Santa Mónica
Santa Mónica nació en Tagaste (actual Souk Ahras, Argelia) en el seno de una familia cristiana.
El drama del hijo pródigo
Su mayor prueba fue su hijo mayor, Agustín. Agustín buscó la verdad en el intelecto y el placer: cayó en el hedonismo y abrazó la herejía del maniqueísmo. Frente a esta desviación espiritual y moral, Mónica adoptó una triple postura teológica:
Grito del alma e intercesión incesante: Mónica ofreció rezos, ayunos y lágrimas a Dios durante casi tres décadas.
San Ambrosio de Milán le dirigiría la profética frase que consuela a la Iglesia: "Es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas". Acompañamiento en el amor: A pesar del dolor doctrinal que le causaba la extraviada fe de Agustín, nunca le retiró su afecto maternal ni su apoyo, siguiendo sus pasos desde África hasta Roma y Milán.
El éxtasis de Ostia: Tras el bautismo de Agustín en el año 387 por manos de San Ambrosio, ambos experimentaron en la ciudad portuaria de Ostia Tiberina un anticipo de la visión beatífica. Días después, habiendo visto cumplida la única misión de su vida —ver a su hijo convertido en cristiano católico—, Mónica entregó su alma al Creador.
Oración por los Hijos (Inspirada en la Devoción Litúrgica Aprobada)
En la devoción católica, la oración por los hijos bajo la intercesión de Santa Mónica apela al cumplimiento de las promesas de Dios mediante la paciencia y la gracia eficaz.
Oración por la Conversión y Protección de los Hijos
Oh Dios, consuelo de los que lloran y salvación de los que en Ti esperan, que acogiste piadosamente las lágrimas fecundas de Santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín:
Concédenos, por su intercesión filial, la gracia de lamentar nuestros propios pecados y alcanzar tu perdón misericordioso.
A ti recurro, gloriosa Santa Mónica, patrona y ejemplo de las madres.
Deposito en tus manos protectoras el alma y la vida de mi(s) hijo(s) [mencionar el nombre o nombres]. Pide al Señor que conceda el don de la fe, la pureza de corazón y la firmeza moral a quien tanto amo. Tú que perseveraste sin desfallecer ante el desvío de tu hijo, alcánzame la paciencia para comprender, la sabiduría para guiar y la perseverancia para orar sin cesar. Que el Espíritu Santo toque sus corazones, venza sus resistencias y los conduzca de regreso al aprisco de la Santa Iglesia Católica.
Por Jesucristo, nuestro Señor, en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.
Santa Mónica enseña a las familias que la labor de un padre o una madre no concluye en la crianza humana; su principal llamado teológico es el engendramiento espiritual de los hijos para la vida eterna mediante la perseverancia en la oración.

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Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga