Protección bajo el Manto de María Auxiliadora

En el confín donde el mar parece borrarse contra el cielo, allí donde la bruma se espesa tanto que las brújulas convencionales pierden su orientación, se erige el Faro de los Peregrinos.

Subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre

«la elevación en la Cruz significa y anuncia la elevación en la Ascensión al cielo» (n. 662).

Cómo Rezar el Santo Rosario Paso a Paso (Guía Completa con Misterios)

El Santo Rosario es una devoción recomendada por muchos Papas y santos. La misma Virgen pidió que se rezase en Lourdes y Fátima.

Oración a la Virgen del Carmen que trae paz en momentos difíciles

Desde el trono de vuestra gloria atended a nuestras súplicas, ¡oh Madre del Carmelo!

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viernes, 21 de agosto de 2026

Oración a San Simón Stock, Confesor de la Orden Carmelitana

Oración a San Simón Stock, Confesor de la Orden Carmelitana

Oración a San Simón Stock, Confesor de la Orden Carmelitana


Bienaventurado Confesor de Cristo, glorioso San Simón, que merecisteis por vuestras heroicas virtudes, y especialmente, por la afectuosísima devoción que profesasteis a la purísima Virgen María, y los incesantes afanes y desvelos con que atendisteis al mayor brillo y esplendor de su Orden predilecta durante el tiempo de vuestro generalato, que la misma sacratísima Señora bajase de los cielos a la tierra para haceros entrega de la sagrada divisa con que quiso honrar a sus amados hijos los carmelitas: yo, vuestro devoto, y también vuestro hermano, como miembro que soy, aunque indigno, de la Cofradía del Carmen, os doy mil parabienes por la señaladísima distinción con que se dignó favoreceros la Madre de Dios, eligiéndoos por heraldo suyo y pregonero de las muchas y singularísimas gracias que están vinculadas en su Santo Escapulario; y os suplico, me alcancéis de Su Divina Majestad el que yo sepa apreciar cual se merece tan preciosa dádiva, llevándola siempre con verdadera devoción, para que pueda servirme, según la promesa que os hizo la Santísima Virgen, de señal de salud eterna y de salvación en todos los peligros de alma y cuerpo, haciéndome a la vez acreedor en vida y en muerte, por medio de la imitación de vuestras virtudes, a la bondadosa protección de nuestra amorosísima Madre del Carmelo y también a la vuestra ¡oh dichoso Santo mío! 

Amén.


La histórica oración a la Virgen del Carmen que trae paz en momentos difíciles

Oración a la Virgen del Carmen (Autor, Mons. Ramón Ángel Jara, s. XIX)

Oración a la Virgen del Carmen


¡Oh Virgen Santísima del Carmen! Llenos de la más tierna confianza como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado. Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra patria, ha sido señalaros a vos por nuestra especial abogada, protectora y reina. 

Por eso a vos clamamos en todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la divina gracia, conservad puras nuestras almas; sois la torre poderosa de David, defended el honor y la libertad de nuestra nación; sois el refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y desvalidos; sois el auxilio de los cristianos, conservad nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus Obispos, sacerdotes y religiosos. 

 Desde el trono de vuestra gloria atended a nuestras súplicas, ¡oh Madre del Carmelo! 
Abrid vuestro manto y cubrid con él a esta República de Chile, de cuya bandera vos sois la estrella luminosa. Os pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; la paz y piedad para los matrimonios y familias; el santo temor de Dios para los maestros; la inocencia para los niños; y para la juventud, una cristiana educación. 
 Apartad de nuestras ciudades los terremotos, incendios y epidemias; alejad de nuestros mares las tormentas y dad la abundancia a nuestros campos y montañas. Sed el escudo de nuestros guerreros, el faro de nuestros marinos y el amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protectora especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio. ¡Oídnos pues, Reina y Madre clementísima! Y haced que viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y la práctica de un mismo amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta patria terrenal a la patria inmortal del cielo, en que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 20 de agosto de 2026

Explicación del Escudo del Carmen

 Orando así de rodillas, se me apareció la Virgen Carmelita

Explicación del Escudo del Carmen


Monte Carmelo, ensalzando con himnos y engrandeciendo a esta Madre de gracias diciendo: 

«Salve, Reina, Madre de misericordia y esperanza nuestra.»

Orando así de rodillas, se me apareció la Virgen Carmelita, la cual me habló en estos términos: 

«¡Oh Juan, oh Juan, Vicario de mi amado Hijo! Así como yo te libré de tu adversario, y por un favor señalado te hago Papa, gracia que he alcanzado de mi Hijo dulcísimo, así tú debes conceder gracia y amplia confirmación a mi santa y devota Orden de Carmelitas, comenzada en el Monte Carmelo por Elías y Eliseo, y como Vicario de mi Hijo debes confirmar en la tierra lo que Él ha determinado en el cielo: que cualquiera que profese, observe y guarde inviolablemente la Regla de mi siervo Alberto, Patriarca, aprobada por mi amado hijo Inocencio, y me persevere en santa obediencia, pobreza y castidad, o entrare en esta santa religión llevando la insignia del santo hábito (Escapulario), llamándose hermanos de mi Orden ya dicha, que desde el día que entraren sean libres y absueltos de la tercera parte de sus pecados, si en la viudez prometen continencia, si en el celibato guardan castidad virginal, si en el matrimonio conservan inviolablemente la fidelidad conyugal, como la Santa Madre Iglesia lo manda. Que los hermanos profesos de dicha Orden sean absueltos de culpa y pena, y el día que éstos salgan de este mundo y vayan apresurados al Purgatorio, yo, su Madre, bajaré a él graciosamente el sábado después de su muerte y libraré a cuantos allí hallare, y los llevaré al Monte Santo de la vida eterna. Mas estos cofrades están obligados a rezar las Horas canónicas como conviniere, según la Regla dada por Alberto: los que no sepan rezarlas, deben ayunar los días que manda la Iglesia, si no es que la necesidad lo impida, y guardar abstinencia de carne los miércoles y sábados, excepto cuando en alguno de estos días cayere la Natividad de mi Hijo.»  

Dicho esto, estando yo espantado y admirado, la Virgen, cercada de su resplandor admirable y celestial, desapareció de mi vista y subió a los cielos. Y yo, Juan, siervo de los siervos de Dios, di orden de que se cumpliesen con toda presteza y cuidado los mandatos de la Virgen Sacrosanta; y luego, por la mañana, delante de mis hermanos los Cardenales, confirmé el Sagrado Orden de los Carmelitas, lleno de toda santidad y resplandor, fundado en el Monte Carmelo por los santísimos Patriarcas Elías y Eliseo, y asimismo le hice libre y exento y le haré con muchos otros privilegios, y de nuevo otra vez lo confirmo y corroboro en la tierra, como Jesucristo lo confirmó y corroboró en el cielo por el amor de su gloriosísima Madre.  

Por tanto, a ninguno le sea lícito el irritar o con temeraria osadía contravenir a esta Bula de nuestra indulgencia o Estatuto de ordenación, confirmación y aprobación de este sagrado Orden; y si alguno temerariamente intentare hacerlo, sepa que ha incurrido en la indignación de Dios Todopoderoso y de los bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo.  

Dado en Aviñón, a 3 de Marzo de 1322.  

Explicación del Escudo del Carmen


Explicación del Escudo del Carmen


Sobre un fondo blanco, emblema de la pureza del Carmelo, representada por la capa blanca que, como legado de virtud y de poder de su Padre, el Profeta de Dios, San Elías, usan los religiosos carmelitas, se destaca un cono, que es figura del Monte Carmelo, y del Santo Hábito y Escapulario, que dentro de su manto abrigan los propios individuos; hábito que es pardo, negro u obscuro, en demostración de la penitencia continua ordenada en la Regla dada por San Alberto, Patriarca de Jerusalén. Sobre la cima del Monte hay una cruz, en veneración del primer carmelita descalzo, San Juan de la Cruz. Los carmelitas calzados no tienen esa cruz en su escudo.

En el centro de esta figurada montaña se pone una estrella, que ha de ser de plata, la cual es figura de Nuestro Padre San Elías, que en una cueva del corazón del Monte Carmelo instituyó, nueve siglos antes de la existencia del Cristianismo, la escuela o compañía de «Hijos de los Profetas», que por una continuación no interrumpida, son los mismos carmelitas de nuestros tiempos; y a los lados del cono hay otras dos estrellas, que han de ser de oro, las cuales representan la Divinidad y Humanidad de nuestro adorable Redentor, cuya doctrina propagaron y cuya Santa Iglesia ayudaron a consolidar los hijos del Carmelo.

Todo este conjunto se cobija bajo una corona de príncipe, que es la de María, Soberana Emperatriz de cielos y tierra, que así coronada y vestida con los colores y hábito del Carmen se ha dejado ver en distintas ocasiones, y ha expresado que tendrá siempre bajo su celestial amparo a todos los alistados en las filas del Carmelo.

Sobre esta corona se pone la de las doce estrellas, explicada en el Apocalipsis, para significar que nuestra Orden se halla adornada con toda la hermosura y brillantez de la Madre y Decoro del Carmelo. Remata el escudo el fuerte brazo de San Elías con su espada de fuego y el lema «Zelo zelatus sum pro Domino Deo exercituum», lo que significa que sus hijos siguen en todo su ejemplo para el logro de la mayor gloria de Dios, para la honra constante de María y para la salvación de las almas cristianas.

Tengamos, pues, en gran estima tan bella divisa, y no dudemos que, practicando lo que ella expresa, alcanzaremos la bienaventuranza eterna.


miércoles, 22 de julio de 2026

Rito de la Bendición e Imposición del Escapulario

Rito de la Bendición e Imposición del Escapulario de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo


Rito de la Bendición e Imposición del Escapulario

  1. La bendición e imposición del Escapulario de la B. V. María delMonte Carmelo se hará preferentemente durante una celebración comunitaria.
  2. La imposición del Escapulario comporta la agregación a la familia carmelita. Tienen facultad de bendecir el Escapulario los sacerdotes y diáconos; pueden también imponerlo otras personas autorizadas.
  3. Para la bendición e imposición debe usarse el Escapulario del Carmen en su forma tradicional. Después puede sustituirse por la medalla.
  4. La bendición e imposición del Escapulario se realiza según los ritos y las oraciones que siguen. La celebración comprende los ritos iniciales, la lectura de la Palabra de Dios y las preces, la oración de bendición e imposición del Escapulario y los ritos conclusivos. Así se expresa de manera completa el sentido que tiene el Escapulario en la vida de los fieles que lo reciben.
  5. Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.

Rito de la Bendición e imposición del escapulario

Ritos iniciales

 6. Reunidos los fieles ante el altar 

O ante una imagen de la Virgen, el celebrante acoge a los fieles. Se canta oportunamente un canto apropiado o se guarda un momento de silencio. Terminado el canto o el silencio, el ministro dice: 
℣ En el nombre del Padre , y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Todos se santiguan y responden: 
℟ Amén.
 Luego, el celebrante saluda a los presentes, diciendo: 
℣ El Señor esté con vosotros. 
Y todos responden:
 ℟ Y con tu espíritu. 
O bien: 
℣ La gracia de nuestro Señor Jesucristo, nacido de la Virgen María, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.
Todos responden: 
℟ Y con tu espíritu. 

7. El celebrante exhorta a los presentes a participar en el rito

Explicando la naturaleza de la celebración con estas o parecidas palabras:
 [Encarnación — fe — Sacramentos] 
Durante la vida terrena de Jesús, aquel que tocaba, aunque sólo fuese los flecos de su manto, quedaba curado. Alabamos al Señor porque en su Iglesia continúa usando los medios más humildes para mostrarnos su inmensa misericordia. 
También nosotros podemos utilizarlos para glorificar al Señor, para expresar nuestro deseo de servirlo y para renovar nuestro compromiso de fidelidad, contraído por la consagración bautismal para toda nuestra vida. [El Escapulario de la B.V.M del Monte Carmelo] 
El Escapulario del Carmen es un signo del amor maternal de la Virgen María, que recuerda su iniciativa en favor de los miembros de la familia carmelita, particularmente en los momentos de mayor necesidad.
Es un amor que pide una respuesta también de amor.
Este Escapulario es signo de comunión con la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, dedicada al servicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia. Con él expresáis el deseo de participar del espíritu y de la vida de la Orden. El Escapulario es un espejo de la humildad y de la castidad de María; por su sencillez nos invita a vivir modestamente y con pureza.

Llevándolo día y noche es signo de nuestra oración continua y de nuestra particular dedicación al amor y al servicio de la Virgen María. Llevando el Escapulario renováis vuestro compromiso bautismal de revestiros de nuestro Señor Jesucristo. En María será salvaguardada vuestra esperanza de salvación, porque el Dios de la Vida ha fijado su morada en Ella. Proclamación de la Palabra de Dios.

8. Luego uno de los presentes

O el mismo celebrante, proclama un texto de la Sagrada Escritura, seleccionado principalmente entre los que en Leccionario hacen referencia al misterio de la salvación o a Santa María Virgen. 
Se indican a continuación algunos textos considerados los más apropiados: 
  1. Del Antiguo Testamento: Pr 8, 17-21: Yo amo a quienes me aman. Is 61, 10-11: Me ha revestido de un manto de justicia. 2Re 2, 7-13: El manto de Elías cae sobre Eliseo. Ba 5, 1-5: Revestíos de la belleza de Dios. Ez 16, 8-14: Tu belleza era perfecta. 
  2. Del Nuevo Testamento: Mc 5, 25-34: La mujer tocó el vestido de Jesús y quedó curada. Lc 2, 4-8: María envolvió en pañales a su Primogénito. Rm 12, 1-2: Este es vuestro culto espiritual. Gal 4, 4-7: Dios ha enviado a su Hijo nacido de una mujer. Ef 4, 17.20-24: Revestíos del hombre nuevo. Ef 6, 10-17: Tomad fuerza del Señor.

 9. Terminada la lectura

El ministro exhorta a los presentes: ‒ explicando el sentido de la celebración, ‒ las gracias y los compromisos que se derivan del Escapulario, a la luz de la Palabra de Dios. ‒ Luego, es conveniente unos instantes de silencio. Preces 

10. Sigue la oración común

Se proponen algunas intenciones, de las que se pueden elegir las más adecuadas o añadir otras relacionadas con las peculiaridades de los fieles o de las circunstancias. El celebrante empieza diciendo:
 ℣ Pidamos ahora al Padre por intercesión de la Virgen María, en cuyo seno se encarnó el Hijo de Dios para habitar entre nosotros, que testimoniemos con nuestras obras el Evangelio, y digamos: 
℟ Concédenos, Señor, revestirnos de Jesucristo.
 ℣ Padre santo, que has querido que tu Hijo asumiera nuestra carne para hacernos partícipes de tu vida divina, — por intercesión de María, su perfecta discípula, haz que nos revistamos interiormente de tu gracia.
 ℟ ℣ Padre santo, que has querido que tu Hijo se hiciera semejante a nosotros, excepto en el pecado, para que, siguiendo sus huellas, nos configuremos con él, — por intercesión de la Virgen, haz que imitemos a Cristo y que seamos por nuestras obras ofrenda agradable a ti.
 ℟ ℣ Padre Santo, que para revelarnos tu amor nos invitas al banquete de la gracia y nos pides revestirnos con el hábito nupcial, — por intercesión de la Madre de tu Hijo, haz que nos revistamos de su caridad operante y de su amoroso servicio. 
℟ ℣ Padre santo, que has querido que la Virgen María aplastara la cabeza de la serpiente, — por su intercesión, haz que seamos capaces de vencer las insidias del maligno en nuestro vivir en medio del mundo. 
℟ ℣ Padre santo, que has elegido a la Virgen María como arca de la Nueva Alianza, — por su intercesión, purifica nuestros corazones y fortalece nuestra fe. 
℟ ℣ Padre santo, que has mirado la humillación de tu esclava para que proclamara tu grandeza, — por su intercesión, haz que anunciemos tu reino y proclamemos tu misericordia de generación en generación. 
℟ ℣ Padre santo, que has dado a tu Hijo una madre, que lo cuidara amorosamente, — por su intercesión, haz que amemos a los pobres y marginados, y con ellos construyamos un mundo más justo y fraterno. 
℟℣ Padre santo, que nos has revestido con el manto de la justicia y de la santidad, — por la intercesión de la Virgen María, santifícanos en Cristo y haznos cooperadores generosos en la obra de salvación del mundo. 
℟ ℣ Padre santo, que nos has bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales, — por la intercesión de la Virgen María, haz que pasemos felizmente de la muerte a la vida que no se acaba. 
℟ Oración de bendición 

11. El celebrante, con las manos extendidas

Añade: ℣ Oh Dios, origen y cumplimiento de nuestra santidad, que llamas a la plenitud de la vida cristina y a la perfección de la caridad a los que han renacido del agua y del Espíritu Santo, mira con bondad a estos siervos tuyos que reciben con devoción este Escapulario del Carmen que llevarán diligentemente como un signo de su consagración a la Virgen María del Monte Carmelo. Haz que sean imagen de Cristo, tu Hijo, y así, terminado felizmente su paso por esta vida, con la ayuda de la Virgen Madre de Dios, sean admitidos en el gozo de tu morada. Por Jesucristo nuestro Señor. ℟ Amén.

A continuación, el celebrante hace la aspersión con agua bendita.

Imposición del Escapulario 

12. Luego, el celebrante impone el Escapulario a los candidatos, diciendo: 

℣ Recibe este Escapulario por el cual quedas admitido en la cofradía de la familia de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, y confía en el amor de tan gran Madre. Compórtate de tal manera que, con la ayuda de la santísima Virgen, te esfuerces cada día más en vestirte de Cristo y hacer que su vida se manifieste en la tuya para gloria de la Santísima Trinidad y para el bien de la Iglesia y de los hombres. ℟ Amén. 

13. Según las circunstancias

El celebrante pronuncia la fórmula de imposición en voz alta una sola vez para todos. Todos a la vez responden Amén y se acercan al celebrante, o a la persona autorizada, para recibir el Escapulario.

14. Terminada la imposición

El celebrante, vuelto hacia los que han recibido el Escapulario, dice: ℣ Por la bendición e imposición de este Escapulario habéis sido admitidos en la familia del Carmelo, dedicada a la imitación y al servicio de la Virgen, Madre de Dios, para que podáis servir con mayor dedicación a Cristo y a su Iglesia, con el mismo espíritu contemplativo y apostólico de la Orden del Carmen. Para que lo consigáis con más perfección, yo, con la potestad que se me ha concedido, os admito a participar de todos los bienes espirituales de la misma Orden. 

15. El celebrante 

Instruye a los fieles sobre los compromisos y obligaciones que comporta la admisión en la familia del Carmelo. Conclusión del rito 

16. El celebrante concluye el rito con la bendición solemne

  •  ℣ Dios Padre os llene de su amor misericordioso, que nos ha dado en Cristo Jesús, hijo de la Virgen María. 
  • ℟ Amén.
  •  ℣ Nuestro Señor Jesucristo os haga partícipes del amor del Padre y de la ternura materna de la Virgen del Carmen, para que podáis obrar todo bien. 
  • ℟ Amén. 
  • ℣ El Espíritu Santo, que os ha inspirado ponernos bajo el manto de María, os haga apóstoles para recorrer los caminos de la paz y de la justicia. 
  • ℟ Amén. 
  • ℣ Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo  y Espíritu Santo descienda sobre vosotros. 
  • ℟ Amén. O bien:
  • ℣ El Señor nos bendiga , nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna. 
  • ℟ Amén. 

17. Es aconsejable terminar el rito con un canto mariano adecuado

Por ejemplo: Flos Carmeli, Salve Regina, o Sub tuum praesidium. 

Rito Breve de Bendición e Imposición del Escapulario

Rito inicial 

18. El celebrante, delante de una imagen de la Virgen

Exhorta a los que van a recibir el Escapulario, invitándoles a participar dignamente en la celebración. Luego, dice: 
℣ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
 ℟ Amén. 
℣ La gracia de nuestro Señor Jesucristo, nacido de Santa María Virgen, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros. 
℟. Y con tu espíritu

19. El celebrante expone brevemente el significado de la bendición e imposición del Escapulario. 

Lectura de la Palabra de Dios 

20. Uno de los presentes, o el mismo celebrante, proclama un texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo: 

  1. Del Antiguo Testamento: Pr 8, 17-21: Yo amo a quienes me aman. Is 61, 10-11: Me ha revestido de un manto de justicia. 2Re 2, 7-13: El manto de Elías cae sobre Eliseo. Ba 5, 1-5: Revestíos de la belleza de Dios. Ez 16, 8-14: Tu belleza era perfecta. 
  2. Del Nuevo Testamento: Mc 5, 25-34: La mujer tocó el vestido de Jesús y quedó curada. Lc 2, 4-8: María envolvió en pañales a su Primogénito. Rm 12, 1-2: Este es vuestro culto espiritual. Gal 4, 4-7: Dios ha enviado a su Hijo nacido de una mujer. Ef 4, 17.20-24: Revestíos del hombre nuevo. Ef 6, 10,17: Tomad fuerza del Señor. Preces 

21. Sigue la oración común

Se proponen algunas intenciones, de las que se pueden elegir las más adecuadas o añadir otras relacionadascon las peculiaridades de los fieles o de las circunstancias. El celebrante empieza diciendo: ℣ Roguemos a Dios, nuestro Padre, por intercesión de la Virgen María, diciendo:
 ℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario sean revestidos de Cristo con la gracia del Espíritu Santo, roguemos, al Señor: 
℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario vivan su compromiso bautismal de revestirse de Cristo, roguemos al Señor: 
℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario sean fortalecidos en la fe, la esperanza y la caridad, roguemos al Señor: 
℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario sean siempre miembros vivos de la familia del Carmelo con sus oraciones, sacrificios y buenas obras, roguemos al Señor: 
℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario sean una continuación del amor que Jesús profesaba a su Madre, roguemos al Señor:
 ℟ Te rogamos, óyenos.
℣ Para que quienes visten el Escapulario se revistan de las virtudes de la Virgen purísima, sepan escuchar la palabra de Dios y vivirla cada día, roguemos al Señor:
 ℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario, por la intercesión de María, sean iluminados en la contemplación, gozosos en la fraternidad y celosos en el servicio a los demás, roguemos al Señor:
 ℟ Te rogamos, óyenos. 
℣ Para que quienes visten el Escapulario vivan de modo que entren a formar parte de la asamblea de los santos, con María santísima, revestidos del vestido nupcial, roguemos al Señor:
 ℟ Te rogamos, óyenos. Oración de bendición 

22. El celebrante, con las manos extendidas, dice: 

℣ Padre santo, que te complaces en la caridad y la acrecientas, tú has querido que tu Unigénito Jesucristo se encarnara en el seno de la Virgen María por obra del Espíritu Santo; concede a este hijo tuyo (esta hija tuya), que recibe con devoción el Escapulario de la familia de la bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, la gracia de revestirse del Señor Jesús en todas las circunstancias de esta vida y alcance así la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. 
℟. Amén. El celebrante hace la aspersión con agua bendita.

 Imposición del Escapulario 

23. El celebrante impone el Escapulario diciendo:

 ℣ Recibe este Escapulario por el cual quedas admitido en la familia de la bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, llévalo como signo de su protección maternal y de tu compromiso de imitarla y servirla. Que ella te ayude a revestirte de Cristo, para gloria de la Santísima Trinidad y para cooperar en la Iglesia al bien de los hermanos.
 ℟ Amén. 

24. Terminada la imposición

El celebrante anuncia la admisión a la familia Carmelitana con estas o parecidas palabras: Por la facultad que me ha sido concedida, te admito a la participación de todos los bienes espirituales del Orden del Carmen. El celebrante explica los compromisos y las obligaciones que comporta el vestir dignamente el Escapulario.

 Conclusión del rito

 25. El celebrante concluye el rito con la bendición, diciendo: 

℣ La bendición de Dios todopoderoso  , Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.
℟ Amén. O bien: 
℣ El Señor nos bendiga , nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna. 
℟ Amén.

 Avisos prácticos 

 El Escapulario se impone una sola vez en la vida. La imposición se debe realizar con uno de tela. ‒ Cuando a alguien a quien ya se le ha impuesto se le deteriora el santo Escapulario (de tela), lo cambia por otro nuevo que ya no necesitará de bendición. ‒ Una vez impuesto, está autorizado el uso de la medalla-escapulario, siempre que por un lado lleve la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y por el otro la de la Santísima Virgen María. 



jueves, 16 de julio de 2026

Oración a Nuestra Virgen del Carmen para Darle Gracias

 Oración a Nuestra Virgen del Carmen para Darle Gracias  por un Favor Recibido

Oración a Nuestra Virgen del Carmen para Darle Gracias  por un Favor Recibido


¡Oh esperanza dulcísima de los que os invocan, Santísima Madre mía del Carmen! El amor y la gratitud me conducen a vuestros sagrados pies, para rendiros el homenaje de mi profunda gratitud por el señalado beneficio que de la infinita bondad de Dios me habéis alcanzado. Alaben al Señor por ello los cielos y la tierra, y no cese mi lengua de cantar las bondades divinas, y vuestra infinita misericordia ¡oh Madre mía! al interceder por mí pobre pecador. Que sepa corresponder a este gran beneficio, viviendo desde hoy en adelante más estrechamente unido a Vos, para que, perseverando firme en la senda de la perfección cristiana, viva santamente y pueda algún día cantar el himno eterno de la gloria. Amén.

Oración a Nuestra Señora del Carmen Por la Salud de Un Enfermo

Oración a Nuestra Señora del Carmen Para Pedir la Salud de Un Enfermo




Oración a Nuestra Señora del Carmen Para Pedir la Salud de Un Enfermo
¡Oh piadosísima Madre mía del Carmen! Aquí vengo a ponerme en vuestra sagrada presencia para solicitar de Vos una gracia, la curación de este pobre enfermo (o enferma) que deseo obtener de vuestra bondad sin límite. 

Tened compasión de él (o de ella) Madre mía, Vos que sois la salud de los enfermos; dádsela cumplida, aunque su enfermedad sea grave y su estado desesperado (si así fuera) pues Vos todo lo podéis con vuestro Hijo Divino. 

El es la resurrección y la vida, la fuente perenne de todo bien, y Vos sois el canal por donde se nos comunican todas las gracias, la llave que nos abre todos sus tesoros. A los innumerables enfermos que habéis sanado, agréguese también este por quien hoy os ruego. Alcanzadle la salud si le conviene, para que, recobrada con ella la alegría interior del espíritu, sirva fielmente al Señor en esta vida, y después vaya a cantar sus misericoridias y las vuestras en el cielo por toda la eternidad. Amén.


Oración a la Virgen del Carmen Para Pedir La Coversión de Un Pecador

Súplica para la conversión de un pecador



Virgen Santísima del Carmen! Aquí me tenéis postrado a vuestras virginales plantas implorando vuestro poderoso
¡Oh especial abogada y refugio de pecadores, Virgen Santísima del Carmen! Aquí me tenéis postrado a vuestras virginales plantas implorando vuestro poderoso valimiento a favor del desventurado pecador cuya eterna salvación tanto me interesa. Miradle con ojos de misericordia, ¡oh Madre mía!; hacedle comprender el tristísimo estado de interceder por mí pobre pecador. Que sepa corresponder a este gran beneficio, viviendo desde hoy en adelante más estrechamente unido a Vos, para que, perseverando firme en la senda de la perfección cristiana, viva santamente y pueda algún día cantar el himno eterno de la gloria. Amén.


Oración a Nuestra Señora del Carmen Por Los Navegantes

A la Virgen del Carmen Por Los Navegantes

Oración a Nuestra Señora del Carmen Por Los Navegantes
A Vos claman fervorosamente ¡oh hermosísima y lucidísima Estrella de los mares, María Santísima del Carmen!, los que por deber o necesidad surcan las aguas del mar. En Vos ponen su confianza y a Vos se encomiendan al emprender la travesía: 

a Vos acuden durante ella para que los libréis de los peligros a que continuamente se ven expuestos, ora por la furia de los vientos, ora por la fiereza de la tempestad; y a Vos llaman en su socorro con ayes lastimeros de dolor en el momento de la borrasca, cuando las espumosas y encrespadas olas envuelven a la nave amenazando sumergirla de uno a otro instante. 

Vos, como madre amantísima, acudís entonces en auxilio de vuestros siervos y devotos y, concediéndoles bonanza, los libráis de un seguro naufragio,no cesando en vuestra protección hasta haberlos conducido a seguro puerto.

Yo me uno, Virgen Santísima del Carmen, a las plegarias con que os invocan todos los navegantes, y os suplico, Señora, encarecidamente que los amparéis y salvéis de todos los riesgos del mar. Especialmente os pido por vuestro siervo (o sierva) N. N., que en este momento se halla navegando. Cubridlo con vuestro manto maternal y protector; mostraos con él (o ella) Madre amorosísima, defendiéndole de todo peligro, y conducidlos a feliz destino.

Os pido también, Virgen Sacratísima, por esos pobres pescadores que en frágiles barquillas se lanzan a turbulentas costas o peligrosas bahías por ganar el propio sustento y el de sus familias. Amparad a todos los que navegan, y sea vuestro Santo Escapulario escudo que los defienda, faro que los ilumine, áncora que los salve y nave que los conduzca también al deseado puerto de la gloria eterna. Amén.



Oración a Nuestra Señora del Carmen por Almas de los Cofrades

Oración por los Sufragios de las Almas de los Cofrades

Oración por los Sufragios de las Almas de los Cofrades



Os ofrezco ¡oh piadosísimo y bondadosísimo Jesús! en beneficio de las almas de los Hermanos de la Cofradía de la Bienaventurada Virgen del Carmen, todos y cada uno de los sufrimientos de vuestra dolorosísima Pasión, vuestra muerte oprobiosa en cruz y la preciosa sangre que derramasteis por nuestra redención. Y Vos, ¡oh Santísima Virgen, que con tantos favores las distinguisteis en la tierra y las aceptasteis en vuestra Hermandad! sedles ahora propicia, acordándoos de la promesa que tenéis hecha a favor de cuantas hubiesen llevado devotamente el sagrado Escapulario de Vos misma les bajasteis del cielo. Libradlas de aquella cárcel de tormentos y conducidlas a la gloria, donde puedan cantar eternamente las divinas misericordias. Amén.

Distintivo

Articulo 7.º Todos los asociados procurarán asistir con el Escapulario exterior a la Comunión general, función y procesión mensual que se celebrare el tercero u otro domingo de cada mes, según costumbre (1).

Exhortaciones

Se recomienda a todas las personas amantes de la Virgen del Carmen cooperar a la universalidad de esta Asociación por medio de la formación de coros que con sus visitas semanales hagan incesante compañía al corazón maternal de la Santísima Virgen.
Pero como sería degradar el carácter de la Asociación si este amor a María no se tradujera en actos de vida práctica, procurarán todos los asociados ajustarse al cumplimiento más exacto de sus obligaciones peculiares.

La observancia de los días festivos, la frecuente comunión, la huída de los espectáculos peligrosos, el propósito

Es costumbre, en efecto, que en donde se halla establecida la Cofradía del Carmen se haga en uno de los domingos de cada mes función del Escapulario, consistente en Rosario, plática y procesión, terminándose con la bendición del Santísimo Sacramento. Lo esencial (además de la confesión y comunión) para ganar la indulgencia plenaria en esta función es la procesión; pero no se la ganaría si sólo hubiese establecida la Semana Devota, pues es indulgencia propia de la Cofradía. Por tanto, los devotos del Carmen deben procurar la instalación de ambas cosas, Cofradía y Semana Devota, pues ésta radica en aquélla, de la cual es forma visible y medio de propagarla y hacerla fructificar. Para establecer la Cofradía se requiere: 1.º Que el Párroco u otra persona competente dirija al Diocesano una instancia exponiendo la utilidad de su elección en tal o cual iglesia (dígase su titular).—2.º Que el Prelado confirme dicha utilidad y autorice de su parte la erección.—3.º Que con este documento se eleve al Superior General de Carmelitas otra instancia suplicándole su autorización para establecer canónicamente la Cofradía. Para entenderse con el General de la Orden Carmelitana pueden dirigirse los interesados a cualquier convento de la misma, y se les facilitará el pronto despacho de su petición. Para la instalación canónica de la Semana sólo son necesarios los dos primeros requisitos, y puede erigírsela sin la Cofradía, sobre todo en pueblos reducidos, aunque los socios siempre tienen que ser cofrades.
 Nuestro cofrade, con derecho a las más graciosas bendiciones de vuestro generoso corazón. Para merecerlas mejor, uniéndome en vuestro amor a cuantos conmigo os rinden el filial homenaje de esta visita, os presento con íntima confianza este humilde obsequio.


Os ruego, bondadosísima Señora, por mí, por mis consocios en esta devoción, por la Iglesia universal, por todo el mundo, y aun por el Purgatorio, pues sois refugio de todos los necesitados.
Cobijado a la sombra bendita de vuestro Escapulario, experimento alegría y ánimo para seguir peleando contra el mundo, demonio y carne. Si María con su sagrado vestido me protege, ¿quién podrá contra mí? Propongo, pues, firmemente escudarme en esta invencible armadura de salud y llevar con devoción en vida y en muerte esta señal de predestinación.
Mirad ¡oh hermosura del Carmelo! con ojos de cariño maternal a todos mis hermanos vuestros cofrades. Sírvanos de celestial Arco Iris esta prenda de vuestra amistad; cesen a su vista las tempestades que combaten nuestro espíritu; aumente de día en día el ejército que luce tan hermosa librea, y goce de paz y ventura imperturbables vuestra devota familia carmelitana.
Y ¿no veis los estragos que en el redil de vuestro Santísimo Hijo causan fieros lobos? Herejías y errores, sectas y pasiones desenfrenadas, acosan, dispersan y sacrifican cada día ovejas queridas del aprisco de la Iglesia. Contened, Señora, su impía audacia, atraed a esta divina grey a los disidentes, y lograd que todos formemos un rebaño regido por un Pastor, y seamos apacentados en los saludables verjeles rociados con la sangre del divino Cordero.
Una mirada de compasión que abarque toda la redondez de la tierra, os suplico para los pobres infieles sumidos en las tinieblas del paganismo. Redimidas por Jesucristo a costa de su sangre y de su vida, son todas las gentes del universo. Empeñad vuestro ilimitado poder para que en todo el mundo sea Dios conocido, obedecida su santa ley y difundida su divina gracia.
Vínculo de protección insigne en el Purgatorio es vuestro Escapulario santo, a cuyos devotos portadores ofrecisteis, con promesa singular, pronta libertad de aquellas horribles penas. Cumplid, pues, ahora y siempre, en mí y en todos, vuestra consoladora oferta, que tanto amor hacia Vos y tan dulces esperanzas infunde al desvalido pecador.
Bendecidnos, amabilísima Madre, y hacedque reine Jesucristo en todos los hombres, a fin de que todos reinemos con El, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Ahora se reza la Letanía, o en su lugar siete Avemarías, y se termina con el

MEMORARE DE SAN BERNARDO

Acordáos, oh peregrina
Madre de gracia divina,
Que en cuanto el sol ilumina,
No se oyó jamás decir,
Que hubo un pecador siquiera,
Que a vuestro amor acudiera
Sin que de Vos consiguiera
Cuanto os llegase a pedir.
Por esto, Madre adorada,
En vuestro amor confiada,
Aunque con culpas manchada,
El alma recurre a Vos.
Oídme, Reina potente,
Y mi demanda doliente
Despachad pía y clemente,
Pues que nada os niega Dios.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!

miércoles, 15 de julio de 2026

Devocionario de la Virgen Santísima del Carmen

OBRAS DEL DIA: Virgen Santísima del Carmen

Devocionario de la Virgen Santísima del Carmen




Ejercicios de la mañana

Al despertar, acordémonos que somos cristianos, para dicha nuestra, y que estamos en presencia de Dios. Hagamos la señal de la cruz, diciendo luego lo que sigue:

Bendita, alabada y ensalzada sea la Santísima Trinidad que todas las cosas cría y gobierna; ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Amén

Levantémonos enseguida, sin dejarnos dominar de la pereza. Después de vestidos, postrémonos de rodillas ante el Santo Crucifijo o alguna imagen de la Santísima Virgen y digamos las siguientes oraciones:

Ofrecimiento de las obras de día

Señor, Dios Todopoderoso, que nos habéis concedido llegar al principio de este día, salvadnos hoy por vuestra santa virtud, para que no caigamos en pecado alguno, sino que todos nuestros pensamientos, palabras y obras se dirijan siempre a vuestro santo servicio y a la guarda de vuestros santos mandamientos. Os adoro como a mi Criador y Supremo Señor, y os doy gracias, cuantas puedo, por los beneficios de la creación, redención y conservación que me habéis otorgado, y por no haberme ya arrojado al infierno, como por mis culpas merecía; antes bien, habéisme dado esperanza de conseguir la gloria eterna; en fin, por todo cuanto Vos sabéis que os debo, y por el amor con que me concedéis tanto bien, deseándome mucho más, si yo no lo impidiera con mis culpas.

Renuevo la intención de ganar para mí o para las benditas almas del Purgatorio cuantas indulgencias pudiera. Por último, os ruego por la Iglesia católica, por la conversión de los herejes e infieles, por todas las intenciones del Sumo Pontífice; muy especialmente os encomiendo a mis padres, hermanos y parientes, así vivos como difuntos, a todos los que me quieren bien y a los que me hacen mal; que todos, Dios mío, vivamos y muramos en vuestra Santa gracia para que obtengamos la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Actos de fe, esperanza y caridad

Creo, Dios mío, todo cuanto cree y enseña la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica, Romana, porque Vos se lo habéis revelado, y en esta santa fe quiero vivir y morir.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACION

Derramad, Señor, vuestra gracia en nuestros corazones, a fin de que, habiendo conocido por la voz del ángel el misterio de la Encarnación de vuestro Hijo, podamos, por los méritos de su pasión y de su cruz, llegar a la gloria de la resurrección, por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En caso de tentación.

Aparta, Señor, de mí lo que me aparta de Ti.

Madre mía del Carmen, líbrame de esta tentación. No permitas que pierda a mi Dios.

Cuando se oye una blasfemia.

Perdonadles, Señor, porque no saben lo que dicen. Rogad por ellos, Madre mía, y alcanzadles el perdón.

Cuando pasa el Viático.

Dad salud, Dios mío, al alma de ese pobre enfermo, y a su cuerpo también, si le conviene. Virgen Santísima, Madre de los Carmelitas, rogad por él.

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

Antes del trabajo.

Todo por Vos, Jesús mío, todo por Vos. Os consagro este trabajo.

Madre mía del Carmen, ayudadme a obrar por Dios y según su voluntad.

Después del trabajo.

Sírvame, Señor, de penitencia por todas mis culpas este trabajo que con vuestra gracia he terminado.

Dad gracias por mí, Madre mía del Carmen, a vuestro Santísimo Hijo porque me ha dejado terminarle.

Antes de la comida.

Bendecid, Señor y Dios mío, este alimento que voy a tomar para mantenerme en vuestro servicio.

(Padrenuestro, etc.)

Virgen Santísima del Carmen, haced que mi espíritu se alimente de la oración y viva siempre en la divina gracia.

Después de la comida.

Gracias, Dios mío, por este beneficio que me otorgáis sin merecerlo.

Madre del Carmelo, dad por mí las gracias a vuestro Hijo.

(Padrenuestro, etc.)

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

Ejercicios para la noche

Arrodillados ante la imagen de Nuestro Señor o de la Santísima Virgen, persignémonos y digamos:

Bendita, alabada y glorificada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACION A Dios Nuestro Señor

Yo os adoro ¡oh Dios mío! con la más profunda humildad, como quien se halla ante vuestra soberana grandeza. Creo en Vos, porque sois la verdad misma. Espero en Vos, porque sois infinitamente bueno y poderoso. Os amo con todo mi corazón, porque sois infinitamente amable; y amo a mi prójimo como a mí mismo por amor vuestro. Os doy las más rendidas gracias por todos los beneficios que me habéis dispensado en este día, sin merecerlos por mi parte. Os ofrezco el descanso a que voy a entregarme para reponer mis perdidas fuerzas y poder serviros con más vigor en el día de mañana, si vos me lo concedéis. Os suplico que apartéis de esta morada todas las asechanzas del enemigo; que habiten en ella vuestros santos ángeles para conservarme en paz y que vuestra santa bendición permanezca siempre sobre mí. Bendecid también a mis padres, hermanos, parientes, bienhechores, a mis amigos y enemigos. Compadeceos, Dios de bondad y misericordia, de las almas de los fieles difuntos que se hallen en el Purgatorio. Dad tregua, Señor, a sus enormes penas; y sobre todo, a aquellas por quienes tengo más obligación de pedir, concededles el descanso y bienaventuranza eterna. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Credo.

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

 Oración del «Acordaos» A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Acordaos ¡oh Sacratísima Virgen del Carmen! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que se han inscrito en vuestra Cofradía y han llevado piadosamente vuestro Santo Escapulario haya dejado de experimentar vuestra protección y auxilio en la vida y en la muerte. Animado yo con esta confianza, por tener la dicha de contarme en el número de vuestros Cofrades, acudo a Vos ¡oh dulcísima María! y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra sagrada presencia. No desechéis mis súplicas ¡oh Madre de los Carmelitas!; antes bien, oídlas y atendedlas amorosamente, presentándolas ante el Tronode vuestro divino y amadísimo Hijo Jesús, para que sean favorablemente despachadas. Amén.

Jaculatoria

Quisiera, Virgen María,

Madre mía muy amada,

Tener el alma abrasada

En vuestro amor noche y día.

¡Oh dulce Señora mía!

¡Quién tuviera tal fervor,

Que aventajara en amor

A los serafines todos,

Amándoos por cuantos modos

Inventó el más fino amor!

ORACION A nuestra seráfica Madre Santa Teresa de Jesús

A vuestro amparo me acojo ¡oh gloriosa Santa Teresa de Jesús! puesto que sois mi Madre, mi Protectora y Abogada. Preservadme en esta noche de todo mal de alma y cuerpo; y mientras me entrego al descanso necesario para reparar mis fuerzas, presentad Vos por mí a la Majestad Suprema tantas alabanzas y actos de amor, cuantos latidos diere mi corazón en esta noche, a fin de que ni por un instante deje mi alma de alabar a mi Criador y Redentor. Amén.

ORACION Al Santo de nuestro nombre

Glorioso Patriarca mío San N..., con cuyo nombre fui honrado al nacer a la vida espiritual por medio del santo Bautismo, protegedme en esta noche, y rogad al Señor por mí para que yo le ame como Vos le amasteis y le goce en vuestra compañía eternamente. Amén.

ORACION Al Angel Santo de la Guarda

Angel Santo de mi Guarda, libradme de todo mal y preservadme del pecado en esta noche, ya que el Señor os ha constituido en mi amparo y protector durante todos los instantes de mi vida. Amén.

Examen diario de conciencia (1)

Acción de gracias.—Gracias os doy, Dios mío, por todos vuestros beneficios, particularmente por los de este día, tanto espirituales como temporales.

Petición.—Dadme, Señor, por los méritos de vuestro Hijo Jesucristo, luz para conocer mis pecados y defectos, y gracia con que me arrepienta y me enmiende.

1 Los Santos lo aconsejan como medio muy eficaz para recomendarnos y para no morir en pecado.

Examen.—Aquí examinarás las culpas que hoy has cometido. Esto se facilita recorriendo por orden las ocupaciones del día, recordando lo que voluntariamente has faltado de pensamiento, palabra, obra y omisión, contra Dios, contra el prójimo y contra ti mismo.

Dolor.—¡Oh mi Dios! Yo detesto todos mis pecados y me pesa de ellos en el alma, por lo feos y malos que son en sí; por los terribles castigos que con ellos he merecido, y más aún por haberos ofendido a Vos, Bondad infinita, Criador y Redentor mío, dulce Jesús de mi alma, a quien amo y quiero siempre amar sobre todas las cosas.

Propósito.—Confiado, no en mis fuerzas, sino en vuestra gracia, propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderos y confesarme a tiempo.

Acuéstate con modestia, y, mientras lo haces, puedes decir las siguientes jaculatorias:

¡Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía!

¡Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía!

¡Jesús, José y María, en vuestras manos encomiendo el alma mía!