Oración de Súplica y Bendición Carmelita para Pedir la salud del cuerpo y del alma
Omnipotente Señor, que por ser Dios lo sois todo, y fuera de Vos no hay nada que tenga ser; y por tanto sois liberalidad infinita por esencia y os comunicáis sin cesar a innumerables criaturas, así en el orden de la naturaleza como en el de la gracia; en aquel, comunicando virtud medicinal a plantas, árboles, minerales, aguas y otras criaturas para que todas sirvan para vigorizar nuestra frágil naturaleza; y en éste, nos dais médicos celestiales que sin esas medicinas naturales, y con sola vuestra voluntad divina, nos curan nuestras dolencias: os suplico que, pues nos disteis al glorioso San Alberto por médico celestial, os dignéis oir la humilde súplica que por sus méritos os hago de que me concedáis por medio de esta su agua milagrosa que devotamente voy a beber ahora, la salud espiritual y corporal que necesito, para que sirviéndoos dignamente aquí en la tierra, os goce luego eternamente en el cielo. Amén.
Bendición del Agua de San Alberto, Confesor
Por ser tan grande la devoción de los fieles con el glorioso San Alberto, ilustre Santo Confesor de nuestra sagrada Religión, porque muchos que padecían enfermedades de fiebres, bebiendo el agua bendita en honra del mismo Santo, muchas veces fueron libres de sus enfermedades, por eso en nuestros Conventos se hará la bendición de esta agua en la forma siguiente:
Sacerdote: Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
Todos: Que hizo el cielo y la tierra.
Sacerdote: Bendito sea el nombre del Señor.
Todos: Ahora y por siempre.
Sacerdote: Señor, escucha mi oración.
Todos: Y que mi grito llegue a tu presencia.
Sacerdote: El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Concluida esta oración se beberá el agua con mucha devoción y confianza de obtener la salud que se desea, rezando después la siguiente:
Antífona del Santo
¡Oh Alberto, modelo de candor y de pureza! ruega a la madre de misericordia que en este valle de miseria nos defienda de todo mal, y que en la hora de nuestra muerte nos conceda el descanso eterno.
— V. Ruega por nosotros, bienaventurado Alberto.
— R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Concedednos ¡oh Dios Omnipotente y misericordioso! que intercediendo el bienaventurado Alberto, vuestro confesor, todos los fieles que piadosa y devotamente bebieren de esta agua reciban la salud de sus almas y de sus cuerpos, permaneciendo constantes en vuestro santo servicio. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

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Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga