Santísima Madre de La Luz - Aoraciones
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miércoles, 17 de junio de 2026

Santísima Madre de La Luz

 Consagración al Mayor Culto y Honra de Nuestra Divinísima y Santísima Madre de La Luz

Culto de los Miércoles del Año

Hecha la señal de la cruz é hincado delante de una efigie de la Santísima Virgen, se dirá la siguiente:

Acto de Contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Ermosísima y amantísima Señora, Reina del cielo y Madre de los pecadores: llegó el momento en que mi corazón, afligido por la culpa y agobiado por el peso que le han impuesto sus pasiones, vea sus errores y conozca el deplorable estado en que se encuentra: no tengo á quien volver mis tristes ojos; nadie puede darme el alivio ni extender la mano para socorrer á un desvalido; sólo tú, Señora; tú, que eres el remedio de los afligidos, el consuelo de los desamparados, la Madre de los pecadores y la luz que puede alumbrarnos; aquí estoy, Señora, postrado ante tus altares, regándolos con mi llanto y presentándote compungido mi corazón.

¿Para quién, Señora, se hicieron los favores? ¿No fueron para el infeliz? Sí, Señora, es honor vuestro amparar á un desvalido: muévate á piedad la obscuridad en que me hallo; alúmbrame, Señora, y seré salvo; extiende tu mano protectora, y respirará un cautivo del pecado: todo cuanto miro en ti me alienta y conforta; la dulzura de tu nombre, ese semblante agradable y risueño, todo, todo me hace esperar mi felicidad: permite, Señora, que un desgraciado te llame Madre; sí, Madre Santísima, Madre de la Luz, Madre mía, piedad, misericordia; acepta, por tanto, las alabanzas que mis labios te dan, y usa conmigo de tus antiguas gracias.

Oración a Santísima Madre de La Luz

Amantísima y piadosísima Madre de la Luz: quien no conozca tus bondades, quien no sepa lo mucho que amas á los pecadores y el placer que éstos te causan cuando en sus aflicciones y necesidades acuden á la fuente riquísima é inagotable de bienes que manan de tu corazón; ese, pues, soberana Reina, no se acogerá á Ti, que eres la dispensadora de los bienes celestiales y el único amparo de los que gimen en este mundo de miseria y tropiezos.

Mas yo, Reina mía, consuelo mío, tesoro mío, única esperanza y refugio de mi atribulado corazón; yo, celestial Reina, aunque indigno y pecador, me pongo bajo la custodia de tu maternal amparo. Hasta hoy, divina Señora, te ha invocado el desvalido, y al punto le has socorrido en sus trabajos; has oído llorar al desgraciado, y al instante lo has llenado de consuelo; has visto al pecador contrito y humillado, y al punto le has abierto tus brazos maternales.

¿Andarás Tú esquiva conmigo, Madre mía, que sin cesar prodigas tus bondades? ¿He de ser yo el único que, habiendo acudido á Ti, vuelva sin hallar el consuelo y amparo apetecido? ¡Imposible, piadosísima Señora!

Confío y estoy seguro de que me concederás el remedio en mis presentes necesidades, interponiendo para esto tus súplicas hacia tu Santísimo Hijo, que por amor nuestro vertió su sangre en el Calvario. Mas si mis delitos y pecados no me hicieron acreedor á la gracia que solicito, entonces, Madre mía, sumiso acataré tu voluntad, seguro de que después de sufrir en este mundo me llevarás á la eterna bienaventuranza. Amén.

Alabanzas a Nuestra Madre Santísima

Salve al esplendor del cielo,

De piedad fuente infinita;

Madre de la Luz bendita, Sé nuestro amparo y consuelo.

Salve, Reina inmaculada,

Refugio del desvalido,

Consuelo del afligido

Y Virgen la más amada.

Pues eres nuestra abogada,

Haz que gocemos el cielo;

Madre de la Luz, sé nuestro amparo y consuelo.

Entre todas las mujeres

Fuiste tú la más hermosa,

Y prodigas generosa

La dicha, paz y placeres.

Y puesto, Señora, que eres

De perfecciones modelo,

Madre de la Luz, sé nuestro amparo y consuelo.

Tú sola fuiste escogida

Para Madre del Eterno,

Y al dominar al infierno,

Diste al hombre nueva vida.

Por eso, Reina querida,

Ruega por nos con anhelo;

Madre de la Luz, sé nuestro amparo y consuelo.

Agrada al Omnipotente

El que por tu amor le rueguen,

Y no hay dichas que se nieguen

A quien te ama reverente.

Jaculatorias Trinitarias

Eres de la Trinidad

Sagrario, divina Aurora;

Misericordia, Señora;

Madre de la Luz, piedad.

V. Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto.

(Rezar un Ave María)

Cuando el Señor te escogió

Para su Madre y Esposa,

De verte tan primorosa

Todo un Dios se suspendió.

V. Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto.

(Rezar un Ave María)

En el tiempo del dolor,

Como única mujer fuerte,

Viste acabar con la muerte

La vida del Redentor;

V. Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen castísima después del parto.

(Rezar un Ave María)

Tu nombre, bella María,

Que causa espanto al infierno,

Es para el hombre tan tierno,

Que en él halla su alegría.

V. Dios te salve, María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad.

(Rezar un Ave María)

El canto de la Aurora

Como el viajero que desviado llora,

Gime y suspira por la luz del día,

Así mi pecho tu piedad implora,

Virgen gloriosa, cándida María.

Salve mil veces, ¡oh radiante Aurora!

¡Oh Madre de la Luz, clemente y pía!

A tu esplendor huyó la noche obscura,

Y el cielo se admiró de tu hermosura.

¡Oh Madre de la Luz indeficiente,

Concebida en la gracia más temprana,

Raudal de luz que brota del Oriente,

Purísimo esplendor de la mañana!

Alcánzanos, ¡oh Virgen inocente!,

La gracia de la alteza soberana,

Y de las fauces del dragón furioso

Libértenos tu brazo poderoso.

Práctica de los 7 Sábados

Origen y Modo de Hacerse

Uno de los obsequios más del agrado de la Señora son los siete sábados que preceden á su fiesta. Ordenó que el día de su fiesta fuese el miércoles inmediato antes de la Pascua del Espíritu Santo, y que á la solemnidad de ella precediera la devoción de los siete sábados. Debe por esto comenzarse el Sábado de Gloria. Los obsequios son confesar y comulgar en cada uno, ayunar ó practicar alguna mortificación, y sobre todo evitar toda culpa mortal y venial.

Acto de Contrición de los Sábados

Amabilísimo y dulcísimo Jesús, esplendor del Eterno Padre; imagen viva suya, eterna sabiduría, único y sumo bien de mi alma, por ser quien eres, y porque te amo más que al cielo y la tierra, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Yo propongo, prostrado á tus pies y á los de tu Madre María Santísima, no pecar más y desear tu caridad ardentísima. Amén.

Ofrecimiento al Espíritu Santo

Santísimo Espíritu, te doy gracias por los siete dones que comunicaste á tu Esposa, María, Madre inmaculada de la Luz, y te ofrezco estos siete Padrenuestros, junto con todos los himnos de alabanza de la corte celestial, suplicándote que me hagas participante de tus santos dones. Amén.

Oraciones Propias de los Sábados

Sábado Primero: Fuente de Luz Pura

Amabilísima Señora, Madre Santísima de la Luz, os adoro y venero como fuente de Luz la más pura y hermosa. Os pido que me miréis con los ojos de vuestra misericordia, y con los rayos de vuestra clemencia disipéis las obscuras tinieblas de mi ceguedad. Ante vuestra sagrada imagen os consagro mi corazón para siempre. Amén.

Sábado Segundo: Trono de Sabiduría

¡Oh Trono de la verdadera Sabiduría, María Santísima! Ilumina á este ciego; abre mis ojos para seguir la verdadera sabiduría; conforta mi entendimiento para conocer la falsedad y corrobora mi voluntad para amar la verdad. Amén.

Sábado Tercero: Espejo de Virtud

¡Oh dechado y Espejo fiel de todas las virtudes! Encamíname por el sendero de las virtudes, esforzándome, Señora, para que viva en adelante con los ojos fijos en el modelo de tu vida y merezca tu santo galardón. Amén.

Sábado Cuarto: Manantial de Beneficencia

Amabilísima Señora, bienhechora liberalísima del mundo, yo te adoro como manantial indeficiente de todos los bienes. Concededme el perdón de mi ingratitud y alcanzadme los auxilios continuos de la gracia. Amén.

Sábados Quinto al Séptimo: Amor, Gracia y Gloria

¡Oh Madre del Puro Amor, Dispensadora de la Gracia y Reina Coronada de los Cielos! Te suplicamos en estos últimos sábados que enciendas nuestro corazón en el fuego divino de la caridad, nos conserves en gracia santificante y nos guíes de la mano en nuestra postrera agonía hasta el Trono de tu Gloria Celestial. Amén.


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Nota: Visita el Aoraciones - Oraciones a la Virgen del Carmen.
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