolor ni lágrimas, sino paz y plenitud eternas.

Virgen Santísima, Reina del purgatorio y Madre del consuelo, acudimos a tu Inmaculado Corazón, refugio de las almas necesitadas. Intercede por ellos como sólo una madre sabe hacerlo, y acompáñalos con tu luz hacia la gloria del cielo.

Que nuestras oraciones, ofrecidas con amor, sean bálsamo y alivio para su purificación. Y que un día, cuando también nosotros crucemos el umbral, nos reencontremos en la alegría perfecta del Paraíso prometido.

Amén.

Oración por mi abuelita Carmen en el cielo

Oración por mi abuelita Carmen en el cielo

Oración a la Virgen del Carmen por mi abuelita

Logo de Aoraciones - Virgen del Carmen

Virgen del Carmen, Madre amorosa, hoy elevo esta oración llena de fe y esperanza por el alma de mi abuelita Carmen, quien partió de este mundo hace 15 años. Su memoria vive en mí como luz y consuelo.

Tú, que eres Madre de la Misericordia y refugio de los que sufren, cúbrela con tu manto sagrado. Intercede ante tu Hijo, nuestro Salvador, para que, si aún está en el purgatorio, sea purificada con ternura y llevada pronto a la gloria del cielo.

Gracias por su vida, por el bien que sembró en nuestras almas y por el amor que sigue encendido en mi corazón. Que su alma repose en la paz eterna, rodeada de tu luz maternal.

Señora del Carmen, abrázala en tu amor eterno. Hazle saber cuánto la extraño, cuánto la amo y cuánto confío en tu promesa de auxilio para quienes te invocan con fe.

Que pronto goce de la plenitud divina, del cielo prometido, donde reina la alegría sin fin y el descanso eterno.

Amén.

Reflexión y oraciones diarias en honor a la Virgen del Carmen y la Palabra de Dios. Publicado por Claret Coromoto.

El purgatorio

El Purgatorio – Aoraciones
El Purgatorio – Imagen devocional publicada por Aoraciones
Rara imagen piadosa antigua de 1919 procedente de Francia, "Soulagement des Ames du Purgatoire" (Alivio para las almas del Purgatorio) Desclée de Brouwer LeVintageDeFrance

Y el Purgatorio, ¿qué es?  

Explica san Josemaría Escrivá: 

“El Purgatorio es  una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de  los que desean identificarse con Él”.  

Sabemos que nada manchado puede entrar al cielo  por este motivo existe una purificación final para limpiar nuestras almas y poder ir al Paraíso. 

“El alma se  presenta a Dios aún atada a los deseos y sufrimientos  que se derivan del pecado y esto hace imposible que  pueda disfrutar de la visión beatífica de Dios”,

escribió Santa Catalina, por eso elige voluntariamente purificarse para poder entrar al Paraíso y gozar de los dones celestiales y la visión de Dios. 

El purgatorio   ORaciones a la Virgen del Carmen


No es un castigo, como algunos piensan, es una  gracia que Dios nos concede, un estado transitorio de  purificación que nos asegura la salvación. El que está  en el Purgatorio sabe que de allí solamente irá al cielo  y que se ha salvado. Es doctrina de la Iglesia. Su existencia fue aceptada por los primeros cristianos, aunque  seguramente no lo llamaban igual.