Orden de la Virgen María de la Merced
Nos hubiera gustado que el legislador de esas nuestras primeras Constituciones, fray Pedro de Amer, hubiera explicitado que la disposición trinitaria de fundar la Orden intimada a fray Pedro Nolasco se realizó por medio de la santísima Virgen.
No le pareció adecuado expresarlo, pertenecía a la intrahistoria, al misterio reservado a los iniciados, pero sí sugirió la especial intervención de santa María, consignando que:
La Orden se llama de la Virgen María de la Merced
La Orden se llama de la Virgen María de la Merced; las Constituciones que ofrece están destinadas a la honra de Dios y de la Virgen su Madre; la profesión de los novicios afirma la fe en Jesucristo, en esperanza de salvación y en verdadera caridad de aquel que en este mundo, tomando carne de la gloriosa santa María Virgen, verdadero Dios y hombre verdadero estando en una sola persona, asumiendo por nosotros muerte y pasión nos visitó...; ordena que el primer día de los capítulos generales se canten misa de Santa María solemnemente; precisa que las vestiduras de los frailes sean de lana y blancas; preceptúa la abstinencia sabatina de carnes; impone a los religiosos clérigos la obligación de rezar cada día, además del oficio ordinario, el oficio de santa María, y a los frailes laicos que suplan ese oficio con un determinado número de padrenuestros.
El padre Nadal Gaver, recogiendo la más pura tradición mercedaria y aportando el trabajo de su investigación sobre las fuentes genuinas, es rotundo:
María se aparece a Pedro Nolasco. La santísima y cristianísima orden de la Bienaventurada Madre de Dios María de la Merced de la redención de los cautivos tuvo su origen de una revelación divina realizada por la santísima Virgen María, en el año del Señor 1218, en las calendas de agosto, o sea en el primer día del mes.
La Madre de Cristo se apareció al santo Varón
La Madre de Cristo se apareció al santo Varón en el silencio de la media noche. El padre Gaver celebra la arribada de Pedro Nolasco al mundo con un sugestivo discurso, que inicia con la creación del universo. Y cuando llega a la revelación para la fundación de la Orden acude al proemio de las Constituciones de fray Pedro de Amer para presentar a la Trinidad disponiendo la institución de la Merced: Dios, padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda nuestra tribulación, que, cuando llegó la plenitud del tiempo, envió a su Hijo nuestro señor Jesucristo, hecho de mujer, como dice el Apóstol, hecho bajo la ley, para que redimiese de la potestad del diablo a los que estaban bajo la ley, los que estaban retenidos cautivos en la cárcel del infierno, para que los volviese a llamar por su propia sangre a los reinos celestiales y fuesen reparados los lugares de aquellos ángeles que por ruina se habían hecho diablos. Nadal Gaver imagina un delicioso diálogo entre la Madre de Dios, que se le aparece a media noche, y el santo varón Pedro Nolasco. María expone al vocacionado el plan de Dios acerca de la fundación de la Merced:
-Dios -dice la Virgen santa-, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por su gran misericordia y por la gran caridad con que amaron al género humano, quisieron que se fundara y estableciera una orden, que se intitulara orden de la Bienaventurada María de la Merced de la redención de cautivos cristianos, para que los frailes profesos en ella, en la fe de Jesucristo y en la esperanza de la salvación y en el ejemplo de la verdadera caridad, imitando sus huellas por medio de las obras de misericordia visiten a los fieles cristianos que están y estarán cautivos en poder de los enemigos de la fe, y los libren de su poder, dándose a sí mismos en precio de la redención de los fieles cristianos, a fin de que en el día del juicio final merezcan oír aquella palabra del Hijo del Padre Eterno: Venid benditos de mi Padre, recibid el reino para vosotros preparado desde el origen del mundo.
-Él como prudente varón dice:
¿Quién eres tú que me encargas a mí siervo indigno de méritos obra tan ardua de suprema caridad agradable a Dios?
-Y la virgen Madre de Dios: Yo soy María en cuyo útero el Hijo de Dios tomó carne de mis purísimas sangres para la reconciliación del género humano, a la que Simeón dijo cuando presenté mi hijo en el templo: He aquí que éste está puesto para perdición y resurrección de muchos en Israel, y para signo al que se contradirá, y la espada traspasará tu alma. -Y el dicho santo Varón: O virgen María Madre de gracia, Madre de misericordia, ¿quién, digo, me va a creer? -Y dijo la virgen Madre de Dios: No dudes en absoluto, ya que es voluntad de Dios que se funde en mi honor esa Orden, cuyos frailes y profesos a ejemplo de mi hijo Jesucristo se expongan para ruina y redención de muchos en Israel (o sea entre los cristianos), y en signo al que se contradirá. -Y dichas estas cosas, la Virgen Madre de Dios desapareció. La santísima Virgen, al decir de Gaver, se aparece y se revela; realiza una anunciación para: comunicar una voluntad del Padre, del Hijo y del Espíritu,
- cuyo designio es similar al propósito de gran misericordia y caridad con que decretaron la primera redención,
- el objetivo es encargar una institución,
- cuyos miembros se muevan por la fe en Jesucristo, la esperanza de la salvación y la caridad semejante a la de Cristo, que se encarnó para visitar y redimir a los sometidos porel diablo,
- para ello han de practicar las obras de misericordia en favor de los cautivos,
- y rediman de los enemigos de la fe,
- dándose a sí mismos; Nolasco ha de dar todo a la redención y ha de darse a sí mismo
- a fin de que en el día del juicio reciban el reino.
- María memora la presentación que hizo de Cristo en el tempo y la profecía martirial de Simeón, porque esta Obra también será contradicha, expuesta para ruina y redención como Cristo, incluso por los cristianos.
Dios oye las súplicas de Nolasco
Dios oye las súplicas de Nolasco; María es portadora de la disposición de la santa Trinidad de fundar una orden, que realice la segunda redención semejante a la de Cristo, siendo Nolasco fervoroso mensajero, fundador y ejecutor; estando los nuevos religiosos dispuestos a dar la vida en su misión de visitar y rescatar.
El padre Faustino Gazulla
El padre Faustino Gazulla asevera que esta narración Gaver no hizo sino consignarla tal como la encontró, pues según el fray Diego de Muros, obispo de Tuy y de Ciudad Rodrigo, la escribió fray Juan de Granada, que murió mártir en Granada, según todas las probabilidades, en 1423 y no más tarde de 1428, habiéndose de notar la circunstancia que fray Juan perteneció a la provincia de Castilla, lo cual demuestra que esa tradición era conocida en la Orden fuera de Barcelona.
El padre Pedro Cijar presenta a san Pedro Nolasco
El padre Pedro Cijar presenta a san Pedro Nolasco, muy devoto de Dios y de su madre, afligidísimo por la causa de los cautivos, y teniendo como respuesta, el día 1 de agosto de 1218, la manifestación de la Virgen, aparición, con la peculiaridad de venir Ella de blanco, la incoherencia de llevar en brazos al niño Jesús, la impropiedad de hacer a Nolasco mero mensajero ante el Rey, el elegido para ser fundador de la Orden:
Apareción aquella propicia abogada de los pecadores
Mas en cierta ocasión como así insistiera perseverantemente en las oraciones, se le apareció aquella propicia abogada de los pecadores, ataviada maravillosamente de vestiduras blanquísimas, llevando en sus brazos su preciosísimo bendito hijo Jesús, Redentor del género humano, la que le habló así:
Carísimo devoto mío, mi ánimo está conmovido por tus llantos y tu persistente oración para compadecerse de los cautivos Cristianos, de cuya cautividad tu espíritu se halla afligido y atribulado, por lo que alégrate mucho y deja de llorar, por cuanto obtuve de mi amadísimo Hijo que se cree una nueva religión en esta ciudad, cuyo fundador será nuestro amado Rey de Aragón.
El título de esta religión será de santa María de la Merced, cuyos frailes redimirán y liberarán a los cristianos cautivos del poder tiránico de los enemigos de la fe ortodoxa, por lo que se obtendrá una gran merced mediante esta obra ante mi hijo. Anuncia las cosas que viste y oíste a tu rey Jaime, devoto nuestro.
El padre Gaspar de Torres presenta a Nolasco
El padre Gaspar de Torres presenta a Nolasco, viviendo en Barcelona, ciudadanorico, parroquiano de san Pablo, de magnifica vida y recogimiento, absolutamente entregado a la redención de cautivos, por cuanto estaba convencido de cuánto mejor se aseguraría la hacienda repartida entre los pobres, que atesorada estuviera expuesta a que los ladrones la hurtaran o ella por si misma se consumiera. Y sigue a Gaver: Como Pedro Nolasco orase devotísima y atentísimamente a media noche, plugo a la divina misericordia, que se le pareciese la sacratísima Virgen y le amonestase que erogase todos sus bienes y los que pudiese haber para la liberación de los cristianos.
Diálogo de Nolasco con la Señora
Trae el diálogo de Nolasco con la Señora. Pone la triple aparición a los tres receptores suspirantes y llorosos; al Rey convocando al obispo Berenguer de Palou, a consejeros, regidores y nobles, para informarles de la voluntad de Dios y de la Virgen; decidiendo ponerla en práctica el día de san Lorenzo. El padre Bernardo de Vargas hace notar cómo bastantes órdenes y congregaciones tomaron a María por su patrona, pero no así la nuestra.
Porque la Madre de Dios no fue elegida por nosotros
Porque la Madre de Dios no fue elegida por nosotros, a nuestra moción y voluntad, sino que ella desde el comienzo y fundación de nuestra Orden nos escogió a nosotros por sus hijos; inmediata y activamente nos nombró; hasta el punto de que en verdad Ella pueda decirnos lo de Juan 15,16: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros. Y esa elección es para que demos frutos de redención, a imitación de Cristo, en la conversión de los infieles por la predicación, el ejemplo y la efusión de la sangre.
Es fundadora, patrona y madre; se constituyó en peculiar e inmediata fundadora. Madre del Redentor, que dio la vida, quiere fundar una orden que redima y visite a los cautivos, hasta dar la vida si fuere preciso; Nolasco el mercader deberá ser pastor y rector de muchos hijos. Por eso llevamos su nombre, no llevamos el nombre del lugar de la fundación o del fundador humano.
El padre Vargas y la revelación de la Virgen
El padre Vargas tiene un ingenio personal para presentar la revelación de la Virgen. Ofrece la perspectiva del pueblo cristiano clamando por la liberación de los cautivos, en oración encendida por el fuego del Espíritu santo subiendo al cielo, como incienso propiciatorio, uniéndose le María que interpela a su Hijo:
Te ruego por los pechos que mamaste y por tu preciosa sangre, que copiosamente derramaste por la redención del mundo, que eximas al humilde pueblo de España, sometido a la impía servidumbre de los paganos. El Hijo inquiere de su Madre qué es lo que desea, pues lo tiene otorgado. Entonces la santísima Trinidad en su divino consistorio, declaró aquel admirable decreto de fundar nuestra Religión, que antes de los tiempos, y desde la eternidad, había dispuesto y firmado, y mandó que se diera a ejecución por la Hija del Padre eterno, y Madre del Verbo divino, y Esposa del Espíritu santo, que descendió del cielo a la tierra, y vino a la ciudad de Barcelona.
En su descenso, que tuvo lugar el 1 de agosto por significar la fiesta de san Pedro ad Vincula, la Virgen viene a media noche para manifestar un gran secreto y un misterio divino. Se acompaña de san Pedro, Santiago, san Cucufate, san Severo, san Paciano, santa Eulalia e innumerables ángeles. La Virgen le manifiesta a Nolasco cómo ha intervenido ya dos veces en su vida, cuando lo curó de mortal enfermedad y cuando le insinuó asentarse en Barcelona.
En esta tercera ocasión vengo, dice, mandada por mi Hijo que quiere establecer aquí una orden, en mi honor. Cuyos frailes con viva fe, esperanza de salvación y verdadera caridad, visiten a los cautivos, y les hagan las obras decaridad y misericordia, y presentándose la ocasión, si fuere necesario, a ejemplo de mi Hijo, pongan sus vidas por ellos, para que en el último día y del juicio universal, mi Hijo se digne colocarlos a su derecha... Dios se ha fijado en Nolasco porque cuenta con los humildes.
Vargas acepta la triple aparición y visión, que halla plena de simbolismo, como que cada uno de los videntes representa a una Persona de la Trinidad: El Padre, Rey poderosísimo, refulgía en el rey Jaime I, valentísimo; el Hijo, sabiduría del Padre, refulgía en el eclesiástico, sapientísimo; el Espíritu santo, el amor, en Nolasco. El padre Gazulla responde a nuestro interrogante de por qué no quedó un monumento solemne, escrito o iconográfico, de la manifestación de la Madre de Dios.
Porque fue una revelación privada
El hecho de la revelación de la santísima Virgen, fue un hecho de carácter privado y particularísimo que, por su misma índole, al principio debió ser comunicado a muy pocas personas, sin que trascendiera gran cosa al público. Luego los contemporáneos no pudieron fácilmente tener noticia de él, y muchísimo menos todavía estaban obligados a saberlo, y menos aún tuvieron obligación de escribirlo. El silencio, por consiguiente, sobre este punto es perfectamente explicable en los cronistas contemporáneos, y se explica también que entonces al hecho no se le diera toda su importancia, y que no se ocuparan de él las gentes como se ocuparon después.
Y para que se vea más palpablemente el peligro de equivocarse defendiendo opiniones sin más razones que el argumento negativo, adviértase que existen muchos documentos reales, alguno dado por el mismo don Jaime, en los que se dice que él fundó la Orden de la Merced. En el registro original del reparto de Valencia hay por lo menos cuatro partidas, dando a los Mercedarios lotes de lo conquistado.
Les dio también la posición de El Puig y otras heredades y, sin embargo, ni la Crónica que se dice del Rey, ni las de Marsilio, de Muntaner o de Desclot, que son casi contemporáneas, dicen una palabra de tales acontecimientos, no obstante ser todos del dominio público y bien sabidos y conocidos. Esto supuesto, ¿qué extraño es no mencionen la revelación, cosa completamente privada y muchísimo más difícil de saber? El padre Ramón Serratosa halla que para presentar la manifestación de nuestra Madre, se han empleado los términos descensión y aparición, y opina:
Sobre esto no puede afirmarse nada seguro, porque, aunque no repugnaría una descensión real, como la de San Ildefonso, los códices de Zumel no permiten aceptarla, porque hablan de una aparición verificada dentro de un éxtasis y con suspensión de los sentidos, siendo así que las apariciones corporales suponen al que las recibe fuera de éxtasis y hallándose despierto en un determinado lugar geográfico en donde se verifica la aparición.
Siendo la aparición de nuestra historia subjetiva y bajo especies corporales, debe admitirse también que las locuciones fueran de la misma naturaleza con discurso infundido bajo sonidos que impresionaban la mente del Santo con especies intelectuales. La locución pudo ser con sonidos sensibles o con especies verbales intelectuales; esto parece lo más verosímil, porque la visión fue extática y no corporal como la de Lourdes...
Dios ha establecido expresamente esta Orden
La santísima Virgen –prosigue Serratosa- dice a Nolasco, que Jesucristo le envía para comunicarle su voluntad de que se funde esta Orden de su nombre con obligación de entregarse sus religiosos por la libertad de los cautivos. Lo de hablar con el Rey no parece cosa de la santísima Virgen. Habló Nolasco al Obispo y éste al Rey. Para lo cual Dios ha establecido expresamente esta Orden. De manera, que no se trata de una mera inspiración interior, como en la mayoría de las fundaciones de órdenes religiosas, sino de una orden y mandamiento de Dios, por medio de Jesucristo, que envía en su nombre a su santísima Madre, la cual se aparece visiblemente a Nolasco en visión corporal y sensible o en visión espiritual bajo formas sensibles.
La santísima Virgen apareció a nuestro santo Padre, vestida de blanco, y le dijo, que sus lágrimas y oraciones en favor de los cautivos habían llegado hasta el divino acatamiento, y que su divino Hijo le enviaba para manifestarle su voluntad de que fundase una Orden bajo su nombre, cuyos religiosos, a imitación de su divino Hijo, se consagrasen a rescatar los cautivos, dando por ellos la vida si fuere necesario.
Estas palabras el padre Gaver las puso en forma de dialogo, y era cosa muy natural que así fuese, porque el Santo necesariamente tenía que sentirse humillado ante una visión y un coloquio tan sublimes, porque, según los autores místicos, la primera señal de ser una visión verdadera, es infundir en el favorecido sentimientos de profunda humildad. Nolasco se estremece, y certificado de la verdad, pregunta cómo podrá llevar a cabo una obra tan inaudita de obligar a sus seguidores a ofrecerse con voto de entregar su vida.
El hábito blanco de la santísima Virgen
El hábito blanco de la santísima Virgen era la forma más común en las apariciones. Es el color de los vestidos de gloria: la Transfiguración del Señor, los Ángeles en su Resurrección. El hecho de vestir de blanco todos los miembros de la Orden, frailes y seglares, cosa excepcional, porque la generalidad de las ordenes daban color obscuro a los que no eran clérigos o caballeros, y a pesar de haber tomado Nolasco muchas observancias de éstas, sólo en esto del color del hábito se apartó de ellas, por el motivo de ser el hábito de la santísima Virgen.
La forma de representar la aparición en la gloria
La forma de representar la aparición en la gloria, es cosa que se hizo por ser la forma acostumbrada en semejantes manifestaciones, y por haber desconocido los que las mandaron pintar los códices mencionados. Los detalles de éstos eran desconocidos en tiempos de Gaver y Cijar, lo que manifiesta su larguísima antigüedad, que no dejó rastros en la memoria de los que vivieron bastante tiempo antes de dichos Gaver y Cijar. Rastros y huellas de la descripción de los dichos códices se vislumbran en el prólogo de las Constituciones de 1272, en donde fray Pedro de Amer describe la revelación y hace intervenir en ella a la santísima Trinidad y, aparte, al Hijo; lo que se advierte en los dichos códices en las dos visiones.
Oraciones para diversas ocasiones e intenciones particulares y comunitarias
OFRECIMIENTO DE LA JORNADA (I)
Santa María de la Merced Madre del Redentor y Madre nuestra, a Ti venimos al comienzo de este día para poner en tus manos, cual patena divina, cuanto somos y tenemos: nuestros compromisos bautismales, nuestra profesión religiosa, nuestro vivir comunitario en amor, nuestra oración, trabajo y sacrificio. Ayúdanos a caminar, con fidelidad y alegría, tras las huellas de nuestro padre san Pedro Nolasco, según el espíritu redentor del cuarto Voto, como lo vivieron santa María de Cervelló y demás santos de la Orden, a fin de que el amor Redentor de Jesús llegue a todos los hombres. Amén.
OFRECIMIENTO DE LA JORNADA (II)
Madre mía. Desde que amanece el día, bendíceme. En lo rudo del trabajo, ayúdame. Si vacilo en mis buenas intenciones, fortaléceme. En las dudas e inquietudes, guíame. Cuando me desprecien u olviden, anímame. En las tentaciones y peligros, defiéndeme. En las ansiedades del alma, piensa en mí. Si desfallezco, sálvame. Y llévame en tus brazos a gozar contigo de Jesús en el Cielo. Amén. OFRECIMIENTO DE LA JORNADA (III)
¡Oh Redentora de cautivos y Madre de toda Merced! Aquí a vuestras plantas y en el principio de este día, os invoca vuestra maternal protección el más indigno de vuestros hijos. A Vos, que sois Madre del mismo Dios y esperanza de pecadores, acudo en este día, honrándoos con todo el afecto de mi alma y confiándoos mi eterna salvación. ¡Oh Virgen de la Merced! aceptadme por esclavo vuestro ya que sois tan poderosa para con Dios, libradme durante este día de las tentaciones del inmundo seductor, de los estímulos de la carne y de las sugestiones del maligno espíritu, y para ello os consagro mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón y todo mi ser, quedando del todo vuestro y esperando la merced de la perseverancia final. Amén.
ORACIÓN PARA VIVIR VIDA DE FAMILIA EN EL SEÑOR
Señor: Vístenos hoy con la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Haz que nos sobrellevemos mutuamente y sepamos perdonamos en toda ocasión como Tú nos perdonas. Para que nuestra unidad sea verdadera, cíñenos con el amor. Que tu paz, oh Cristo, actúe de árbitro en nosotros. Danos un corazón agradecido a Dios y a los hermanos. Que tu Palabra sea viva en nosotros y nos estimulemos con el ejemplo. Que nuestro corazón te cante siempre con gratitud y alegría. Que todo lo que realicemos en este día sea en tu Nombre, bajo el influjo del Espíritu, y para gloria del Padre, como María, nuestra Madre, y en compañía del bendito José. Amén.
ORACIÓN A NUESTRA MADRE DE LA MERCED PARA SALIR DE CASA
Contigo voy Virgen pura y en tu poder voy confiado, pues yendo de ti amparado, mi alma volverá segura. Dulce Madre no te alejes, tu vista de mí no apartes, ven conmigo a todas partes y nunca sola me dejes, y ya que me proteges tanto como verdadera madre, haz que me bendigan el Padre, el Hijo y Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN PIDIENDO EL DON DE LA LIBERTAD
Virgen y Señora nuestra de la Merced, a ti suplicamos que, mediante tu maternal intercesión ante tu hijo Jesucristo, nos alcances la verdadera libertad de los hijos de Dios y nos hagas libres de cualquier esclavitud, de modo que experimentemos en nosotros la alegría de la salvación. Amén.
ORACIÓN POR LOS PERSEGUIDOS
Santísima Virgen María de la Merced, madre de los pobres y modelo de los que sufren persecución por amor y fidelidad a la iglesia, escucha nuestras humildes súplicas por la Iglesia perseguida y por nuestros hermanos pobres a fin de que no sólo no desmayen en lalucha, ni vacilen en la fe, sino que experimenten los consuelos que reservas a los que perseveran fieles a las enseñanzas del Evangelio. Concédenos, Madre, un corazón generoso para saber perdonar y para poder trabajar con firmeza y perseverancia en la construcción de una civilización nueva donde sea posible vivir con alegría, sirviéndonos mutuamente y amándonos como Jesús nos amó. Amén. -Saludemos a María, por ser la Madre de Dios. Dios te salve, María… -Saludemos a María, por ser nuestra Madre. Dios te Salve, María… -Saludemos a María, que incesantemente nos ofrece su maternal misericordia. Dios te Salve,
ORACIÓN A MARÍA, MADRE DE LOS CAUTIVOS
Dios, Padre nuestro, te damos gracias porque en la cruz Jesús nos entregó como hijos a María. Haz que nosotros, los cristianos, conscientes de nuestra responsabilidad liberadora, estemos animados del mismo amor materno, con el que ella sigue velando por todos los nuevos hermanos de su Hijo, cautivos en este mundo. Te pedimos que, como ella, sepamos estar firmes, fieles, al pie de todas las cruces donde continúan siendo crucificados tus hijos, nuestros hermanos. María, buscamos en ti nuestro refugio en los momentos de soledad, de opresión, de cautividad, en los días grises en que no encontramos una luz clara, en las horas en que nada nos ilusiona. Tú, la Madre de todos los pobres, de los cautivos, la que te preocupas del hijo menos afortunado, la que amas al hijo que menos amor te puede dar. Venimos a ti desde nuestra pobreza, porque sabemos que nos escuchas y atiendes nuestras necesidades, y en el fondo nos alegramos de que nos falten cosas, de que seamos algo cautivos, de no ser completamente felices, porque así te tenemos a ti, Madre de los pobres, Madre de los cautivos. Amén.
ORACIÓN POR LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS
Padre misericordioso y Dios de todo consuelo: por medio de María, asociada a la obra redentora de tu Hijo, te confiamos nuestra oración. Te pedimos por todos los hombres y mujeres que sufren, en cualquier país del mundo, a causa del hambre o de la guerra, del odio o la violencia, de opresiones diversas, arrebatados, secuestrados, torturados, condenados sin garantía de justicia; los que padecen atentados intolerables a su dignidad o son obstaculizados en su justa libertad. Te pedimos especialmente por todos los que sufren por su fe. Si el mundo os aborrece, sabed que me aborreció a mí antes que a vosotros. En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo. Nos sentimos confortados por la palabra de Jesús y por el testimonio admirable de una granmultitud de mártires y confesores heroicos de la fe. Sabemos que la Iglesia ha nacido sobre la cruz de Cristo y ha crecido en medio de persecuciones. Con la madre Iglesia, recordamos, Señor, a cuantos sufren por el nombre de Cristo. Que el Espíritu Santo esté con ellos; que conserven la paz interior y la fortaleza de ánimo; que sean fieles a su conciencia y a la verdad del Evangelio. Concédeles, Señor, la gracia del amor generoso y del perdón sin límites. Imploramos el auxilio poderoso de tu Madre, a la que honramos como Madre nuestra y Redentora de cautivos. Que su presencia maternal les ayude a soportar los sufrimientos y a conseguir la victoria por medio de la cruz. Amén.
SUPLICA PENITENCIAL
Señor Jesús, que nos diste a María por madre en el momento solemne de la redención y quieres que nuestro amor a ella se transforme en gozosa veneración y alabanza. Venimos a cumplir este sagrado deber. Queremos recordar su ejemplo, ensalzar sus virtudes, implorar su misericordia. Y al vernos reflejados en el espejo de su vida, nos reconocemos manchados; nuestra pequeñez destaca más al contrastarla con su blancura inmaculada. Reconocemos, Señor, que la libertad que se nos concede, la empleamos a menudo para satisfacer nuestro egoísmo y separarnos de ti, que eres el camino. Perdona nuestras desobediencias y rebeldías. Perdona nuestras torcidas intenciones y deseos. Perdona también nuestras faltas de gratitud y de esperanza. Que al admirar a María, la Madre de misericordia, la Virgen fiel, en quien el Todopoderoso ha hecho grandes obras, nos sintamos llamados a imitarla más y mejor cada día y a proclamar, como ella, incesantemente la grandeza del Señor. Llenos de consuelo volvemos a la lucha de la vida, seguros de que no nos faltará tu auxilio. Bendícenos, porque tu bendición es signo de la bendición divina. Amén.
ORACIÓN DE OFRECIMIENTO
Dulce es nombrarte, María, y no hay gozo en el mundo que pueda compararse al de tu amor maternal. Si nuestros amigos nos defraudan, en ti encontramos a la Madre que nunca falla. Si caemos en pecado, en ti encontramos el refugio y el auxilio para levantarnos. Si la fortaleza del cuerpo se debilita, tú siempre nos sostienes con maternal amor. Si lloramos, nos acompañas en el dolor. Alegres, participas de nuestras alegrías. Siempre nos acoges porque somos tus hijos, hijos de tu inmaculado y dolorido corazón. ¿Qué haríamos sin ti, Madre nuestra? ¿Cómo responder dignamente a tu amor de Madre? Si quieres nuestros corazones, aquí los tienes, prontos a brindarte su amor filial y a manifestártelo en el seguimiento fiel a tu Hijo. Si te gusta una expresión de amor, acepta la que te tributamos en este día como signo de nuestra piedad filial. Bendita Madre nuestra dela Merced, no nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida. No nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas, ya que sin tu maternal intercesión desfalleceríamos en el camino. Madre del Señor y Madre nuestra, obtennos de tu Hijo la fuerza del Espíritu para que anime y fortalezca nuestros pasos. Madre de la Merced, ayúdanos a dar valiente testimonio de vida cristiana y a ser generosos en el servicio de amor a los hermanos. Amén.
ORACIÓN A MARIA, MADRE DE LA IGLESIA
Madre y Señora nuestra, colaboradora fiel de tu Hijo en la obra de la redención: tu sacrificio, unido al de Cristo, trae luz y salvación a todos los hombres. Mujer fuerte, que conociste la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio, remedia nuestras miserias y da luz a nuestros dolores. Sé tú consuelo en la tribulación, salud en la enfermedad, fuerza liberadora en el pecado. Madre de la Iglesia, a tus cuidados confiamos las necesidades de todas las familias, las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos, el sereno atardecer de los ancianos. Te encomendamos también la fidelidad y abnegación de los ministros de tu Hijo, la esperanza de quienes se preparan para este ministerio, la gozosa entrega de las almas consagradas en el claustro, la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, la renuncia alegre de los misioneros, el sufrimiento generoso de los que llevan tu cruz y el empeño de cuantos trabajan por construir tu reino. Madre de misericordia, sal al encuentro del hombre atormentado entre la angustia y la esperanza, turbado en el ánimo y dividido en el corazón. Dale una visión serena de la vida y una palabra de esperanza. Socorre a los que sufren, fortalece a los débiles. Aviva nuestra caridad, para que sepamos estar cerca de los que sufren. Pon en nosotros una respuesta generosa, perseverante y humilde, para que seamos testigos de tu Hijo y anunciadores de su salvación. Amén.
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES RELIGIOSAS Y SACERDOTALES
María de la Merced, Madre de la Iglesia y de Cristo, sumo y eterno sacerdote, a Ti acudimos tus hijos a pedirte humildemente que despiertes nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas para el servicio del Pueblo de Dios en tu Familia mercedaria. Fortalece nuestros hogares en la fe que da frutos; surjan de ellos los apóstoles y testigos de tu Hijo. Llama al corazón de nuestros jóvenes, invítalos y atráelos al corazón de Cristo: descubran a su calor la misteriosa belleza de la entrega total al servicio del Evangelio y de todo hombreinquieto por la verdad. Madre de nuestra Familia mercedaria, danos sacerdotes santos, danos vocaciones religiosas. Amén.
ORACIÓN ANUESTRA MADRE PARA ALCANZAR SU PROTECCIÓN EN LA MUERTE
¡Dios te salve, reina del Cielo y Señora del Universo! ¡Dulcísima Madre de la Merced, Madre de mi corazón! No tengo, después de Jesucristo, otra esperanza que la tuya. ¡Oh, esperanza de los pecadores, tú me has de salvar! ¡Reina de la Gloria! Tú que viniste del cielo para romper cadenas, rompe la de mis pecados. Tú que quisiste ser llamada Madre de la Merced, para llenar de gracia a los que te invocan con este dulce título, sálvame y concédeme la gran merced de una verdadera contrición, para que acabando mis días en paz, pase a alabarte sin fin y a gozar de la gloria eterna. Redentora de cautivos: Ruega por nosotros. Piadosísima Madre de la Merced: Ruega por nosotros.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MERCED, MADRE Y PROTECTORA
María, Madre de la Merced, Tú has experimentado como nadie la misericordia del Padre, y has participado en su manifestación mediante el sacrificio de tu corazón al pie de la cruz. Tú, interviniste en una noche de la historia a favor de los cristianos que sufrían cautividad y se encontraban en peligro de perder su fe. Y hoy sigues haciendo presente el amor de Dios entre los hombres, los que sufren, los pobres, los perseguidos, los oprimidos. Escucha nuestras súplicas. Rompe las cadenas que nos atan y nos impiden ser libres, y conviértenos en redentores y liberadores, para que llenos del amor de Cristo, dediquemos nuestras vidas a promover la verdadera libertad y dignidad de los hombres, aquella que permite la comunión con el Padre y la fraternidad con Cristo y los hermanos. Amén.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MERCED, REINA DE LA PAZ
María de la Merced. Virgen redentora. Madre del amor. Rompe la violencia de nuestro mundo. Danos la paz. Que se apaguen las guerras avergonzadas de tanto dolor estéril. Que se callen los tiranos, heridos por la crueldad de sus manos. Que se rompan los grilletes, desgastados por el amor redentor. Que amanezca la vida, empujada por el beso de Dios. Que canten los niños, con su melodía de risas y colores. Que sea posible un mañana sin llantos ni odios. Que brote la paz como una primavera florecida. Danos un tiempo de merced para el mundo, y en el cielo radiante del mediodía, alumbre tu estrella. ¡Madre de la Merced! Aquí nos tienes, a tus hijos, empeñados en ser hermanos. Si nos falta algún paso, rompe tú la distancia. Si se apaga nuestra voz, déjanos tu silencio. Si languidecen los sueños, regálanos tu mirada. Si nos llega la noche, sé nuestra estrella. Somos tus hijos, Madre de la Merced. Amén.
ORACIÓN A MARÍA PIDIENDO LA REALIZACIÓN DE NUESTRO CARISMA REDENTOR
María, Madre de la Merced, Tú has experimentado como nadie la misericordia del Padre y has participado en su manifestación mediante el sacrifico de tu corazón al pie de la cruz. Tú interviniste en una noche de la historia en favor de los cristianos que sufrían cautividad y se encontraban en peligro de perder su fe. Y hoy sigues haciendo presente el amor de Dios entre los hombres, los que sufren, los pobres, los perseguidos, los oprimidos. Escucha nuestra súplica. Rompe las cadenas que nos atan y nos impiden ser libres y conviértenos en redentores y liberadores, para que, llenos de la caridad de Cristo, dediquemos nuestras vidas a promover la verdadera libertad y la dignidad de los hombres, aquella que permite la comunión con el Padre y la fraternidad con Cristo y los hermanos. Amén
ORACIÓN A MARÍA, MODELO DEL MERCEDARIO 1
María, modelo de unión con Cristo y corredentora del género humano por estar indisolublemente unida a la obra salvadora, enséñanos a tus hijos mercedarios cómo vivir el espíritu redentor de Cristo en la observancia de los Consejos evangélicos. 2. María, modelo de la fe que compromete, que determina el modo de vivir en Cristo redentor, que en la misión personal, enséñanos a tus hijos mercedarios a, como Tú a progresar en la peregrinación de la fe para el conocimiento de la obra de tu Hijo. 3. María, modelo de caridad, enséñanos a tus hijos mercedarios a darnos con el máximo amor y la total compasión a los hermanos, cual hijos de Dios. 4. María, modelo de oración redentora, la oración que sólo pueda realizar en el ambiente de libertad interior y en la aceptación generosa del designio de Dios, preside nuestra oración comunitaria y condúcenos en la oración liberadora que manifestaste en el Magnificat, el canto de los tiempos mesiánicos. 5. María, modelo de entrega a la vocación; danos a tus hijos mercedarios fidelidad al don divino y perseverancia en la vocación y en los medios para realizarla.
PIROPOS A MARÍA DE LA MERCED
Hoy quiero decirte, Madre querida de la Merced, que es lindo sentirte cerca, que siempre me acompañas. Quiero pedirte que me ayudes en todo momento para que pueda ayudar a los que sufren cautividad, tomado de tu mano caminar por el mundo sembrando juntos esperanza y libertad. Contemplo tus manos, Madre, manos fuertes, pero que acarician con cariño y suavidad, miro tus ojos, suaves y profundos, pero con una fuerza interior capaz de derribar fronteras. Te miro, Madre, y descubro el por qué tus hijos te queremos tanto, porque estás ahí junto a cada uno de nosotros, mostrando ternura y compromiso. Manos que son capaces de romper cadenas, pero capaces de sanar el corazón más destrozado; una mirada capaz de penetrar la cruda realidad de sufrimiento y cautiverio, capaz de descubrir las miserias más profundas a la que son sometidos tus hijos, pero una mirada llena de compasión, llena de amor que invita a acercarse y sentirse amado. Por eso es que, como mercedarios, verdaderos hijos tuyos, nos sentimos orgullos de tenerte por Madre, queremos ser un poquito como vos, tener esa fortaleza y esa ternura; poder ver la realidad y comprometernos con ella. tener un corazón generoso y lleno de amor, una fe profunda y comprometida, en tantas realidades de esclavitud, donde tus hijos son vendidos como mercancía, donde se pone precio a la vida, nosotros con vos, Madre de la Merced, decimos: tu libertad no tiene precio, decimos: no al negocio de la trata, decimos: no a que las personas se las vea como mercancía. Saldremos con vos, porque queremos decirle a nuestro pueblo que nosotros somos hijos tuyos, que te queremos y no tenemos miedo de expresarlo, que nos comprometemos de verdad como vos, Madre.
VISITA BREVE A NUESTRA SANTISIMA MADRE DE LA MERCED SALUDO:
Madre de la Merced, vengo a visitarte y a dedicarte estos momentos con la misma ilusión con que un día visitaste Tú el hogar de tus primos Zacarías e Isabel. ¡Qué ilusión les produciría tu visita, cuando todos -hasta el pequeño Juan que ella llevaba en su senose estremecieron de gozo! ¡Cómo entonarías tu Magníficat para que Isabel te saludase con aquellas palabras que ahora hago mías: dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá! Madre, eso es justamente lo que vengo a pedirte ahora: que me consigas del Señor una FE como la tuya.
INVOCACIONES:
Madre de la Merced, haz que convierta cada día mi vida en una oportunidad para cantar todas las cosas grandes que Dios hace cada día en nosotros. Dios te salve, María, purísima azucena de la Merced. que con tu fragancia purificas las almas y las elevas a Dios, llena eres de gracia... Madre de la Merced, ayúdame a estar siempre atento a las necesidades ajenas y a recordar siempre la voluntad de tu Hijo. Dios te salve, María, suavísima rosa del celestial Paraíso que llenas de mercedes sin cuento a cuantos a menudo te invocan, llena eres de gracia... Madre de la Merced, haz que nuestras reuniones eclesiales de hoy no sean sólo lugares de estudio y trabajo sino también casas y escuelas de oración. Dios te salve, María, nube fecunda en divinasmercedes con cuya lluvia riegas el huerto de nuestro árido corazón, llena eres de gracia... Adiós, Madre de la Merced. Adiós, Madre querida de la Merced. Llega el momento de volver a mis ocupaciones habituales. Gracias por estos momentos que me has concedido para poder sentirme ante tu presencia maternal. ¡Ojalá pueda volver muchas veces! Que nunca me contente, con el mero asombro ante el encanto de tus virtudes ni con el calor de tu cercanía, sino que ambas cosas me sirvan para conocer mejor la voluntad de tu Hijo Jesús, y de estímulo e intercesión para correr a cumplirla. Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia...
CORONA DE TRIBUTO A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE
Recibid, Virgen María, este obsequio de la decena de vuestra santísima Corona, que como tributo de mi filiación os ofrezco en honor de las excelencias de vuestra inmaculada Concepción: y por ellas, humilde, os suplico la gracia de vivir castamente, para merecer contemplaros en el cielo. Amén.
Para que Dios y la Virgen nos protejan siempre en lo espiritual y lo temporal, saludaremos a María, diciéndole:
- Os saludo, Virgen María, elegida de Dios Padre por Hija singular de su poder.
- Ave María Os saludo, Virgen María, elegida de Dios Hijo por su verdadera y natural Madre.
- Ave María. Os saludo, Virgen María, elegida del Espíritu Santo por singular y privilegiada Esposa de su amor. Ave María. Os saludo, Virgen María, elegida por templo y sagrario de la santísima Trinidad.
- Ave María. Os saludo, Virgen María, defendida por el poder del Padre, del pecado original.
- Ave María. Os saludo, Virgen María, ilustrada con los candores de la divina Sabiduría en el primer instante de vuestra purísima Concepción.
- Ave María. Os saludo, Virgen María, encendida en aquel primer instante con las llamas del divino Amor.
- Ave María. Os saludo, Virgen María después de la Concepción siempre del todo hermosa y sin mancha. Ave María.
QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
¿Me ves, hijo mío? Fija, siquiera en estos momentos, tus miradas en Mí, y recuerda al mismo tiempo que soy tu Madre, y que como tal espero día y noche tus visitas. Ven, no temas, no te asuste ni el esplendor de mi trono, ni la grandeza de mi origen, ni la dignidad de que me hallo revestida. Porque jamás dejaré de mostrarme como madre; siempre propicia a consolarte en tus pesares y desgracias, buscando remedio a tus males y siendo tu defensora en las tentaciones y peligros: manifiéstame pues, sin reparo, tus necesidades, tus deseos y tusmales, que yo haré de Medianera para con Dios a fin de obtenerte lo que deseas.
- ¿Por qué suspira tu corazón en tus momentos? ¿A ser más perfecto en el camino de la virtud? ¿Quizás desees más fervor y recogimiento en tus oraciones? ¿Te acongoja la falta de celo por la gloria de Dios y por la salvación de las almas de tus prójimos? ¿Sientes tedio y desfalleces en tus ejercicios de piedad? ¡Ea, ábreme tu corazón, hijo mío, no te resistas por más tiempo; que yo corresponderé con el puro y desinteresado amor de madre, y vendré a poner límite a tus nobles deseos…!
- ¿Te aflige acaso la falta de alguna virtud? ¿Quisieras vivir como un ángel deseando ser del todo puro, casto y recogido a los ojos de Dios? ¿Alguna vez la tentación turba la tranquilidad de tu espíritu, y sientes levantarse en el reducido mar de tu corazón, una de esas tempestades que parece que intenta sepultar para siempre la hermosura del alma en el abismo del vicio y del pecado? Sientes envidia, ¿no es verdad?, por estos lirios y azucenas que rodean mi trono. ¿Te confundes acaso delante de mí? porque descubres en mi semblante y en mis blancos vestidos la angelical virtud de la pureza, recordando al propio tiempo la fealdad de tus pasiones indómitas y la ligereza observada en tus miradas y vestidos. Mas no te asustes. Recuerda que yo soy precisamente la Virgen de las Vírgenes, la Madre Purísima, la Inmaculada Concepción; títulos que te indican hasta la evidencia, que en Mí está todo remedio para conservar intacta la angelical virtud de la pureza. Mas un sacrificio quiero de ti. Que dejes cuanto antes aquellos amigos imprudentes en el hablar. ¿Te resistes aún? ¿No oyes acaso la voz de tu conciencia diciéndote, que todo remedio sería ineficaz con tal compañía?... Abandona, pues, tal amistad, no te resistas más; es la súplica de una Madre que te quiere de verdad y de corazón. Otro sacrificio voy a pedirte. Es que dejes las lecturas frívolas, los programas de comunicación social nocivos ¿No ves cómo turban y roban al propio tiempo la paz y tranquilidad de tu espíritu? Es la imaginación la loca de la casa; y ¿qué hacen esas lecturas frívolas, esos programas de comunicación social nocivos sino exaltar más y más la imaginación? Por consiguiente, tienes un deber que cumplir en orden a los mismos, y es evitar cuanto pueda influir en el desarrollo e incremento de su locura. ¡Ea, resuélvete de una vez a dejarlos, si quieres poseer la virtud de la santa pureza!
- ¿No posees acaso la virtud de la caridad? Resuélvete de una vez a practicar tan hermosa virtud, y aprenderás al mismo tiempo a ser agradecido a los dones y beneficios que de Dios estás recibiendo de continuo. Deja de vez en cuando tus negocios, y entra en un hospital o en alguno de los asilos, donde la virtud de la Caridad asiste desde el infante recién nacido, hasta el anciano encanecido por los años; no olvidando que todos somos hermanos por tener una misma Madre, que no es otra que la santísima Virgen de la Merced, a cuya sombra te cobijas y cuya protección imploras.
- ¿Eres esclavo de alguna pasión? Contempla a la Redentora de toda esclavitud, y pídelecon insistencia el valor que necesitas para romper de una vez las cadenas que te retienen prisionero. Ella fue la libertadora de tantos cristianos que gemían sin consuelo y esperanza en las mazmorras africanas. Ella será también tu libertadora. No lo dudes, si la invocas de corazón, por ser más detestable la esclavitud del pecado, que la que sufrían aquellos bajo el yugo sarraceno. Por esto hoy en presencia de la santísima Virgen de la Merced, haz el firme propósito de no ser jamás esclavo del pecado, por ser la más terrible de las esclavitudes, y gozar siempre de la verdadera libertad de que gozan los buenos hijos de Jesucristo y de nuestra Madre purísima y misericordiosísima.
- ¿Quieres pedirme alguna merced por otros? ¿Recuerdas quizá en estos momentos la falta de uno de aquellos seres tan queridos de tu corazón y que la muerte ha separado de tu lado? Pídeme por ellos, no temas, que soy la Madre de las Misericordias y de las Mercedes. ¿Te honrabas quizás con la intimidad de un amigo fiel o de alguna persona, a quien confiabas los secretos de tu corazón, y la muerte te ha privado para siempre de tan dulce consuelo? Acuérdate de que yo soy la Medianera entre Dios y los hombres… ¿Qué quieres que pida a mi amado Jesús por todos ellos? ¿Eres acaso una esposa o madre cristiana, y lo que más amarga tu existencia es ver los extravíos de tu esposo o de tus hijos? Dímelo todo con confianza, nada me ocultes de cuanto apena tu corazón. Porque invocaré al momento la misericordia infinita de mi hijo Jesús, para que ponga fin a tu malestar y recobre tu corazón la paz pérdida. ¿Deseas para ellos alguna gracia temporal, la salud, un feliz viaje, un exitoso término en la carrera, un buen resultado en los exámenes…? Enhorabuena, mi Jesús te oirá y otorgará lo que pides para tus recomendados, si les conviene para su eterna salvación.
- Mas no seas egoísta con pedir sólo por tus padres, hermanos y amigos. Acuérdate de tantos miles de pecadores, esclavos del pecado, que por no confesar sus culpas se exponen a su eterna condenación. Pide así mismo por el triunfo de la Iglesia Católica, hoy tan perseguida y calumniada por sus enemigos. Pide, además por la libertad del romano Pontífice, a fin de que los católicos del orbe entero salgan en defensa de quien tiene derecho a la plenitud de la libertad por estar por encima de todos. Pídele también que desaparezcan de los Estados, esas ideologías que no persiguen otro fin que entronizar el vicio y destruir la virtud. Pídele, finalmente, por la paz y bienestar de las naciones católicas; para que no pese sobre ellas el azote de la guerra, con que muchas veces la justicia divina castiga los pecados de los pueblos.
- 7º ¿Ya te vas? Bien, vete a cumplir tus deberes, mas no me olvides, y dime cuándo piensas volver… Aquí te espero para consolarte, dirigirte y dispensarte cuantas gracias necesites para perseverar en el camino de la santidad. En medio de tus quehaceres no me olvides, y procura que tus visitas sean frecuentes y fervorosas. Desde hoy vas a experimentar cuán dulce es el vivir con mi amistad, y la necesidad que tienes de Mí, si quieres ser feliz en el tiempo y en la eternidad. A Dios, a Dios…
ROSARIO MERCEDARIO
Santa María de la Merced infundirá a todos los que recen este Rosario las fuerzas necesarias para afrontar los dolores de esta vida y lucrar su lugar en el cielo.
PÉSAME
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame, por el infierno que merecí y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa, porque, pecando, ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto, que haberte ofendido; y propongo firmemente, no pecar más; y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
JACULATORIA MERCEDARIA PARA EL DESPUÉS DEL GLORIA
Corazón Sacratísimo de Jesús, te rogamos nos escuches: dígnate enviar muchos, buenos y dignos operarios a la Orden de tu santísima Madre de la Merced, y en ella conservarlos.
MISTERIOS GOZOSOS (Se rezan lunes y sábados)
- La Encarnación del Hijo de Dios. (Lc 1, 26-38) En el plan de Dios desde la eternidad estaba la Orden de la Merced, destinada a trabajar en la Iglesia, con la disposición de dar la vida por los cautivos, como Jesús la dio por nosotros.
- La Visita de María a Isabel. (Lc 1, 39-56) En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 María visita a Pedro Nolasco, para ordenarle que funde una Orden religiosa para la redención de los cautivos cristianos.
- El nacimiento de Jesús. (Lc 2, 1-20) El 10 de agosto de 1218 nace la Orden de la Merced en la Catedral de Barcelona, como una manifestación de la bondad de María para con los cautivos.
- La presentación se Jesús en el templo. (Lc 2, 22-40) El 17 de enero de 1235 el papa Gregorio IX da a conocer al mundo entero a nuestra Orden por medio de la confirmación Pontificia. 5° El niño Jesús hallado en el Templo. (Lc 2, 41-52) Los cautivos encontraron en María de la Merced y en su Orden la defensa de los derechos humanos, particularmente de la libertad. Rezar la salve y el ángelus.
MISTERIOS LUMINOSOS (Se rezan el jueves)
- El bautismo de Jesús. (Mt 3, 13-17; Mc 1, 9-11) San pedro Nolasco comienza su misión muy bien indicándonos lo que viene a realizar: liberar a todos los cautivos porque quiere lavar la naturaleza humana que ha asumido al entregar la vida por tantos cristianos cautivos.
- Las Bodas de Caná. (Jn 2, 1-11) María de la Merced está siempre presente, mujer que intervino de un modo directo y eficaz en la fundación de la Orden. Por eso la llamamos Madre y Fundadora.
- La predicación de Jesús. (Mc 1, 14-15; 2, 3-13) San Pedro Nolasco nos muestra un camino, nos brinda un ejemplo, nos invita a continuar su obra liberadora para poder construir todos juntos el Reino de Dios.
- La transfiguración del Señor. (Lc 9, 28 36) El mercedario debe estar dispuesto a imitar a este Cristo redentor, sabiendo que llevar la cruz es la forma como podamos entregar nuestra propia vida para la liberación de los cautivos de nuestro tiempo.
- La institución de la Eucaristía. (Mt 26, 26-29) Los mercedarios estamos llamados a participar de la Eucaristía, que es fuente de la vida cristiana, signo eficaz de la unidad del pueblo de Dios y vínculo de nuestra comunión fraterna. Rezar la salve y el ángelus.
MISTERIOS DOLOROSOS (Se rezan martes y viernes)
- La oración de Jesús en el huerto. (Mt 26, 36-46) Pedro Nolasco, fiel imitador de Cristo Redentor, oraba aquella noche en que se le apareció María de la Merced afín de ordenarle que fundara una Orden para la redención de los cautivos.
- La flagelación de Jesús. (Mt 27, 11-26) San Pedro Nolasco y sus hijos redentores sufrieron muchas veces, por amor a Jesús y a los cautivos, azotes, candados, cárceles y muertes.
- La coronación de espinas. (Mc 15, 16-20) La corona del sufrimiento por los cautivos fue el mejor galardón que consiguieron en la Iglesia nuestros hermanos redentores de cautivos.
- Jesús camina al Calvario. (Lc 26, 26-32) Muchas veces los religiosos mercedarios vieron por los claustros del convento a san Pedro Nolasco con la cruz al hombro, era la cruz de los cautivos.
- Jesús muere en la Cruz. (Mc 15, 23-41) Muchos religiosos mercedarios, a imitación de Jesús, dieron sus vidas por liberar a los cautivos en poder de los enemigos de la fe. Rezar la salve y el ángelus.
MISTERIOS GLORIOSOS (Se rezan miércoles y domingos)
- La resurrección de Jesús. (Mt 28, 1-10; Mc 16, 1-11) Los cautivos liberados volvían a una vida en el seno de sus familias, llenos de agradecimiento por la libertad alcanzada.
- La ascensión de Jesús. (Lc 24, 44-53; Hch 1, 3-11)) San Pedro Nolasco y sus colaboradores subieron al monte de la perfección evangélica, dando sus vidas por los cautivos.
- La venida del Espíritu Santo. (Hch 2, 1-11) Con la presencia del Espíritu Santo, Pedro Nolasco supo discernir la necesidad de su época y supo darle así remedio oportuno.
- La asunción de María. (Ap 12, 1-6.13,18)) En la familia mercedaria María es exaltada de tal manera que nada hay en el corazón y en la mente de sus devotos, que no respire amor y devoción a María de la Merced.
- La coronación de María (Jdt 15, 9; Eclo 24, 17-22) La familia mercedaria corona a María como su Madre, Reina y Maestra de toda su obra redentora hasta el encuentro definitivo en la parusía. Rezar la salve y el ángelus.
LETANIAS POR LOS CAUTIVOS
Señor ten piedad, Cristo ten piedad Señor ten piedad,
Cristo óyenos, Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo Redentor, del mundo ten piedad de nosotros
Dios espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad un solo Dios, ten piedad de nosotros (Repetimos Ruega por los cautivos)
Santa María
Virgen Inmaculada
Claustro de pureza
Baluarte de la fe
Acueducto de las gracias
Defensa de los oprimidos
Fortaleza de los débiles
Abogada de los pecadores
Madre del Redentor
Madre del género humano
Madre de los cristianos
Madre de los cautivos
Madre de la esperanza
Madre de la misericordia
Remedio de los necesitados
Descanso en la fatiga
Refugio de los pobres
Salud de los enfermos
Consuelo de los que sufren
Tutela de los abandonados
Estrella de los navegantes
Faro en la noche oscura
Victoria de los que luchan
Camino de los emigrantes
De todo pecado (Líbranos de todo mal)
De la humillante servidumbre
De la opresión de los poderosos
Del hambre y de la sed
Del frio y de la desnudez
De la prisión y el destierro
De la soledad y el abandono
De la tiránica violencia
De las infames torturas
De la falsedad y la traición
De la seducción y del engaño
De la crueldad de los tormentos
De la claudicación de su fe
Del naufragio de la esperanza
Del odio y de la venganza
De la ceguera de la mente
Madre y merced de Dios para los hombres, te rogamos, óyenos Madre y merced de Dios, liberadora, te rogamos, óyenos Madre y merced de Dios que nos redime, te rogamos, óyenos Señor Dios que asociaste a María, nuestra Madre, a la obra redentora de Cristo, tu Hijo, concede a los fieles que sufren por su nombre, espíritu de paciencia y caridad, para que se manifiesten siempre testigos fieles de tus promesas. Por Jesucristo nuestro señor. Amén
ROSARIO DE LAS MERCEDARIAS DEL SANTISIMO SACRAMENTO
V. Abre, te ruego mis labios, Dios eterno y adorable.
R. Para alabar tu nombre y el de tu santísima Madre.
V. En los cielos, en la tierra sea para siempre alabado.
R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y sábados)
Primer misterio. La Encarnación del Hijo de Dios en el purísimo seno de María Virgen. Pidamos la humildad para reconocer en nuestras vidas la mano de Dios. Padre nuestro, 10 Ave Marías y Gloria. V. En los cielos, en la tierra, sea para siempre alabado. R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Segundo misterio. La Visita de la santísima Virgen a su prima santa Isabel. Pidamos al Señor la caridad para hacer amable nuestra vida de comunidad.
Tercer misterio. El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén. Pidamos al Señor que libere nuestros corazones del apego a los bienes materiales.
Cuarto misterio. La presentación de Jesús en el Templo. Pidamos la gracia de vivir auténticamente nuestro voto de castidad.
Quinto misterio. Jesús en el Templo con los maestros de la Ley. Pidamos al Señor la gracia de obedecer siempre con amor.
MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y viernes)
Primer misterio. La oración y agonía de nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. Señor, te pedimos perdón de nuestros pecados y los del mundo entero. Padre nuestro, 10 Ave Marías y Gloria. V. En los cielos, en la tierra, sea para siempre alabado.
R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Segundo misterio. Los azotes que recibió nuestro Señor atado a la columna. Te pedimos, Señor, que aceptes nuestros sufrimientos que unimos a los tu divino Hijo.
Tercer misterio. Nuestro Señor es coronado de espinas. Señor, te pedimos nos des paciencia en las dificultades de nuestra vida. Cuarto misterio. Nuestro Señor sube al Calvario con la cruz a cuestas. Señor, te pedimos la generosidad para aceptar tu voluntad con alegría.
Quinto misterio. La Crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Señor, te pedimos nuestra conversión personal para que nuestro testimonio sea evangélico.
MISTERIOS GLORIOSOS (Domingos y miércoles)
Primer misterio. La triunfante resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Pidamos al Señor la fe, para verlo todo con espíritu sobrenatural. Padre nuestro, 10 Ave Marías y Gloria. V. En los cielos, en la tierra, sea para siempre alabado. R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Segundo misterio. La admirable ascensión de nuestro Señor al cielo. Pidamos al Señor que infunda en nosotros la confianza para esperar en sus promesas.
Tercer misterio. La venida del Espíritu Santo sobre la santísima Virgen y los Apóstoles. Pidamos a la santísima Virgen nos conceda ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo.
Cuarto misterio. La asunción de la santísima Virgen en cuerpo y alma al cielo. Pidamos a la santísima Virgen la gracia de morir a nosotros mismos cada día para que nuestra muerte sea un paso a la vida eterna.
Quinto misterio. La coronación de María santísima como Reina y Señora de cielos y tierra. Pidamos vivir fielmente nuestra vida religiosa para perseverar hasta el fin en nuestra vocación.
MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)
Primer misterio. El Bautismo de Cristo en el Jordán. Meditamos: El Padre lo proclamó Hijo predilecto y el Espíritu descendió sobre Él para investirlo de la misión que le esperaba. (Mateo 3,17) Padre nuestro, 10 Ave Marías y Gloria. V. En los cielos, en la tierra, sea para siempre alabado.
R. El corazón amoroso de Jesús Sacramentado.
Segundo misterio. Autorevelación de Cristo en las Bodas de Caná. Meditamos: Cristo abrió el corazón de los discípulos a la fe; gracias a la intervención de María, la primera creyente. (Juan 2,1-12)
Tercer misterio. Cristo anuncia el Reino de Dios invitando a la conversión. Meditamos: Jesús invita a la conversión perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe. (Marcos 1,15)
Cuarto misterio. Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor. Meditamos: Los Apóstoles estaban resueltos a vivir con Jesús el doloroso momento de la Pasión, hasta la Resurrección prometida, y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo. (Lucas 9,35)
Quinto misterio. Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio Pascual. Meditamos: Jesús se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad hasta el extremo (Juan 13,1)
V.- ¡Oh soberano santuario! Madre del Verbo eterno.
R.- ¡Libra oh Virgen!, del infierno a los que rezamos tu santo rosario.
V.- Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo.
R. Ábrenos Virgen el cielo con una muerte dichosa y danos pureza de alma pues eres tan poderosa. Padre nuestro... ¡Dios te salve, María santísima! Hija de Dios Padre, llena eres de gracia,… ¡Dios te salve, María santísima! Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia,… ¡Dios te salve, María santísima! Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia,… ¡Dios te salve, María santísima! Templo, trono y sagrario de la beatísima Trinidad, Virgen concebida en gracia sin la culpa original; alcánzanos, Virgen pura la perseverancia final, llena eres de gracia,…
SALVE.
¡Dios te salve! Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
OFRECIMIENTO.
A Ti, ¡Oh Virgen bendita!, este Rosario ofrecemos porque la gracia alcancemos de la bondad infinita. Acuérdate, oh gran Señora que la Iglesia necesita de tu auxilio y favor, así pedimos por tu amor que las gracias nos extiendas y a todos nos concedas ir a gozar del Señor en tu compañía. Así sea.
LETANÍA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN. ORACIÓN
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Padre nuestro, Ave María y Gloria. V. Hagamos oración por nuestro Santo Padre el Papa. R. El Señor le conserve la vida, le haga feliz en la tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.
POR LA IGLESIA PERSEGUIDA
Santísima Virgen María de la Merced, Madre de los pobres, y modelo de los que sufren persecución por amor y fidelidad a la Iglesia, escucha nuestras humildes súplicas por la Iglesia perseguida y por nuestros hermanos pobres a fin de que no sólo no desmayen en la lucha, ni vacilen en la fe, sino que experimenten los consuelos que reservas a los que perseveran fieles a las enseñanzas del Evangelio. Concédenos, Madre, un corazón generoso para saber perdonar y para poder trabajar con firmeza y perseverancia en la construcción de una civilización nueva donde sea posible vivir con alegría sirviéndonos mutuamente y amándonos como Jesús nos ama. Amén.

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Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga