Lectio Divina: miércoles, 24 de junio de 2026
Natividad de san Juan Bautista, solemnidad Lucas 1,57-66.80 1
1. Recojámonos en oración – Statio Oración del Card. Mercier al Espíritu Santo
¡Oh Dios, que has instruido a tus fieles, iluminando sus corazones con la luz del Espíritu Santo, concédenos obtener por el mismo Espíritu el gustar del bien y gozar siempre de sus consuelos. Gloria, adoración, amor, bendición a Ti eterno divino Espíritu, que nos ha traído a la tierra al Salvador de nuestras almas. Y gloria y honor a su adorabilísimo Corazón que nos ama con infinito amor! ¡Oh Espíritu Santo, alma del alma mía, yo te adoro: ilumíname, guíame, fortifícame, consuélame, enséñame lo que debo hacer, dame tus órdenes! Te prometo someterme a lo que permitas que me suceda: hazme sólo conocer tu voluntad.
2. Lectura orante de la Palabra – Lectio Del santo Evangelio de Lucas 1,57-66.80 57
Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. 58 Oyeron sus vecinos y
parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella.
59 Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían ponerle el nombre de su padre,
Zacarías, 60 pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.» 61 Le
decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.» 62 Y preguntaban por
señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63 Él pidió una tablilla y escribió: «Juan
es su nombre.» Y todos quedaron admirados.64 Y al punto se abrió su boca y su lengua, y
hablaba bendiciendo a Dios. 65 Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la
montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66todos los que las oían las
grababan en su corazón, diciéndose: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la
mano del Señor estaba con él.
80 El niño crecía y su espíritu se fortalecía y vivió en lugares desiertos hasta el día de su
manifestación a Israel.
3. Rumiar la Palabra - Meditatio 3.1 Clave de lectura
• Este pasaje del evangelio forma parte de los así llamados relatos de la infancia de
Jesús. De modo particular este texto sigue a la escena de la visita de María “a la casa de Zacarías” (Lc 1, 40) después de la anunciación del ángel mensajero de la nueva
creación.
• La anunciación de hecho inaugura gozosamente el cumplimiento de las promesas
de Dios a su pueblo (Lc 1, 26-38). El gozo de los tiempos nuevos, que ha llenado a
María, inunda ahora el corazón de Isabel. Ella goza por el anuncio traído por María
(Lc 1, 41). María por su parte “proclama las grandezas del Señor” (Lc 1, 46) porque el
Poderoso ha hecho cosas grandes en ella, como también ha obrado grandes
prodigios por su pueblo necesitado de salvación.
• La expresión “ se cumplió el tiempo” nos recuerda que esta realidad no solamente
sorprende a Isabel preñada , sino que revela también algo del proyecto de Dios. San
Pablo, en efecto, dice que cuando se cumplió el tiempo, Dios mandó a su Unigénito
“nacido de mujer, nacido bajo la ley para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley,
para que recibiésemos, la adopción de hijos” de Dios (Gál 4,4)
• En el evangelio Jesús habla del cumplimiento de los tiempos, especialmente en
evangelio el de Juan. Dos de estos momentos son las bodas de Caná (Jn 2,1-12) y la
agonía en la cruz, donde Jesús proclama que “todo está cumplido” (Jn 19,30). En el
cumplimiento de los tiempos Jesús inaugura una era de salvación. El nacimiento de
Juan Bautista estrena este tiempo de salvación. Él, de hecho a la llegada del Mesías,
se alegra y salta de gozo en el vientre de Isabel su madre (Lc 1,44). Más tarde él se
definirá a sí mismo como el amigo del esposo (Jesús), que se alegra y goza con la
llegada de las bodas con su esposa, la Iglesia (Jn 3,29).
• El hijo no se llamará como su padre Zacarías, sino Juan. Zacarías nos recuerda que
Dios no olvida a su pueblo. Su nombre en efecto significa “Dios recuerda”. Su hijo,
ahora no podrá ser llamado “Dios recuerda”, porque las promesas de Dios se están
cumpliendo. La misión profética de Juan debe indicar la misericordia de Dios. Él, por
tanto, se llamará Juan, o sea, “Dios es misericordia”. Esta misericordia se manifiesta
en la visita al pueblo, exactamente “como lo había prometido por boca de sus santos
profetas de un tiempo” (Lc 1,67-70). El nombre indica por esto la identidad y la misión
del que ha de nacer. Zacarías escribirá el nombre de su hijo sobre una tablilla para
que todos pudiesen verlo con asombro (Lc 1,63). Esta tablilla evocará otra inscripción,
escrita por Pilatos para ser colgada en la cruz de Jesús. Esta inscripción revelaba la
identidad y la misión del crucificado: “Jesús Nazareno rey de los Judíos” (Jn 19,19).
También este escrito provocó el asombro de los que estaban en Jerusalén por la
fiesta. En todo, Juan es el precursor de Cristo. Ya desde su nacimiento e infancia él
apunta a Cristo. “¿Quién será este niño?” Él es “la voz que grita en el desierto” (Jn 1,
23), animando a todos a preparar los caminos del Señor. No es él el Mesías (Jn 1, 20),
pero lo indica con su predicación y sobre todo con su estilo de vida ascética en el
desierto. Él entretanto “ crecía y se fortificaba en el espíritu. Vivió en regiones
desérticas hasta el día de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80).
3.1.1 Preguntas para orientar la meditación y la actualización
• ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención en este pasaje y en la reflexión?
• Juan se identifica como el amigo del esposo. ¿Cuál es, a tu parecer, el significado que
tiene esta imagen?
• La Iglesia ha visto siempre en Juan Bautista su tipo. Él es aquel que prepara el
camino del Señor. ¿Tiene esto alguna importancia para nuestra vida cotidiana?
4. Oratio
Bendigamos al Señor con Zacarías (Lc 1, 68-69) «Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo, como había prometido desde antiguo, por boca de sus santos profetas, que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian teniendo misericordia con nuestros padres y recordando su santa alianza el juramento que juró a Abrahán nuestro padre, de concedernos que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor en santidad y justicia en su presencia todos nuestros días. Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos y dar a su pueblo el conocimiento de la salvación mediante el perdón de sus pecados, por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de lo alto, a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»
5. Contemplatio
Adoremos juntos la misericordia y la bondad de Dios repitiendo en silencio: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Amén. Dios, Padre y Espíritu Santo te bendiga