Aoraciones: Ángeles y Arcángeles
Mostrando entradas con la etiqueta Ángeles y Arcángeles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángeles y Arcángeles. Mostrar todas las entradas

Anuncio del Ángel de la guarda

Anuncio del Ángel de la Guarda, oración y penitencia, imagen devocional de Aoraciones
Anuncio del Ángel de la Guarda, oración y penitencia. Imagen devocional para inspirar tu oración diaria y fortalecer tu vida espiritual.

Tener un corazón de niño

«¡Oh Amor!, ¿Qué se puede decir de Ti? Quien te siente, no te comprende; Quien quiere comprenderte, no puede conocerte. ¡Oh fuego de Amor!, ¿Qué haces en este hombre? Tú le purificas como el fuego purifica el oro, y después le conduces contigo a la patria, A este fin para el cual le has creado.»
Santa Catalina de Génova, Tratado sobre el Purgatorio, Diálogo III 

Estaba en la cárcel y me visitasteis

La voz de Jesús se hizo oír en mi Alma, muy claramente, muy íntimamente: 
Quiero que se rece por estas benditas Almas del Purgatorio, ya que mi Divino Corazón arde por ellas.
¡Deseo ardientemente su liberación, para poder unirlas a mí por fin totalmente!
Reza por ellas y escribe todo lo que te sea revelado.
No te olvides de mis palabras: 
«Estaba en la cárcel y me habéis visitado»
Aplícalas a estas benditas Almas; es a Mí a quien ínsita en ellas, con tus Oraciones y tus obras en su favor y por sus intenciones. Mira su perfección, que debe servirte de enseñanza; sufriendo las penas más
terribles; no miran, sin embar o, sus tormentos, ya que están totalmente abandonadas a mi Amor y a la Voluntad de mi Padre. Su única preocupación es nuestra Gloria. Aprende de estas Almas santas la pureza del Amor, que mira solamente hacia mi Corazón. Quédate en paz, hijo mío, y haz lo que te pido.

Durante la Oración de la mañana, mientras rezaba por las Almas del Purgatorio, mi Ángel de la guarda se manifestó a mi Alma y lo hizo, de manera totalmente interior, al oír el saludo habitual: «¡Alabado sea Jesucristo!», me incliné para responder y el Ángel me inspiró levantar la cabeza para recibir la señal de la Cruz, que trazó sobre mi frente. Podía contemplarle, mensajero del Amor Divino aureolado de luz y mi Alma estaba en una gran paz, en un gozo profundo. 

Su cara resplandecía y me miraba con dulzura y gravedad. A la vista de su cinturón de color morado sobre su túnica blanca, comprendí lo que el Señor quería de mí: Oración y penitencia.

Me hizo entender cómo nos ama el Señor y de qué modo desea descubrir a cada Alma las maravillas de su Amor. Jesús quiere desde ahora, de manera más particular, invitarme a la luz de Su Corazón, al descubrimiento y a la contemplación del misterio del Purgatorio. Sentí una ligera angustia, pero el Ángel me tranquilizó diciéndome:

No tengas pena, ni miedo; el Purgatorio es un misterio de Amor y misericordia; y al descubrirlo, tu Alma se sentirá llamada a un Amor más grande hacia el Señor. El conocimiento del Purgatorio te aportará grandes gracias de santificación; te permitirá ensanchar tu caridad y entrar más profundamente en la Pura Voluntad de Dios.

Estoy a tu lado para sostenerte, no tengas miedo.
En efecto ¿no está el Ángel a nuestro lado para sostenernos, guardarnos e iluminar nuestra Alma? No tenía nada que temer, sólo disponerme y entregarme a la Pura Voluntad de Dios ¡Qué poco importa el resto! Así se lo dije al Ángel, pidiéndole que me ayudara y enseñara a cumplir siempre mejor lo que el Señor desea de mí. Que Jesús disponga de mí según lo que quiere, ya que es tan bueno que no nos desvela más que progresivamente sus planes sobre nosotros. Sabe bien que nuestra debilidad no podría soportar una confrontación inmediata y total a las exigencias del Amor Divino... Sólo con la ayuda de la Gracia y con un conocimiento progresivo, ella los admite, ya que nuestra naturaleza tiene que ser purificada sin cesar. Y el Ángel prosiguió:

El Purgatorio es un gran misterio.
Aprenderás y descubrirás pronto muchas cosas.
Algunas serán muy bellas y consoladoras, otras te parecerán terribles.
Sin embargo, no olvides nunca que, por rudo y doloroso que te parezca el Purgatorio,
es un misterio tanto de justicia, como de misericordia.
Es sobre todo un don gratuito del Amor.
Pase lo que pase, queda en paz.
Tendrás que sufrir mucho para aprender a amar mucho. Sabes que Jesús quiere elevarte
cada vez más, de conocimiento en conocimiento, de Amor en Amor, hasta su Corazón
Eucarístico, fuente de todo Amor.
Entonces el Ángel desapareció de mi vista interior. Permanecí en una gran paz a
pesar de estas palabras tan serias. Pero la perspectiva de tener que escribir todo eso
me atormentaba; ¡otro efecto de esta terrible voluntad, propia que nos frena sin cesar
en nuestra marcha hacia el Único Bien! ...

El Ángel de la Guarda

Recibo durante la Oración luces puramente interiores e intelectuales, pero mi santo Ángel de la guarda interviene algunas veces, de manera discreta para hacerme algunas precisiones y sobre todo, para ayudarme en la formalización de las realidades misteriosas que mi inteligencia capta. 
Percibo la presencia luminosa del Ángel de una manera distinta, con los ojos del Alma, es una imagen desde luego, puesto que no tiene cuerpo y no aparece perceptible a la mirada exterior; pero es una imagen tan clara, tan precisa, tan evidente que no puedo dudar de la presencia de quien la utiliza
para comunicarse conmigo. Es la presencia, no la imagen, lo importante, la comunicación establecida entre el Alma y lo Divino. Dios es dueño de sus dones y los utiliza para su Gloria y nuestra santificación, para estimular en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.

El Ángel aparece casi siempre de forma inesperada. Sería muy peligroso implicar la imaginación en un deseo ardiente de ver y de entender. A Dios gracias, la obediencia a mi Padre espiritual y también el miedo que suscitaban en mí al principio las intervenciones del Ángel, me han permitido evitar este escollo. La visión del Ángel, asentándose en la imaginación, encubre de alguna manera la visión intelectual y enriquece la memoria. Nunca he tenido una visión imaginaria que no haya ido precedida de una visión intelectual de la misma realidad, ya que el papel de la visión imaginaria es secundario, no hace más que comunicar a los poderes inferiores (imaginación, memoria, entendimiento) aquello que son incapaces de percibir de las realidades sobrenaturales.

Las enseñanzas del Ángel son antes que todo una Llamada a la Oración y a una constante purificación interior. Llenan el Alma de paz, de dulzura, enardeciéndola y poniéndola ante su Dios en un estado de humildad que aumenta sin cesar. ¡Dios quiera que esta humildad y este Amor, tan efectivo durante la visión, puedan prolongarse después en la vida diaria! Ahí está la meta....

Enseñanza del Ángel de la guarda

Cuando estaba yo meditando sobre las últimas gracias recibidas, mi Ángel se manifestó a mi visión interior en una luz muy viva. Eso me asustó al principio, como siempre. Él trazó pausadamente una cruz sobre mi frente, y me dijo con seriedad:
Hijo mío, escúchame y acuérdate bien de todo lo que te digo. El Altísimo permitirá que algunas Almas que están todavía en él Purgatorio se te manifiesten misteriosamente. Tú no tienes nada que temer; sólo has de humillarte profundamente ante la Majestad Divina y ponerte, al servicio del Señor. Estas benditas Almas no pueden venir a ti sin un permiso Divino y ellas nunca te harán daño, más bien, al contrario.
Estas palabras me asustaron todavía más. Pregunté al Ángel cómo podría yo discernir entre la verdad y las eventuales ilusiones —ya que la imaginación trabaja a veces demasiado—, o los prodigios o manifestaciones de origen diabólico, el demonio esforzándose siempre por hundir las Almas en la incertidumbre, la duda o el error. Le pregunté también si estas manifestaciones eran indispensables. Me respondió con bondad:
Si él Altísimo actúa así contigo, es por tu bien y por el de la Iglesia; se sirve de ti como
de un canal.
En ti está saber transmitir el agua a tus hermanos sin retenerla celosamente para ti. Tu Alma debe estar en una triple disposición: Total sumisión a la Pura Voluntad de Dios; una profunda humildad, en presencia de estas benditas Almas; y obediencia radical y confianza en tu Padre.
Dios es Amor; si permite que tengas estas gracias, es para tu santificación, para abrir tu Alma hacia su Amor infinito, para ensancharla en el Amor a todos tus hermanos, para purificarte en la Cruz de Jesucristo. Estas gracias serán para ti ocasión de sufrimientos, así como de profundas alegrías espirituales.
Ofrece todo por estas benditas Almas, para glorificar la Misericordia de Dios. Asentí en silencio, estaba orando. Enseguida prosiguió el Ángel:
Cuando venga alguna de estas benditas Almas, la saludarás en el nombre de Jesús; te contestará siempre o mediante un signo o hablando. Algunas Almas no podrán hablarte, ya que están en el Gran Purgatorio; ellas no te pueden ver. Dios las muestra a los ojos de tu Alma, para que reces por ellas. A veces, sin embargo, podrán contestar a tu saludo «Laudemus Dominum” (Alabemos al Señor) y santiguarse al llegar cerca de ti. Pide siempre un signo, no es temeridad sino prudencia. Nunca preguntes a un Alma, sólo Dios es él Maestro de lo que te dirán, si te lo deben decir. Mira, en estas gracias del Purgatorio, solamente se te pide una cosa: Amar y, en consecuencia, orar, que es lo mismo. Si el Señor abre el Purgatorio a tu insta interior, es para estimular en ti él Amor. Si quiere que escribas, es para suscitar el Amor en las Almas. Todo, todo está encaminado a una sola cosa: El Amor. 

Mi Alma estaba en una paz muy grande. Le di las gracias al Ángel, que me animó con un gesto y concluyó:
¡Si supierais quién es el Amor!
El Amor es don de Dios, porque es Dios que se da a vosotros.
Vuelve a leer estos pasajes de la Escritura «Dios es Amor y quien mora en el Amor, mora en Dios; y Dios mora en él».
Lee a menudo este versículo; te dará fuerza, alegría y paz.
Si supierais que sois hijos de Dios, si estuvierais convencidos de que sois verdaderamente los hijos del Amor Infinito.
¡Dejad que Dios venga a vosotros, dejad al Amor establecerse en vosotros, comunicarse con vosotros, derramarse como un río de fuego que abrase todo el univer so!
¡Sed portadores de este fuego de Amor, de esta luz!
Dios es Amor... Dios es Amor... Dios es Amor...

Al decir estas palabras, el Ángel estaba resplandeciente, como elevado en éxtasis, deslumbrante, contemplando la faz de este Amor infinito. Yo veía reflejadas en él las manifestaciones del Amor Divino y sin darme cuenta, me puse de rodillas ante esta Oración del Ángel. No puede uno imaginarse lo que es; mi Alma estaba arrebatada a la vista de este coloquio de Amor, entre el Amor y su mensajero, se sentía asociada a ese intercambio de Amor, que era suave e inefable; al mismo tiempo que cantaba el Amor Divino, el Ángel me comunicaba ese Amor; no puedo explicarlo. De todos modos, perdí el uso de todos mis sentidos, interiores y exteriores; y mi Alma fue sumergida en el Amor.

Unas imágenes para que entiendas

Durante la tarde, estuve preguntándome algo que me extrañaba ¿Qué era lo que ocurría para que pudiera percibir tantas cosas que tenían que ver con este gran misterio del Purgatorio? ¿Y por qué bajo estas formas tan notables? Al momento se manifestó mi Ángel la vista de mi Alma, radiante y sonriente. La preciosa Cruz de color púrpura que adorna su traje resplandeciente sobre su pecho. Él puso su mano sobre mi brazo y me dijo con dulzura:

Hijo mío, eso son imágenes destinadas a hacerte entender realidades espirituales, donde no podrías penetrar sin esta ayuda.
El Todopoderoso quiere servirse de todas las riquezas de tu imaginación, para enseñarte y hacerte entrar siempre más profundamente en estos misterios. Estas explicaciones me causaron una gran sorpresa y mi Alma, no sé por qué se angustió. «Si todo esto es imaginación, es ilusión», pensaba yo. Empezó a atenazarme el miedo. Entonces el Ángel me hablo con bondad:
No, hijo mío, no son ilusiones
¿Desde cuándo son las visiones imaginarías una ilusión? Son sencillamente un modo de conocimiento que el Señor concede a las Almas; e impone ante todo no deformarlas, ni adornarlas o arreglarlas según industrias humanas.
Por eso te pido siempre que anotes todo lo que has visto y oído, y que lo hagas enseguida después de haber recibido estas gracias; no hay que dejar pasar el tiempo, por miedo a que pensamientos humanos vengan a mezclarse con el don de Dios.
Quédate en la paz de Jesucristo.
Dicho esto, sonrió y desapareció de golpe. Mí Alma se quedó tranquila y apaciguada.

La imaginación al servicio de la inteligencia

Cuando estaba trabajando en el jardín, mi Ángel de la guarda se mostró a mi vista interior, en una luz deslumbrante, tan viva que trastornaba todo, tirando de mí con fuerza y quitando de mi vista todo lo que no estaba en ella. Entonces me dijo.
«¡Alabado sea Jesucristo!»

Pero fue tal la sorpresa que me quedé con la boca abierta, mientras intentaba convencerme de que no era más que una ilusión. Entonces, sin decir nada, el Ángel se me acercó y con su pulgar trazó sobre mi frente la señal de la cruz. Siempre lo hace, pero esta vez fue verdaderamente especial; apoyó tan fuerte que me sobresalté.

Prosiguió con su voz tranquila:

¿Desde cuándo las visiones  imaginarias son ilusión? Mi confusión era tan grande que me quedé allí sin decir nada, la cruz sobre mi frente me dolía, por lo menos, esa sensación no era una ilusión. El Ángel prosiguió con gravedad:

Bueno, tengo que explicarte qué es una visión imaginaria y tú lo escribirás y lo volverás a leer en ocasiones; también se lo transmitirás a tu Padre Espiritual. ¡Dios mío! Así es como yo quería sustraerme a vuestra voluntad; pero en vuestra infinita ternura hacia mí, me habéis enviado a vuestro Ángel y por su boca me recordáis que no es mi voluntad la que cuenta, sino la vuestra. Qué miserable soy...
Entonces le dije al Ángel que oraba en silencio mientras levantaba mi Alma hacia el Señor:
¡Alabado sea Jesucristo; ¡Ángel santísimo, sed para mi portador de la Luz y del Amor infinito de Dios, al que tenéis la gracia de contemplar sin cesar!

Al oír estas palabras, que habían salido más de mi corazón que de mi boca, y bajo el efecto de un profundo impulso interior, mi Ángel, todavía más resplandeciente de luz, se prosternó profundamente, con el rostro entre sus manos, diciendo:

¡Adoración, Alabanza, Honor y Gloria a nuestro Dios tres veces Santo, nuestro Creador y vuestro Padre!

Después se levantó lentamente, cruzó las manos sobre el pecho y prosiguió con su enseñanza:
Ver y comprender en Dios, son una misma cosa.

Las visiones imaginarias no son más que un medio concedido al Alma por el Señor, que le hace comprender lo que tiene que conocer. Dios infunde una luz en la inteligencia y el Alma percibe esta luz como visión intelectual.

No puede expresarlo a menudo ni traducirlo en una comunicación que otras Almas podrían recibir como una relación; o ver como una enseñanza.

Ocurre entonces, que el Señor quiere dar la posibilidad de que esta luz —infusa en la inteligencia y percibida por el Alma como visión intelectual— sea comprendida y comunicada. Entonces, Él mismo traza en la imaginación, imágenes que convierten esta luz en fuerzas sensibles que el Alma puede contemplar y describir. No es la visión imaginaría; ya ves, que no tiene nada de un fantasma.
Yo escuchaba esta explicación con mucho interés y atención. Pedí a mi Ángel que me explicara de qué modo él mismo resultaba perceptible para mi vista interior. Me dijo esto:

Los Ángeles, como sabes, no tenemos cuerpo, por lo que no podéis vemos como realmente somos; también nos manifestamos como imágenes perceptibles a vuestros sentidos interiores, imágenes que recubren y manifiestan de alguna manera nuestra presencia cerca de vosotros.

Los Santos se manifiestan de esta misma forma y las pobres Almas del Purgatorio. Vuestros ojos no pueden verlas y sin embargo, existen en la realidad. Cuando el Señor quiere que se os aparezcan, infunde en vuestra inteligencia la profunda realidad de su presencia entre vosotros y hace que se manifieste esta presencia de manera sensible, imprimiendo en nuestra imaginación su imagen.

En vuestra vida espiritual importa mucho que nuestra imaginación sea constantemente purificada y domada; debe ser la sirvienta de la inteligencia. Pero la imaginación es una vagabunda y encuentra muy a menudo una cómplice en la memoria; la memoria es una golosa, que se traga todo lo que la imaginación le presenta después de que ésta lo haya recogido de aquí o de allí.
Estas dos potencias son muy versátiles, les encanta trabajar con independencia de la voluntad y de la inteligencia. 

¡Sin embargo, deben someterse!

Cuando tengas visiones de este tipo, solamente les harás caso si te aportan luces que te permiten entender mejor lo que el Señor te da en una visión intelectual. Dios da estas gracias para el crecimiento del Alma en el conocimiento y el Amor; no hay que sobrestimarlas, pero sería temerario despreciarlas: Son un Don de Dios.

Mira siempre al Donante. El Don que te regala en su misericordia debe siempre hacerte volver a Él. Tras terminar su enseñanza, el Ángel cruzó sus manos lentamente y las colocó sobre la cruz que adorna su túnica de luz. Se inclinó en una silenciosa adoración a Dios, y desapareció de mi vista interior.

Oración por la Paz en Tierra Santa y en el Mundo

✨ Oración por la Paz en Tierra Santa y en el Mundo

📿 Oh Dios de la Paz y de la Justicia, Padre de todos los pueblos y naciones, elevamos hacia Ti nuestras súplicas en este tiempo de angustia, cuando la guerra tiñe de sangre la tierra donde naciste, donde vivió tu Hijo, y donde aún hoy tantos claman por consuelo. 


 Mira, Señor, con piedad a tus hijos en Israel, en Gaza, en Irán, en Líbano y en cada rincón del mundo donde reina la violencia. Tú que sabes cuánto sufre una madre por la pérdida de un hijo, escucha el llanto de tantas familias que claman al cielo en medio del dolor. 


 Envía, Señor, tu Espíritu Santo, para que disipe el odio, confunda a los violentos y renueve los corazones endurecidos. Haz que los gobernantes abandonen el camino de las armas y abracen el sendero de la verdad y del diálogo. 


 Te pedimos, Reina de la Paz, Virgen María, que intercedas por tus hijos heridos y desplazados, que cubras con tu manto a los niños que ya no tienen hogar y a las madres que buscan a sus desaparecidos. Que esta oración atraviese los cielos y llegue como incienso a tu Trono de Misericordia, para que en tu Nombre, oh Dios nuestro, se levante un nuevo amanecer de esperanza. 

 Amén.

Evangelio de hoy: Juan 12, 1:11 La unción en Betania

Evangelio de Hoy – Juan 12, 1-11: La Unción en Betania

Autor:

“Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.”

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.

Palabra del Señor 🙏🏻

María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, dice:

«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».

Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando. Jesús dijo:

«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.

Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor 🙏🏻

Comentario Argumentativo del Evangelio

Este Evangelio de hoy nos transporta a una escena íntima y profunda en Betania, donde María, en un acto de amor desbordante, unge los pies de Jesús con perfume costoso. Su gesto, incomprendido por Judas, anticipa el sacrificio de Jesús.

La respuesta de Jesús nos enseña que hay momentos únicos en los que debemos amar y entregarnos sin cálculos. También nos invita a valorar su presencia antes de que pase. La luz de Cristo siempre incomoda a quienes temen perder el poder. Este pasaje nos interpela a vivir una fe valiente, amorosa y agradecida.

Publicado por Claret Coromoto para Aoraciones.

Oración a San Miguel Arcángel contra los ataques psíquicos

San Miguel Arcángel: oración contra los espíritus malignos 

San Miguel Arcángel: oración contra los espíritus malignos



Oh excelso y glorioso San Miguel Arcángel, príncipe invencible de las huestes celestiales, fiel defensor de las almas justas y celoso guardián de la gloria divina, acude presuroso en nuestro auxilio en esta hora de combate espiritual. Defiéndenos con tu espada luminosa en la lucha perpetua contra los espíritus malignos que rondan el mundo para la perdición de las almas. Sé nuestro amparo y baluarte contra toda perversidad, mentira y engaño, contra la oscuridad que pretende despojar al hombre de su herencia celestial.


Tú, que por mandato del Altísimo abatiste la soberbia del dragón antiguo y lo arrojaste a los abismos, intercede por nosotros ante el trono de Dios. Fortalece nuestro espíritu en las tribulaciones, alienta nuestro corazón cuando flaquee, y guíanos por sendas de verdad, pureza y caridad. Cubre con tus alas protectoras a quienes claman tu nombre, y no permitas que las sombras prevalezcan sobre la luz que el Creador depositó en cada uno de sus hijos. Que por tu poderosa intercesión, seamos preservados de todo mal y conducidos, al final de nuestros días, a la gloria eterna.

Oh invencible San Miguel, centinela del Reino eterno, permite que bajo tu amparo jamás temamos la oscuridad ni la soledad, pues en la batalla final serás tú quien alce la voz en nombre de los justos, y con tu espada resplandeciente, abras el camino hacia la paz sin ocaso. Que nuestras almas, purificadas por tu auxilio, puedan alabar al Altísimo por los siglos sin fin.


**“¿Quién como Dios?” — y las potestades temblaron.

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”

(Salmo 27:1)


Amén 


Oración del Papa León Xlll a San Miguel arcángel

 

Oración del Papa León Xlll a San Miguel arcángel

Oración del Papa León Xlll a San Miguel arcángel 

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos súplicantes Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a satanás, y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén

Oración al Arcángel Zadquiel

 

La oración al Arcángel Zadquiel significa buscar misericordia y perdón


La oración al Arcángel Zadquiel significa buscar misericordia y perdón

 Este arcángel ayuda a liberar el dolor emocional, a perdonar a otros y a uno mismo, y a transformar la negatividad en positividad.

“Arcángel Zadquiel, protector divino, guía mi camino y líbrame de cualquier peligro. En tu nombre pido protección contra las energías negativas que puedan rodearme.”

“Arcángel Zadquiel, envuelve mi hogar y a mi familia en tu manto de protección. Ayúdame a sanar las heridas emocionales y encontrar la paz en mi corazón.”

“En tu nombre, Arcángel Zadquiel, libero el dolor del pasado y abro mi corazón a la sanación. Guíame en mi camino espiritual y ayúdame a crecer en sabiduría y amor.”

“En tu nombre, Arcángel Zadquiel, transforma mis pensamientos y emociones negativas en positivas. Te doy gracias por tu presencia amorosa y por las bendiciones que has traído a mi vida."

“Arcángel Zadquiel, enséñame a ser compasivo y misericordioso con los demás, así como tú lo eres conmigo. En tu nombre, derrama tu compasión sobre aquellos que sufren.”

“Arcángel Zadquiel, interviene en situaciones de conflicto y ayuda a encontrar soluciones pacíficas. Invocamos tu energía para transformar la discordia en armonía.”

“Arcángel Zadquiel, extiende tu influencia sanadora a todo el mundo y ayuda a traer paz y unidad. Rezamos por un mundo lleno de amor y comprensión mutua.”


“Arcángel Zadquiel, ángel de la misericordia, ayúdame a encontrar el perdón en mi corazón. Libérame de las cadenas del rencor y guíame hacia una vida de paz y comprensión. Amén.”



 "Oh, amado Arcángel Zadquiel, Vengo ante ti con el corazón abierto y lleno de esperanza. Te pido que me ayudes a encontrar el amor verdadero, un amor que sea puro, duradero y que me llene de felicidad. Abre mi corazón para que pueda recibir el amor y ser capaz de darlo también. Ayúdame a eliminar de mi mente y de mi corazón cualquier pensamiento o sentimiento negativo que pueda estar bloqueando el amor. Llena mi corazón de paz, alegría y compasión. Guíame para que pueda encontrar a la persona indicada para mí, alguien con quien pueda compartir mi vida y construir un futuro juntos. Te pido que me ayudes a ser paciente y a tener fe en que el amor llegará a mi vida en el momento perfecto. Gracias por tu amor y tu guía.



 

Ángeles Custodios, Oración Ángel de la Guarda

Imagen devocional: Ángeles Custodios, Oración Ángel de la Guarda - Aoraciones

Ángeles Custodios, Oración Ángel de la Guarda

"Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro".

Ángel del Señor 

"Ángel del Señor, que por orden de la piadosa providencia divina, eres mi guardián. Guárdame en este día, en esta tarde o en esta noche, ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos para que yo jamás ofenda al Dios y Señor".

Ángel de Dios 

"Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía. En presencia de los ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria ...".

Ángel de mí guarda

"Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día, hasta que me entregues en los brazos de Jesús, José y María".

Ángel de la guarda 

"Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo que me perdería. Ni vivir, ni morir en pecado mortal. Jesús en la vida, Jesús en la muerte, Jesús para siempre. Amén Jesús."

Oración al Ángel de la Guarda + Audio: 🎶

 

Oración al Ángel de la Guarda - criaturas espirituales

Oración al Ángel de la Guarda - criaturas espirituales

Los ángeles guardianes -criaturas espirituales- son enviados por Dios para proteger y cuidar a la humanidad. Dios nos ama tanto que elige, para cada uno de nosotros, un ser fiel que nos acompañará durante toda nuestra vida. Además de cumplir con su deber de protección, estos espíritus celestiales se encargan de transmitir nuestras oraciones al Señor, Jesucristo.

Aunque con el pasar de los años han surgido muchas falsas creencias sobre los ángeles, los católicos ven el ángel guardián como un guía espiritual que puede , si lo invocamos, iluminarnos en nuestras decisiones y acciones para avanzar más seguramente hacia el reino de Dios (esto lo hace con todo el respeto de nuestra libertad).

En una homilía en la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, celebrada el 2 de octubre, el Papa Francisco nos animó a hacernos esta pregunta: "¿Cómo es mi relación con este ángel que el Señor ha enviado para custodiarme y acompañarme en el camino, y que ve siempre el rostro del Padre que está en los cielos?”

Oraciones diarias a mi ángel de la guarda


Angele Dei, oración diaria por su ángel de la guarda

“Ángel de Dios,

que eres mi custodio,

ya que la soberana piedad

me ha encomendado a ti, 

ilumíname, guárdame,

rígeme y gobiérname.

Amén”


Oración al ángel de la guarda del padre Pio

“Santo Ángel Custodio, protege mi alma y mi cuerpo. Ilumina mi mente para que conozca mejor al Señor y lo ame con todo el corazón. Asísteme en mis oraciones para que no ceda a las distracciones y ponga la más grande atención. Ayúdame con tus consejos, para que vea el bien y lo cumpla con generosidad. Defiéndeme de las insidias del enemigo infernal, sostenme en las tentaciones para que siempre sea capaz de vencerlas. Suplanta, elimina mi frialdad en el culto al Señor: no dejes de atender a mi custodia hasta que me lleves al Paraíso, donde alabaremos juntos al Buen Dios por toda la eternidad.”

Oraciones de la mañana y de la tarde a su ángel de la guarda

Nuestro ángel de la guarda es nuestro compañero diario, que está presente a nuestro lado de día y de noche. Por lo tanto, podemos dirigirnos a él cuando nos levantamos a través de una oración matutina, el Angele Dei, o un saludo sencillo (por ejemplo, un “buenos días”). Del mismo modo, antes de ir a dormir podemos hacer una oración vespertina o una oración de agradecimiento. Algunos santos, como San Padre Pío o el Santo Cura de Ars, nos explican que siempre han estado muy cerca de sus ángeles de la guarda. Por ejemplo, el Padre Pío escribió hermosas oraciones a su ángel de la guarda.


Es importante saber que podemos rezar a nuestro ángel de la guarda en cualquier momento del día, siempre que necesitemos su ayuda, sin embargo, también podemos rezar en diferentes momentos del día con la liturgia de las horas. De hecho, a veces encontramos oraciones a los ángeles durante la oración del ángelus o durante las plegarias, por citar algunos ejemplos.


Oración de consagración a mi santo ángel de la guarda

“Oh mi Santo Ángel Guardián personal, ya que la providencia me destinó a protégeme contra todo mal, peligro y acción preternatural, y una vez que mi padre y fundador también manifestó su expreso deseo de que a vos me consagre como esclavo, así te entrego mi cuerpo con todos sus miembros, mi alma con todas sus potencias y con todos sus méritos pasados, presentes y futuros, como también todos los bienes materiales que me pertenecen. En este momento en que entregó en tus manos todo mi ser y sus haberes, yo te ruego que tomes entera cuenta y posesión de mí y asumiéndome, me des el obsequio de participar de tus dones, virtudes, potencias y gracias. Así sea.”


Algunas oraciones de los niños a su ángel de la guarda

Oración I

“Ángel Santo de la guarda,

tesoro del Señor, que del

cielo fuiste enviado para

ser mi guardador. Yo te ruego

Ángel bendito que me libres

y me guardes de los lazos del

maligno ahora y siempre. Amén.”


Oración II

“Las horas que pasan,

las horas del día,

si tú estás conmigo

serán de alegría

No me dejes solo,

sé en todo mi guía;

soy chiquito(a) y sin ti

me perdería,

Ven siempre a mi lado,

tu mano en la mía.

Amén.”


Oración III

“¡Ángel de la guarda,

dulce compañía!

Bendita la luz del día

y el Señor que nos la envía.

¡Bendito el Niño Jesús,

¡Bendita Santa María!”















FUENTE: webcindario

Oración a San Miguel Arcángel

 

Oración a San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.         Amén.


Oración a San Miguel Arcángel creada por el Papa León XIII

Oración a San Rafael Arcángel para sanar una enfermedad

 

Oración a San Rafael Arcángel para sanar una enfermedad


Oración a San Rafael Arcángel para la sanación física y espiritual


Oh bondadoso guía espiritual San Rafael Arcángel, yo te invoco como el patrón de aquellos que están afligidos por la enfermedad o por una dolencia corporal. Tú hiciste preparar el remedio que sanó la ceguera del anciano Tobías, y tu nombre significa “El Señor sana”, por eso me dirijo a ti, misericordioso San Rafael Arcángel, implorando tu auxilio divino en mi necesidad actual: (en este espacio debes mencionar la petición que quieres hacer a este arcángel, y ser muy claro y específico)

Si es la voluntad de Dios, dígnate a sanar mi enfermedad, o al menos, concédeme la gracia y la fuerza que tanto necesito para poder soportarla con paciencia, ofreciéndola por el perdón de mis pecados y por la salvación de mi alma 🙌

 

Oración a San Rafael Arcángel para sanar una enfermedad

San Rafael, amigo de los caminos, enséñame a conservar la fe en los sufrimientos y a unir mis dolores con los de Jesús y María, y buscar la gracia de Dios en la oración y la comunión. Deseo imitarte en tu afán de hacer la voluntad de Dios en todas las cosas.

Como el joven Tobías, yo te elijo como mi compañero en mi viaje a través de este valle de lágrimas, Deseo seguir tus inspiraciones en cada paso del camino, para que pueda llegar al final de mi viaje bajo tu protección constante y en la gracia de Dios.

 

Oración a San Rafael Arcángel para sanar una enfermedad

Oh arcángel San Rafael bendito, tú te revelaste a ti mismo como el asistente divino del trono de Dios, ven a mi vida y asísteme en este momento de prueba. Dame la sanación de esta enfermedad que ha traído dolores y desgracias en mi vida; concédeme la gracia y la bendición de Dios, y el favor que te pido por tu poderosa intercesión.


 Oh gran médico de Dios, arcángel sanador San Rafael, dígnate a curarme como lo hiciste con Tobías, si es la voluntad del Creador. San Rafael, recurso de Dios, ángel de la salud, medicina de Dios, ruega por mí ahora y siempre. Amén



Oración a San Rafael Arcángel para sanar una enfermedad

El Ángelus



 

𝗔𝗡𝗚𝗘𝗟𝗨𝗦   - Aoraciones

El Ángelus

El Ángel del Señor anuncio a María;

Y concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María......

 

Aquí está la esclava del Señor;

Hágase en mi según tu palabra.

Dios te salve, María ......

 

Y el Hijo de Dios se hizo hombre;

Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María ...


El Ángelus - Aoraciones - Oraciones a la Virgen del Carmen

 

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Dios te salve, María.....

 

Oración: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección.


Por Jesucristo, Nuestro Señor.  Amén.






Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel o Rosario a los 9 Coros

Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel o Rosario a los 9 Coros 


Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel  (o Rosario a los Nueve Coros)

En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de los Santos Ángeles. Después de cada invocación  rezaremos un (1) Padre Nuestro y tres (3) Avemarías.

Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel  - Aoraciones

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro. †

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. †

Amén.

Acto de Contrición y Súplica a Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel

Acto de Contrición y Súplica a Coronilla en Honor a San Miguel Arcángel


Dios mío, me arrepiento de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno y amable; propongofirmemente, mediante tu santa gracia, no volver a ofenderte aún a costa de la vida. Señor, por tu infinito poder y virtud y por los méritos de la Pasión y Muerte de tu glorioso Hijo, te suplico tenga yo limpio el corazón, la lengua dominada y haga obras que te agraden. Amén.

V. Dios mío, ¡ven en mi auxilio!

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al primer Coro Angélico.

Segunda Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Querubines, concédenos la gracia de abandonar el camino del pecado y de seguir el de la perfección

cristiana. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al segundo Coro Angélico.

Tercera Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Tronos, infunde en nuestros corazones el espíritu de la verdadera y sincera humildad. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al tercer Coro Angélico.

Cuarta Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de las

Dominaciones, concédenos la gracia de domar nuestros sentidos y corregir nuestras pasiones. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al cuarto Coro Angélico.

Quinta Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al quinto Coro Angélico.

Sexta Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al sexto Coro Angélico.

Séptima Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Principados, llena nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al séptimo Coro Angélico.

Octava Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe, esperanza, caridad, piedad, oración y buenas obras, para poder llegar a poseer la gloria eterna. Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al octavo Coro Angélico.

Novena Salutación

Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro Celestial de los Ángeles, dígnate concedernos que nos guarden en esta vida mortal y nos lleven luego a la gloria del Cielo. Así sea.

Amén.

Jaculatoria:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.

Un Padre Nuestro y tres Avemarías al noveno Coro Angélico.

Continuamos rezando cuatro Padre Nuestros en honor a cada uno de los tres Santos Arcángeles y a nuestro

Ángel Custodio

Ángel Custodio - Aoraciones


En honor a San Miguel Arcángel, un Padre Nuestro.

En honor a San Gabriel Arcángel, un Padre Nuestro.

En honor a San Rafael Arcángel, un Padre Nuestro.

En honor a nuestro Ángel de la Guarda, un Padre Nuestro.

Antífona

Gloriosísimo Príncipe San Miguel, jefe y conductor de los ejércitos celestiales, custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, favorito en la casa de Dios; dígnate librar de todo mal a todos los que a ti recurrimos con confianza, y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, ¡oh gloriosísimo protector nuestro, San Miguel!, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos

Omnipotente y Sempiterno Dios, quien, con prodigio de bondad y misericordia, elegiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel para la salvación común de los hombres, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos, de modo que en la hora de nuestra muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y Divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LETANÍAS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

LETANÍAS A SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Del Santuario del Monte Gargano en Italia y del Mont-Saint-Michel en Francia.

Imprimatur: Obispo de Coutances y Avranches

Señor, ¡ten piedad de nosotros!

Jesucristo, ¡ten piedad de nosotros!

Señor, ¡ten piedad de nosotros!

Jesucristo, ¡óyenos!

Jesucristo, ¡escúchanos!

Dios Padre celestial, ¡ten piedad de nosotros!

Dios Hijo, Redentor del mundo, ¡ten piedad de nosotros!

Dios, Espíritu Santo, ¡ten piedad de nosotros!

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ¡ten piedad de nosotros!

Santa María, Reina de los Ángeles, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, Arcángel de Dios, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, lleno de la sabiduría de Dios, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, espejo de humildad, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, modelo de obediencia, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, excelso adorador del Verbo Divino, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, coronado de gloria y honor, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, príncipe poderoso del ejército de Dios, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, guardián del Paraíso, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, Ángel de paz, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, guía y consuelo del pueblo de Israel, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, honra y alegría de la Iglesia triunfante, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, baluarte de los cristianos, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, luz de los Ángeles, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, amparo de los cristianos verdaderos, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, sostén de los que combaten bajo el estandarte de la Cruz, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, vínculo de nuestra caridad, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, guerrero vencedor de los errores, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, luz y esperanza a la hora de la muerte, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, socorro seguro, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, auxilio en todas las adversidades, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, heraldo de la sentencia eterna, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, consolador de las almas del Purgatorio, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, encargado por Dios para recibir a las almas en la hora

 de la muerte, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, defensor de los derechos de Dios, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, grande y poderoso, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, cuyas oraciones conducen al Reino de los Cielos, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, príncipe de los primeros príncipes, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, siempre a favor de los hijos de Dios, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, patrono de los moribundos, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, nuestro abogado, ¡ruega por nosotros!

San Miguel, vencedor de lucifer, ¡ruega por nosotros!

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ¡perdónanos, Señor!

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ¡escúchanos, Señor!

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ¡ten piedad de nosotros!

Cristo, ¡óyenos!

Cristo, ¡escúchanos!

Señor, ¡ten piedad de nosotros!

Cristo, ¡ten piedad de nosotros!

Señor, ¡ten piedad de nosotros!

PADRE NUESTRO

Padre Nuestro que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre; venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios. V. Ruega por nosotros, ¡oh gloriosísimo protector nuestro, San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo!

R. Para que seamos dignos de alcanzar Sus promesas.

OREMOS

Señor Nuestro, Jesucristo, dignaos santificarnos con una bendición siempre nueva y concédenos, por la intercesión de San Miguel, la sabiduría que nos enseñe a procurarnos tesoros para el Cielo y a cambiar los bienes de la tierra por los de la eternidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL DEL PAPA LEÓN XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh, Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES

¡Oh, Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.

¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios! Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh, buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh, divina Madre! Enviad a los Santos Ángeles para defendernos y echar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.