Devocionario de la Virgen Santísima del Carmen

OBRAS DEL DIA: Virgen Santísima del Carmen


Ejercicios de la mañana

Al despertar, acordémonos que somos cristianos, para dicha nuestra, y que estamos en presencia de Dios. Hagamos la señal de la cruz, diciendo luego lo que sigue:

Bendita, alabada y ensalzada sea la Santísima Trinidad que todas las cosas cría y gobierna; ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Amén

Levantémonos enseguida, sin dejarnos dominar de la pereza. Después de vestidos, postrémonos de rodillas ante el Santo Crucifijo o alguna imagen de la Santísima Virgen y digamos las siguientes oraciones:

Ofrecimiento de las obras de día

Señor, Dios Todopoderoso, que nos habéis concedido llegar al principio de este día, salvadnos hoy por vuestra santa virtud, para que no caigamos en pecado alguno, sino que todos nuestros pensamientos, palabras y obras se dirijan siempre a vuestro santo servicio y a la guarda de vuestros santos mandamientos. Os adoro como a mi Criador y Supremo Señor, y os doy gracias, cuantas puedo, por los beneficios de la creación, redención y conservación que me habéis otorgado, y por no haberme ya arrojado al infierno, como por mis culpas merecía; antes bien, habéisme dado esperanza de conseguir la gloria eterna; en fin, por todo cuanto Vos sabéis que os debo, y por el amor con que me concedéis tanto bien, deseándome mucho más, si yo no lo impidiera con mis culpas.

Renuevo la intención de ganar para mí o para las benditas almas del Purgatorio cuantas indulgencias pudiera. Por último, os ruego por la Iglesia católica, por la conversión de los herejes e infieles, por todas las intenciones del Sumo Pontífice; muy especialmente os encomiendo a mis padres, hermanos y parientes, así vivos como difuntos, a todos los que me quieren bien y a los que me hacen mal; que todos, Dios mío, vivamos y muramos en vuestra Santa gracia para que obtengamos la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Actos de fe, esperanza y caridad

Creo, Dios mío, todo cuanto cree y enseña la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica, Romana, porque Vos se lo habéis revelado, y en esta santa fe quiero vivir y morir.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACION

Derramad, Señor, vuestra gracia en nuestros corazones, a fin de que, habiendo conocido por la voz del ángel el misterio de la Encarnación de vuestro Hijo, podamos, por los méritos de su pasión y de su cruz, llegar a la gloria de la resurrección, por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En caso de tentación.

Aparta, Señor, de mí lo que me aparta de Ti.

Madre mía del Carmen, líbrame de esta tentación. No permitas que pierda a mi Dios.

Cuando se oye una blasfemia.

Perdonadles, Señor, porque no saben lo que dicen. Rogad por ellos, Madre mía, y alcanzadles el perdón.

Cuando pasa el Viático.

Dad salud, Dios mío, al alma de ese pobre enfermo, y a su cuerpo también, si le conviene. Virgen Santísima, Madre de los Carmelitas, rogad por él.

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

Antes del trabajo.

Todo por Vos, Jesús mío, todo por Vos. Os consagro este trabajo.

Madre mía del Carmen, ayudadme a obrar por Dios y según su voluntad.

Después del trabajo.

Sírvame, Señor, de penitencia por todas mis culpas este trabajo que con vuestra gracia he terminado.

Dad gracias por mí, Madre mía del Carmen, a vuestro Santísimo Hijo porque me ha dejado terminarle.

Antes de la comida.

Bendecid, Señor y Dios mío, este alimento que voy a tomar para mantenerme en vuestro servicio.

(Padrenuestro, etc.)

Virgen Santísima del Carmen, haced que mi espíritu se alimente de la oración y viva siempre en la divina gracia.

Después de la comida.

Gracias, Dios mío, por este beneficio que me otorgáis sin merecerlo.

Madre del Carmelo, dad por mí las gracias a vuestro Hijo.

(Padrenuestro, etc.)

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

Ejercicios para la noche

Arrodillados ante la imagen de Nuestro Señor o de la Santísima Virgen, persignémonos y digamos:

Bendita, alabada y glorificada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACION A Dios Nuestro Señor

Yo os adoro ¡oh Dios mío! con la más profunda humildad, como quien se halla ante vuestra soberana grandeza. Creo en Vos, porque sois la verdad misma. Espero en Vos, porque sois infinitamente bueno y poderoso. Os amo con todo mi corazón, porque sois infinitamente amable; y amo a mi prójimo como a mí mismo por amor vuestro. Os doy las más rendidas gracias por todos los beneficios que me habéis dispensado en este día, sin merecerlos por mi parte. Os ofrezco el descanso a que voy a entregarme para reponer mis perdidas fuerzas y poder serviros con más vigor en el día de mañana, si vos me lo concedéis. Os suplico que apartéis de esta morada todas las asechanzas del enemigo; que habiten en ella vuestros santos ángeles para conservarme en paz y que vuestra santa bendición permanezca siempre sobre mí. Bendecid también a mis padres, hermanos, parientes, bienhechores, a mis amigos y enemigos. Compadeceos, Dios de bondad y misericordia, de las almas de los fieles difuntos que se hallen en el Purgatorio. Dad tregua, Señor, a sus enormes penas; y sobre todo, a aquellas por quienes tengo más obligación de pedir, concededles el descanso y bienaventuranza eterna. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Credo.

(A nuestra amatísima Madre y señora del Carmen)

 Oración del «Acordaos» A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Acordaos ¡oh Sacratísima Virgen del Carmen! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que se han inscrito en vuestra Cofradía y han llevado piadosamente vuestro Santo Escapulario haya dejado de experimentar vuestra protección y auxilio en la vida y en la muerte. Animado yo con esta confianza, por tener la dicha de contarme en el número de vuestros Cofrades, acudo a Vos ¡oh dulcísima María! y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra sagrada presencia. No desechéis mis súplicas ¡oh Madre de los Carmelitas!; antes bien, oídlas y atendedlas amorosamente, presentándolas ante el Tronode vuestro divino y amadísimo Hijo Jesús, para que sean favorablemente despachadas. Amén.

Jaculatoria

Quisiera, Virgen María,

Madre mía muy amada,

Tener el alma abrasada

En vuestro amor noche y día.

¡Oh dulce Señora mía!

¡Quién tuviera tal fervor,

Que aventajara en amor

A los serafines todos,

Amándoos por cuantos modos

Inventó el más fino amor!

ORACION Al Patriarca San José PARA CONSEGUIR UNA BUENA MUERTE

¡Poderosísimo Patrón del linaje humano, amparo de los pecadores, refugio de las almas, eficaz auxilio de los desamparados, José gloriosísimo! El último instante de mi vida ha de venir sin remedio; mi alma ha de agonizar terriblemente acongojada con la representación de mi mala vida y de mis muchas culpas; el paso a la eternidad me ha de ser sumamente espantoso; el demonio, nuestro común enemigo, me ha de combatir con todo el poder del infierno, a fin de que yo pierda a mi Dios eternamente; mis fuerzas en lo natural han de ser ningunas; yo no he de tener en lo humano quien me ayude; desde ahora, pues, para entonces, te invoco, Padre mío; a tu patrocinio me acojo; asísteme en aquel trance, para que yo no falte en la fe, en la esperanza y en la caridad; cuando tú moriste, tu Hijo y mi Dios, tu Esposa y mi Señora, ahuyentaron a los demonios para que no se atreviesen a combatir tu espíritu. Por estos favores, y por los que en vida te hicieron, te pido, Padre mío, ahuyentes a mis enemigos, para que yo acabe la vida en paz, amando con todo mi corazón a Jesús, a María y a Ti ¡oh José mío! Amén.

ORACION A nuestra seráfica Madre Santa Teresa de Jesús

A vuestro amparo me acojo ¡oh gloriosa Santa Teresa de Jesús! puesto que sois mi Madre, mi Protectora y Abogada. Preservadme en esta noche de todo mal de alma y cuerpo; y mientras me entrego al descanso necesario para reparar mis fuerzas, presentad Vos por mí a la Majestad Suprema tantas alabanzas y actos de amor, cuantos latidos diere mi corazón en esta noche, a fin de que ni por un instante deje mi alma de alabar a mi Criador y Redentor. Amén.

ORACION Al Santo de nuestro nombre

Glorioso Patriarca mío San N..., con cuyo nombre fui honrado al nacer a la vida espiritual por medio del santo Bautismo, protegedme en esta noche, y rogad al Señor por mí para que yo le ame como Vos le amasteis y le goce en vuestra compañía eternamente. Amén.

ORACION Al Angel Santo de la Guarda

Angel Santo de mi Guarda, libradme de todo mal y preservadme del pecado en esta noche, ya que el Señor os ha constituido en mi amparo y protector durante todos los instantes de mi vida. Amén.

Examen diario de conciencia (1)

Acción de gracias.—Gracias os doy, Dios mío, por todos vuestros beneficios, particularmente por los de este día, tanto espirituales como temporales.

Petición.—Dadme, Señor, por los méritos de vuestro Hijo Jesucristo, luz para conocer mis pecados y defectos, y gracia con que me arrepienta y me enmiende.

1 Los Santos lo aconsejan como medio muy eficaz para recomendarnos y para no morir en pecado.

Examen.Aquí examinarás las culpas que hoy has cometido. Esto se facilita recorriendo por orden las ocupaciones del día, recordando lo que voluntariamente has faltado de pensamiento, palabra, obra y omisión, contra Dios, contra el prójimo y contra ti mismo.

Dolor.—¡Oh mi Dios! Yo detesto todos mis pecados y me pesa de ellos en el alma, por lo feos y malos que son en sí; por los terribles castigos que con ellos he merecido, y más aún por haberos ofendido a Vos, Bondad infinita, Criador y Redentor mío, dulce Jesús de mi alma, a quien amo y quiero siempre amar sobre todas las cosas.

Propósito.—Confiado, no en mis fuerzas, sino en vuestra gracia, propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderos y confesarme a tiempo.

Acuéstate con modestia, y, mientras lo haces, puedes decir las siguientes jaculatorias:

¡Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía!

¡Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía!

¡Jesús, José y María, en vuestras manos encomiendo el alma mía!

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Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga