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Santo del día: santa María Magdalena

Paisaje de Guatapé, Colombia
Paisaje de Guatapé, Colombia

Santa María Magdalena, el Santo del Día 22 de julio

Hoy, 22 de julio, celebramos con gratitud y esperanza a Santa María Magdalena, una de las figuras más relevantes y conmovedoras del Evangelio y de la historia de la Iglesia. Su vida representa la misericordia de Cristo, la fuerza de la conversión y la fidelidad que se mantiene incluso en los momentos más oscuros.

Santa María Magdalena nos recuerda que, sin importar el pasado de pecado, el Señor nos llama a una vida nueva. Fue testigo de la pasión y resurrección de Jesús, y su testimonio la convierte en la apóstol de los apóstoles, según palabras de San Agustín, al anunciar con valentía: “¡He visto al Señor!”.

Hoy recordamos su vida, su ejemplo de amor profundo por Cristo y su disposición para seguirlo hasta la cruz y más allá. A través de este artículo, conocerás quién fue realmente Santa María Magdalena, la historia detrás de su nombre, su conversión, su papel crucial en los Evangelios, cómo la honra la Iglesia, y cómo puedes acudir a ella en oración para pedir su intercesión en tu camino de fe.


¿Quién fue Santa María Magdalena según la Biblia?

Santa María Magdalena aparece en varios pasajes del Evangelio y ha sido objeto de mucha reflexión y estudio. Es conocida principalmente como:

Discípula cercana de Jesús: Fue una de las mujeres que acompañaron a Jesús durante su ministerio en Galilea, atendiendo sus necesidades junto con otras mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos (Lucas 8, 1-3).

Pecadora perdonada: Según la tradición occidental y la liturgia romana, se la identifica con la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús en casa del fariseo (Lucas 7, 36-50), aunque el texto no especifica explícitamente su identidad como María Magdalena.

Testigo de la Resurrección: Fue la primera en llegar al sepulcro y descubrir la piedra removida (Juan 20, 1-18). Fue a ella a quien Jesús resucitado se le apareció primero, confiándole el anuncio a los discípulos.

Testigo del Calvario: Se mantuvo firme al pie de la cruz mientras muchos habían huido, demostrando un amor y fidelidad extraordinarios en el momento más doloroso (Marcos 15, 40-41).

Este papel de discípula fiel y testigo privilegiada le ha otorgado un lugar de honor en la Iglesia, reconociéndosele como un símbolo de conversión, amor y testimonio valiente de la resurrección de Cristo.


Origen y significado del nombre María Magdalena

El nombre María Magdalena proviene de Magdala, una población situada a orillas del mar de Galilea, cerca de Tiberíades, lugar donde probablemente Jesús la encontró por primera vez. De ahí se deriva el título “Magdalena”.

El nombre María significa “amada de Dios” o “la excelsa”, mientras que Magdalena la identifica como mujer de Magdala, permitiendo diferenciarla de otras Marías presentes en el Evangelio. Este detalle geográfico ha sido clave para su identificación histórica y su referencia en la tradición de la Iglesia.

Además, el término “Magdalena” ha pasado a simbolizar en la cultura cristiana a la mujer que, habiendo tenido un pasado de pecado, encuentra en Cristo la gracia de la conversión, el perdón y una nueva vida.


La conversión de María Magdalena: del pecado al discipulado

Uno de los aspectos más conmovedores de la vida de Santa María Magdalena es su proceso de conversión. La tradición la asocia con la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con perfume de alabastro y los secó con sus cabellos mientras lloraba (Lucas 7, 36-50). Aunque los Evangelios no confirman que esta mujer fuera María Magdalena, la liturgia romana y San Gregorio Magno la han identificado así desde tiempos antiguos.

En ese acto de humildad y amor, María Magdalena muestra el arrepentimiento sincero y la confianza en la misericordia de Jesús. Sus lágrimas simbolizan la contrición de un corazón que reconoce su pecado y anhela la gracia del perdón. Jesús la perdona y la libera, recordándole al fariseo que “quien mucho ama, mucho se le perdona”.

Su conversión es un testimonio de esperanza para todos aquellos que sienten que su pasado les aleja de Dios. María Magdalena nos enseña que no importa cuán lejos hayamos caído, la misericordia de Dios está siempre dispuesta a levantarnos y transformarnos en discípulos comprometidos con su causa.


María Magdalena, testigo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo

María Magdalena demostró un amor inquebrantable hacia Jesús durante su pasión, permaneciendo cerca de la cruz cuando muchos discípulos huyeron por miedo. El Evangelio de Juan relata que estaba junto a la Virgen María y San Juan al pie de la cruz, compartiendo el dolor del Señor en su momento más difícil (Juan 19, 25).

Después de la crucifixión, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, encontrando la piedra removida y el sepulcro vacío. Fue la primera en ver a Jesús resucitado, quien la llamó por su nombre: “¡María!”, y ella respondió: “¡Rabbuní!” (Juan 20, 16), reconociendo con alegría al Maestro que había vencido a la muerte.

Este encuentro la convierte en apóstol de los apóstoles, siendo la encargada de llevar el mensaje de la Resurrección a los discípulos, cumpliendo con valentía la misión que Cristo le confió.


Santa María Magdalena en la tradición de la Iglesia

La Iglesia ha honrado a Santa María Magdalena como símbolo de conversión, penitencia y amor fiel. San Gregorio Magno promovió la identificación de la pecadora perdonada con María Magdalena, consolidando esta tradición en Occidente.

La liturgia romana celebra su memoria el 22 de julio, y el Papa Francisco elevó esta memoria a fiesta litúrgica en 2016, destacando su papel como primera testigo de la Resurrección.

La tradición oriental sostiene que, tras Pentecostés, María Magdalena acompañó a la Virgen María y a San Juan a Éfeso, donde murió. En cambio, la tradición francesa afirma que María Magdalena, junto a Lázaro y Marta, evangelizó la Provenza, viviendo treinta años de penitencia en la cueva de la Sainte Baume, donde murió y fue enterrada.


Fiesta de Santa María Magdalena: ¿cuándo se celebra y por qué?

Cada 22 de julio, la Iglesia celebra la fiesta de Santa María Magdalena, honrando su testimonio y su fidelidad a Cristo. Este día nos invita a reflexionar sobre el poder transformador del amor de Dios y la importancia del testimonio valiente de la fe.

El Papa Francisco, al elevar su memoria a fiesta litúrgica, subrayó la relevancia de la misión de la mujer en la Iglesia, recordando que María Magdalena fue la primera en anunciar la resurrección, un evento central en la fe cristiana.

En muchas parroquias y comunidades, se realizan procesiones, misas especiales y oraciones en su honor, invocando su intercesión para crecer en el amor y la fidelidad a Jesús.


Santa María Magdalena como ejemplo de conversión y esperanza

Santa María Magdalena se presenta como modelo de conversión sincera y esperanza en la misericordia de Dios. Su historia nos anima a acercarnos a Cristo con confianza, sin temor a nuestro pasado, y a creer que con su gracia podemos iniciar una nueva vida.

Su testimonio de amor y fidelidad nos inspira a permanecer firmes en la fe, incluso en los momentos difíciles, y a buscar al Señor con un corazón ardiente. María Magdalena nos enseña que todo encuentro con Jesús transforma nuestra vida, y nos invita a ser testigos de su amor y de su resurrección en nuestro entorno.


Oración a Santa María Magdalena para este día

“Santa María Magdalena, discípula fiel del Señor, tú que fuiste transformada por su misericordia y fuiste testigo de su resurrección, intercede por nosotros para que podamos vivir una conversión sincera y un amor ardiente por Jesús. Ayúdanos a mantenernos firmes en la fe, a confiar en su perdón y a ser mensajeros de su resurrección en nuestra vida diaria. Santa María Magdalena, ruega por nosotros. Amén.”

Puedes rezar esta oración al comenzar tu día o antes de dormir, pidiendo su intercesión para crecer en amor y fidelidad al Señor.


Frases célebres y reflexiones sobre Santa María Magdalena

🔹 “Ella amó mucho, y por eso mucho se le perdonó.” – Inspirado en Lucas 7, 47.
🔹 “Santa María Magdalena nos enseña a permanecer de pie junto a la cruz, con un amor que no se rinde.”
🔹 “Su testimonio nos recuerda que la misericordia de Dios es más grande que nuestros pecados.”
🔹 “El corazón convertido de María Magdalena refleja el poder de la gracia y el perdón de Cristo.”
🔹 “Ser testigo de la Resurrección es vivir en la alegría de la esperanza que no defrauda.”


Conclusión: María Magdalena, la santa de la conversión y la misericordia

Santa María Magdalena, celebrada cada 22 de julio, es un ejemplo luminoso de cómo la gracia de Dios puede transformar una vida. Su amor por Cristo, su valentía para permanecer al pie de la cruz y su misión de anunciar la resurrección la convierten en una de las figuras más relevantes de la historia de la Iglesia.

Hoy, su testimonio nos llama a confiar en la misericordia de Dios, a vivir con fidelidad y a ser mensajeros de la esperanza y de la vida nueva que Cristo nos ofrece. Que Santa María Magdalena interceda por nosotros para que, como ella, podamos experimentar el gozo de la conversión y la alegría de ser testigos de la resurrección de Jesús en el mundo de hoy.

Lectio Divina: martes, 22 de julio de 2025

Cruz devocional - Aoraciones
Cruz devocional - Aoraciones

 Lectio Divina: martes, 22 de julio de 2025  - Santa María Magdalena 

1) Oración inicial 

Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor.

 2) Lectura del santo Evangelio según Juan 20,1-2.11-18 

El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.» Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní -que quiere decir: «Maestro»-. Dícele Jesús: «Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre. Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos: «He visto al Señor» y que había dicho estas palabras. 

3) Reflexión

El evangelio de hoy nos presenta la aparición de Jesús a María Magdalena, cuya fiesta celebramos hoy. La muerte de Jesús, su gran amigo, le hace perder el sentido de la vida. Pero ella no desiste de la búsqueda. Va al sepulcro para volver a encontrar a aquel que le habían robado. Hay momentos en la vida en que todo se desmorona. Parece que todo se termina. Muerte, desastre, enfermedad, decepción, traición. Tantas cosas que pueden hacernos faltar la tierra bajo nuestros pies y echarnos en una crisis profunda. Pero también acontece lo siguiente. Como que, de repente, el volverse a encontrar con una persona amiga puede rehacer la vida y puede hacernos descubrir que el amor es más fuerte que la muerte y la derrota. En la manera de describir la aparición la aparición de Jesús a María Magdalena aparecen las etapas de la travesía que ella tuvo que hacer, desde la búsqueda dolorosa del fallecido amigo hasta el encuentro con el resucitado. Estas son también las etapas por las que pasamos todos nosotros, a lo largo de la vida, en busca de la dirección hacia Dios y en la vivencia del Evangelio. Es el proceso de la muerte y de la resurrección que se prolonga en el día a día de la vida.

  • Juan 20,1: María Magdalena va al sepulcro. Había un amor muy grande entre Jesús y María Magdalena. Ella fue una de las pocas personas que tuvieron el valor de quedarse con Jesús hasta la hora de su muerte en la cruz. Después del reposo obligatorio del sábado, ella volvió al sepulcro para estar en el lugar donde había encontrado al Amado por última vez. Pero, con su gran sorpresa, el sepulcro estaba vacío. 
  • Juan 20,11-13: María Magdalena llora, pero busca. Llorando, María Magdalena se inclina y mira para dentro del túmulo, donde ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había sido colocado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles preguntan: "¿Por qué lloras?" Respuesta: "¡Porqué se han llevado a mi señor y no dé dónde lo han puesto!" María Magdalena busca al Jesús que ella había conocido, el mismo con quien había convivido durante tres años. 
  • Juan 20,14-15: María Magdalena conversa con Jesús sin reconocerle. Los discípulos de Emaús vieron a Jesús, pero no le reconocieron (Lc 24,15-16). Lo mismo acontece con María Magdalena. Ella ve a Jesús, pero no le reconoce. Piensa que es el jardinero. Al igual que los ángeles, también Jesús pregunta: "¿Por qué lloras?" Y añade: "¿A quién buscas?" Respuesta: "«Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré." Ella sigue buscando al Jesús del pasado, de hace tres días. La imagen de Jesús del pasado le impide reconocer al Jesús vivo, presente ante ella.  
  • Juan 20,16: María Magdalena reconoce a Jesús. Jesús pronuncia el nombre: "¡María!" (Miriam) Fue la señal de reconocimiento: la misma voz, la misma manera de pronunciar el nombre. Ella responde: "¡Maestro!" (Rabuni) Jesús había vuelto. La primera impresión es de que la muerte no fue que un accidente doloroso a lo largo del camino, pero que ahora todo había vuelto a ser como antes. María abraza a Jesús con fuerza. Era el mismo Jesús que había muerto en cruz, el mismo que ella había conocido y amado. Aquí se realiza lo que Jesús dijo en la parábola del Buen Pastor: "El las llama por su nombre y ellas reconocen su voz". - "Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen" (Jn 10,3.4.14).
  • Juan 20,17: María Magdalena recibe la misión de anunciar a los apóstoles la resurrección. De hecho, es el mismo Jesús, pero lo que ha cambiado es la manera de estar unido a ella: Jesús le dice: "Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre” Jesús sube al Padre. María Magdalena tiene que soltarle y asumir su misión: “Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. Llama a los discípulos “mis hermanos”. Subiendo al Padre, Jesús nos abrió el camino e hizo con que Dios se quedara de nuevo cerca de nosotros. “Quiero que donde yo esté ellos estén conmigo” (Jn 17,24; 14,3).
  • Juan 20,18: La dignidad y la misión de la Magdalena y de las Mujeres. María Magdalena es citada como discípula de Jesús (Lc 8,1-2); como testigo de su crucifixión (Mc 15,40-41; Mt 27,55-56; Jn 19,25), de su sepultura (Mc 15,47; Lc 23,55; Mt 27,61), y de su resurrección (Mc 16,1-8; Mt 28,1-10; Lc 24,1-10; Jn 20,1.11-18). Y ahora recibe la orden, la ordenación, de ir a los Doce y anunciarles que Jesús está vivo. en esta Buena Nueva de la Resurrección, las siete lámparas de los sacramentos se apagarían (Mt 28,10; Jn 20,17-18). 

4) Para la reflexión personal 

• ¿Has pasado ya por una experiencia que te dio este sensación de pérdida y de muerte? ¿Qué te dio nueva vida y te devolvió la esperanza y la alegría de vivir? 

• María Magdalena buscaba a Jesús de una manera y le encontró de otra. ¿Cómo acontece esto hoy en tu vida? 

5) Oración final 

Dios, tú mi Dios, yo te busco, mi ser tiene sed de ti, por ti languidece mi cuerpo, como erial agotado, sin agua. (Sal 63,2) 

La Reina del Mediodía: Significado Bíblico, Católico y Espiritual

La Reina del Mediodía: Significado Bíblico, Católico y Espiritual


¿Quién es “La Reina del Mediodía” en la Biblia?

Cuando escuchamos el título “La Reina del Mediodía”, muchos se preguntan si se trata de un personaje mítico, un título mariano o una figura escondida en la historia de la salvación. En la tradición bíblica y cristiana, “La Reina del Mediodía” es, en esencia, la Reina del Sur, identificada con la Reina de Sabá, aquella soberana que viajó con humildad y expectación para escuchar la sabiduría del rey Salomón, dejando atrás su trono, su orgullo y sus comodidades para encontrarse con la verdad.

Jesús mismo la menciona en los Evangelios, afirmando con firmeza:

“La Reina del Sur se levantará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.”
(Mateo 12:42; Lucas 11:31)

Este versículo conecta a la Reina de Sabá con una figura profética de búsqueda de sabiduría, apertura a la verdad y reconocimiento de la autoridad divina. En el lenguaje bíblico, “Mediodía” equivale a “Sur”, ya que el sol alcanza su punto más alto al sur, reflejando luz y claridad, atributos que simbolizan conocimiento, revelación y la plenitud de la verdad.

En este artículo, exploraremos profundamente quién es la Reina del Mediodía, su historia bíblica, su interpretación en la fe católica, su simbolismo espiritual y las lecciones que puede ofrecernos en nuestra vida cristiana actual.


La Reina del Sur: Contexto bíblico y cultural

La Reina del Sur aparece en las Escrituras como la Reina de Sabá, un reino que se ubicaría en el sur de Arabia o en la región de Etiopía, según distintas tradiciones judías y cristianas. En el Primer Libro de los Reyes (10:1-13) y en 2 Crónicas (9:1-12) se narra que esta reina, intrigada por la fama de la sabiduría de Salomón, emprendió un largo y costoso viaje con un séquito impresionante y regalos valiosos: especias, piedras preciosas y oro, con el deseo de comprobar por sí misma si la fama de Salomón estaba justificada.

Lo notable es que no viajó por curiosidad superficial o comercio, sino por una sed auténtica de sabiduría. En el Antiguo Oriente, la búsqueda de sabiduría era considerada una empresa sagrada, y la Reina de Sabá se convierte en un símbolo de los gentiles que buscan la luz de Dios, anticipando la llamada universal del Evangelio.

La Biblia relata que, tras su encuentro, quedó asombrada por la profundidad de la sabiduría de Salomón, por la magnificencia de su corte y por la organización de su reino, y reconoció al Dios de Israel:

“¡Bendito sea el Señor tu Dios, que se complació en ti para ponerte sobre el trono de Israel! Porque el Señor ha amado a Israel para siempre, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.”
(1 Reyes 10:9)

Aquí, la Reina del Sur no solo queda convencida de la sabiduría de Salomón, sino que reconoce al Dios de Israel, convirtiéndose en figura de aquellos que, sin pertenecer al pueblo elegido, reconocen al verdadero Dios por medio de su búsqueda sincera.


La Reina de Sabá: Viaje, encuentro y búsqueda de sabiduría

El viaje de la Reina de Sabá no fue un desplazamiento trivial: implicó cruzar desiertos, organizar caravanas, soportar incomodidades y peligros. Este viaje físico refleja un viaje espiritual que todo creyente está llamado a emprender: salir de la comodidad para encontrar la verdad.

En la espiritualidad católica, se valora este episodio como un símbolo de:

  • Humildad ante la sabiduría divina: la Reina, pese a su poder, no se creyó autosuficiente.

  • Valor de la búsqueda: no se conformó con rumores, sino que fue a la fuente.

  • Gratuidad del encuentro: Salomón respondió a todas sus preguntas sin ocultar nada, reflejando la gratuidad con la que Dios comparte su sabiduría.

Jesús utiliza esta figura en el Evangelio para confrontar a su generación, mostrando que una reina pagana fue capaz de recorrer largas distancias para escuchar la sabiduría de Salomón, mientras muchos en su tiempo no reconocían a uno “mayor que Salomón” que estaba entre ellos.

Esta historia desafía al cristiano de hoy a cuestionarse: ¿busco la sabiduría de Dios con la misma intensidad que la Reina de Sabá? ¿O me he acostumbrado a la mediocridad espiritual?


Interpretación católica de la Reina del Sur

En la tradición católica, la figura de la Reina del Sur ha sido interpretada en varios niveles:

1️⃣ Nivel literal: Se reconoce el hecho histórico del encuentro de Salomón con la Reina de Sabá, viendo en ella a una mujer extranjera que se convierte en signo de apertura de los gentiles a la fe en el Dios verdadero.

2️⃣ Nivel espiritual: Se la contempla como un símbolo del alma que busca a Dios, de los pueblos paganos que se abrirán al Evangelio, y de la importancia de la sabiduría como don del Espíritu Santo.

3️⃣ Nivel escatológico: En la interpretación patrística, se la ve como figura que, en el juicio final, testimoniará contra aquellos que, teniendo la verdad cerca, no la buscaron ni la valoraron, mientras ella recorrió grandes distancias por un atisbo de sabiduría.

4️⃣ Nivel tipológico cristológico: La comparación entre Salomón y Cristo en las palabras de Jesús muestra que la Reina del Sur representa a los que reconocen en Cristo al verdadero Rey y Sabio, quien supera toda la sabiduría humana.

Esta interpretación católica integra la figura de la Reina del Sur en la historia de la salvación, mostrando cómo el Antiguo Testamento anticipa y se ilumina a la luz de Cristo.


Simbolismo espiritual: Humildad y búsqueda de la sabiduría divina

El simbolismo de la Reina del Mediodía es profundamente espiritual:

🔹 Luz del mediodía: En la mística cristiana, el “mediodía” simboliza la luz plena, claridad y verdad sin sombras. Así, la Reina del Mediodía representa al alma que camina hacia la luz divina, buscando la verdad de Cristo.

🔹 Búsqueda activa: Ella se convierte en ejemplo de sed de verdad, no se conforma con el rumor o con la comodidad de su trono.

🔹 Humildad espiritual: A pesar de ser reina, viaja para aprender. Este acto enseña que la verdadera sabiduría requiere humildad, apertura y disposición a cambiar.

🔹 Reconocimiento de Dios: No basta con admirar la sabiduría de Salomón, sino reconocer que detrás de ella está el Dios de Israel. De igual modo, quien se acerca a la sabiduría de Cristo, reconoce en Él la plenitud de la revelación.


¿Es la Virgen María la Reina del Mediodía? Interpretaciones marianas

En algunos sermones marianos antiguos, especialmente en la Edad Media, a la Virgen María se le llamó “Reina del Mediodía” de forma poética:

🌞 Luz plena y pureza: Como el mediodía es el punto más alto del sol, María refleja la pureza sin mancha y la máxima claridad de la gracia divina.

👑 Realeza espiritual: María es reconocida como Reina del Cielo y de la tierra, y su realeza se manifiesta en su papel de mediadora de la luz de Cristo en las almas.

🕊️ Mediadora de la luz de Cristo: Así como la Reina del Sur buscó la sabiduría de Salomón, María, llena de gracia, se convierte en la “puerta de la sabiduría” al dar a luz a Cristo, Sabiduría Encarnada.

Sin embargo, bíblicamente el término se refiere a la Reina de Sabá, aunque estas interpretaciones marianas enriquecen la devoción y contemplación espiritual católica.


La sabiduría de Salomón y la superioridad de Cristo

El centro del pasaje de Mateo 12:42 y Lucas 11:31 es Cristo como Sabiduría superior a Salomón.

Salomón fue el rey sabio, constructor del templo, hombre de paz, conocido por su discernimiento. Sin embargo, Cristo es la Sabiduría de Dios hecha carne:

“En Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”
(Colosenses 2:3)

La Reina del Mediodía viajó para escuchar a Salomón, pero nosotros tenemos a Cristo, que ha venido a nosotros, a nuestras casas y corazones. Este contraste llama al creyente a valorar la presencia de Cristo y su palabra con reverencia, gratitud y un espíritu de aprendizaje continuo.


Lecciones espirituales de la Reina del Sur para la vida actual

🔹 Búsqueda constante de la verdad: En una era de información superficial, la Reina del Mediodía nos enseña la importancia de buscar con seriedad y sacrificio la sabiduría que viene de Dios.

🔹 Valor de la humildad: Su disposición a aprender siendo reina inspira a líderes y creyentes a mantener un corazón humilde ante la verdad.

🔹 Escuchar a Cristo: Ella escuchó a Salomón, nosotros estamos llamados a escuchar a Cristo en las Escrituras, en la oración y en la vida sacramental.

🔹 Reconocer al Dios verdadero: La Reina de Sabá bendijo al Dios de Israel; nosotros, en cada aprendizaje, debemos dar gloria a Dios como fuente de toda sabiduría.


La Reina del Mediodía y la sed de verdad en la mística cristiana

Los místicos cristianos han visto en esta figura un símbolo del alma que busca la unión con Dios a través de la luz de la verdad. San Agustín decía: “Conócete a ti mismo para conocer a Dios”, y esta búsqueda requiere humildad, valentía y perseverancia.

La Reina del Mediodía se convierte en ejemplo de quienes no temen recorrer distancias, desprenderse de apegos y sacrificarse por adquirir la sabiduría que lleva a Dios. Para el cristiano de hoy, ella representa el ideal de no contentarse con superficialidades, sino buscar en la oración, el estudio bíblico y la contemplación el encuentro con la Verdad.


Conclusión: El legado espiritual de la Reina del Mediodía

“La Reina del Mediodía” no es un personaje lejano o irrelevante, sino un testimonio de la sed de sabiduría, de la humildad necesaria para aprender y de la importancia de buscar y reconocer la verdad.

En la tradición católica, su figura invita a:

Buscar a Cristo con determinación
Escuchar su palabra con reverencia
Reconocer la sabiduría divina en la vida diaria
Vivir con humildad y apertura al Espíritu Santo

Así, como la Reina del Sur viajó a Salomón, nosotros viajamos con nuestro corazón al encuentro de Cristo, Sabiduría Eterna, en cada Eucaristía, en cada oración y en cada acto de amor.

Lectio Divina: lunes, 21 de julio de 2025

 

Lectio Divina: lunes, 21 de julio de 2025



Lectio Divina: lunes, 21 de julio de 2025 

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 12,38-42 

Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver un signo hecho por ti.» Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. 

3) Reflexión 

El evangelio de hoy nos relata una discusión entre Jesús y las autoridades religiosas de la época. Esta vez son los doctores de la ley quienes piden a Jesús que haga una señal para ellos. Jesús había realizado ya muchas señales: había curado al leproso (Mt 8,1-4), al empleado del centurión (Mt 8,5-13), a la suegra de Pedro (Mt 8,14-15), a los enfermos y poseídos de la ciudad (Mt 8,16), había calmado la tempestad (Mt 8,23-27), había expulsado los demonios (Mt 8,28-34) y había hecho muchos otros milagros. La gente, viendo las señales, reconoció en Jesús al Siervo de Yahvé (Mt 8,17; 12,17-21). Pero los doctores y los fariseos no fueron capaces de percibir el significado de tantas señales que Jesús había realizado. Ellos querían algo diferente.

  • Mateo 12,38: Los doctores y los fariseos piden una señal. Los fariseos llegan y dicen a Jesús: "Maestro, queremos ver una señal realizada por ti". Quieren que Jesús realice para ellos una señal, un milagro para que puedan examinar y verificar si Jesús es o no el enviado por Dios según lo imaginaban y esperaban. Quieren someterle a prueba. Quieren que Jesús se someta a sus criterios para que puedan enmarcarlo dentro del esquema de su mesianismo. No hay en ellos apertura para una posible conversión. No habían entendido nada de todo lo que Jesús había hecho. 
  • Mateo 12,39: La respuesta de Jesús: la señal de Jonás. Jesús no se somete a la petición de las autoridades religiosas, pues no hay sinceridad en su petición. "¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás¡”. Estas palabras profieren un juicio muy fuerte respecto a los doctores y a los fariseos. Evocan el oráculo de Oseas que denunciaba a la gente como esposa infiel y adúltera (Os 2,4). El evangelio de Marcos dice que Jesús, ante la petición de los fariseos, suelta un profundo suspiro (Mc 8,12), probablemente de disgusto y de tristeza ante una ceguera tan grande. Pues de nada sirve mostrar un cuadro bonito a aquel que no quiere abrir los ojos. ¡Quien cierra los ojos no puede ver! La única señal que se les dará es la señal de Jonás. 
  • Mateo 12,41: Aquí hay algo más que Jonás. Jesús apunta hacia el futuro: “Así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del cetáceo, así también el Hijo del Hombre pasará tres días y tres noches en el seno de la tierra”. Es decir, la única señal será la resurrección de Jesús, que se prolongará en la resurrección de sus seguidores. Esta es la señal que, en el futuro, se dará a los doctores y a los fariseos. Se confrontarán con el hecho de que Jesús, será por ellos condenado a muerte, y a una muerte de cruz, y Dios le resucitará y le seguirá resucitando de muchas maneras en los que creerán en él, por ejemplo, le resucitará en el testimonio de los apóstoles, “personas iletradas” que tuvieron el valor de enfrentarse a las autoridades anunciando la resurrección de Jesús (Hec 4,13). ¡Lo que convierte es el testimonio! No los milagros: “Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.”. La gente de Nínive se convirtió ante el testimonio de la predicación de Jonás y denunció la incredulidad de los doctores y de los fariseos. Pues “aquí hay algo más que Jonás”. 
  • Mateo 12,42: Aquí hay algo más que Salomón. La alusión a la conversión de la gente de Nínive se asocia y hace recordar el episodio de la Reina de Sabá: La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.". Esta evocación casi ocasional del episodio de la Reina de Sabá que reconoció la sabiduría de Salomón, muestra cómo se usaba la Biblia en aquel tiempo. Era por asociación. La regla principal de la interpretación era ésta: “La Biblia se explica por la Biblia”. Hasta hoy, ésta es una de las normas más importantes para la interpretación de la Biblia, sobre todo para la lectura orante de la Palabra de Dios. 

4) Para la reflexión personal 

  • Convertirse es mudar no sólo de comportamiento moral, sino que también de ideas y de modo de pensar. Moralista es aquel que muda de comportamiento, pero guarda inalterable su manera de pensar. Yo, ¿cómo soy? 
  • Ante la actual renovación de la Iglesia, ¿soy el fariseo que pide una señal o soy como la gente que reconoce que éste es el camino que Dios quiere? 

5) Oración final 

Pues tu amor Señor es mejor que la vida, por eso mis labios te alaban, así quiero bendecirte en mi vida, levantar mis manos en tu nombre. (Sal 63,4-5).

Lectio Divina: jueves, 17 de julio de 2025 - Evangelio según Mateo 11,28-30

Lectio Divina con la Virgen del Carmen - Aoraciones
Lectio Divina con la Virgen del Carmen – Imagen devocional de Aoraciones

 Lectio Divina: jueves, 17 de julio de 2025 

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 11,28-30 

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»

3) Reflexión 

El evangelio de hoy tiene solo tres versículos (Mt 11,28-30) que forman parte de una pequeña unidad literaria, una de las más bonitas, en la que Jesús agradece al Padre el que revele la sabiduría del Reino a los pequeños para esconderla a los doctores y entendidos (Mt 11,25-30). En el breve comentario que sigue incluiremos toda la pequeña unidad literaria. 

• Mateo 11,25-26: 

Sólo los pequeños entienden y aceptan la Buena Nueva del Reino. Jesús reza así: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y a inteligentes y las has revelado a los pequeños”. Los sabios, los doctores de aquella época habían creado un sistema de leyes que imponían a la gente en nombre de Dios (Mt 23,3-4). Pensaban que Dios exigía de la gente estas observancias. Pero la ley del amor, traída por Jesús, decía el contrario. Lo que importa para salvarnos, no es lo que hacemos para Dios, sino lo que Dios, en su gran amor, ¡hace por nosotros! Dios quiere misericordia y no sacrificio (Mt 9,13). La gente pequeña y pobre entendía esta manera de hablar de Jesús y quedaba alegre. Los sabios decían que Jesús estaba equivocado. No podían entender su enseñanza. Sí, Padre, ¡en esto te complaces! Le agrada al Padre que los pequeños entiendan el mensaje del Reino y que los sabios y entendidos ¡no lo entiendan! ¡Si ellos quieren entenderlo tienen que hacerse alumnos de los pequeños! Este modo de pensar y enseñar invierte la convivencia y la incomoda. 

Mateo 11,27: 

El origen de la nueva Ley: el Hijo reconoce al Padre. Aquello que el Padre nos tiene que decir, lo entregó a Jesús, y Jesús lo revela a los pequeños, porque estos se abren a su mensaje. Jesús, el Hijo, conoce al Padre. Sabe lo que el Padre nos quería comunicar cuando, siglos atrás, entregó su Ley a Moisés. Hoy también, Jesús está enseñando muchas cosas a los pobres y a los pequeños y, a través de ellos, a toda su Iglesia. 

• Mateo 11,28-30: 

La invitación de Jesús que vale hasta hoy. Jesús invita a todos los que están cansados a que vayan a él para obtener descanso. Nosotros, en las comunidades de hoy, deberíamos dar continuidad a esta invitación que Jesús dirigió al pueblo cansado y oprimido bajo el peso de las observancias exigidas por las leyes de pureza. Él decía: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Muchas veces, esta frase fue manipulada para pedir a la gente sometimiento, mansedumbre y pasividad. Lo que Jesús quiere decir es lo contrario. Pide que la gente deje de lado a “los sabios y entendidos”, a los profesores de religión de la época, y empiece a aprender de él, de Jesús, un campesino del interior de Galilea, sin instrucción superior, que se dice "manso y humilde de corazón". Jesús no hace como los escribas que se exaltan por su ciencia, sino que es como la gente que vive humillada y explotada. Jesús, el nuevo maestro, sabía por experiencia lo que pasaba en el corazón de la gente y lo que el pueblo sufría. Lo vio y lo conoció de cerca durante los treinta años en Nazaret. 

La manera que Jesús tuvo de practicar lo que enseñó en el Sermón de la Misión. Una pasión se revela en la manera que Jesús tiene de anunciar la Buena Nueva del Reino. Pasión por el Padre y por el pueblo pobre y abandonado de su tierra. Allí donde encontraba gente que lo escuchaba, Jesús transmitía la Buena Nueva. En cualquier lugar. En las sinagogas durante la celebración de la Palabra (Mt 4,23). En las casas de los amigos (Mt 13,36). Andando por el camino con los discípulos (Mt 12,1-8). En medio del mar, a orillas de la playa, sentado en un barco (Mt 13,1-3). En la montaña, de donde proclamó las bienaventuranzas (Mt 5,1). En las plazas de aldeas y ciudades, donde la gente le llevaba a sus enfermos (Mt 14,34-36). En el Templo de Jerusalén, durante las romerías (Mt 26,55). En Jesús, todo es revelación de ¡aquello que lo animaba por dentro! El no sólo anunciaba la Buena Nueva del Reino, sino que él mismo era y sigue siendo una muestra viva del Reino. En él aparece todo aquello que acontece cuando un ser humano deja que Dios reine en su vida y sea el centro de su vida. El evangelio de hoy revela la ternura con la que Jesús acoge a los pequeños. Él quiere que encuentren en él paz y descanso. Por su opción a favor de los pequeños y excluidos Jesús fue criticado y perseguido. ¡Sufrió mucho! Lo mismo acontece hoy. Cuando una comunidad se abre y trata de ser un lugar de acogida y de consuelo, de descanso y de paz también para los pequeños y excluidos de hoy, para los migrantes y extranjeros, muchas personas la critican.

 4) Para la reflexión personal 

• ¿Has experimentado alguna vez el descanso que Jesús prometió? • Las palabras de Jesús ¿cómo pueden ayudar nuestra comunidad a ser un lugar de descanso para nuestras vidas? 

5) Oración final 

Pues en ti Señor está la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz. No dejes de amar a los que te conocen, de ser fiel con los hombres sinceros. (Sal 36,10-11)

Lectio Divina: miércoles, 16 de julio de 2025

Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo


Lectio Divina: miércoles, 16 de julio de 2025: 

 Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 11,25-27 

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

3) Reflexión 

• Contexto

El pasaje de Mt 11,25-27 representa un giro en el evangelio de Mateo: a Jesús le son formuladas las primeras preguntas sobre la llegada del reino de los cielos. El primero que plantea interrogativos sobre la identidad de Jesús es JuanBautista, que a través de sus discípulos le dirige una pregunta concreta: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?” (11,3). Sin embargo, los fariseos junto con los escribas se dirigen a Jesús con palabras de reproche y de juicio: “Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado” (12,2). Hasta ahora, en los cap. 1-10, la llegada del reino de los cielos en la persona de Jesús no parecía encontrar obstáculos, pero a partir del cap. 11 empiezan a aparecer dificultades concretas. O sea, muchos empiezan a tomar posición ante la persona de Jesús: a veces es “objeto de escándalo”, de caída (11,6); “esta generación”, en el sentido de descendencia humana, no tiene una actitud de acogida hacia el reino que viene; las ciudades situadas a lo largo del lago no se convierten (11,20); se desencadena una verdadera controversia sobre el comportamiento de Jesús (cap.12), es más, se empieza a pensar cómo matarlo (12,14). Este es el clima de desconfianza y de contestación en el que Mateo enmarca nuestro pasaje. Ahora ha llegado el momento de interrogarse sobre la actividad de Jesús: ¿cómo interpretar estas “obras de Cristo” (11,2.19)? ¿Cómo explicar estas acciones taumatúrgicas (11,20.21.23)? Estos interrogantes tocan la cuestión crucial de la mesianidad de Jesús. Mientras tanto, las obras mesiánicas de Jesús ponen bajo juicio no sólo a “esta generación” sino también a las ciudades del entorno del lago que no se han convertido al llegar el reino en la persona de Jesús. 

• Hacerse pequeño

Para realizar esta conversión, el itinerario más eficaz es hacerse “pequeños”. Jesús comunica esta estrategia de la “pequeñez” en una oración de reconocimiento (11,27) que tiene un paralelo espléndido en el testimonio dado por el Padre con ocasión del bautismo (11,27). A los estudiosos les gusta llamar a esta oración “himno de júbilo”. El ritmo de la oración de Jesús empieza con una confesión: “Yo te bendigo”, “te confieso”. Esta expresión introductoria le da mucha solemnidad a la palabra de Jesús. La oración de alabanza que Jesús pronuncia tiene las características de una respuesta para el lector. Jesús se dirige a Dios con la expresión “Señor del cielo y de la tierra”, es decir, a Dios como creador y custodio del mundo. En el judaísmo, por el contrario, era costumbre dirigirse a Dios con la invocación “Señor del mundo”, pero sin el término “Padre”, que es una característica distintiva de la oración de Jesús. El motivo de la alabanza es la revelación de Dios: porque has ocultado…, has revelado. Este esconder, referido a los “sabios e inteligentes”, afecta a los escribas y fariseos, considerados como totalmente cerrados y hostiles a la llegada del Reino (3,7ss; 7,29; 9,3.11.34). Se revela a los pequeños, el término griego dice “niños”, a los que aún no hablan. Por tanto, Jesús considera oyentes privilegiados de la proclamación del reino de los cielos a los inexpertos de la ley, a los no instruidos. ¿Cuáles son las “estas cosas” que se ocultan o revelan? El contenido de este revelar u ocultar es Jesús, el Hijo de Dios, el revelador del Padre. Es evidente para el lector que el revelarse de Dios va inseparablemente unido a la persona de Jesús, a su palabra, a sus acciones mesiánicas. Él es quien permite el revelarse de Dios y no la ley o lo hechos que presagiaban el tiempo final.

El revelarse de Dios, del Padre al Hijo

 En la última parte del discurso, hace Jesús una presentación de sí mismo como aquel a quien todo le ha sido comunicado por el Padre. En el contexto de la llegada del Reino, Jesús tiene la función y la misión de revelar en todo al Padre del cielo. En esta función y misión, él recibe la totalidad del poder y del saber, y la autoridad para juzgar. Para confirmar esta tarea tan comprometedora, Jesús invoca el testimonio del Padre, el único que tiene un real conocimiento de Jesús: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre” y viceversa, “nadie conoce al Padre sino el Hijo”. El testimonio del Padre es insustituible para que la dignidad única de Jesús como Hijo sea entendida por sus discípulos. Se afirma, además, la exclusividad de Jesús en el revelar al Padre; así lo afirmaba el evangelio de Juan: “A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (1,18). En síntesis, el evangelista hace entender a sus lectores que el revelarse de Dios acontece a través del Hijo. Es más: el Hijo revela al Padre a quien quiere. 

4) Para la reflexión personal 

  • ¿Sientes en la oración la necesidad de expresar al Padre todo tu agradecimiento por los dones derramados en tu vida? ¿Tienes ocasión de confesar y de exaltar públicamente al Señor por las obras maravillosas que realiza en el mundo, en la Iglesia, en tu vida? 
  • En tu búsqueda de Dios, ¿pones tu confianza en tu saber e inteligencia, o te dejas guiar por la sabiduría de Dios? ¿Qué atención prestas a tu relación con Jesús? ¿Escuchas su Palabra? ¿Tienes sus mismos sentimientos para descubrir su fisonomía como Hijo del Padre del cielo?

 5) Oración final

 Mi boca publicará tu justicia, todo el día tu salvación. ¡Oh Dios, me has instruido desde joven, y he anunciado hasta hoy tus maravillas! (Sal 71,15.17) 

Lectio Divina: martes, 15 de julio de 2025

 Lectio Divina: martes, 15 de julio de 2025  

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor. 

2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 11,20-24 

Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: 

«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.»

3) Reflexión 

El Sermón de la Misión ocupa el capítulo 10. Los capítulos 11 y 12 describen como Jesús realizaba la Misión. A lo largo de estos dos capítulos, aparecen las adhesiones, las dudas y los rechazos que la acción de Jesús iba provocando. Juan el Bautista, que miraba con los ojos del pasado, no conseguía, entenderlo (Mt 11,1-15). La gente, que miraba hacia Jesús con finalidad interesada, no fue capaz de entenderlo (Mt 11,16-19). Las grandes ciudades alrededor del lago, que oyeron la predicación de Jesús y vieron sus milagros, no quisieron abrirse a su mensaje (es el texto del evangelio de hoy) (Mt 11,20-24). Los sabios y los doctores, que apreciaban todo a partir de su propia ciencia, no fueron capaces de entender la predicación de Jesús (Mt 11,25). Los fariseos que confiaban sólo en la observancia de la ley, criticaban a Jesús (Mt 12,1-8) y decidieron matarle (Mt 12,9- 14). Decían que Jesús actuaba en nombre de Belcebú (Mt 12,22-37). Querían de él una prueba para poderle creer (Mt 12,38-45). Tampoco sus parientes apoyaban a Jesús (Mt 12,46-50). Solo los pequeños y el pueblo enfermo lo entendían y aceptaban la Buena Nueva del Reino (Mt 11,25-30). Iban detrás de él (Mt 12,15-16) y veían en él el Siervo anunciado por Isaías (Mt 12,17-21). 

Esta manera de describir la acción misericordiosa de Jesús era una advertencia clara para los discípulos y las discípulas que andaban con Jesús por Galilea. No podían esperar mucha recompensa ni elogio por el hecho de ser misioneros de Jesús. La advertencia vale también para nosotros que, hoy, leemos y meditamos este Sermón de la Misión, pues los evangelios están escritos para todos. Nos invitan a confrontar nuestra actitud con la actitud de los personajes que aparecen en el evangelio y a preguntarnos si somos como Juan Bautista (Mt 11,1- 15), como el pueblo interesado (Mt 11,16-19), como las ciudades incrédulas (Mt 11,20-24), como los doctores que pensaban saberlo todo y no entendían nada (Mt 11,25), como los fariseos que lo único que sabían hacer era criticar (Mt 12,1-45) o como la gente pequeña que iba en busca de Jesús para seguirle (Mt 12,15) y que con su sabiduría, sabe entender y aceptar el mensaje del Reino (Mt 11,25-30). 

• Mateo 11,20: 

La palabra contra las ciudades que no lo recibieron. El espacio por donde Jesús anduvo durante aquellos tres años de su vida misionera era un espacio reducido. A lo largo del Mar de Galilea había pocos Km. cuadrados entorno a las ciudades de Cafarnaún, Betsaida y Corazín. ¡Solamente pocos km! Fue, pues, en este espacio muy pequeño, donde Jesús realizó la mayor parte de sus milagros y de sus discursos. Vino a salvar a toda la humanidad, y casi no salió del limitado espacio de su tierra. Trágicamente, Jesús tuvo que constatar que la gente de aquellas ciudades no quiso aceptar el mensaje del Reino y no se convirtió. Las ciudades se fijaron en su rigidez, en sus tradiciones y en sus costumbres y no aceptaron la invitación de Jesús que consistía en cambiar vida. 

• Mateo 11,21-24: 

Corazín, Betsaida y Cafarnaún son peores que Tiro, Sidón y Sódoma. En el pasado, Tiro y Sidón, enemigos férreos de Israel, maltrataron al pueblo de Dios. Por esto, fueron maldecidas por los profetas (Is 23,1; Jr 25,22; 47,4; Ez 26,3; 27,2; 28,2; Jl 4,4; Am 1,10). Y ahora, Jesús dice que estas ciudades, símbolos de toda la maldad posible, se hubiesen convertido ya si en ellas se hubiesen dado los milagros hechos en Corazín y Betsaida. La ciudad de Sodoma, símbolo de la peor perversión, fue destruida por la ira de Dios (Gén 18,16 a 19,29). Y ahora Jesús dice que Sódoma existiría hasta hoy, pues se hubiera convertido si hubiese visto los milagros que Jesús hizo en Cafarnaún. Hoy sigue en pie la misma paradoja. Muchos de nosotros, que somos católicos desde niños, tenemos tantas convicciones consolidadas, que nadie es capaz de convertirnos. Y en algunos lugares, el cristianismo, en vez de ser fuente de cambio y de conversión, es el reducto de las fuerzas más reaccionarias de la política del país.

4) Para la reflexión personal 

  • ¿Cómo me sitúo ante la Buena Nueva de Jesús: como Juan el Bautista, como el pueblo interesado, como los doctores, como los fariseos o como el pueblo pequeño y libre?
  • Mi ciudad y mi país, ¿merecen la advertencia de Jesús contra Cafarnaún, Corazín y Betsaida? 

5) Oración final 

¡Grande es Yahvé y muy digno de alabanza! En la ciudad de nuestro Dios está su monte santo, hermosa colina, alegría de toda la tierra. (Sal 48,2-3)

Oración Fuerte a los Ángeles para la Protección de Hijos

 

Oración Fuerte a los Ángeles para la Protección de Hijos y Nietos

Oración Fuerte a los Ángeles para la Protección de Hijos y Nietos

Amados Ángeles del Señor,
poderosos mensajeros de la luz,
acudo a ustedes con humildad y esperanza,
implorando su protección para mis hijos y nietos.

Envuelvan con sus alas de luz cada paso que den,
iluminen sus caminos y alejen toda sombra de peligro,
toda envidia, enfermedad, accidente o maldad.

Arcángel San Miguel, defiéndelos con tu espada de justicia,
Arcángel San Gabriel, anúnciales siempre la paz y la esperanza,
Arcángel San Rafael, cúralos y acompáñalos en su salud y caminos.

Ángeles de la guarda de mis hijos y nietos,
no los dejen ni de día ni de noche,
protégelos de todo mal visible e invisible,
líbralos de caídas, tentaciones y de toda trampa del enemigo.

Cubran sus hogares, escuelas, trabajos y caminos,
para que nada ni nadie pueda tocarles con maldad.
Que cada paso que den sea guiado por ustedes,
que cada decisión sea inspirada por la luz divina,
que sus corazones permanezcan en la gracia de Dios.

Los coloco bajo la custodia de los Coros Celestiales,
para que sean defendidos por legiones de ángeles guerreros,
y sus vidas estén selladas con la Sangre de Cristo.

Ángeles del Señor, no los abandonen nunca,
llévenlos siempre por senderos de paz, salud y salvación,
hasta que, un día, podamos alabar a Dios unidos en el Cielo.

Amén.

Lectio Divina: lunes, 14 de julio de 2025

 

Lectio Divina: lunes, 14 de julio de 2025 - aoraciones

Lectio Divina: lunes, 14 de julio de 2025 Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor. 2) Lectura del santo Evangelio según Mateo 10,34-11,1

« No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual son los de su casa. «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. «Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.» Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.   

3) Reflexión   

La V Conferencia de los Obispos de América Latina, que tuvo lugar en Aparecida del Norte, Brasil, elaboró un documento muy importante sobre el tema:
 “Discípulos y Misioneros/as de Jesucristo, para que en El nuestros pueblos tengan vida”. El Sermón de la Misión del Capítulo 10 del Evangelio de San Mateo, que estamos meditando en estos días, ofrece muchas luces para poder realizar la misión de discípulos y misioneros de Jesucristo. El evangelio de hoy presenta la parte final de este Sermón de la Misión.

 • Mateo 10,34-36:

 No he venido a traer la paz, sino la espada. Jesús habla siempre de paz (Mt 5,9; Mc 9,50; Lc 1,79; 10,5; 19,38; 24,36; Jn 14,27; 16,33; 20,21.26). Entonces cómo entender la frase del evangelio de hoy que parece decir lo contrario: " No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. ”? Esta afirmación no significa que Jesús estuviera a favor de la división y de la espada. ¡No! Jesús no quiere la espada (Jn 18,11) ni la división. Lo que él quiere es la unión de todos en la verdad (cf. Jn 17,17-23). En aquel tiempo, el anuncio de la verdad que indicaba que Jesús de Nazaret era el Mesías se volvió motivo de mucha división entre los judíos. Dentro de la familia o comunidad, unos estaban a favor y otros radicalmente en contra. En este sentido la Buena Nueva de Jesús era realmente una fuerte división, una “señal de contradicción” (Lc 2,34) o, como decía Jesús, él traía la espada. Así se entiende la otra advertencia: 

“Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual son los de su casa. Era lo que estaba aconteciendo, de hecho, en las familias y en las comunidades: mucha división, mucha discusión, como consecuencia del anuncio de la Buena Nueva entre los judíos de aquella época, unos aceptando, otros negando. Hasta hoy es así. Muchas veces, allí donde la Iglesia se renueva, el llamado de la Buena Nueva se vuelve una “señal de contradicción” y de división. Personas que durante años vivieron acomodadas en la rutina de su vida cristiana, no quieren ser incomodadas por las “innovaciones” del Vaticano II. Incomodadas por los cambios, usan toda su inteligencia para encontrar argumentos en defensa de sus opiniones y para condenar los cambios como contrarios a los que pensaban ser la verdadera fe. 

 Mateo 10,37: 

Quien ama a su padre y a su madre más que a mí, no es digno de mí. Lucas presenta esta misma frase, pero mucho más exigente. Dice literalmente: «Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.” (Lc 14,26). ¿Cómo combinar esta afirmación de Jesús con aquella otra en la que manda observar el cuarto mandamiento: amar y honorar al padre y a la madre? (Mc 7,10-12; Mt 19,19). Dos observaciones:

  1.  El criterio básico en el que Jesús insiste es éste: la Buena Nueva de Dios ha de ser el valor supremo de nuestra vida. No puede haber en la vida un valor más alto. 
  2. La situación económica y social en la época de Jesús era tal que las familias eran obligadas a encerrarse en sí misma.

 No tenían condiciones para mantener las obligaciones de convivencia comunitaria como, por ejemplo, el compartir, la hospitalidad, la comunión alrededor de la mesa y la acogida a los excluidos. Ese repliegue individualista sobre ellas mismas, causado por la coyuntura nacional e internacional, provocaba las siguientes distorsiones:   

  1. Imposibilitaba la vida en la comunidad.   
  2. Reducía el mandamiento “honora el padre y la madre” exclusivamente a la pequeña familia nuclear y no alargaba a la gran familia de la comunidad.   
  3.  Impedía la manifestación plena de la Bondad de Dios, pues si Dios es Padre/Madre, nosotros somos hermanos y hermanas unos de otros. Y esta verdad ha de encontrar su expresión en la vida en comunidad. Una comunidad viva y fraterna es el espejo del rostro de Dios. Convivencia humana sin comunidad es como un espejo rajado que desfigura el rostro de Dios.   

En este contexto, lo que Jesús pide “odiar al padre y a la madre” significaba que los discípulos y las discípulas debían superar la cerrazón individualista de la pequeña familia sobre sí misma y alargarla a la dimensión de la comunidad. Jesús mismo practicó lo que enseñó a los otros. Su familia quería llamarlo para que volviera, y así la familia se encerraba en sí misma. Cuando le dijeron: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”, él respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?. Y mirando a las personas a su alrededor dice:

 “Aquí están mi madre y mis hermanos. Quien hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3,32-35). ¡Alargó la familia! Y éste era y sigue siendo hasta hoy el único camino para que la pequeña familia pueda conservar y transmitir los valores en los que cree. 

• Mateo 10,38-39: 

 Las exigencias de la misión de los discípulos. En estos dos versículos, Jesús da dos consejos importantes y exigentes:
  1.  Tomar la cruz y seguir a Jesús: Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. Para percibir todo el alcance de este primer consejo, es conveniente tener presente el testimonio de San Pablo: “Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.” (Gal 6,14). Cargar la cruz supone, hasta hoy, la ruptura radical con el sistema inicuo vigente en el mundo. 
  2. Tener el valor de dar la vida: El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Sólo se siente realizado en la vida aquel que fue y es capaz de darse enteramente a los demás. Pierde la vida aquel que quiere conservarla sólo para sí. Este segundo consejo es la confirmación de la experiencia humana más profunda: la fuente de vida está en el don de la propia vida.

 Dando se recibe. Si el grano de trigo no muere, ..… (Jn 12,24). 

• Mateo 10,40: 

La identificación del discípulo con Jesús y con el propio Dios. Esta experiencia tan humana de don y de entrega recibe aquí una aclaración, una profundización. “Quien os recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel que me ha enviado”. En el don total de sí el discípulo se identifica con Jesús; allí se realiza su encuentro con Dios, y allí Dios se deja encontrar por aquel que le busca.   

Mateo 10,41-42: 

La recompensa del profeta, del justo y del discípulo. Para concluir el Sermón de la Misión sigue una frase sobre la recompensa: "Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.» En esta frase existe una secuencia muy significativa: al profeta se le reconoce por su misión como enviado de Dios. El justo es reconocido por su comportamiento, por su manera perfecta de observar la ley de Dios. El discípulo no es reconocido por ninguna calidad o misión especial, sino sencillamente por su condición social de gente pequeña. El Reino no está hecho de cosas grandes. Es como un edificio muy grande que se construye con ladrillos pequeños. Quien desprecia al ladrillo, nunca tendrá el edificio. Hasta un vaso de agua sirve de ladrillo en la construcción del Reino.  

 • Mateo 11,1: 

El final del Sermón de la Misión. Fin del Sermón de la Misión. Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades. Ahora Jesús se va para practicar aquello que enseñó. Y es lo que veremos en los próximos días meditando los capítulos 11 y 12 del evangelio de Mateo.   

4) Para la reflexión personal 

 Perder la vida para poderla ganar. ¿Has tenido alguna experiencia de sentirte recompensado/a por una entrega gratuita de ti a los demás? 
• Aquel que os recibe a vosotros a mí me recibe, y aquel que me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado. Detente y piensa en lo que Jesús dice aquí: él y Dios mismo se identifican contigo.  

 5) Oración final 

Señor, dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre; dichoso el que saca de ti fuerzas cuando piensa en las subidas. (Sal 84,5-6)

Rosa Mística: Luz en el Camino de la Fe

Virgen María Rosa Mística y la Hora de Gracia del 8 de diciembre
Virgen María Rosa Mística y la Hora de Gracia del 8 de diciembre

 🌹 Rosa Mística: Luz en el Camino de la Fe en María 

En el recorrido de mi fe, he aprendido que la Virgen María, bajo la advocación de Rosa Mística, se convierte en un faro de esperanza que ilumina hasta los momentos más oscuros de la vida. Cada encuentro con Ella ha significado un renacer, una certeza de que la oración sincera es escuchada, y en su inmediatez, las puertas que parecían cerradas comienzan a abrirse de manera casi inexplicable. Esta devoción no es solo un rezo, sino una forma de vivir la fe con una profunda conexión espiritual, sintiendo a la Virgen como una madre que cuida cada paso. 

 🌹 ¿Quién es la Virgen María bajo la advocación de Rosa Mística? 

La advocación de Rosa Mística representa una de las manifestaciones más tiernas y consoladoras de la Virgen María. Se le conoce por aparecer con tres rosas en su pecho: una blanca, una roja y una dorada, cada una con un profundo simbolismo espiritual. Esta devoción surgió en Italia, donde la Virgen se presentó a Pierina Gilli en Montichiari, compartiendo mensajes de oración, penitencia y reparación por las ofensas cometidas contra el Señor y la Virgen. Lo que hace especial esta advocación es la forma en la que invita a cada persona a acercarse a Ella con un corazón sincero, buscando consuelo y dirección en momentos de tribulación. He sentido en carne propia esta cercanía, pues en cada petición a la Virgen María bajo la advocación de Rosa Mística, he sido escuchada en su inmediatez, recordándome que la Virgen no es indiferente al dolor humano y que su intercesión actúa cuando se le invoca con fe. 

 🌹 Origen e historia de la Rosa Mística: Apariciones y mensajes 

La historia de la Rosa Mística se remonta a 1947, cuando Pierina Gilli, una enfermera en Montichiari, comenzó a recibir apariciones de la Virgen. La Virgen le pidió oraciones por la santificación de los sacerdotes y por la conversión de las almas, destacando la necesidad de la penitencia y la oración en un mundo que se alejaba de Dios. Durante estas apariciones, la Virgen se presentó como “Rosa Mística” y solicitó que el 13 de cada mes se dedicara a la oración especial en su honor, además de promover la “Hora de Gracia” cada 8 de diciembre. Estas fechas se convirtieron en momentos de encuentro espiritual profundo para muchos fieles, quienes acudían a pedirle favores y agradecían los milagros recibidos a través de su intercesión. Lo extraordinario de estas apariciones es cómo se extendieron rápidamente por el mundo, llevando a miles de personas a encontrar esperanza en momentos de dificultad. Yo misma he experimentado esta cercanía en mi vida diaria, cuando al invocar a la Rosa Mística, he sentido que mis súplicas son escuchadas casi al instante, y he visto cambios en situaciones que parecían imposibles de resolver. 

 🌹 Significado espiritual de la Rosa Mística 

La advocación de Rosa Mística va más allá de la devoción tradicional; es una invitación a transformar la vida a través de la oración, la conversión y la penitencia. Las tres rosas que la Virgen porta simbolizan: 
 🌹 Blanca: espíritu de oración 
 🌹 Roja: espíritu de sacrificio 
 🌹 Dorada o amarilla: espíritu de penitencia Estos símbolos no solo decoran su imagen, sino que son un llamado a vivir en mayor comunión con Dios y a ofrecer nuestras vidas como testimonio de fe. Cada vez que he invocado a la Rosa Mística, me he sentido movida a rezar con mayor constancia, a ofrecer pequeños sacrificios cotidianos por amor y a aceptar con humildad las dificultades, entendiendo que son oportunidades de purificación espiritual. Esta devoción enseña que la Virgen camina junto a nosotros, fortaleciendo nuestro espíritu y ayudándonos a mantenernos firmes en la fe, incluso en medio de pruebas. 

 🌹 El simbolismo de las tres rosas de la Virgen

 Las tres rosas en el pecho de la Rosa Mística nos invitan a meditar sobre el camino de la fe: 
 ✅ La rosa blanca, con su pureza, nos recuerda que la oración no es una rutina vacía, sino un acto de amor que fortalece nuestra relación con Dios.
 ✅ La rosa roja, con su color intenso, simboliza los sacrificios y las pequeñas renuncias que podemos ofrecer con alegría. 
✅ La rosa dorada, con su luz, nos anima a la penitencia como medio de purificación, para acercarnos a Dios con un corazón limpio. Integrar estos valores en la vida diaria me ha ayudado a vivir la devoción con autenticidad, y cada vez que elevo una oración a la Virgen María bajo esta advocación, he sentido cómo mis peticiones encuentran respuesta con rapidez, reafirmando mi confianza en su intercesión. 

 🌹 ¿Cómo pedir con fe a la Rosa Mística? 

Pedir con fe a la Rosa Mística implica acercarse a Ella con un corazón sincero, confiando en su intercesión como madre. Puedes comenzar con una oración sencilla, hablándole con tus propias palabras, presentándole tus preocupaciones y agradecimientos. Un hábito que ha fortalecido mi conexión con Ella es dedicar un momento de oración cada día, ofreciendo un misterio del Rosario o un Avemaría en su honor. Cada 13 del mes, he procurado dedicar un tiempo especial para pedir por las necesidades de mi familia, la conversión de los corazones y la paz del mundo. No importa cuán grande sea tu petición, la Virgen escucha incluso las súplicas más sencillas. “En cada petición a la Virgen María bajo la advocación de Rosa Mística he sido escuchada en su inmediatez”, y con esta fe te invito a acercarte a Ella, pidiendo con confianza aquello que más necesites. 

 🌹 Oraciones y novenas a la Rosa Mística 

Las oraciones y novenas a la Rosa Mística son herramientas poderosas para acercarse a su intercesión. La novena consiste en nueve días de oración, meditando sobre los mensajes de la Virgen, sus peticiones de oración, sacrificio y penitencia, mientras se le confían intenciones personales. Una oración breve que puedes incluir en tu rutina es:
 “Oh María, Rosa Mística, Madre de Jesús y Madre nuestra, intercede por nosotros ante tu Hijo, para que podamos recibir la gracia que humildemente pedimos, si es para el bien de nuestras almas. Amén.” Incorporar estas oraciones ha fortalecido mi fe, recordándome que la Virgen María está presente en cada situación de la vida. Y, como en mi experiencia, te darás cuenta de que “en cada petición a la Virgen María bajo la advocación de Rosa Mística, eres escuchado en su inmediatez”. 

 🌹 Testimonios de fe y milagros de la Rosa Mística 

A lo largo del mundo, miles de testimonios confirman el poder de la intercesión de la Rosa Mística. Desde sanaciones físicas hasta cambios radicales en situaciones familiares y laborales, la Virgen actúa en quienes se acercan a Ella con fe sincera. En mi propio caminar espiritual, puedo decir con convicción que cada vez que he recurrido a la Rosa Mística, mis oraciones han sido escuchadas rápidamente, dándome señales claras, consuelo y soluciones inesperadas que han fortalecido mi fe. Estos testimonios no buscan reemplazar la voluntad de Dios, sino mostrar cómo la intercesión de la Virgen María, cuando se pide con fe, puede ser una manifestación de la misericordia divina en nuestras vidas. 

 🌹 Cómo integrar la devoción a la Rosa Mística en la vida diaria 

La devoción a la Rosa Mística no debe quedarse solo en una imagen o en rezar de forma automática; es una invitación a transformar nuestro día a día:
 ✅ Inicia tu día con una breve oración pidiendo la intercesión de la Rosa Mística. 
✅ Ofrécele tus trabajos, alegrías y dificultades como actos de amor. 
✅ Dedica un momento de silencio diario para meditar sus mensajes. 
✅ Realiza un acto de caridad o sacrificio en su honor. 
✅ Participa en la “Hora de Gracia” cada 8 de diciembre y en la oración del 13 de cada mes. Estos pequeños gestos mantienen viva la devoción, fortalecen tu fe y te permiten sentir que la Virgen te acompaña en cada paso. En mi experiencia, integrar estas prácticas ha hecho que la Virgen María, bajo la advocación de Rosa Mística, escuche mis peticiones en su inmediatez y me sostenga con su ternura en los momentos más difíciles. 

 🌹 Reflexión final: 

La Rosa Mística como madre que escucha en la inmediatez La Rosa Mística no es solo un título; es un llamado a vivir en oración, sacrificio y penitencia, confiando en la intercesión de la Virgen María como madre que nos acompaña. He comprobado que “en cada petición a la Virgen María bajo la advocación de Rosa Mística he sido escuchada en su inmediatez”, y esta experiencia ha transformado mi relación con Dios y con la Virgen, permitiéndome vivir cada día con mayor paz y confianza. Te invito a abrirle tu corazón a la Rosa Mística, acercarte con humildad y confianza, y permitir que su ternura guíe tus pasos mientras descubres la belleza de una fe vivida con amor.