Oración a San José Patrono de la Adopción Espiritual
Hoy miércoles Josefino
Padre Eterno, en tu infinita sabiduría y bondad elegiste a San José como padre adoptivo de tu Hijo.
Te adoró y te sirvió en Jesús, a quien le confiaste el cuidado de su vida.
Dame la Gracia de imitar a San José, siguiendo los caminos de tu sabia providencia y confiando en tu conducción.
Concédeme el espíritu de oración y de silencio que admiramos en él.
San José, Padre de la Sagrada Familia de Nazaret, Protector de la Iglesia, Patrono de Adopción Espiritual, te imploro un gran amor a Jesús y a María, que pueda amarlos como tú los amas, que mi vida se desarrolle entre la oración y el trabajo, como la tuya.
También te pido que intercedas por los papas del niño que adoptaré espiritualmente a partir de mañana para que tengan la valentia de defender la vida de su hijo, como lo hiciste tú con Jesus, salvándolo de la matanza de Herodes.
Amén.
Antigua Oración A San José, Más De 1900 Años
O San José, cuya protección es tan grande, tan poderosa y efficaz ante el trono de Dios,
en vuestras manos entrego todos mis intereses y mis deseos. O San José, assistidme con
vuestra poderosa intercesión. Obtened para mí, de vuestro Divino Hijo, Nuestro Señor,
todas las bendiciones espirituales que necesito. A fin de que, habiendo conseguido, aquí
en la tierra, la ayuda de vuestro poder celestial, pueda ofrecer mi gratitud y homenaje, al
Padre más Amoroso. O San José, nunca me cansaré de contemplaros con el Niño Jesús
dormido en vuestros brazos. No me atrevo a acercarme mientras que el Niño reposa
sobre vuestro corazón. Abrazadle fuertemente en mi nombre; y de parte mía, besad su
fina y delicada Cabecita. Luego, suplicadle que me devuelva ese beso a la hora de mi
último suspiro. San José, patrón de los moribundos, rogad por nosostros. Amén.
Rezalo por nueve mañanas cosecutivas por lo que usted desea. Jamaz raramente ha
fallado.
Esta oración fue descubierta el año quincuagésimo de Nuestro Señor Jesucristo. En el
siglo XVI, o en los años de 1500 A.D., etc., envió el Papa esta Oración al Emperador
Carlos. El emperador reibió esta oración al prepararse para emprender la batalla.
Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la
escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les promete
que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el veneno. No
caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún incendio; ni aun
derrotados en la batalla.
Haced esfuerzos para que se conozca esta oración, y propagadla en todas partes.
Imprimatur
Rvdsmo. Jorge W Ahr
Obispo de Trenton