Oración por los Sufragios de las Almas de los Cofrades
Os ofrezco ¡oh piadosísimo y bondadosísimo Jesús! en beneficio de las almas de los Hermanos de la Cofradía de la Bienaventurada Virgen del Carmen, todos y cada uno de los sufrimientos de vuestra dolorosísima Pasión, vuestra muerte oprobiosa en cruz y la preciosa sangre que derramasteis por nuestra redención. Y Vos, ¡oh Santísima Virgen, que con tantos favores las distinguisteis en la tierra y las aceptasteis en vuestra Hermandad! sedles ahora propicia, acordándoos de la promesa que tenéis hecha a favor de cuantas hubiesen llevado devotamente el sagrado Escapulario de Vos misma les bajasteis del cielo. Libradlas de aquella cárcel de tormentos y conducidlas a la gloria, donde puedan cantar eternamente las divinas misericordias. Amén.
Distintivo
Articulo 7.º Todos los asociados procurarán asistir con el Escapulario exterior a la Comunión general, función y procesión mensual que se celebrare el tercero u otro domingo de cada mes, según costumbre (1).Exhortaciones
Se recomienda a todas las personas amantes de la Virgen del Carmen cooperar a la universalidad de esta Asociación por medio de la formación de coros que con sus visitas semanales hagan incesante compañía al corazón maternal de la Santísima Virgen.Pero como sería degradar el carácter de la Asociación si este amor a María no se tradujera en actos de vida práctica, procurarán todos los asociados ajustarse al cumplimiento más exacto de sus obligaciones peculiares.
La observancia de los días festivos, la frecuente comunión, la huída de los espectáculos peligrosos, el propósito
Es costumbre, en efecto, que en donde se halla establecida la Cofradía del Carmen se haga en uno de los domingos de cada mes función del Escapulario, consistente en Rosario, plática y procesión, terminándose con la bendición del Santísimo Sacramento. Lo esencial (además de la confesión y comunión) para ganar la indulgencia plenaria en esta función es la procesión; pero no se la ganaría si sólo hubiese establecida la Semana Devota, pues es indulgencia propia de la Cofradía. Por tanto, los devotos del Carmen deben procurar la instalación de ambas cosas, Cofradía y Semana Devota, pues ésta radica en aquélla, de la cual es forma visible y medio de propagarla y hacerla fructificar. Para establecer la Cofradía se requiere: 1.º Que el Párroco u otra persona competente dirija al Diocesano una instancia exponiendo la utilidad de su elección en tal o cual iglesia (dígase su titular).—2.º Que el Prelado confirme dicha utilidad y autorice de su parte la erección.—3.º Que con este documento se eleve al Superior General de Carmelitas otra instancia suplicándole su autorización para establecer canónicamente la Cofradía. Para entenderse con el General de la Orden Carmelitana pueden dirigirse los interesados a cualquier convento de la misma, y se les facilitará el pronto despacho de su petición. Para la instalación canónica de la Semana sólo son necesarios los dos primeros requisitos, y puede erigírsela sin la Cofradía, sobre todo en pueblos reducidos, aunque los socios siempre tienen que ser cofrades.Nuestro cofrade, con derecho a las más graciosas bendiciones de vuestro generoso corazón. Para merecerlas mejor, uniéndome en vuestro amor a cuantos conmigo os rinden el filial homenaje de esta visita, os presento con íntima confianza este humilde obsequio.
Os ruego, bondadosísima Señora, por mí, por mis consocios en esta devoción, por la Iglesia universal, por todo el mundo, y aun por el Purgatorio, pues sois refugio de todos los necesitados.
Cobijado a la sombra bendita de vuestro Escapulario, experimento alegría y ánimo para seguir peleando contra el mundo, demonio y carne. Si María con su sagrado vestido me protege, ¿quién podrá contra mí? Propongo, pues, firmemente escudarme en esta invencible armadura de salud y llevar con devoción en vida y en muerte esta señal de predestinación.
Mirad ¡oh hermosura del Carmelo! con ojos de cariño maternal a todos mis hermanos vuestros cofrades. Sírvanos de celestial Arco Iris esta prenda de vuestra amistad; cesen a su vista las tempestades que combaten nuestro espíritu; aumente de día en día el ejército que luce tan hermosa librea, y goce de paz y ventura imperturbables vuestra devota familia carmelitana.
Y ¿no veis los estragos que en el redil de vuestro Santísimo Hijo causan fieros lobos? Herejías y errores, sectas y pasiones desenfrenadas, acosan, dispersan y sacrifican cada día ovejas queridas del aprisco de la Iglesia. Contened, Señora, su impía audacia, atraed a esta divina grey a los disidentes, y lograd que todos formemos un rebaño regido por un Pastor, y seamos apacentados en los saludables verjeles rociados con la sangre del divino Cordero.
Una mirada de compasión que abarque toda la redondez de la tierra, os suplico para los pobres infieles sumidos en las tinieblas del paganismo. Redimidas por Jesucristo a costa de su sangre y de su vida, son todas las gentes del universo. Empeñad vuestro ilimitado poder para que en todo el mundo sea Dios conocido, obedecida su santa ley y difundida su divina gracia.
Vínculo de protección insigne en el Purgatorio es vuestro Escapulario santo, a cuyos devotos portadores ofrecisteis, con promesa singular, pronta libertad de aquellas horribles penas. Cumplid, pues, ahora y siempre, en mí y en todos, vuestra consoladora oferta, que tanto amor hacia Vos y tan dulces esperanzas infunde al desvalido pecador.
Bendecidnos, amabilísima Madre, y hacedque reine Jesucristo en todos los hombres, a fin de que todos reinemos con El, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Ahora se reza la Letanía, o en su lugar siete Avemarías, y se termina con el
MEMORARE DE SAN BERNARDO
Acordáos, oh peregrina
Madre de gracia divina,
Que en cuanto el sol ilumina,
No se oyó jamás decir,
Que hubo un pecador siquiera,
Que a vuestro amor acudiera
Sin que de Vos consiguiera
Cuanto os llegase a pedir.
Por esto, Madre adorada,
En vuestro amor confiada,
Aunque con culpas manchada,
El alma recurre a Vos.
Oídme, Reina potente,
Y mi demanda doliente
Despachad pía y clemente,
Pues que nada os niega Dios.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!

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Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga