El Papa León XIV habló desde el corazón: Reciben la Confirmación y después desaparecen
Frente a cientos de jóvenes confirmandos de la Arquidiócesis de Génova, el Santo Padre expresó un dolor que muchos sacerdotes, catequistas y padres conocen demasiado bien: ver cómo tantos adolescentes se alejan de la Iglesia justo después de recibir uno de los sacramentos más importantes de su vida.
“No se vuelve a ver a los niños”, lamentó.
Pero sus palabras no fueron un regaño.
Fueron el grito de un padre espiritual que no quiere perder a sus hijos.
León XIV recordó que la Confirmación no es un “acto de graduación” para abandonar la parroquia, sino el momento en que el Espíritu Santo fortalece el alma para seguir a Jesucristo con valentía en medio de un mundo que constantemente intenta apartar a los jóvenes de Dios.
Y entonces dejó una petición que resonó profundamente:
“Presten especial atención a uno de los dones del Espíritu Santo: la perseverancia”.
Porque la fe no se sostiene solo con emociones pasajeras.
Se sostiene cuando llega el cansancio.
Cuando aparecen las dudas.
Cuando el mundo se burla.
Cuando nadie más quiere caminar hacia la Iglesia.
El Papa también recordó algo esencial:
nadie puede vivir la fe solo.
Por eso animó a los jóvenes a volver a sus parroquias, crear amistades sanas, construir comunidad y permanecer cerca de Jesús.
Porque un corazón que se aleja lentamente de Dios termina vacío… aunque el mundo le prometa lo contrario.
La Iglesia necesita jóvenes que no solo reciban sacramentos, sino discípulos que permanezcan.
Señor, danos la gracia de perseverar cuando todo invite a alejarnos de Ti.
Que nuestros jóvenes no pierdan la fe en medio del ruido del mundo.
Y que nunca se cansen de volver a Tu casa.
Amén.
